miércoles, 24 de mayo de 2017

EN MIS BRAGAS MANDO YO

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 23 DE MAYO DE 2017

Amancio Ortega, desde aquí te lo digo: tengo una frase para una camiseta que nos vamos a forrar. Bueno, me forraré yo, que tú ya vienes forrado de fábrica. En serio. Una camiseta con gancho, con punch, con rollo. Y vamos a salir en todos los editoriales de moda, y se la va a poner Paula Echevarría gratis, y las influencers del mundo van a matar por ella igual que mataron por la que sacó Vetements con el logo de DHL a razón de 235 euros el pingo, algo así como si la camiseta de publicidad de Lonas Manolo, aquella que te regalaron cuando compraste el toldo de la terraza y que sólo te pones para pintar las paredes del salón, se convirtiera en lo más deseado de la temporada. Te lo digo y te lo repito, Amancio: si quieres revolucionar la moda, olvídate de las camisetas souvenirs de "Estuve en Benidorm y me acordé de ti", del polo republicano que vende Pablo Iglesias para financiar "La Tuerka", de las camisetas de propaganda política de Anna Gabriel (que tiende todo el ideario de la CUP cada vez que hace la colada), de las de "Keep Calm and Trust Mariano Rajoy", de la edición limitada para novias de Paquirrín que sacaron los de Abercrombie & Fitch con la frase "Quién necesita un cerebro cuando tienes estas" estampada en el pecho y hasta de las de Vivienne Westwood en contra del cambio climático. Hazme caso, que soy zarista hasta la médula y conozco tu imperio como la palma de mi mano y el contorno de mi cintura.

La frase en cuestión no es mía, sino de la madre de Alba Carrillo, que ha dado una entrevista gloriosa y loca en una revista: "En mis bragas mando yo", ha dicho Lucía Pariente. La frase definitiva. Porque, por desgracia, hay mujeres que no mandan en sus bragas, ni tampoco en sus vidas. Y así estamos, y así nos va. La camiseta es el mensaje, Amancio, así que déjate de ñoñerías en inglés, de eslóganes de usar y tirar y de tontunas de manual de autoayuda e imprime camisetas con la frase de la Pariente. Y haz unas cuantas en tamaño XL, por favor, que hay mujeres que tampoco mandan en su talla. Que hay veces que voy a probarme ropa a las tiendas de tu imperio y lo único que me cabe es un bolso.


   
LA CAMISETA EN CUESTIÓN (EN ROSA PALO, POR SUPUESTO)

miércoles, 17 de mayo de 2017

MUJERES CONSUMIBLES

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 16 DE MAYO DE 2017

Que la mujer de Macron sea veinticuatro años mayor que su marido no es nuevo: Hugh Jackman y su mujer se llevan trece. Y la diferencia entre Pierce Brosnan y su esposa no se cuenta en años, sino en kilos. Pero la gente (alguna) se echa las manos a la cabeza: no entienden que, pudiendo estar con mujeres más jóvenes, más guapas o más delgadas, las hayan elegido a ellas. Porque siendo famoso o millonario puedes comprarte la mujer que quieras. Es como ser famoso y millonario y conducir un Ibiza en lugar de un Jaguar. O hartarte de chóped cuando puedes tirarle al jamón de Jabugo. Risto Mejide, que tan bien entiende la sociedad de consumo, está con una niña con cara de niña que parece una niña, y el Marqués de Griñón tiene vinos mas viejos que su mujer, trajes más viejos que su mujer, hijas más viejas que su mujer. "No notamos la diferencia de edad", dice Esther Doña. Acabáramos. También es verdad que con ese apellido estás condenada a ser vieja prematura, y sus noviazgos anteriores lo demuestran: Bertín Osborne, González de Caldas o Máximo Valverde. Todos con la Tarjeta Dorada de Renfe en un bolsillo y la Viagra en el otro.

Eso sí, la diferencia de edad posibilita marcarse un "tú al geriátrico y yo a California" en toda regla. En cambio, los que no nos llevamos muchos años podremos irnos juntos a la misma residencia. O no: conozco a una pareja que, después de toda una vida de matrimonio, se fue cada uno a un asilo. Tú a Prados Soleados y yo a Colinas Verdes. Las razones por las que uno se enamora, o quiere, o vive o agoniza con su pareja son inescrutables. Y libres. Y no tienen porqué justificarse. Cosas más raras se ven en Eurovisión, y ahí seguimos: a los fuegos artificiales, a las canciones tirolesas revisitadas, a los dorados refulgentes en toda su gama, a los tíos cachas con cara de pornostar y a las tías vestidos por un diseñador loco del Carnaval de Tenerife puesto hasta las trancas de mojo picón me remito. También es verdad que la canción ganadora nos ha devuelto la fe en el ser humano. Lo único malo es que ahora se ponga la cosa seria, los países comiencen a llevar buenos temas interpretados por tipos normales y se nos acaben las risas. Eso sí que sería una pena.  


PARA LOS NO INICIADOS EN EL GOTHA DEL ¡HOLA!, ESTA PAREJA TAN POCO
EQUILIBRADA ES LA FORMADA POR ESTHER DOÑA Y EL MARQUÉS DE GRIÑÓN

miércoles, 10 de mayo de 2017

MADRES MALAS

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 9 DE MAYO DE 2017

Ivanka Trump, la hija de Donald Trump, ha tenido el cuajo de escribir un libro dando consejos a las mujeres trabajadoras. "Mujeres que trabajan: Reescribiendo las reglas para el éxito", se llama el panfleto. Es como si yo escribo uno dando lecciones a las gimnastas olímpicas. O a las de natación sincronizada. Un sin fuste, vamos, que Ivanka Trump sabe lo mismo de los problemas reales de las mujeres que de pavos preñaos. Ella podría dar consejos acerca de cómo elegir las nannys para los niños o sobre cómo operarse entera antes de cumplir los treinta, pero poco más. El público objetivo de su libro son las pijas aspiracionales y las señoras de apellidos imposibles y nombres de perro enano que enseñan sus casas en las primeras páginas del ¡HOLA!. El resto es mejor que no leamos el mamotreto si no queremos acabar quemando librerías, sobre todo cuando lleguemos al capítulo donde nos cuenta el drama que supone no tener tiempo para darse un masaje. Claro que, siendo hija de quien es, bastante tiene la chiquilla. Pobre. Que ahora se habla mucho de las malas madres, pero no de los malos padres. O de los padres malos, que es el caso de Trump. O de las madres malas, como la de Alba Carrillo, un híbrido entre señora del extrarradio y sargento chusquero, tan fría, castradora y metomentodo que hace que Ángela Channing parezca la madre de Bambi; tan desquiciada que no sabría si votar por ella o por Marine Le Pen. “¿Podéis llevaros a la bruja esta y traer a mi padre?”, dijo Alba. Y, mientras, su padre escondiéndose y diciendo que él no sabe nada porque sólo ve series y documentales de La 2. Angelico.  

Cuando tenía ocho años leí una biografía de Marie Curie. Fue tan inspiradora que quise ser científica, pero la vocación sólo me duró hasta que topé con la Química; entonces decidí estudiar letras puras y convertirme en Jo March. Doy gracias a que, en una edad tan influenciable, aún no hubiera aparecido "Ambiciones y reflexiones", el libro de Belén Esteban, si no yo ahora tendría una hija con un torero y diría todo el rato "no me estires de la lengua". En cambio, si hubiera leído el libro de Ivanka Trump sería rubia, rica y pizpireta. Porque ella tiene todas las claves del éxito para las mujeres que trabajan. Y un padre muchimillonario, que también.



REFERENCIA INTELECTUALA PARA LOS QUE NO CONOCEN A ALBA CARRILLO Y A SU MADRE:
PUEDEN SUSTITUIRLAS POR LEOPOLDO MARÍA PANERO Y FELICIDAD BLANC EN "EL DESENCANTO",
O POR BETTE DAVIS Y JOAN CRAWFORD EN "¿QUÉ FUE DE BABY JANE?"

miércoles, 3 de mayo de 2017

2 DE MAYO

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 2 DE MAYO DE 2017

El 2 de mayo es el día de Madrileños por el Mundo. O por La Manga, que para eso es su playa. Vienen y se la pasean como si se dieran una vuelta por El Retiro, recogen piedras de la orilla mientras se les caen las eses de la boca y se meten en el agua aunque esté a una temperatura sólo apta para osos polares. Pero es que en Madrid son mucho de escaparse a la costa. Y de bañarse en cuanto ven un charco. Y de montar un 2 de mayo, claro.

"¡Que nos lo llevan!", gritó José Blas Molina cuando vio que los soldados franceses querían sacar del palacio al infante Francisco de Paula. "¡Que nos lo llevan!", gritó Mariano Rajoy cuando vio que detenían a Ignacio González. "¡Que nos lo llevan!", gritó Marta Ferrusola cuando vio que detenían a su hijo mayor. En Barcelona no quieren ser menos que en Madrid, y por eso lo mismo te montan un 2 de mayo que un referéndum no autorizado. Pero es que los Hermanos Pujol tienen más peligro que los Hermanos Dalton. Y hasta que los Pollos Hermanos. Los Pujol se creen los padres de la patria y, por ello, también se creen que tienen derecho a llevárselo para compensar sus desvelos y su preocupación por Cataluña. La misma explicación que dio Toño Sanchís acerca del hecho de quedarse (presuntamente) con las perras de la Esteban. Decía que era la chacha de Belén, que estaba a su disposición las veinticuatro horas del día, que Belén lo llamaba en cualquier momento y para cualquier cosa. Lo veo: Belén mandándole wasaps  a Toño a las dos de la mañana porque se ha desvelado y necesita que Toño le lleve "El péndulo de Foucault" de Umberto Eco, que ya se ha terminado las "Cartas persas" de Montesquieu. Belén telefoneando a Toño Sanchís para comentar la última película de Béla Tarr. Belén mandándole un email a Toño Sanchís para que le busque información acerca de efectos gravitacionales detectados sobre los cuerpos del cinturón de Kuiper. Y así todo. Pero la Esteban grita "¡Que se lo ha llevado!" en cuanto tiene ocasión.  Lo mismo que gritamos los españoles cuando vemos que sí, que se lo han llevado y que se lo están llevando. Y crudo. Los que tendríamos que montar el 2 de mayo, al final, somos nosotros. Que hay mucho mameluco suelto.




miércoles, 26 de abril de 2017

COLAS

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 25 DE ABRIL DE 2017
Hoy día, para escribir hace falta ser cualquier cosa menos escritor: publican libros youtubers, tertulianos, cocineros, presentadores, concursantes de realities o toreros. "Los famosos son como las flores, muy decorativos", decía Elsa Maxwell. Y, además, venden. Eso explica que haya sospechosos habituales que se disfrazan de escritores y exhiben palmito y gafas sin cristales en la portada de un libro. Pero no nos pongamos estupendos, que si a sus editores no les importa que alguno diga "Me se ha caído el bolígrafo" mientras firma sus libros en el Carrefour, a mí tampoco. Eso sí: en el momento en el que Kiko Rivera (ese ser que se tatúa en el brazo frases con faltas de ortografía) publique una novela, servidora pide asilo político en Albania.
Leo que, actualmente, hay que diferenciar entre la industria editorial y la literatura. Leo que las redes sociales tienen más influencia en la venta de libros que los críticos. Leo que a los escritores consagrados les explota la cabeza cuando ven que nadie acude a su caseta para que le firmen un libro mientras que, a su lado, un imberbe con miles de seguidores en Instagram tiene una cola de compradores que da la vuelta a la manzana. Al final, el tamaño sí importa. Al menos, a los editores, que un poeta tuitero publica un libro y vende trece veces más que Sánchez Dragó. Tampoco es que eso tenga mucho mérito. Además, a Dragó se la sopla: cuando se percató de que la cola (la de vender libros) se le estaba quedando flácida, comenzó a preocuparse más por la otra (la de frungir), hasta el punto de que ha sacado "Homo Erectus", unas pastillas que no hace falta explicar para qué son. Dragó siempre ha sido mucho de marcar paquete, de contar sus historias sexuales y de inventárselas. Tanto ha ficcionado sobre ese punto que, más que de Madrid, Dragó parece de Mazarrón: según Amazon, es el lugar donde se venden más libros de ciencia ficción, un 170% por encima de la media española. Acabáramos. A ver si la afición al género viene porque Mazarrón es el nuevo Área 51, y debajo de los enormes campos de plástico no hay plantados tomates, sino unas vainas venidas del espacio exterior que producen réplicas de humanos para ir suplantándonos. Eso explicaría muchas de las cosas que están sucediendo últimamente, como que cada vez haya más tontos del haba. O de la vaina.  

FRAGMENTO DE "LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS"
PROPORCIONADA POR @covanechi, QUE HA PILLADO LA REFERENCIA A LA PRIMERA