miércoles, 20 de agosto de 2008

Baronesa con cuñas

Tita guarda sus zapatos en un compartimento blindado. Así, como lo oyen. Veo la foto y me quedo traspuesta: la imagen es más surrelista que la futura boda de la Duquesa de Alba. Contemplo fascinada los zapatos tras una puerta de barrotes. ¿No es maravilloso? Parece un poema visual de Joan Brossa, "Los Zapatos Presos": los zapatos de Tita son tan fantásticos que, si no son encerrados, salen andando ellos solicos. ¿Una metáfora de la libertad, una crítica a las barreras que nos impiden avanzar, un grito contra la censura? Me pregunto si no será verdad que la baronesa tiene alma de artista conceptual sepultada bajo el peso de las esmeraldas.

Pero no: leo el pie de foto y todo el encanto desaparece. Resulta que en "Mas Mañanas", su casa de la Costa Brava, tenía una cámara acorazada donde almacenaba cuadros de gran valor que hoy están en el Thyssen, y la baronesa, intentando aprovechar cada centímetro cuadrado de su finca, ha decidido reciclar ese espacio en zapatero. Oooh... no es una performance, ni una instalación poética, no. Es sólo que Tita ha leído algún artículo de "Cómo sacar partido a los metros" o "Reconvirtiendo espacios" (lógico si tenemos en cuenta que la finca sólo tiene 30.000 metros cuadrados) y se ha puesto manos a la obra. Pero tras ver la decoración de "Mas Mañanas" y de "Mas del Mar" deduzco que la idea no la ha sacado de CASA VIVA. Y es que el gusto decorativo de Tita es propio, personal, como su estilismo capilar: en contra de lo que dicen por ahí a Tita no le corta el pelo un mono con unas tijeras, sino que se lo corta en una peluquería (me dicen que en Cebado) pero cuando termina coge el secador y ella misma se ¿peina? Y está claro que el Señor no la ha llamado por el camino del brushing. Pero cuando te pasas media vida atada a un árbol ¿para qué te vas a peinar? ¿Para que se te quede el moño liado entre las ramas?

Y me asalta una duda (las dudas o asaltan o corroen, no hacen otra cosa): si Tita guarda sus zapatos en una habitación blindada ¿dónde guarda sus joyas? ¿En una botella que está dentro de una caracola, la caracola dentro de un antiguo bolso, el bolso dentro de un cofre, el cofre dentro de un barco, el barco dentro de una ballena y la ballena dentro de un volcán guardado por un monstruo de dos cabezas? Pantoja seguro que no tiene ese problema: se las da a María Navarro y chimpún, porque María sólo tendrá una cabeza, pero como monstrua guardiana no tiene precio. Y servidora con las suyas tampoco, porque me caben en un paquete vacío de Camel.

Echo un vistazo a la colección zapatil y me mareo. 5 filas de zapatos de las que no se ven el principio ni el final (deberían haber hecho la foto con un gran angular) agrupados por tacones: cuña, medio, aguja, bajo y bailarinas deportivas. De todas las formas, de todas los colores. Son las consecuencias de no tener televisión digital en la playa: una acaba mirando con lupa los zapatos de Tita. Y descubro dos pares dotados de unas cuñas monumentales, mastodónticas, de travelo. No me imagino a la baronesa mirando el "Mata Mua" (el cuadro, no el barco) con esas cuñas debajo, un Saint Laurent encima y un ministro al lado: entre las plataformas y el peso de las esmeraldas en el cuello yo perdería el centro de gravedad, me caería de boca y acabaría cargándome el Gauguin. Anda, toma, otro poema visual: "Cuadro asesinado por señora con cuñas". Podría ganarme la vida visitando museos y haciendo performances. A ver, si Martin Creed lo hace en la Tate Britain (un atleta corre a toda velocidad los 86 metros de la galería central de la Tate Britain; tras una pausa de treinta segundos otro atleta repite la acción) ¿por qué no puedo hacerlo yo en el Thyssen?. Claro que a mí no me han dado el Turner y a él sí, con aquella instalación minimalista consistente en una habitación vacía en la que una bombilla se encendía y apagaba alternativamente (minimalista sí que era, sí). No sé si ahora Creed también corre con unos rocky por la Tate para así conseguir la total comunión con su propia obra. Si fuera Tita seguro que correría por las salas del Thyssen. Eso sí, con las cuñas puestas.

15 comentarios:

Cantando y alegrando dijo...

Oh lala!, que bueno, me parto de los bueno que es, como te ha despejado la playa, te veo nueva.

Besos!

Rosa Palo dijo...

Querido/a cantando y alegrando, el Atlántico es lo que tiene, que te rejuvenece por dentro y por fuera.

smart dijo...

Bravo, bravo has vuelto!!!
Había ya mono de rosa y de palo.

Yo los guardo (los zapatos) en caja de cartón con la foto en la tapa, claro que los míos son de los baratos...jajajaja
En cuanto a los joyones no fumo, así que imagina. Que poco glamour el mío.

Amanda Pinkleton dijo...

Doña Rosa, dos cosas:

1) ¿Lee usted la columna de doña Carmen Rigalt en El Mundo? porque creo que le gustaría. Tienen el mismo humorcillo cítrico a la par que elegante.

2) Grandioso el post anterior. Definitivamente, se merece jubilar su viejo Mac y comprar uno de esos Sony Vaio de colores.

Rosa Palo dijo...

Sra. Pinkleton, efectivamente me gusta mucho Carmen Rigalt, el único problema es que escribe en El Mundo, que me gusta mucho menos, aunque tiene columnistas magníficos. Leo más a Elvira Lindo y a Rosa Belmonte.

Por otra parte, no cambiar a tiempo de ordenador ha acabado con mi prometedora carrera de columnista en el HOLA, pero soy una sentimental y me da pena desprenderme de él y de los posts que escribe él solito. ¡Qué le vamos a hacer!

LacUca dijo...

Sabes qué te digo, que estoy de acuerdo, tu estilo no es apto para el Hola, ellos se lo pierden. Que sigan siendo tan asépticos y sosos, ni chicha ni limoná. Hola es un dinosaurio ya y, o se adapta al medio y a la nuevas generaciones o chassss! desaparecerá como esas familias de rancio abolengo que huelen presisamente a eso,a papel couché. Que se coman una mierda.

PD: Por todos dioses ¿Qué es esto? Mis teclas también van solas!!! Este virus maldito y maligno acabará acabar con todos nosotros! NOooooooooooooooooooooo..

Rosa Palo dijo...

Che, Cuca, qué bueno que viniste! Ya veo que el verano te ha sentado muy bien. Bienvenida. Y cuidadito con el virus, que como nos infecte a todos lo llevamos clarinete.

Smart, no te he dicho nada porque ya te lo comento en tu blog.

Hola pierde la "H" dijo...

Oh cielos que horror!, no creo que la palo no entrase en HOLA por que no se lo merezca, ni por que sea sutilmente ironica o modelna, no creo que pueda serlo tiene mucho lastre.
La pena del HOLA es que no cuenta con una persona que se adaptaria muy bien a una prosa de conformismo. Pero bueno, lo importante, es que es un dinosaurio en extincion, ya que hay otra especie de dinosaurios que lo depreda.
Huy mis teclas no escriben solas, escriben conmigo y una gente tan correcta como ustedes, deberian dejar los estupefaccientes y los carajillos de magno de primera hora de la mañana.
Otra vez leo cosas que me motivan, que bien!

Carmona Dixit dijo...

Doña Palo, quiero ver a Tita corriendo con cuñas por el Tinsen a la de ya; sólo es cuestión de crear una plataforma a favor de las visitas rápidas en museos de alto nivel. Lo de los árboles, si no es en plan radical (yo qué sé, como Cosimo Piovasco) no mola.

Anónimo dijo...

La Palo ha vuelto, a ver si con un poco de suerte se ha comido a La Cigala durante sus vacaciones.

poniente dijo...

Ayssss, rosa rosa que cierto es lo del Atlántico, y venga OLAS pá dentro y pá fuera. Como se queda una....Un besico.

Pobriente dijo...

"Todos sabemos que las fechas de caducidad son falsas; sólo están ahí, como los heavies, para dar miedo a las madres."
Agustín Fernández Mallo

Rosa Palo dijo...

No, me temo que no me he comido a la Cigala, sino a los tigres de Sanlúcar. Y ya estaba tardando en salir Fernández Mallo, este chico tan, tan modelno. Las Nocillas no me las he leído aún, leo sus artículos de verano en El País y su blog.

gustoso, meriendo dijo...

Sus articulos caleidoscopicos tal y como se comenta por la critica?, que pena, la nocilla ya esta muy explotada por el mundo indy aun antes por mis queridos Siniestro, la lastima es que se apunte el ultimo seguidor de la postmodernidad, por antiguo que sea el concepto, al carro de lo original recuperado.

Rosa Palo dijo...
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