Cóctel Fin de Vacaciones ("Holidays End"): 2/3 de cóccix roto + 1/3 de coleccionable de rosarios + unas gotas de Libertad Digital TV. Sí, en lugar de sobrellevar el fin del verano tomándome un Dry Martini mientras veo la última puesta de sol, me paso directamente a las drogas duras. ¿Alcohol con barbitúricos? De eso nada: prueben mi Holidays End y verán qué ganas tienen de que empiece septiembre.
Desde el lecho del dolor, zapping en la TDT y sus misterios: descubro en Libertad Digital TV (la tele de Federico Jiménez Losantos) algo llamado "Reeducación para la ciudadanía" donde se ¿analizan? los libros de texto de la asignatura. Sólo el título me pone los pelos de punta: reeducación. Con lo que ha costado educarme y ahora quieren reeducarme, ahora, que ya distingo el tenedor del pescado del de la carne. Suena a Libro Rojo de Mao mezcladico con Guantánamo. Brrrrr! Me entra un escalofrío en pleno mes de agosto. Esta manía de creerse una aldea poblada por irreductibles españoles que resiste todavía y siempre al invasor me preocupa.
En esta ocasión el reeducador e irreductible en cuestión responde al nombre de Gabriel Albiac. Deduzco que debe ser el padre de Fidel Albiac, el novio de Roci-Hito, como la llama Maruja Torres. Así todo encaja, porque si este tipo es el que aconseja a la hija de La Más Grande y a su chorbo sobre el reparto de la herencia, no me extraña que haya más lucha entre los miembros de la familia Jurado-Carrasco-Mohedano que entre los Orozco. Pero no, parece que los Albiac no son parientes, aunque la profundidad del discurso de ambos me haga sospechar lo contrario.
Según Wikipedia, Albiac comienza en el marxismo heterodoxo para acabar en Libertad Digital. Desde luego es un largo (y tortuoso) camino, el mismico que ha hecho Jorge Verstrynge pero al revés: uno comienza su andadura desde la izquierda y acaba tomando chatos con Federico y el otro empieza en AP y termina defendiendo a Chávez. ¿Se habrán encontrado en algún punto ambas trayectorias? Seguro que Agustín Fernández Mallo, que además de literato modelno es físico, sería capaz de reducirlo todo a una ecuación. Yo no, que soy de letras. Pero Jordi González se los podría llevar a "La Noria" y poner en marcha una nueva versión de "Apueste por Una", el debate que hacían Mª Teresa Campos y Patricia Ballestero en el programa de Hermida. Y después de hablar de Althusser y Toni Negri, la Noria de los Regalos. Para desengrasar.
No sé si Gabriel Albiac comprará alguno de los rosarios de la nueva colección de Salvat o estará esperando a que Amaya Arzuaga saque un jerseicico con un bolsillo en el pecho especial para llevarlo (en la sección de agradecimientos del programa aparece el nombre de la diseñadora; supongo que lo que le agradecen es que no se haya negado a venderle un jersey a Albiac, porque podría seguir la jurisprudencia sentada por Rosa Clará y Pronovias vs. Belén Esteban y decir que no, que un tipo que dice esas barbaridades no se pone un jersey suyo, que le arrastra el nombre por los suelos). Y es que una creía que tras tantos septiembres ya lo había visto todo, pero no, faltaba por llegar la colección de rosarios, a saber: El rosario del papa Juan XXIII, El rosario del Gran Jubileo del 2000, El rosario Misionero (entre otros). Eso, a hacer la puñeta a los escolares: ¿qué le llevarán ahora de recuerdo a la abuela tras la excursión a La Fuensanta? Antes le traíamos un rosario fosforescente (todavía no sé como Alejandro Amenábar no lo ha sacado en una peli, porque tiene que haber pocas cosas más inquietantes que un rosario que brilla en la oscuridad de la noche) pero ahora no sé qué le van a traer. ¿Un abanico? ¿Un dedal? Pues no, que también han salido las colecciones y seguro que la abuela las tiene todas.
Por cierto ¿saben que el cóccix también es conocido como "hueso de la risa"? Será por lo divertido que resulta escribir este post con el culo sobre un flotador. Y ahora hagan todas las bromas que quieran.
jueves, 28 de agosto de 2008
miércoles, 20 de agosto de 2008
Baronesa con cuñas
Tita guarda sus zapatos en un compartimento blindado. Así, como lo oyen. Veo la foto y me quedo traspuesta: la imagen es más surrelista que la futura boda de la Duquesa de Alba. Contemplo fascinada los zapatos tras una puerta de barrotes. ¿No es maravilloso? Parece un poema visual de Joan Brossa, "Los Zapatos Presos": los zapatos de Tita son tan fantásticos que, si no son encerrados, salen andando ellos solicos. ¿Una metáfora de la libertad, una crítica a las barreras que nos impiden avanzar, un grito contra la censura? Me pregunto si no será verdad que la baronesa tiene alma de artista conceptual sepultada bajo el peso de las esmeraldas.
Pero no: leo el pie de foto y todo el encanto desaparece. Resulta que en "Mas Mañanas", su casa de la Costa Brava, tenía una cámara acorazada donde almacenaba cuadros de gran valor que hoy están en el Thyssen, y la baronesa, intentando aprovechar cada centímetro cuadrado de su finca, ha decidido reciclar ese espacio en zapatero. Oooh... no es una performance, ni una instalación poética, no. Es sólo que Tita ha leído algún artículo de "Cómo sacar partido a los metros" o "Reconvirtiendo espacios" (lógico si tenemos en cuenta que la finca sólo tiene 30.000 metros cuadrados) y se ha puesto manos a la obra. Pero tras ver la decoración de "Mas Mañanas" y de "Mas del Mar" deduzco que la idea no la ha sacado de CASA VIVA. Y es que el gusto decorativo de Tita es propio, personal, como su estilismo capilar: en contra de lo que dicen por ahí a Tita no le corta el pelo un mono con unas tijeras, sino que se lo corta en una peluquería (me dicen que en Cebado) pero cuando termina coge el secador y ella misma se ¿peina? Y está claro que el Señor no la ha llamado por el camino del brushing. Pero cuando te pasas media vida atada a un árbol ¿para qué te vas a peinar? ¿Para que se te quede el moño liado entre las ramas?
Y me asalta una duda (las dudas o asaltan o corroen, no hacen otra cosa): si Tita guarda sus zapatos en una habitación blindada ¿dónde guarda sus joyas? ¿En una botella que está dentro de una caracola, la caracola dentro de un antiguo bolso, el bolso dentro de un cofre, el cofre dentro de un barco, el barco dentro de una ballena y la ballena dentro de un volcán guardado por un monstruo de dos cabezas? Pantoja seguro que no tiene ese problema: se las da a María Navarro y chimpún, porque María sólo tendrá una cabeza, pero como monstrua guardiana no tiene precio. Y servidora con las suyas tampoco, porque me caben en un paquete vacío de Camel.
Echo un vistazo a la colección zapatil y me mareo. 5 filas de zapatos de las que no se ven el principio ni el final (deberían haber hecho la foto con un gran angular) agrupados por tacones: cuña, medio, aguja, bajo y bailarinas deportivas. De todas las formas, de todas los colores. Son las consecuencias de no tener televisión digital en la playa: una acaba mirando con lupa los zapatos de Tita. Y descubro dos pares dotados de unas cuñas monumentales, mastodónticas, de travelo. No me imagino a la baronesa mirando el "Mata Mua" (el cuadro, no el barco) con esas cuñas debajo, un Saint Laurent encima y un ministro al lado: entre las plataformas y el peso de las esmeraldas en el cuello yo perdería el centro de gravedad, me caería de boca y acabaría cargándome el Gauguin. Anda, toma, otro poema visual: "Cuadro asesinado por señora con cuñas". Podría ganarme la vida visitando museos y haciendo performances. A ver, si Martin Creed lo hace en la Tate Britain (un atleta corre a toda velocidad los 86 metros de la galería central de la Tate Britain; tras una pausa de treinta segundos otro atleta repite la acción) ¿por qué no puedo hacerlo yo en el Thyssen?. Claro que a mí no me han dado el Turner y a él sí, con aquella instalación minimalista consistente en una habitación vacía en la que una bombilla se encendía y apagaba alternativamente (minimalista sí que era, sí). No sé si ahora Creed también corre con unos rocky por la Tate para así conseguir la total comunión con su propia obra. Si fuera Tita seguro que correría por las salas del Thyssen. Eso sí, con las cuñas puestas.
Pero no: leo el pie de foto y todo el encanto desaparece. Resulta que en "Mas Mañanas", su casa de la Costa Brava, tenía una cámara acorazada donde almacenaba cuadros de gran valor que hoy están en el Thyssen, y la baronesa, intentando aprovechar cada centímetro cuadrado de su finca, ha decidido reciclar ese espacio en zapatero. Oooh... no es una performance, ni una instalación poética, no. Es sólo que Tita ha leído algún artículo de "Cómo sacar partido a los metros" o "Reconvirtiendo espacios" (lógico si tenemos en cuenta que la finca sólo tiene 30.000 metros cuadrados) y se ha puesto manos a la obra. Pero tras ver la decoración de "Mas Mañanas" y de "Mas del Mar" deduzco que la idea no la ha sacado de CASA VIVA. Y es que el gusto decorativo de Tita es propio, personal, como su estilismo capilar: en contra de lo que dicen por ahí a Tita no le corta el pelo un mono con unas tijeras, sino que se lo corta en una peluquería (me dicen que en Cebado) pero cuando termina coge el secador y ella misma se ¿peina? Y está claro que el Señor no la ha llamado por el camino del brushing. Pero cuando te pasas media vida atada a un árbol ¿para qué te vas a peinar? ¿Para que se te quede el moño liado entre las ramas?
Y me asalta una duda (las dudas o asaltan o corroen, no hacen otra cosa): si Tita guarda sus zapatos en una habitación blindada ¿dónde guarda sus joyas? ¿En una botella que está dentro de una caracola, la caracola dentro de un antiguo bolso, el bolso dentro de un cofre, el cofre dentro de un barco, el barco dentro de una ballena y la ballena dentro de un volcán guardado por un monstruo de dos cabezas? Pantoja seguro que no tiene ese problema: se las da a María Navarro y chimpún, porque María sólo tendrá una cabeza, pero como monstrua guardiana no tiene precio. Y servidora con las suyas tampoco, porque me caben en un paquete vacío de Camel.
Echo un vistazo a la colección zapatil y me mareo. 5 filas de zapatos de las que no se ven el principio ni el final (deberían haber hecho la foto con un gran angular) agrupados por tacones: cuña, medio, aguja, bajo y bailarinas deportivas. De todas las formas, de todas los colores. Son las consecuencias de no tener televisión digital en la playa: una acaba mirando con lupa los zapatos de Tita. Y descubro dos pares dotados de unas cuñas monumentales, mastodónticas, de travelo. No me imagino a la baronesa mirando el "Mata Mua" (el cuadro, no el barco) con esas cuñas debajo, un Saint Laurent encima y un ministro al lado: entre las plataformas y el peso de las esmeraldas en el cuello yo perdería el centro de gravedad, me caería de boca y acabaría cargándome el Gauguin. Anda, toma, otro poema visual: "Cuadro asesinado por señora con cuñas". Podría ganarme la vida visitando museos y haciendo performances. A ver, si Martin Creed lo hace en la Tate Britain (un atleta corre a toda velocidad los 86 metros de la galería central de la Tate Britain; tras una pausa de treinta segundos otro atleta repite la acción) ¿por qué no puedo hacerlo yo en el Thyssen?. Claro que a mí no me han dado el Turner y a él sí, con aquella instalación minimalista consistente en una habitación vacía en la que una bombilla se encendía y apagaba alternativamente (minimalista sí que era, sí). No sé si ahora Creed también corre con unos rocky por la Tate para así conseguir la total comunión con su propia obra. Si fuera Tita seguro que correría por las salas del Thyssen. Eso sí, con las cuñas puestas.
viernes, 1 de agosto de 2008
Expediente X
Estimados lectores:
Escribo estas líneas con la esperanza de que alguno de ustedes pueda ayudarme; estoy completamente desorientada y no sé a quién recurrir. Algo extraño, muy extraño está pasando en mi blog y no tengo ni idea de cómo solucionarlo. Procedo a continuación con el relato de los hechos.
Como todos ustedes saben, la revista ¡HOLA! buscaba bloggers para hola.com, y el mío fue seleccionado. ¿Ah, que no lo sabían? Pues sí, servidora ha estado a punto de formar parte de una comunidad más selecta que las del barrio de Salamanca y Puerta de Hierro juntas, la comunidad de bloggers de ¡HOLA!, algo completamente lógico si tenemos en cuenta que mi estilo coincide plenamente con el de la revista: amable, delicado y centrado en la dimensión profesional de los personajes. Así que para comenzar mi blog en el citado semanario me dispuse a releer los posts ya publicados. Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando al repasarlos descubrí que nada de lo aparecido en el blog correspondía a lo que yo había escrito; todos, absolutamente todos, habían sido modificados sin mi conocimiento, y no sé cómo ni por qué.
Verán, me he encontrado cosas como ésta: donde escribí "la encantadora anfitriona, Isabel Preysler, departió amablemente con todos los presentes" aparecía publicado "la Preysler intenta decir cosas que van más allá de "monísimo" mientras consiguen implantarle en el cerebro un microchip con la herramienta de sinónimos del Word". Y así todos y cada uno de los posts: si señalaba lo feliz que me sentía por la vuelta a la televisión de Ana Obregón, en el comentario la ponía a caldo; si hacía una detallada descripción de la fascinante decoración de la casa de la baronesa Thyssen parecía que en lugar de alabar su valiente apuesta por el rosa total criticaba desalmadamente su gusto para el interiorismo. En los posts las letras se han descolocado, se han despepitado, y han acabado componiendo frases que servidora jamás, ni harta de Agua del Carmen, hubiera escrito.
Alarmada, pensé en un primer momento que era un virus informático, una nueva mutación del "Salsa Rosa", que ya había involucionado a "Dolce Vita" y ahora podría haberse transformado en "Dolce Rosa" o en "Salsa Vita" o qué sé yo; una suerte de ataque informático perpetrado por un Santi Acosta reconvertido en hacker que quería dominar de nuevo el mundo rosa destruyendo todos los blogs de contenido amable, pero le pasé el Norton y ahí no salía nada de nada, por lo que el tema informático quedó descartado.
Así que empecé a observar mi Mac a escondidas, mientras lo dejaba cargando... y juraría que las teclas se movían solas. Era como si una mano invisible escribiera en mi lugar, como si el ordenador hubiera sido poseído por un espíritu. "Debe ser el de Jorge Javier Vázquez" pensé, un alma en pena que no puede descansar en paz tras la violenta muerte del Tomate. Así que eché mano de "Esoterismo. Heterodoxia Hoy" de Octavio Aceves (ése, junto a "Conversaciones con grandes damas" también del mismo autor, es uno de mis libros de cabecera) para ver si el vidente de las estrellas podía ayudarme y expulsar al fantasma. Siguiendo sus consejos paseé por la casa con los ojos cerrados y un tomate en la mano diciendo "Jorge Javier, si estás ahí, manifiéstate". Pero nada, lo único que ocurrió es que me pegué un trompazo con la silla y el tomate se espachurró contra la pared. Eso sí, si mirabas del revés la imagen del tomate en el muro aparecía la cara de la prima de Pajares.
Tras el fracaso de los consejos de Aceves me decidí por Rappel, pero por lo visto no se ha llevado el móvil a la playa (no debe de caberle en el tanga) y no ha contestado a mis llamadas. A Aramís la tengo descartada por motivos obvios, y Tristan Baker y sus colaboradores no me ofrecen demasiada confianza. Pensé en Rupert, reconocido santero, pero después de ver el peinado que le hizo a Rosa Díez para la fiesta de VOGUE prefiero que me decapite el mismísimo Ichabod Crane antes de ponerme en sus manos.
Iker Jiménez no me ha hecho caso, me ha dicho que en Cuatro no se ocupan de extrañas conversiones (seguramente no ha visto en qué se está transformando el programa de Concha García Campoy). He pensado en llamar al padre Fortea, el conocido exorcista, pero me da miedo que rocíe el ordenador con agua bendita y se lo cargue. Así que ahora que han vuelto Mulder y Scully a ver si los pillo en alguna première, porque sólo me queda imaginar una invasión alienígena.
En ¡HOLA! me han dicho, por supuesto, que hasta que no aclare el tema no pueden admitirme. Así que espero que esta vez el ordenador no trastoque el contenido de mi post y mi llamada de socorro llegue a ustedes tal y como la he escrito. Si no es así no tendré más remedio que abandonar mi viejo Mac y sustituirlo por uno de esos PC rosas, por fuera y por dentro. Y por favor, no me abandonen en este trance. Yo nunca lo haría.
Escribo estas líneas con la esperanza de que alguno de ustedes pueda ayudarme; estoy completamente desorientada y no sé a quién recurrir. Algo extraño, muy extraño está pasando en mi blog y no tengo ni idea de cómo solucionarlo. Procedo a continuación con el relato de los hechos.
Verán, me he encontrado cosas como ésta: donde escribí "la encantadora anfitriona, Isabel Preysler, departió amablemente con todos los presentes" aparecía publicado "la Preysler intenta decir cosas que van más allá de "monísimo" mientras consiguen implantarle en el cerebro un microchip con la herramienta de sinónimos del Word". Y así todos y cada uno de los posts: si señalaba lo feliz que me sentía por la vuelta a la televisión de Ana Obregón, en el comentario la ponía a caldo; si hacía una detallada descripción de la fascinante decoración de la casa de la baronesa Thyssen parecía que en lugar de alabar su valiente apuesta por el rosa total criticaba desalmadamente su gusto para el interiorismo. En los posts las letras se han descolocado, se han despepitado, y han acabado componiendo frases que servidora jamás, ni harta de Agua del Carmen, hubiera escrito.
Así que empecé a observar mi Mac a escondidas, mientras lo dejaba cargando... y juraría que las teclas se movían solas. Era como si una mano invisible escribiera en mi lugar, como si el ordenador hubiera sido poseído por un espíritu. "Debe ser el de Jorge Javier Vázquez" pensé, un alma en pena que no puede descansar en paz tras la violenta muerte del Tomate. Así que eché mano de "Esoterismo. Heterodoxia Hoy" de Octavio Aceves (ése, junto a "Conversaciones con grandes damas" también del mismo autor, es uno de mis libros de cabecera) para ver si el vidente de las estrellas podía ayudarme y expulsar al fantasma. Siguiendo sus consejos paseé por la casa con los ojos cerrados y un tomate en la mano diciendo "Jorge Javier, si estás ahí, manifiéstate". Pero nada, lo único que ocurrió es que me pegué un trompazo con la silla y el tomate se espachurró contra la pared. Eso sí, si mirabas del revés la imagen del tomate en el muro aparecía la cara de la prima de Pajares.
Tras el fracaso de los consejos de Aceves me decidí por Rappel, pero por lo visto no se ha llevado el móvil a la playa (no debe de caberle en el tanga) y no ha contestado a mis llamadas. A Aramís la tengo descartada por motivos obvios, y Tristan Baker y sus colaboradores no me ofrecen demasiada confianza. Pensé en Rupert, reconocido santero, pero después de ver el peinado que le hizo a Rosa Díez para la fiesta de VOGUE prefiero que me decapite el mismísimo Ichabod Crane antes de ponerme en sus manos.
Iker Jiménez no me ha hecho caso, me ha dicho que en Cuatro no se ocupan de extrañas conversiones (seguramente no ha visto en qué se está transformando el programa de Concha García Campoy). He pensado en llamar al padre Fortea, el conocido exorcista, pero me da miedo que rocíe el ordenador con agua bendita y se lo cargue. Así que ahora que han vuelto Mulder y Scully a ver si los pillo en alguna première, porque sólo me queda imaginar una invasión alienígena.
En ¡HOLA! me han dicho, por supuesto, que hasta que no aclare el tema no pueden admitirme. Así que espero que esta vez el ordenador no trastoque el contenido de mi post y mi llamada de socorro llegue a ustedes tal y como la he escrito. Si no es así no tendré más remedio que abandonar mi viejo Mac y sustituirlo por uno de esos PC rosas, por fuera y por dentro. Y por favor, no me abandonen en este trance. Yo nunca lo haría.
martes, 15 de julio de 2008
¡HOLA! (HOLITA)
Cada uno encuentra la inspiración donde puede: Ned Flanders en la Biblia, Tennessee Williams en las anfetaminas y Scott Fitzgerald en el fondo de un vaso de whisky. Toda ayuda es bienvenida cuando se trata de dar con un tema sobre el que escribir, especialmente el alcohol; de hecho existe un Top Ten de los 10 escritores norteamericanos más borrachos de la historia, encabezado (cómo no) por Charles Bukowski. Pero a servidora escribir hasta arriba de Absolut no le seduce lo más mínimo: la sola imagen de las teclas del portátil arrasadas por una vomitona y la posibilidad de que el ordenador pete tras la pota me ha redimido en menos tiempo que Alcohólicos Anónimos y la Betty Ford juntos.
Así que sin bebida, sin drogas (ya sólo soy adicta al Espidifén 600), sin una vida privada lo suficientemente interesante como para desgranarla en unos cuantos post y, sobre todo y por encima de todo, sin que te paguen (la obligación de entregar la columna a tiempo a cambio de pasta hace que las meninges se desarrollen más rápido que con el Brain Training), a ver de dónde saca una tema todas las semanas.
Pero he aquí que llega ¡HOLA! y te salva. Porque las portadas de ¡HOLA! son más alucinantes que una borrachera de vodka, que un colocón de trippis. El ¡HOLA! es mi nueva drogaína inspiradora (lo de inspirar no va con segundas, no sean mal pensados). Sí, de acuerdo, sería mejor en medio de una sequía mental hallar tema para el blog en "Le Monde Diplomatique" o en "Claves de Razón Práctica", pero qué quieren, me parece mucho más apasionante comentar los tirantes del bikini de Carmen Martínez Bordíu que "Filosofía política: Marcel Gauchet y el problema teológico-político", porque Marcel Gauchet será todo lo director del Centro de Investigaciones Políticas «Raymond Aron» y todo lo filósofo que usted quiera, pero ¿es nieto de un dictador? ¿o viudo de una Borbón? ¿Se casó con alguien dispuesto a afeitarse la cabeza por una apuesta? ¿Tiene los reaños de posar en bikini al lado de una hija jovencísima? Pues entonces, ¡qué quieres, Marcel!
En cambio, las portadas del ¡HOLA! te llenan los ojos, te saltan a la cara, te atrapan con titulares como "Nayt Abascal: su más sincera y profunda entrevista", "Las imágenes más esperadas: la baronesa Thyssen presenta a sus hijas, Carmen y Sabina", o (el mejor de todos hasta ahora) "Asista como un invitado más a la espectacular boda de Flavio Briatore en Roma". Lo veo y pienso automáticamente en que yo hubiera hecho un número especial con una reproducción de la invitación de boda troquelada en la portada y hubiera obligado a leerlo enfundada en un petit robe noir, que si ¡HOLA! dice que eres una invitada más, pues lo eres y punto.
¿Y las ventanitas? ¡Qué me dicen de las ventanitas! Si parecen un remedo de 13 Rue del Percebe, con sus vecinitos asomándose. Entre las de esta semana descubro a Adriana Abascal y Juan Villalonga, que hablan en exclusiva al regresar a España. Ya saben, Villalonga fue presidente de Telefónica y amigo de Don José María, pero conoció a Adriana Abascal (a su vez ex de Azcárraga, dueño de Televisa), se lió a llamarla por teléfono porque a él le salían gratis la llamadas intercontinentales y al final tuvieron 3 hijos, cosa que no le sentó muy bien a Doña Ana, amiga de la pareja anterior de Juan. Así que Adriana y Juan desaparecieron del mapa hasta que éste ha vuelto a España como hombre fuerte del Valencia. Para el caso yo hubiera subtitulado la entrevista como "EL RETONNO": 9 páginas dedicadas a Adriana Abascal (y un poquico a Villalonga que, siguiendo la estela de los que saben de verdad de esto, como Miguel Boyer, aparece en dos fotos dejando todo el protagonismo a su esposa). Adriana se presenta al pueblo español con aire aflamencado gracias a los vestidos de los diseñadores más raciales (Victorio & Lucchino y Vicky Martín Berrocal), que digo yo que es como si yo me planto en EEUU ataviada con la línea más country de Ralph Lauren, o en Cádiz este verano con la colección completa de Antonio Ardón (Dios no lo quiera). Y todo porque Adriana es mexicana pero tiene alma española: vale, bien, yo tengo alma japonesa pero no voy todo el día con el quimono colgando.
¿Ven? Ya me he cascado medio post hablando sólo de un reportaje. Y es que aprender antes a leer "serena y feliz en su entrevista más esperada" que "mi mamá me ama, mi mamá me mima" da un bagaje que ni les cuento. Yo comencé mi lectoescritura con SEMANA y sigo con ella desde hace muchos años, pero ahora, seducida, le he incorporado el ¡HOLA! montándome un particular ménage à trois que llega a orgía con todas sus letras los fines de semana, cuando entran también en acción EL PAÍS, MUJER HOY y los periódicos locales. De hecho, creo que si no tiro periódicos y revistas en dos meses puedo hacer la reproducción a tamaño real de la casa de Isabel Preysler en papel maché, cuartos de baño incluidos. Todo es ponerse.
Y si no le atraen lo suficiente las revistas del colorín y las razas cobrizas, permítanme una recomendación veraniega, que también es muy de no sé qué escribir esta semana: "Los hombres que no amaban a las mujeres", de Stieg Larsson, para recrearse con un personaje femenino que nunca, nunca, saldrá en el ¡HOLA!
Así que sin bebida, sin drogas (ya sólo soy adicta al Espidifén 600), sin una vida privada lo suficientemente interesante como para desgranarla en unos cuantos post y, sobre todo y por encima de todo, sin que te paguen (la obligación de entregar la columna a tiempo a cambio de pasta hace que las meninges se desarrollen más rápido que con el Brain Training), a ver de dónde saca una tema todas las semanas.
Pero he aquí que llega ¡HOLA! y te salva. Porque las portadas de ¡HOLA! son más alucinantes que una borrachera de vodka, que un colocón de trippis. El ¡HOLA! es mi nueva drogaína inspiradora (lo de inspirar no va con segundas, no sean mal pensados). Sí, de acuerdo, sería mejor en medio de una sequía mental hallar tema para el blog en "Le Monde Diplomatique" o en "Claves de Razón Práctica", pero qué quieren, me parece mucho más apasionante comentar los tirantes del bikini de Carmen Martínez Bordíu que "Filosofía política: Marcel Gauchet y el problema teológico-político", porque Marcel Gauchet será todo lo director del Centro de Investigaciones Políticas «Raymond Aron» y todo lo filósofo que usted quiera, pero ¿es nieto de un dictador? ¿o viudo de una Borbón? ¿Se casó con alguien dispuesto a afeitarse la cabeza por una apuesta? ¿Tiene los reaños de posar en bikini al lado de una hija jovencísima? Pues entonces, ¡qué quieres, Marcel!
En cambio, las portadas del ¡HOLA! te llenan los ojos, te saltan a la cara, te atrapan con titulares como "Nayt Abascal: su más sincera y profunda entrevista", "Las imágenes más esperadas: la baronesa Thyssen presenta a sus hijas, Carmen y Sabina", o (el mejor de todos hasta ahora) "Asista como un invitado más a la espectacular boda de Flavio Briatore en Roma". Lo veo y pienso automáticamente en que yo hubiera hecho un número especial con una reproducción de la invitación de boda troquelada en la portada y hubiera obligado a leerlo enfundada en un petit robe noir, que si ¡HOLA! dice que eres una invitada más, pues lo eres y punto.
¿Y las ventanitas? ¡Qué me dicen de las ventanitas! Si parecen un remedo de 13 Rue del Percebe, con sus vecinitos asomándose. Entre las de esta semana descubro a Adriana Abascal y Juan Villalonga, que hablan en exclusiva al regresar a España. Ya saben, Villalonga fue presidente de Telefónica y amigo de Don José María, pero conoció a Adriana Abascal (a su vez ex de Azcárraga, dueño de Televisa), se lió a llamarla por teléfono porque a él le salían gratis la llamadas intercontinentales y al final tuvieron 3 hijos, cosa que no le sentó muy bien a Doña Ana, amiga de la pareja anterior de Juan. Así que Adriana y Juan desaparecieron del mapa hasta que éste ha vuelto a España como hombre fuerte del Valencia. Para el caso yo hubiera subtitulado la entrevista como "EL RETONNO": 9 páginas dedicadas a Adriana Abascal (y un poquico a Villalonga que, siguiendo la estela de los que saben de verdad de esto, como Miguel Boyer, aparece en dos fotos dejando todo el protagonismo a su esposa). Adriana se presenta al pueblo español con aire aflamencado gracias a los vestidos de los diseñadores más raciales (Victorio & Lucchino y Vicky Martín Berrocal), que digo yo que es como si yo me planto en EEUU ataviada con la línea más country de Ralph Lauren, o en Cádiz este verano con la colección completa de Antonio Ardón (Dios no lo quiera). Y todo porque Adriana es mexicana pero tiene alma española: vale, bien, yo tengo alma japonesa pero no voy todo el día con el quimono colgando.
¿Ven? Ya me he cascado medio post hablando sólo de un reportaje. Y es que aprender antes a leer "serena y feliz en su entrevista más esperada" que "mi mamá me ama, mi mamá me mima" da un bagaje que ni les cuento. Yo comencé mi lectoescritura con SEMANA y sigo con ella desde hace muchos años, pero ahora, seducida, le he incorporado el ¡HOLA! montándome un particular ménage à trois que llega a orgía con todas sus letras los fines de semana, cuando entran también en acción EL PAÍS, MUJER HOY y los periódicos locales. De hecho, creo que si no tiro periódicos y revistas en dos meses puedo hacer la reproducción a tamaño real de la casa de Isabel Preysler en papel maché, cuartos de baño incluidos. Todo es ponerse.
Y si no le atraen lo suficiente las revistas del colorín y las razas cobrizas, permítanme una recomendación veraniega, que también es muy de no sé qué escribir esta semana: "Los hombres que no amaban a las mujeres", de Stieg Larsson, para recrearse con un personaje femenino que nunca, nunca, saldrá en el ¡HOLA!
miércoles, 25 de junio de 2008
The Wedding Present
Cómo lamento empezar un post pidiendo disculpas, pero mi vida es un constante entrar y salir de clínicas que me impide llevar los asuntos bloggeros al día. Esta vez no ha sido la Betty Ford, no, esta vez me ha tocado pasar por la Sánchez Junco Medical Center, ya saben, el sanatorio creado por la familia propietaria de ¡HOLA!. Los Sánchez Junco, filántropos del glamour y conocedores de los efectos secundarios que puede causar la lectura (o incluso la mera visión, no hace falta leer los artículos) de su revista han destinado gran parte de sus beneficios a paliar dichos efectos en los lectores hipersensibles. Y, por supuesto, después de ver la portada de la semana pasada, a servidora le dio un paparajote y me tuvieron que internar. Otra vez.
Tuve una visión precongresual, casi premenstrual: José María, Alejandro, Doña Ana y Anita en la portada del ¡HOLA! posando en la foto nupcial de Flavio Briatore y Elisabetta. Yo pensaba que para estar casada con Don José María (y para tenerlo como padre) hacía falta un valor pérezrevertiano, a prueba de balas. Pero no: para lo que hace falta valor de verdad es para fotografiarse al lado de una tía como Elisabetta. Que no es el colmo de la elegancia, lo sé, que es puro subproducto Telecinque, también lo sé, que si la llega a ver primero Berlusconi la nombra ministra, sí, pero sigue siendo un pedazo de tía junto a la que una mujer en su sano juicio jamás, pero jamás posaría, y menos para una revista. Pero ahí llegan las Aznar Botella, defensoras de la belleza patria y natural, y se colocan al lado de la señora de Briatore. Sin complejos, como el whisky Dyc. Luego hablan acerca de si lo de José Tomás es valor o locura. ¿Y lo de estas chicas? Da igual que vayan en tonos blancos a la ceremonia (por cierto, que tengo que repasar las reglas de protocolo con Josemi Rodríguez Sieiro, que eso de ir de blanco a una boda, no sé, no sé) o que se pongan sombrerines para taparse un poco la cara (metidos en faena deberían seguir el impagable ejemplo de la Infanta Elena, que se coloca unas pamelas XXL que sí cumplen su función). Da igual todo. Porque al lado de una starlette como Elisabetta, con un vestido de Cavalli que en otro color y con plumas en vez de cola le hubiera servido para bajar las escaleras del Folies Bergère, cualquiera desmerece. Sólo Yasmin LeBon, la modelo esposa de Simon LeBon (cantante de los Duran Duran, que actuaron en la fiesta) podría haberse colocado allí sin crear un desajuste estético tan evidente. Pero ellas, confiadas en el poder de su sonrisa (¡ay!) o simplemente en el poder (¿pero todavía creen que lo tienen?) posan desafiantes y orgullosas (doble ¡ay!).
Pero ahí no acaba la cosa: fíjense en los zapatos del novio. Son las velvet slippers, las pantunflas de terciopelo bordadas que han puesto de moda los Casiraghi y los Medina. Pues las de Flavio Briatore llevaban un magnífico detalle: en la ceremonia las iniciales eran FB, pero después las cambió por otras con las letras FE (Flavio y Elisabetta). Decididamente, así se conquista a una mujer. Este tío es un romántico. Y no me extrañaría que Don José María, otro romántico incurable que se ha convertido en una auténtica fashion victim y al que le quedan dos días para ser un nuevo icono gay, siguiera el ejemplo y apareciera con unas velvet engalanadas con las letras JA (de José y Ana, no vayan a pensar mal).
El fiestón postnupcial (hubo otro prenupcial) con cambio de modelo incluido no tuvo desperdicio. Algunos detalles para tener en cuenta si se van a casar: los novios dieron a las mesas nombres de sus películas románticas favoritas; la mesa nupcial se llamaba "Shakespeare in love" y las otras "Titanic", "Lo que el viento se llevó", "Cuando Harry encontró a Sally"... si su salón de celebraciones no es muy grande, no se preocupen, le ponen nombres de cortometrajes y asunto resuelto. Además proyectaron un video sobre su historia de amor con comentarios de sus amigos, diciendo cosas del tipo "nunca he visto una pareja tan enamorada" (¿Qué? ¿Creían que hacer un montaje con fotos de su noviazgo y ponerle la música de "El guardaespaldas" era macarra? Pues no, es lo más de lo más).
Y después de ver tamaño derroche de glamour, cuartos y champaña, se entiende perfectamente que Don José María llegara al Congreso del PP con la melena al viento y no saludara a Rajoy, ese gesto que tanto ha dado que hablar y que escribir. Pero es que no lo vio. Simplemente no lo vio. Don José María, envuelto aún por las brumas del vino de la Toscana, se duchó, sacó de la maleta la única camisa limpia que le quedaba y se plantó en el Congreso con un Alka Seltzer en el cuerpo y dos cortados. Y a pesar de llegar hora y media tarde no le dio tiempo a pasarse la plancha por los mechones traseros de su cabello, que se rebelaron a la colonia Evento como un claro reflejo de su actitud juvenil. Y con el estómago revuelto y con la música de Duran Duran resonando en la cabeza no se puede hacer un discurso conciliador ni aún queriendo (que no quería), que cuando uno está de bajón no conoce ni a su padre. Al día siguiente, más repuesto y entonado gracias al caldito de pollo que le había preparado Doña Ana, volvió y saludó con una amplia sonrisa a Mariano. Los poderes curativos del sopicaldo.
Después de tantos aconteceres comprenderán ahora la necesidad de mi ingreso en la Sánchez Junco. Salí ayer, pero de todas formas he hecho una prereserva para la semana que viene: hoy se casa Belén Esteban y próximamente lo hará Paco Marsó con una brasileña. No me digan ustedes que no es para sucumbir. Al final le acaban dando mi nombre a una planta de la clínica. Al tiempo.
Tuve una visión precongresual, casi premenstrual: José María, Alejandro, Doña Ana y Anita en la portada del ¡HOLA! posando en la foto nupcial de Flavio Briatore y Elisabetta. Yo pensaba que para estar casada con Don José María (y para tenerlo como padre) hacía falta un valor pérezrevertiano, a prueba de balas. Pero no: para lo que hace falta valor de verdad es para fotografiarse al lado de una tía como Elisabetta. Que no es el colmo de la elegancia, lo sé, que es puro subproducto Telecinque, también lo sé, que si la llega a ver primero Berlusconi la nombra ministra, sí, pero sigue siendo un pedazo de tía junto a la que una mujer en su sano juicio jamás, pero jamás posaría, y menos para una revista. Pero ahí llegan las Aznar Botella, defensoras de la belleza patria y natural, y se colocan al lado de la señora de Briatore. Sin complejos, como el whisky Dyc. Luego hablan acerca de si lo de José Tomás es valor o locura. ¿Y lo de estas chicas? Da igual que vayan en tonos blancos a la ceremonia (por cierto, que tengo que repasar las reglas de protocolo con Josemi Rodríguez Sieiro, que eso de ir de blanco a una boda, no sé, no sé) o que se pongan sombrerines para taparse un poco la cara (metidos en faena deberían seguir el impagable ejemplo de la Infanta Elena, que se coloca unas pamelas XXL que sí cumplen su función). Da igual todo. Porque al lado de una starlette como Elisabetta, con un vestido de Cavalli que en otro color y con plumas en vez de cola le hubiera servido para bajar las escaleras del Folies Bergère, cualquiera desmerece. Sólo Yasmin LeBon, la modelo esposa de Simon LeBon (cantante de los Duran Duran, que actuaron en la fiesta) podría haberse colocado allí sin crear un desajuste estético tan evidente. Pero ellas, confiadas en el poder de su sonrisa (¡ay!) o simplemente en el poder (¿pero todavía creen que lo tienen?) posan desafiantes y orgullosas (doble ¡ay!).
Pero ahí no acaba la cosa: fíjense en los zapatos del novio. Son las velvet slippers, las pantunflas de terciopelo bordadas que han puesto de moda los Casiraghi y los Medina. Pues las de Flavio Briatore llevaban un magnífico detalle: en la ceremonia las iniciales eran FB, pero después las cambió por otras con las letras FE (Flavio y Elisabetta). Decididamente, así se conquista a una mujer. Este tío es un romántico. Y no me extrañaría que Don José María, otro romántico incurable que se ha convertido en una auténtica fashion victim y al que le quedan dos días para ser un nuevo icono gay, siguiera el ejemplo y apareciera con unas velvet engalanadas con las letras JA (de José y Ana, no vayan a pensar mal).
El fiestón postnupcial (hubo otro prenupcial) con cambio de modelo incluido no tuvo desperdicio. Algunos detalles para tener en cuenta si se van a casar: los novios dieron a las mesas nombres de sus películas románticas favoritas; la mesa nupcial se llamaba "Shakespeare in love" y las otras "Titanic", "Lo que el viento se llevó", "Cuando Harry encontró a Sally"... si su salón de celebraciones no es muy grande, no se preocupen, le ponen nombres de cortometrajes y asunto resuelto. Además proyectaron un video sobre su historia de amor con comentarios de sus amigos, diciendo cosas del tipo "nunca he visto una pareja tan enamorada" (¿Qué? ¿Creían que hacer un montaje con fotos de su noviazgo y ponerle la música de "El guardaespaldas" era macarra? Pues no, es lo más de lo más).
Y después de ver tamaño derroche de glamour, cuartos y champaña, se entiende perfectamente que Don José María llegara al Congreso del PP con la melena al viento y no saludara a Rajoy, ese gesto que tanto ha dado que hablar y que escribir. Pero es que no lo vio. Simplemente no lo vio. Don José María, envuelto aún por las brumas del vino de la Toscana, se duchó, sacó de la maleta la única camisa limpia que le quedaba y se plantó en el Congreso con un Alka Seltzer en el cuerpo y dos cortados. Y a pesar de llegar hora y media tarde no le dio tiempo a pasarse la plancha por los mechones traseros de su cabello, que se rebelaron a la colonia Evento como un claro reflejo de su actitud juvenil. Y con el estómago revuelto y con la música de Duran Duran resonando en la cabeza no se puede hacer un discurso conciliador ni aún queriendo (que no quería), que cuando uno está de bajón no conoce ni a su padre. Al día siguiente, más repuesto y entonado gracias al caldito de pollo que le había preparado Doña Ana, volvió y saludó con una amplia sonrisa a Mariano. Los poderes curativos del sopicaldo.
Después de tantos aconteceres comprenderán ahora la necesidad de mi ingreso en la Sánchez Junco. Salí ayer, pero de todas formas he hecho una prereserva para la semana que viene: hoy se casa Belén Esteban y próximamente lo hará Paco Marsó con una brasileña. No me digan ustedes que no es para sucumbir. Al final le acaban dando mi nombre a una planta de la clínica. Al tiempo.
martes, 17 de junio de 2008
Maricón de España
Sabía que este blog se leía en Suecia, pero no que mis palabras tuvieran tanta fuerza en aquel país: hace dos semanas pedía colaboración para adaptar el "Humbert's Sexual Cuestionary" al mundo lesbiano y van los del Instituto Karolinska y me hacen caso, pero a lo bestia. Leo en El Mundo que "Un equipo de científicos del prestigioso Instituto Karolinska sueco está cambiando la concepción de la sexualidad humana... el cerebro de las personas homosexuales tiene algunas diferencias respecto al de los heterosexuales. En concreto, la simetría de los hemisferios y ciertas conexiones nerviosas de los sujetos gays difieren de lo que cabría esperar atendiendo a su sexo biológico. Lo mismo ocurre con el cerebro de las lesbianas".
Vamos, que ya no hay que someter a nadie al cuestionario, sino a un PET (tomografía por emisión de positrones) y tema resuelto. Ya me imagino a Emma García presentando un programa donde le hacen una tomografía al invitado de sexualidad dudosa (no se rían, el polígrafo ha quedado desfasado y la imaginación de Tele 5 es ilimitada). Un outing científico avalado por el Instituto Karolinska: la bomba. Colocan al interfecto delante de una foto de Friedrich Ljungberg y si se le ilumina el cerebro más que el Real de la Feria, es gay. Seguro.
Parece ser que el quid de la cuestión reside en la amígdala (nada que ver con las anginas), una estructura bilateral que forma parte del sistema límbico y está implicada en el procesamiento y almacenamiento de las emociones. En el caso de los varones gays, las conexiones de este pequeño centro informativo muestran un patrón marcadamente femenino. Por el contrario, la amígdala derecha de las lesbianas es, al igual que en los hombres heterosexuales, la más dominante. Así que si no quiere que su hijo/a le salga gay, ya sabe: en el primer trimestre del embarazo además de no tomar medicamentos, no echarse un trago al coleto ni fumarse un cigarrico, ahora también tendrá que cuidar lo que ve y lo que oye; no más "L" ni pelis de Jodie Foster, no más Josemi Rodríguez Sieiro, ni Jesús Vázquez (¡adiós, "OT" y "Supervivientes"! ¡adiós a media parrilla de Tele 5!), ni echarle un vistazo a "El diablo se viste de Prada" ni a las reposiciones de "Sexo en Nueva York", ni comprarse el Especial Pasarelas de ¡HOLA!, ni ver a los jugadores de la selección española de waterpolo abrazándose, ni las pelis de Almodóvar de la primera época. Y Fassbinder, Visconti y Passolini, ni tocarlos. Y menos mal que Jorge Javier ya no tiene programa, porque es verlo estando preñada y al crío se le transforma el sistema límbico en un pis pás (seguro que a la madre de J.J. le gustaba Rock Hudson porque era un machote, pero no contaba con que la salida del armario del actor tuviera efecto retroactivo). Eso sí, mucho Interviú (Esther OT en la portada de Interviú, otro temazo), mucho Larguero, mucho AS y mucha Eurocopa.
Eurocopa... ahora que caigo ¿no será esta una venganza de los suecos por el resultado del otro día? Lo mismo se han picado los karolinskos y han dicho "¿Sí? Pues ahora vais a ver: vosotros que sois tan guays y tan gays, hasta que no tengáis el certificado de mariconismo expedido por el Instituto Karolinska sois más homófobos que Berlusconi". Porque perder en la Eurocopa es una cosa, pero quitarles el puesto de ser los más modelnos de Europa ya es demasiado. Es que los suecos son muy suyos: después de inventar ABBA (¿hay algo más mariquitón que ABBA?) se creen que tienen la exclusiva del mariquitismo europeo. Y claro, aquí llega un negro gay a OT, se clasifica para la final y ellos se mosquean. "¿Le han hecho el PET a Chipper?". "No, mire, que no hace falta, es que se ha casado con un hombre y todo, porque aquí no se pide certificado médico de homosexualidad ni nada". "Pues no. Si no pasa la prueba, no es maricón".
Yo, a pesar de mi aspecto claramente nórdico debo de tener muy poco de sueca, porque lo único que me interesa de las conexiones cerebrales de mi hijo es que sean perfectas para que tenga capacidad cognitiva y volitiva, para que pueda crecer y ser feliz al lado de un tío o de una tía (en eso no discrimino nada, al o a la que lo aparte de mi lado voy a tenerle una tirria que pa qué ¿ven cómo predomina en servidora la rama siciliano-huertana y no la sueca?). Que ya lo ha dicho el presidente del COGAM: "El homosexual ni nace ni se hace, el homosexual es". Pero esto mismo ya lo había dejado claro Martes y Trece hace muchos años cuando Millán cantó por Tony Sevilla "Maricón de España":
Sooooooy yo soooooooy (oig,oig)
yo sooooooooy maricón
maricón de España
siete letras como
siete días trae la semana
y con la gente soy torero
aquí y en el mundo entero
vestido de lagartera de albañil o de fiscal
y me importa un comino
que la gente en mi camino
de mí, quiera murmurar...
Pues eso, que lo que nos faltaba. Que cada uno sea lo que quiera (o lo que pueda). Que si los suecos quieren controlar a los suyos que le pasen el PET a Wallander. Y si no siempre pueden hacerse una carroza para el Día del Orgullo con la mesa Markör y la estantería Änga.
Vamos, que ya no hay que someter a nadie al cuestionario, sino a un PET (tomografía por emisión de positrones) y tema resuelto. Ya me imagino a Emma García presentando un programa donde le hacen una tomografía al invitado de sexualidad dudosa (no se rían, el polígrafo ha quedado desfasado y la imaginación de Tele 5 es ilimitada). Un outing científico avalado por el Instituto Karolinska: la bomba. Colocan al interfecto delante de una foto de Friedrich Ljungberg y si se le ilumina el cerebro más que el Real de la Feria, es gay. Seguro.
Parece ser que el quid de la cuestión reside en la amígdala (nada que ver con las anginas), una estructura bilateral que forma parte del sistema límbico y está implicada en el procesamiento y almacenamiento de las emociones. En el caso de los varones gays, las conexiones de este pequeño centro informativo muestran un patrón marcadamente femenino. Por el contrario, la amígdala derecha de las lesbianas es, al igual que en los hombres heterosexuales, la más dominante. Así que si no quiere que su hijo/a le salga gay, ya sabe: en el primer trimestre del embarazo además de no tomar medicamentos, no echarse un trago al coleto ni fumarse un cigarrico, ahora también tendrá que cuidar lo que ve y lo que oye; no más "L" ni pelis de Jodie Foster, no más Josemi Rodríguez Sieiro, ni Jesús Vázquez (¡adiós, "OT" y "Supervivientes"! ¡adiós a media parrilla de Tele 5!), ni echarle un vistazo a "El diablo se viste de Prada" ni a las reposiciones de "Sexo en Nueva York", ni comprarse el Especial Pasarelas de ¡HOLA!, ni ver a los jugadores de la selección española de waterpolo abrazándose, ni las pelis de Almodóvar de la primera época. Y Fassbinder, Visconti y Passolini, ni tocarlos. Y menos mal que Jorge Javier ya no tiene programa, porque es verlo estando preñada y al crío se le transforma el sistema límbico en un pis pás (seguro que a la madre de J.J. le gustaba Rock Hudson porque era un machote, pero no contaba con que la salida del armario del actor tuviera efecto retroactivo). Eso sí, mucho Interviú (Esther OT en la portada de Interviú, otro temazo), mucho Larguero, mucho AS y mucha Eurocopa.
Eurocopa... ahora que caigo ¿no será esta una venganza de los suecos por el resultado del otro día? Lo mismo se han picado los karolinskos y han dicho "¿Sí? Pues ahora vais a ver: vosotros que sois tan guays y tan gays, hasta que no tengáis el certificado de mariconismo expedido por el Instituto Karolinska sois más homófobos que Berlusconi". Porque perder en la Eurocopa es una cosa, pero quitarles el puesto de ser los más modelnos de Europa ya es demasiado. Es que los suecos son muy suyos: después de inventar ABBA (¿hay algo más mariquitón que ABBA?) se creen que tienen la exclusiva del mariquitismo europeo. Y claro, aquí llega un negro gay a OT, se clasifica para la final y ellos se mosquean. "¿Le han hecho el PET a Chipper?". "No, mire, que no hace falta, es que se ha casado con un hombre y todo, porque aquí no se pide certificado médico de homosexualidad ni nada". "Pues no. Si no pasa la prueba, no es maricón".
Yo, a pesar de mi aspecto claramente nórdico debo de tener muy poco de sueca, porque lo único que me interesa de las conexiones cerebrales de mi hijo es que sean perfectas para que tenga capacidad cognitiva y volitiva, para que pueda crecer y ser feliz al lado de un tío o de una tía (en eso no discrimino nada, al o a la que lo aparte de mi lado voy a tenerle una tirria que pa qué ¿ven cómo predomina en servidora la rama siciliano-huertana y no la sueca?). Que ya lo ha dicho el presidente del COGAM: "El homosexual ni nace ni se hace, el homosexual es". Pero esto mismo ya lo había dejado claro Martes y Trece hace muchos años cuando Millán cantó por Tony Sevilla "Maricón de España":
Sooooooy yo soooooooy (oig,oig)
yo sooooooooy maricón
maricón de España
siete letras como
siete días trae la semana
y con la gente soy torero
aquí y en el mundo entero
vestido de lagartera de albañil o de fiscal
y me importa un comino
que la gente en mi camino
de mí, quiera murmurar...
Pues eso, que lo que nos faltaba. Que cada uno sea lo que quiera (o lo que pueda). Que si los suecos quieren controlar a los suyos que le pasen el PET a Wallander. Y si no siempre pueden hacerse una carroza para el Día del Orgullo con la mesa Markör y la estantería Änga.
martes, 10 de junio de 2008
Transformers
Esta es la semana Transformers: Bea se transforma en un ¿cisne? con ventilador peluquil a lo Paulina Rubio e imagen slow motion (sólo le faltaba aparecer difuminada a lo Sara Montiel, que ponía una media en la lente de la cámara para borrar las arrugas en un photoshop tan prehistórico como ella), los Thyssen-Cuesta en una familia bien avenida (un yate como el "Mata Mua" une mucho, ya lo saben) y Flavio Briattore en católico porque la operación de un tumor en el riñón le cambió la vida y ahora está dispuesto a casarse por la iglesia con su novia Elisabetta, una tipa que por su aspecto y su curriculum debería ser ministra de Berlusconi. Elisabetta y Flavio posan en el "Blue Force", una bagatela de 4 pisos, 63 m. de eslora y una tripulación de 40 personas (¿ven como es verdad que los yates unen mucho?).
Pero la transformación que más me gusta es la de Naty Abascal como domadora de tigres: en un guiño cómplice a Ángel Cristo, Abascal aparece retratada junto a un felino en su último posado para ¡HOLA! en "su más sincera y profunda entrevista" (¡¡¡!!! ¿sincera y profunda? Leer eso en la portada de una revista es absolutamente dadá y, a veces, hasta gagá, según esté el entrevistado). A Valentino siempre le han impactado los estampados tigretones y Naty, profesional donde las haya, rinde homenaje al genio vistiendo sus creaciones y llevando de la correa de Hermés al bicho (a Valentino no, al tigre, aunque lo otro hubiera tenido más gracia). Al margen, el reportaje (y en esto no miente la portada) es "espectacular, lleno de glamour y elegancia", con más títulos de créditos que "Indiana Jones y la calavera de cristal", y Naty aparece espléndida, sobre todo porque está calladica.
Y es que Naty, integrante de aquel trío al que tanto daño hizo la llegada de la televisión (Duquesa de Alba, Isabel Preysler y ella misma) es la que mejor parada ha salido. Sí, sí, refresquen su memoria: antes de oírlas hablar un halo de misterio las envolvía y contribuía a hacerlas más grandes, más lejanas, semidiosas. Pero ¡ay cuando les pusieron una cámara delante y abrieron la boca! Fue como "El crepúsculo de los dioses"; al igual que a la Swanson, las mató el cine sonoro. Hagan un ejercicio de regresión (1,2,3, Tony Kamo y se dan un golpetazo en la frente) y recuerden cómo se quedaron cuando oyeron hablar por primera vez a Cayetana, a la Preysler o a Naty: como mínimo, traspuestos, y a partir de ahí ya lo que quieran. Hablaron y la cagaron, abrieron la boca y la más alta aristocracia, Filipinas y el glamour sevillano-parisino cayeron con ellas, así, a lo bestia. Pero mientras que a Cayetana tienen que subtitularla como si de una peli de cine-club se tratara y la Preysler intenta decir cosas que van más allá de "monísimo" mientras consiguen implantarle en el cerebro un microchip con la herramienta de sinónimos del Word, Naty avanza sin complejos por la vida con su Valentino y su vocalización de pianista borracho. Y cuando habla en inglés ya es sublime: hace poco coincidió en un party con Lauren Hutton (otra divina que va a ser recuperada por Mango para convertirse en imagen de su nueva línea de mayores de 50) y comenzó a cotillear con ella delante de las cámaras. Lo más alucinante es que la Hutton parecía entenderla. Y es que a lo mejor Naty, después de tantos años de ser ciudadana del mundo (me encanta, es como lo del "marco incomparable") ha desarrollado un extraño acento que sólo captan otras celebrities como ella y que el resto de los mortales no podemos imitar, al menos sin tomarnos tres vodkas con tónica.
Más transformaciones: YSL comienza a transformarse en polvo mientras lo acompañan Valentino, Galliano y Gaultier convertidos en Momia, Loca y Cachas. También están por allí Carla Bruni transformada en Primera Dama, Inés de la Fressange, que gracias a Dios no se ha transformado en nada, y Farah Diba (Pahlevi, según ¡HOLA!, pero yo soy de la vieja escuela y para mí es Diba). Farah, transmutada desde hace unos años en madre doliente y exiliada, casi nos hace olvidar lo que fue su reinado junto al Sha de Persia en Irán. Menos mal que acude en ayuda de mentes tan corticas como la mía un libro de Marjane Satrapi, "Persépolis", un cómic donde la autora cuenta la historia reciente de Irán a través de su propia vida, poniendo el acento en lo bien que se portaban Farah y su marido el Sha de Persia con sus ciudadanos, tan bien que los iraníes los echaron de su país dando paso a una prometedora revolución que, desgraciadamente, poco después se convertiría en una dictadura. Y es que de esas transformaciones está el mundo lleno. Así nos va. Y si pueden, échenle un ojo al libro de Satrapi: que el glamour no nos nuble el cerebro.
Pero la transformación que más me gusta es la de Naty Abascal como domadora de tigres: en un guiño cómplice a Ángel Cristo, Abascal aparece retratada junto a un felino en su último posado para ¡HOLA! en "su más sincera y profunda entrevista" (¡¡¡!!! ¿sincera y profunda? Leer eso en la portada de una revista es absolutamente dadá y, a veces, hasta gagá, según esté el entrevistado). A Valentino siempre le han impactado los estampados tigretones y Naty, profesional donde las haya, rinde homenaje al genio vistiendo sus creaciones y llevando de la correa de Hermés al bicho (a Valentino no, al tigre, aunque lo otro hubiera tenido más gracia). Al margen, el reportaje (y en esto no miente la portada) es "espectacular, lleno de glamour y elegancia", con más títulos de créditos que "Indiana Jones y la calavera de cristal", y Naty aparece espléndida, sobre todo porque está calladica.
Y es que Naty, integrante de aquel trío al que tanto daño hizo la llegada de la televisión (Duquesa de Alba, Isabel Preysler y ella misma) es la que mejor parada ha salido. Sí, sí, refresquen su memoria: antes de oírlas hablar un halo de misterio las envolvía y contribuía a hacerlas más grandes, más lejanas, semidiosas. Pero ¡ay cuando les pusieron una cámara delante y abrieron la boca! Fue como "El crepúsculo de los dioses"; al igual que a la Swanson, las mató el cine sonoro. Hagan un ejercicio de regresión (1,2,3, Tony Kamo y se dan un golpetazo en la frente) y recuerden cómo se quedaron cuando oyeron hablar por primera vez a Cayetana, a la Preysler o a Naty: como mínimo, traspuestos, y a partir de ahí ya lo que quieran. Hablaron y la cagaron, abrieron la boca y la más alta aristocracia, Filipinas y el glamour sevillano-parisino cayeron con ellas, así, a lo bestia. Pero mientras que a Cayetana tienen que subtitularla como si de una peli de cine-club se tratara y la Preysler intenta decir cosas que van más allá de "monísimo" mientras consiguen implantarle en el cerebro un microchip con la herramienta de sinónimos del Word, Naty avanza sin complejos por la vida con su Valentino y su vocalización de pianista borracho. Y cuando habla en inglés ya es sublime: hace poco coincidió en un party con Lauren Hutton (otra divina que va a ser recuperada por Mango para convertirse en imagen de su nueva línea de mayores de 50) y comenzó a cotillear con ella delante de las cámaras. Lo más alucinante es que la Hutton parecía entenderla. Y es que a lo mejor Naty, después de tantos años de ser ciudadana del mundo (me encanta, es como lo del "marco incomparable") ha desarrollado un extraño acento que sólo captan otras celebrities como ella y que el resto de los mortales no podemos imitar, al menos sin tomarnos tres vodkas con tónica.
Más transformaciones: YSL comienza a transformarse en polvo mientras lo acompañan Valentino, Galliano y Gaultier convertidos en Momia, Loca y Cachas. También están por allí Carla Bruni transformada en Primera Dama, Inés de la Fressange, que gracias a Dios no se ha transformado en nada, y Farah Diba (Pahlevi, según ¡HOLA!, pero yo soy de la vieja escuela y para mí es Diba). Farah, transmutada desde hace unos años en madre doliente y exiliada, casi nos hace olvidar lo que fue su reinado junto al Sha de Persia en Irán. Menos mal que acude en ayuda de mentes tan corticas como la mía un libro de Marjane Satrapi, "Persépolis", un cómic donde la autora cuenta la historia reciente de Irán a través de su propia vida, poniendo el acento en lo bien que se portaban Farah y su marido el Sha de Persia con sus ciudadanos, tan bien que los iraníes los echaron de su país dando paso a una prometedora revolución que, desgraciadamente, poco después se convertiría en una dictadura. Y es que de esas transformaciones está el mundo lleno. Así nos va. Y si pueden, échenle un ojo al libro de Satrapi: que el glamour no nos nuble el cerebro.
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