miércoles, 15 de octubre de 2014

Guasap

PUBLICADO EL MARTES 14 DE OCTUBRE EN LA VERDAD

Reconozcámoslo: somos unos cobardes. Usted y yo, sí, no mire para otro lado, que mucho quejarnos y mucho decir que estamos hasta el trigémino de los grupos de guasap, pero no nos atrevemos a dejarlos: por lo visto, que aparezca en el móvil un “Fulanito ha abandonado el grupo” es más feo que pegarle a un padre; es peor que meter tu nombre en Google y que te salgan antecedentes penales; es más trágico que aparecer etiquetado en Facebook en una foto de COU. Es la muerte social.

Por eso silenciamos los grupos. Mira, eso está bien: si pudiera acallar yo las voces de mi cabeza como las del móvil, me ahorraba una pasta en antipsicóticos. En el teléfono se amordaza a la fiera y a tomar viento el guasap. O wasap, si lo prefieren, que desde que le quitaron el acento a “solo”, el intento de modernización de la RAE está siendo tan nefasto como el que hicieron Sergio y Estibaliz a principios de los ochenta.

Pero es que hay gente pa tó. Y grupos de guasap, también: el de los compañeros de trabajo, el de las madres del colegio, el de los padres del fútbol, el de los primos, el de los amigos, el de los amigos de los críos, el de la salida a comer, el de la salida a cenar, el de las quinielas. Y siempre llegan los mensajes en el peor momento: cuando estás currando, las fotos de los colegas tomando cañas; cuando te has quedado ecliscatorce mensajes. Ganas de sosomizarlos a todos. Las madres.que te has quedao eclis tuya con hombreras y el pelo frito.á un minutico, la colección de memes de Julio Iglesias (y lo sabes). Eso por no mencionar la bronca que te cae si no te enteras de algo, que los mensajes de guasap han sido elevados a la categoría de publicación en el BOE. O por no hablar de la maravillosa serendipia que se produce cuando tu hijo coge el teléfono en el preciso momento en que se descarga una imagen enviada por alguna cachonda: “Mamá, aquí hay una foto de un señor negro desnudo”. Viva la tecnología.

Por cierto, que le he enviado un guasap a mi santo y no me ha contestado. “Saca la basura, que huele a pescao”, le he dicho. Y ahí está al tío, sin moverse del sofá. Como haya silenciado el grupo “Tareas que nos corresponden a cada uno para el funcionamiento igualitario y paritario de nuestro matrimonio”, me lo como.




miércoles, 8 de octubre de 2014

Rastros


Publicado en La Verdad el 7 de octubre de 2014

Leo mucho, pero me sirve de poco: ya no retengo nada en la cabeza, tan sólo en las caderas. Para ser más exactos, en la grupa izquierda aún llevo las tapas de este verano y, en la derecha, las cervezas correspondientes; si me enfundo los vaqueros, me da un terelulismo. Pero sigo amontonando libros en la mesilla de noche, a ver si por ósmosis se me pega algo.

Cuando leo doblo las esquinas de las páginas, pero no subrayo los textos ni tomo apuntes en los márgenes: tengo miedo a que me descubran. Si alguna vez presto un libro, no quiero que nadie sepa qué frase me ha arañado el alma, no quiero dejar pistas. Paso. En cambio, hay gente que sí deja rastros. Compro  “La plenitud de la vida” de Simone de Beauvoir en un mercadillo de segunda mano. Mientras lo hojeo, se cae un post-it de azul desvaído, escrito en rotulador rojo con una hermosa caligrafía: “Modigliani / sobre la mesa / de un café: / qué breve la herida / el niñito en el jardín / mi rostro derramándose / sobre tus manos”.

¿De quién era ese libro? ¿Quién habrá escrito esas líneas? ¿Cómo ha acabado ese ejemplar en un rastrillo en Elche? Con menos de eso, Ruiz Zafón se marca una novela. Mala, pero se la marca. Y, por lo que respecta al dueño del volumen, podemos descartar a Cañete, al alcalde de Valladolid y a Mónica de Oriol, la presidenta del Círculo de Empresarios: no los veo leyendo a una feminista como Beauvoir, sino más bien regocijándose con el “Cásate y sé sumisa”. También quedan fuera de toda sospecha los de “Hombres, Mujeres y Viceversa” y la familia Pantoja. O no, que a lo mejor la Pantoja va sin sujetador porque es de FEMEN, y se pirra por las columnas de Caitlin Moran, mientras que Kiko Rivera lee a Virginia Woolf y el tito Agustín a Doris Lessing. En inglés, que los pantojos son bilingües: Chabelita hacía callar a su madre soltándole un “Shut up!” cuando era pequeña; ahora la niña la manda a freír espárragos. Go away to frie asparagous. Y Pantoja, tan orgullosa. Pero si en esa familia se hubieran preocupado más de la educación sexual de los chiquillos que de tangar cuartos, ahora no irían dejando rastros de sus vidas en las televisiones y en lo juzgados, sino post-its en los libros. Aunque fuera la receta del Pollo a la Pantoja. 



miércoles, 1 de octubre de 2014

Agua para todos


PUBLICADO EN LA VERDAD EL 30 DE SEPTIEMBRE DE 2014

Leo: “En Murcia na más que llueve pa joder”. Suscribo: o caen cuatro gotas marranucias que sólo sirven para ensuciarte el coche, fastidiarte la colada y dejarte el pelo hecho una escarola, o cae la mundial. Sin matices ni escala de grises, o todo o nada, del blanco al negro, del cero al infinito: en esta tierra de excesos pasamos de los centauros del desierto a las lluvias de Ranchipur en un quítame allá esas isobaras. ¿No quieres caldo? Pues toma dos tazas. O diecisiete. Y si puede ser en día de fiesta, mejor.

Aquí la lluvia es un fenómeno meteorológico más raro que el rayo verde: llueve tan poco que le compras unas botas de agua al crío y, el día que se las vas a poner, se le han quedado pequeñas. Aquí la lluvia es torrencial, caudalosa, violenta; es el cuñao tirándose sobre el plato de langostinos en Nochebuena; es la Pantoja destrozando las cámaras a los fotógrafos; es Fernán Gómez mandando a la mierda a un admirador; es Falete quitándose la faja, es Falete desencadenado. Por eso aquí, cuando llueve, en vez de sacar los paraguas sacamos las piraguas.

Y, mientras, tú a más de ochocientos kilómetros, viviendo en una burbuja de pinchos, txacoli, películas y encuentros felices. Y entonces te empiezan a llegar al móvil imágenes donde ves tu ciudad inundada, y hasta que consigues localizar a tu familia y asegurarte de que todos están bien, pasas un rato horroroso. Y te das cuenta de que seguimos estando a merced de la naturaleza, que mucho llegar a la Luna y mucho lelerele, pero no han inventado nada para impedir estos desastres. Ni para eso ni para comer sin engordar o tener batería infinita en el móvil, los que serían los grandes y auténticos avances de la humanidad. Pero no, aquí mis primos los científicos se ponen a investigar el efecto de la ópera sobre ratones trasplantados de corazón, no sea que Mickey Mouse empiece a fibrilar cuando oiga la “Cabalgata de las Valkirias” y se líe en Disneylandia.

Y para ratificar que en Murcia nada más que llueve para joder, ahora está cayendo una lluvia dulce y mansa, de la que limpia las calles y el alma. Efectivamente: llueve suavemente para joderme el tema de la columna. Q.E.D. Y eso no es una firma, Mariló Montero, sino “Quod erat demonstrandum”. Que lo sepas.



Mientras en Cartagena caía la mundial, en Donostia brillaba el sol

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Inocencia interrumpida


PUBLICADO EL MARTES 23 DE SEPTIEMBRE EN LA VERDAD

Los padres van a recoger a sus hijos al colegio. Esperan en la puerta alargando el cuello para verlos salir, y sus caras de cansancio y de mal humor desparecen cuando los críos afloran despeinados y con el baby lleno de rayajos de rotulador. Los niños nos curan del desaliento porque son un libro en blanco, una promesa, un viernes de puente donde todo lo bueno está por llegar. Son una crema antiarrugas que elimina los signos de fatiga (la que usaba Papuchi, que engendró al hermano de Julio Iglesias con noventa años) y hasta un complemento de moda, igual que los perros enanos y travestidos que se llevan debajo del sobaco (como si parecer una rata con pelo no fuera ya bastante humillación). Porque ahora hay que salir de casa combinando el pañuelo con el jersey del perro, el color del vestido con la corbata del marido y la ropa de los niños con la de las mamás: la hija de Jessica Alba “es experta en crear sus outfits”, y la de Valeria Mazza “apuesta por un estilo casual para salir con su madre”, mientras que Suri Cruise, las gemelas de Sarah Jessica Parker, los niños de los Brangelinos y los de los Beckham marcan tendencia. Me parto y me mondo. Que los críos prefieran ponerse una ropa u otra es normal, pero de ahí a vestirlos como un Mini Yo o convertirlos en trendsetters de poco más de un metro de estatura, va una caja de Choco Krispies. Aunque hay niños que tienen más criterio a la hora de vestir que Terelu. Y hasta perros.

Lo bueno es que se tarda menos en tener un hijo que en lucir un Birkin de Hermès: nueve meses de gestación frente a dos años de espera. No hay color. Y si ya quieres ir a la última, el complemento más cotizado es un hijo de Alberto Isla. Isla es Spermator: te mira y te preña. No ha cumplido los veinte años y ya tiene dos zagales y otro en plena mitosis, que hay una tipa que dice que se metió con él en un coche y acabó embarazada. Bingo. Yo no me meto con Alberto Isla ni en un ascensor, que todavía soy fértil. Pero lo más inquietante es que Isla, Chabelita y Kiko Rivera también fueron libros en blanco, y ahora están llenos de tachones. Es lo que tiene pasar del lápiz al boli antes de tiempo.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

La venganza de mi menda


PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 16 DE SEPTIEMBRE DE 2014

Cuando la segunda esposa del barón Thyssen se enteró de que Heini la iba a mandar a hacer bolillo, se pulió 2,4 millones de francos en Balenciaga antes de que le llegaran los papeles del divorcio. Venganza preventiva, que se llama. Otras venganzas, en cambio, van más allá del tiempo, del espacio y hasta de la vida: dice A. que, como palme antes que su marido y el doliente viudo se encame con otra, se le va a aparecer por las noches diciéndole “Que te la cortoooo…”, “Que te la cortoooo…”. Y claro, así no hay quien pinche.

La venganza no se sirve fría, sino recalentada: a las ex se les calienta tanto la boca que luego pasa lo que pasa. Maite Zaldívar, la ex mujer de Julián Muñoz, hablaba de fajos de billetes en bolsas de basura, igual que la ex novia de Pujol hijo. Y como los Pujol son de bolsa cerrada y bragueta abierta, se ha unido al coro griego una ex amante de Pujol padre, que ha cantado delante de la policía hasta “El segadors” porque se siente despechada por el trato recibido.

Otra que está en Despeche Mode es Valérie Trierweiler: mucho chic y mucho charme, pero la francesa ha escrito un libro con más veneno que la Benito, en el supuesto caso de que Benito supiera escribir. Lo que sí sabe es vender, que quiere colocar el ático de Chipiona sin pasarle ni un duro a Amador. Rezo para que lo ponga a la venta en idealista.com y grabe un video enseñándonos la casa, como la Cantudo o la Bordiú: “Aquí mi Amador retozaba con la perra de Kelly Mor, y aquí con la marrana de Marisa la del chándal. Y en ese sofá de allí se ponía calentito a whisky mientras me veía en el “Sálvame”. Totalmente”.

Lord Byron decía que la venganza es dulce, sobre todo para las mujeres; Hitchcock añadía que, además, no engorda. Será por eso por lo que a nosotras siempre nos atribuyen un carácter vengajoso, mezcla de vengativo y rencoroso: cuando las mujeres la devolvemos, la historia se convierte en un culebrón; en cambio, si lo hacen los tíos, nace “El Padrino”. Pues desde aquí te lo digo, nene: como entres en la crisis de los cincuenta, antes de que me mandes a los abogados me fundo la tarjeta en el Zara. Esa será la venganza de mi menda.