miércoles, 21 de enero de 2015

Blue Monday


PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 20 DE ENERO DE 2015

Ayer fue el día más triste del año: según una fórmula matemática que tiene en cuenta variables como las deudas acumuladas por las compras navideñas, los kilos engordados, las bajas temperaturas, la cuesta de enero o los intentos fallidos de cambiar los malos hábitos, el tercer lunes de enero es el día más perro, más horroroso, más sombrío. Es un día azul oscuro casi negro. O rojo, que decía Audrey Hepburn en “Desayuno con diamantes”. Ella se lo curaba yendo a Tiffany's; yo intento superarlo entrando en Zara, pero no funciona: las dependientas, gacelas de veinte años y cuarenta kilos, me desinflan cuando me miran con cara de estreñidas y con la insolencia de la juventud embutida en una 36. “Señora”, me dicen. Encima. Pues hala, que disfruten mientras puedan: aunque no sepan qué es la ley de la gravedad, también hará estragos sobre sus tetas desafiantes.

Pero hasta que Newton les ponga todo en su sitio y las mamellas les lleguen por las rodillas, la revolución de octubre en la que se han convertido las rebajas de enero la gana el ejército zarista, que no me entra ni la túnica de Demis Roussos. Porque el día más triste del año es en el que descubres que los tres kilos que engordaste en Navidad se han hecho amigos de los dos que cogiste las Navidades pasadas y de los cuatro que pillarás en las Navidades futuras. Es el día que comprendes que no te vas a apuntar a clases de inglés, que no has dejado de fumar, que no saldrás nunca a correr y que no has quitado el árbol de Navidad. Es el cielo negro que cae sobre tu cabeza como una losa. Es el lunes que está triste y azul.

Pero no me hagan pucheros y no se me vengan abajo, que cualquier situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar: imaginen que decretan la Ley Seca, que se acaba el chocolate negro, que Scorsese anuncia su retirada, que Álex Ubago saca nuevo disco, que vuelve Mecano, que nombran a Los Chunguitos ministros de Cultura e Igualdad o que a Paulo Coelho le dan el Nobel de Literatura. Mírenlo por ese lado y se reconciliarán con la vida y con los lunes. Y piensen que si ayer fue Blue Monday, hoy es Pink Tuesday. 




miércoles, 14 de enero de 2015

Guapa


PUBLICADO EN LA VERDAD EL 13 DE ENERO DE 2015

Ángeles Carmona, la presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género, pide que se erradique el piropo porque es una invasión en la intimidad de la mujer. A mí hace años ya que lo único que invade mi intimidad es la celulitis: desde que pasé a la categoría de mujer invisible (que no incorpórea, porque cuerpo sigo teniendo, y más después de Navidades), no me hacen un requiebro por la calle ni los albañiles machirulos. Como mucho, algún compañero a lo Arturo Fernández me dicen lo bien que estoy para la edad que tengo, chatina, que no sé si es un halago dirigido a mí o a Estée Lauder.

El piropo agrede según qué, quién, cómo y en qué momento, que tiene más variables que una ecuación diferencial. Pero hay una clarísima: el piropo pasa de ser un halago a una agresión verbal según te haga sentirte como Elle Macpherson o como una mierda pinchá en un palo. Así que ponerles un esparadrapo en la boca a los que nos sueltan que nos van a comer tó lo negro con una cara de salidos que ni Fernando Esteso persiguiendo a África Prat no parece tan mala idea. A ellos y a los que nos tratan con paternalismo, a los que nos miran a las tetas en vez de a la cara cuando hablan con nosotras, a los que nos desautorizan profesionalmente, a los que presumen en público de ayudar a sus parejas porque calientan un biberón, a los que dicen que a las mujeres nos resulta natural hacer las tareas domésticas. No hay cinta americana para tanto bocazas.

Pero en esta civilización esquizofrénica donde algunas se preocupan porque les dicen piropos y otras porque no se los dicen, hay mujeres cuya preocupación fundamental es que no las maten, las violen, las mutilen o las secuestren: cincuenta y una mujeres han sido asesinadas este año en España por sus parejas o ex parejas, y ciento veinticinco millones de mujeres han sufrido ablación de clitoris, ﷽﷽s que han sufrido ablaciser exactos. ablacihan grabado un videoparetes que les dicen los t como una mierda.  incorpítorisítoítoris en todo el mundo. Hay miles de mujeres convertidas en esclavas sexuales, mujeres maltratadas, mujeres encarceladas tras un burka, mujeres sin acceso a la educación. Mujeres a las que se les niegan los derechos fundamentales, no sólo el derecho a la libertad de expresión. Si todos somos Charlie Hebdo, también deberíamos ser cualquiera de estas mujeres. Porque, a veces, ser mujer tampoco es fácil. Ni aquí ni allí. 

miércoles, 7 de enero de 2015

Spoiler


PUBLICADO EN LA VERDAD EL 6 DE ENERO DE 2015

Atención: este artículo contiene un spoiler en el segundo párrafo. De los gordos. De los que acaban con la infancia. De los que te hacen odiar a tu madre más que Lars von Trier a la suya. De los que te destrozan en final de “El sexto sentido”. Avisados quedan.

Le he dicho a mi hijo lo de los Reyes. Tal cual. Él me ha preguntado y yo le he contestado. El crío me ha mirado con los ojos más abiertos que yo haya visto nunca y ha empezado a llorar lágrimas de desilusión. Que cómo me dices eso, mamá. Que vaya palo, mamá. Que eres mala, mamá. Que se lo voy a decir a todos los niños del cole cuando vuelva, mamá. Que si me fastidio yo se fastidian todos, mamá. Perfecto. Ya me veo delante del pelotón de fusilamiento de la AMPA. Eso si sobrevivo a la bronca que me ha echado mi santo en cuanto se ha enterado de la conversación: si por él fuera, el heredero seguiría escribiéndole la carta a Baltasar mientras estudia tercero de Exactas y hace la caidita de Roma con su compañera de clase.

Nuestro empeño por mantener a nuestros hijos aislados en una burbuja de plástico que los proteja de los peligros, de las decepciones y hasta de la verdad es vano, porque la burbuja tiene cada vez más agujeros por donde entra el aire. Y ese aire contaminado, a veces, pesa mucho: explícales que han de ser dignos, honrados y buenas personas en una época donde los chorizos campan a sus anchas, motívales para que estudien mientras ven cómo sus primos mayores siguen en el paro con dos licenciaturas, háblales de la igualdad entre hombres y mujeres con la imagen de fondo de la Pedroche enseñando las bragas, convénceles de que el trabajo tiene su recompensa cuando muchos de los padres de sus amigos están en el paro. Y diles que, a pesar de todo ello, de los desengaños, de los fracasos y de las frustraciones, siempre han de mantener la ilusión. Aunque tengan una madre peor que Ángela Channing.

Ha dejado de llorar. Se sorbe los mocos, me mira y me pregunta “¿Entonces el tema de los Reyes lo tengo que negociar directamente con vosotros, ¿no? Pues quiero la tablet Samsung Galaxy 4G ”. Y se ha quedado tan pancho. Ahora a ver quién es la guapa que no se la compra.

lunes, 5 de enero de 2015

Body language


PUBLICADO EL 30 DE DICIEMBRE DE 2014 EN LA VERDAD

Ni miajita voy a decir sobre el discurso del Rey. Primero porque yo soy una mujer con visión de futuro y no quiero que un quítame allá esa flor de Pascua hunda el compromiso entre mi heredero y La Heredera, que las hemerotecas las carga el diablo y Peñafiel está esperando la mínima para sepultar mi carrera como Suegra Madre en ciernes. Y segundo porque lo ha comentado todo el mundo, que hasta un experto en lenguaje no verbal se llevaron el otro día a una tertulia política: la lucha por la audiencia como elemento igualitario entre clases sociales o cómo poner al Rey al nivel de Lydia Lozano cuando le da el parraque y llaman a la psicóloga de cabecera para que diga si los hipidos de la rubia son verdad verdadera. Es lo que tienen los que van de Woodward y Bernstein, que mucho criticar al roserío para luego acabar apropiándose de los métodos lombrosianos del “Sálvame”. De esos y de los del espectáculo, que ya presentan a los opinadores de “La Sexta Noche” como “nuestros gladiadores de la arena política”. Ave, César, contertuli te salutant. A mí me reciben así y le clavo mi tridente a Iñaki López.

Los análisis políticos no son profundos, sino superficiales. Literalmente, porque apenas analizan algo más allá de la superficie: han examinado tanto el tinte de Mariano Rajoy, los modelines de Soraya, las camisas blancas de mi esperanza de Pedro Sánchez y la coleta de Pablo Iglesias que no sé si estoy leyendo la sección de nacional o la de estilo y tendencias. Y venga comparativas sobre quién hace los gestos más cercanos, quién frunce más el ceño o quién modula mejor la voz. Y venga los asesores a repasarse “Lie to me” y a convencer a sus pupilos de que no miren hacia la izquierda porque eso señal de mentir, presidente, tenga usted cuidado que lo dijo Tim Roth en un episodio. Y los expertos en comunicación no verbal al quite, que los ojos siempre dicen la verdad por mucho que intentes controlarlos (si no eres Carlos Fabra o Leticia Sabater, claro). Entre eso y los exámenes de Primero de Alcaldía perpetrados por Esperanza Aguirre ya no va a haber problema alguno en las próximas elecciones. Feliz Año Nuevo. 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Nuevas familias


PUBLICADO EL 23 DE DICIEMBRE DE 2014 EN LA VERDAD

Decía Guerra (adiós, Alfonso, hasta más ver) que a España no la iba a conocer ni la madre que la parió. Y llevaba razón: ni la madre, ni el padre, ni los abuelos, que aquí han cambiado hasta las Navidades. Si antes la Nochebuena era una película de López Vázquez con la familia nuclear cantando alrededor de una botella de Anís El Mono, ahora es una serie de Globomedia protagonizada por el amigo soltero, la sobrina con novio extranjero y la hermana divorciada y deprimida porque acaba de volver al mercado y se ha percatado de que sólo quedan restos de serie, desechos de tienta, el remate final de la pescadería. Ante el panorama, pienso en separarme y me entra la alferecía, que más vale santo conocido que diablo por conocer.

Claro que eso sólo nos pasa a los mortales anónimos, porque los holísticos tienen más facilidad para cambiar de pareja que de bragas: Genoveva Casanova ha celebrado varias Navidades con Cayetano de Alba, otra con el hijo de Vargas Llosa y la última con José María Michavila. Y a Alfonso Díez, al que aún no se le han secado las lágrimas que caían por su rostro recauchutado y viudo, una revista sueca ya lo relaciona con Doña Sofía. Normal: después de la Duquesa de Alba, o iba a por nuestra reina emérita o a por Isabel II de Inglaterra, que uno sólo se casa para mejorar.

Pero llega una cena de Navidad en la que los anónimos separados ya han rehecho su vida, que dicen los cursis. Y aparecen con su pareja recién estrenada. Y te das cuenta de que tienes un nuevo cuñao: ahora que estabas aprendiendo a soportar al antiguo gracias a un curso de control de ira por internet, van y te lo cambian. Y eso es la encarnación del mal, el doble mortal hacia atrás, el rizar el rizo del pelo de Bisbal. Por no hablar de las novias: miedo me da que mi heredero crezca y llegue cada Nochebuena con una tipa distinta y una caja de polvorones. Con la suerte que tengo, desfilarán por mi mesa todas las ex chonis de Paquirrín, que Dios castiga sin piedra ni palos. Pero, a pesar de ello, refunfuñando o sonriendo, tragando quina y langostinos, pondremos un cubierto más en la mesa para la novia choni, el nuevo cuñao o el ligue extranjero, porque no hay nada más lindo que la familia unida. Aunque sólo sea por una noche. Feliz Navidad.