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miércoles, 29 de mayo de 2019

EL PORVENIR

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 28 DE MAYO DE 2019
Lo más indómito que he hecho en mi vida fue quedarme a dormir en Tabarca sin haberlo planeado. El día, uno de esos de anuncio de cervezas, se nos había hecho corto, así que decidimos alargarlo convirtiéndolo en uno de esos de anuncio de ron. Y allí nos quedamos: sin muda, sin maquillaje y sin secador, pero en un hotel, claro, que una no ha dormido nunca al raso y no es cuestión de empezar a hacerlo cuando ya tiene las vértebras caducadas. 
Más que sentir la llamada de lo salvaje, aquel día sentimos la llamada de hacer que lo bueno no se acabara, de que las conversaciones, hechas íntimas, o locas, o sinceras, o pedantes por el alcohol y la playa, siguieran hasta que cerrara el único bar que había en la isla. P., incluso, nos leyó las cartas. Y acertó. Tal cual. Después de aquello, y viendo que P. reinaba sobre el futuro, jamás le volvimos a decir que nos las echara. Pero seguro que, más de uno, y si hubiera tenido ocasión, le hubiera preguntado a P. sobre el porvenir. Sobre la salud, el dinero o el amor. O sobre los resultados electorales del domingo, que lo mismo tiene. Para ir preparándose para lo peor o para lo mejor, que no sé que estado requiere mayor prevención, si asumir el fracaso de una debacle o soportar la responsabilidad de tener en tus manos una ciudad entera, un pueblo, una región. Yo, que no sé qué hacer con mi vida los días pares, no me quiero ni imaginar dirigiendo las vidas de los demás hasta en los años bisiestos, tomando decisiones que afectan a tanta gente, creyendo que mi criterio es el bueno y, por tanto, el único. Tampoco sé si eso es valentía, soberbia, osadía, temeridad o supervivencia. O simple y pura política. 
Lo curioso es que, tras estas elecciones y una vez conocido el futuro pasado, en algunos casos nos siguen haciendo falta videntes para saber quiénes van a ser los que nos gobiernen. Menos mal que están los pactómetros, que son el nuevo tarot: 8.000 tiene Ferreras a disposición de escépticos y creyentes. Aunque, puestos a que te adivinen el porvenir, casi prefiero al maestro Joao leyendo culos en "Supervivientes". Con el mío, iba a tener más lectura que con la Enciclopedia Británica. Con los treinta y dos tomos. Y con celulitis.

lunes, 6 de mayo de 2019

TAN LEJOS, TAN CERCA

PUBLICADO EL 3 DE MAYO EN LOS DIARIOS DEL GRUPO VOCENTO
Si abril es el mes más cruel, que ya lo escribió T. S. Eliot, mayo no se queda corto. Y no sólo porque la llegada de la luz nos provoque una inesperada ansiedad por vivir, que también, sino por algo tan prosaico como tener que aguantar unas nuevas elecciones. Y así estamos. Que Dios, los ansiolíticos y los antihistamínicos nos asistan. 
En estos días de sol y alergias hemos pasado de lo nacional a lo local en una suerte de método deductivo que, en teoría, incluye las conclusiones en las premisas. Y digo en teoría porque, en la práctica, hasta el día 26 no sabremos si las conclusiones extraídas de las generales se extenderán al ámbito autonómico y municipal. Tampoco lo saben ellos, los candidatos que se presentan a estas nuevas elecciones y que ahora tienen una oportunidad para recuperar las asignaturas suspendidas en abril o para subir la nota final, según el caso.
Pero la diferencia entre los comicios pasados y los que están por venir es que, en esta ocasión, conocemos a muchos de los políticos que se juegan el puesto. Tanto que algunos se presentan en las listas con su apodo, como el Kichi (ya sólo nos faltan el Chuli, el Pai y el Cabra); tanto que te los puedes encontrar echándose un café al coleto en el bar de abajo, recogiendo a los críos en el colegio o comprando el pan. Los reconoces porque van con la ojera colgando, la prisa en el cuerpo y la incertidumbre en el gesto, desfondados antes de empezar, fatigados por una agenda extenuante donde todo está medido, desde el tiempo para comprarse unos zapatos nuevos hasta la visita a la peluquería, que cómo una se va a poner a hacer campaña con estas canas, hija. Y es entonces, en la cercanía, cuando resulta casi imposible no empatizar con ellos, que lo que ha unido el Farmatint no lo separa la política. 
Lo que no sé es si este movimiento constante y esta pulsión por llenar el calendario no serán una forma de evitar la reflexión; no sé si ese agotamiento perpetuo que les hace llegar exhaustos a la cama es la única manera de impedir que se planteen si hacen la política que quieren o la política que les dejan hacer, si mantienen aún firmes los ideales que les llevaron al servicio público, si una vez ganado su puesto serán capaces de desempeñarlo de la mejor forma posible o sufrirán el síndrome del impostor. Y esto último no sólo es válido para los políticos en general, sino también para alguna que otra columnista en particular: aún me pregunto cómo me han dejado escribir durante estas semanas a todo lo que da la mata y compartiendo espacio con Olga Agüero y Rosa Belmonte. Cualquier día de estos, me pillan. Mientras tanto, que ustedes lo voten bien. Otra vez. 

miércoles, 1 de mayo de 2019

PUESTA EN ESCENA

PUBLICADO EL 30 DE ABRIL EN LOS DIARIOS DEL GRUPO VOCENTO

Un día curioso el de las generales. Uno iba a votar y se podía encontrar a Loquillo de presidente de una mesa electoral, a Paco León como vocal, a Leticia Dolera llorando o a Penélope Cruz votando con las gafas puestas. También fue curiosa la noche, que ver a un político admitir la derrota de su partido no es habitual. "El resultado ha sido muy malo", dijo Pablo Casado. Y fue un buen comienzo hasta que, de repente, empezó a echar la culpa a la fragmentación del voto y a no sé qué cosas de la Semana Santa; a todo menos al viraje de su partido hacia posiciones extremas. "El neoaznarismo ha hecho retroceder al PP al preaznarismo", sentenciaba Maruja Torres en Twitter. Mientras,Teodoro García Egea parecía que se había tragado el hueso de la aceituna. De fondo, el silencio atronador en la calle Génova. Qué solos se quedan los perdedores. 
Pablo Iglesias, por su parte, tampoco aceptó del todo el enorme descalabro de Podemos, e intentó salvar los muebles subrayando que el objetivo propuesto era entrar a formar gobierno con el PSOEDefinitivamente, el único que admitió anoche una derrota sin paliativos fue Zidane"Pido perdón por jugar así", dijo tras el desastre del Madrid. Pues eso.
En el lado contrario, Ortega Smith calentaba al personal abriendo boca con un  "Compatriotas, la resistencia ya está dentro del Congreso". Y me vino a la cabeza David Broncano paseándose por los escaños y preguntándole a los diputados aquello de cuánto dinero tienes y cuánto has follado en el último mes. Más que entrar la resistencia, con Vox ha entrado en el Congreso la imagen de "La escopeta nacional", igual que con Podemos entraron en su momento las camisetas con mensajes y las rastas, ante el horror de Celia Villalobos y su miedo a los piojos. Las grescas estéticas y verbales entre Rufián y Abascal van a ser legendarias en esta legislatura.
¿Y Albert Rivera? Pues autoerigiéndose como líder de la oposición. Qué diferencia de puesta en escena: si Casado, Suárez Illana y García Egea, con sus trajes oscurísimos, parecían enterradores, Rivera y los suyos eran todo energía, alegría, color y vamos, ciudadanos. Sí, pero ¿adónde? ¿A ocupar el lugar del PP o a pactar con el PSOE? Porque si hay alguien que tenga la sartén por el mango ahora mismo es Pedro Sánchez, el tronista cuarentón que puede decidirse entre varios pretendientes. "¡Con Rivera no!", le gritaban los suyos, como cuando tu madre tuerce el morro porque no le gusta tu novio. Pero a Sánchez le da igual, que hará lo que le salga de la peineta. A lo mejor sí tiene razón Casado y el "quid" de la cuestión ha estado en la Semana Santa, porque Sánchez ha vuelto a resucitar. Una vez más.

SALTO AL VACÍO

PUBLICADO EL 27 DE ABRIL EN LOS DIARIOS DEL GRUPO VOCENTO

Hoy es el día. El de la calma que precede a la tormenta. El día en el que ya está todo el pescado vendido, en el que no se puede hacer nada más, tan sólo sentarse a esperar consumido por la impaciencia. Una espera dedicada a que los votantes, supuestamente, reflexionen, y a que los políticos, también supuestamente, vuelvan a su vida doméstica: durante los últimos meses, su cotidianidad no ha sido desparramarse en el sofá para ver una película, jugar con sus hijos o barrer las migas del suelo después de comer, sino hacer cosas rarísimas a la vista de todo el mundo. Pero ellos se sienten cómodos en esa anormalidad donde los entregados a la causa corean su nombre, les palmean la espalda y los reciben como si fueran estrellas del rock. Por eso, cuando vuelven a casa por unas horas y salen a pasear por el barrio enfundados en unos vaqueros viejos y una americana informal, intentan fingir normalidad. Y eso es algo que sólo le sale bien a Resines.
Porque nada en esta campaña, crispada y llena de "performances" absurdas, ha sido normal; la sobreactuación, la exageración y la caricatura habituales en estos tiempos extraños han formado un combo que nos ha dado memes, titulares y, sobre todo, mucha vergüenza ajena: tránsfugas de último minuto, listas de candidatos hechas por un director de casting loquísimo, hombres que preguntaban a los robots a quién iban a votar sus amigos, atriles convertidos en puestos callejeros de tres bragas a dos euros, líos en el PACMA que han desconcertado a veganos y gatetes, señores que esgrimen con pasión la misma Constitución que despreciaban hace unos pocos años y artistas que "prefieren el vértigo de los patriotas y reaccionarios" para desdecirse al día siguiente. Puestos a que los excesos te dejen frito el cerebro y a epatar al respetable, mejor acudir al original. "Que Franco resucite, salga vivo y sea nuestro caudillo", declaraba Fabio McNamara. Delirio total o tanto cuerpo para tan poca cabeza, la misma que hace falta para pensar. Y es que, en esta pausa obligada para el café, los que menos van a reflexionar son los que más lo necesitan, los que más gritan, los revanchistas, los imperativos, los que votan con las vísceras, los que escupen frases con tanto asco como si se hubieran encontrado un pelo en la sopa. Así que, si ellos no reflexionan, tendremos que hacerlo los demás y votar en consecuencia. También dijo Pantoja que no había ceros suficientes en Mediaset para que ella se sentara. Y no sólo se ha sentado, sino que ha saltado de un helicóptero y se ha tirado al barro, literal y metafóricamente. A ver si, con tanta tontería, vamos a acabar nosotros saltando al vacío. Avisados estamos.  

miércoles, 24 de abril de 2019

LENTEJAS Y GAMBAS

PUBLICADO EL 24 DE ABRIL EN LOS DIARIOS DEL GRUPO VOCENTO
En el fondo me dan pena. Los políticos. digo. Los candidatos, especifico. Todo el día arrastrándose por este nuestro país, que si una ardilla podía cruzar España de árbol en árbol, los políticos la pueden cruzar de mitin en mitin. "Vivo en la carretera", cantaba Miguel Ríos. Se nos han hecho adictos a la gasolina y a pasar la campaña dentro de un mundo en el que dormir es de cobardes, en el que los caterings empiezan a resultarles intragables hasta a las canaperas profesionales, en el que una corte de supernannys les proporciona un Almax con la misma diligencia con la que aparecen con un rollo de papel higiénico en el momento oportuno, les preparan los gráficos que blandirán en el debate o les recuerdan que hoy es el cumpleaños de su hijo pequeño. Mientras ellos, con la corbata aflojada, se preparan los asuntos a debatir subrayando en fosforito, haciéndose esquemas, contestando a las preguntas trampa de su equipo de asesores, controlando los tiempos de las respuestas. Y, cuando nadie les ve, se ajustan de nuevo la corbata, se ponen delante del espejo del cuarto de baño y ensayan la mirada azul de "Zoolander", que hay que epatar al personal.
Estos dos debates, uno detrás de otro, nos han devuelto a la infancia. Pero no a los tiempos felices, sino a los de la angustia, a cuando éramos chavales y nos colocaban un día un control de Matemáticas  y, al siguiente, uno de Física, y nos encomendábamos a Santa Marie Curie de Todas las Radiaciones para poder salir del paso. Por eso no me extrañan los nervios de los candidatos, su acelere, su desasosiego. No me extraña que aparezcan con el ceño ceñido, que me dijo el otro día C. Y los entiendo perfectamente, no crean: todavía tengo pesadillas con que voy al colegio y hay examen sorpresa. 
Hoy, al fin, los candidatos estarán descansando. Un poco, al menos, libres de soportar la presión de todos los ojos de un país puestos en ellos durante dos días. Se han desabrochado la chaqueta y han estirado las piernas en el asiento de atrás. Pero si bien ya ha pasado la ansiedad del día antes, el día después les asalta la preocupación por los resultados. Miran las portadas de los periódicos como el que mira las listas de las notas para saber si ha aprobado o suspendido, se flagelan en privado por una contestación mal dada, por un minuto de oro cursi, por un gesto que no pudieron controlar, por un dato que se les escapó, por un silencio atronador, y se consuelan en público gracias a la palmada en la espalda y al "¡qué bien lo has hecho, tío!" Porque sólo han debatido tíos. Tíos que se pasan la vida comiendo gambas por ahí fuera para poder llevar un plato de lentejas a casa. Pobreticos. 

LA ESPAÑA DE LOS CORAZONES

PUBLICADO EL 21 DE ABRIL EN LOS DIARIOS DEL GRUPO VOCENTO
Según su presentador Carlos Sobera, "First Dates" es una programa donde la gente va a encontrar el amor. El amor y las faltas de ortografía: uno de los participantes le dejó a su cita una nota en la que se definía como "onesto" y "actibo". Otro, con todo el atrevimiento que te proporcionan la ignorancia y el ceporrismo, le dijo a la chica con la que cenaba que "echar p'a fuera es con h". Amárrame los pavos, que dice la Belmonte. Y amárrame a mí, que les doy con el diccionario en la cabeza. En "First Dates" te rompen los ojos, los oídos y, a veces, hasta el corazón: un pavo al que le sobraban tantos kilos como morro se negó a quedar por segunda vez con su cita porque buscaba "una relación físicamente fitness". La paja en el ojo ajeno y la viga en el propio. Hay que ser imbécil. 
Posiblemente ocurran estas cosas porque vivimos en unos días extraños y panfletarios donde no hay que buscar el corazón en los programas de televisión, sino en los programas de los partidos políticos: ahí está el corazón del PSOE, separado por una barra lateral de las siglas del partido; el del PP, con la gaviota reconvertida en un corazón partío rojigualda; el multicolor de Unidas Podemos, con el rojo de IU, el verde de Equo y el lila de Podemos; el de Ciudadanos, formado por la bandera de España, la de Europa y la de Cataluña. Paz y amor, hermanos. Y, por si no hubiera ya suficiente azúcar como para provocarle un coma diabético a la mitad de la población, la España de los corazones se aliña con vídeos en los que amigos, compañeros y familiares del candidato loan sus virtudes y cantan sus hazañas; hagiografías de dos minutos que apelan directamente a que los votantes empaticemos con el político de turno, intentando convertirlo en el tipo con el que nos iríamos a tomar una caña o al que le compraríamos un coche de segunda mano. Tíos que no tienen abuela, pero que son capaces de contratar a la de la fabada para que aparezca en campaña echándoles piropos.
Mientras tanto, detrás de todo este "flower power" y de todo este buen rollismo, hay un ruido de fondo de acusaciones mutuas, de insultos de barra de bar a las cuatro de la mañana, de eso no me lo dices tú a mí en la calle y de toíto te lo consiento menos faltarle a mi mare. Definitivamente, en estas elecciones nos lo han puesto en bandeja para que votemos con las vísceras. Con el corazón o con las gónadas, según se mire: en el Ayuntamiento de Málaga, y en una moción que iba destinada a la Comisión de Economía, a los de Ciudadanos se les coló la frase "para tocar los cojones". Nos está quedando un país muy de casquería fina, a elegir entre corazón de ternera o criadillas de cordero. Que aproveche.

DEBATE, QUE ALGO QUEDA

PUBLICADO EL 18 DE ABRIL EN LOS DIARIOS DEL GRUPO VOCENTO
Debates a mí. A mí, madre de un hijo adolescente. A mí, que vivo en una discusión permanente: que si a qué hora llegas a casa, que si dónde vas con esos pelos, que si te metas en la ducha que hueles a perro muerto, que si no puedes cenar pizza todas las noches. Y así todo el día, que no hay orden que no sea contraargumentada hasta la saciedad, que no hay cuestión que no se convierta en una lucha entre la minoría oprimida y el heteromatriarcado. Pero el debate más bronco, el de trazo más grueso, el que saca lo peor de cada una de las partes contendientes es el que surge cuando se trata de limpiar la habitación del heredero, lugar que está a punto de ser declarado espacio natural protegido por la UNESCO porque los calcetines sucios tirados por el suelo han creado un microclima donde han comenzado a desarrollarse especies aún no conocidas por el hombre: yo, abogando por la necesidad de una intervención armada de escoba y fregona; él, alegando que su cuarto es un estado independiente, que lo tiene como le da la gana y que para qué va a hacer la cama si la va a deshacer al acostarse. Acabáramos. Después de esto, que te convalida por un curso de Debate y Retórica, me siento preparada para bregar con los partidos mayoritarios, con los minoritarios y hasta con los independentistas.  
Lo cierto es que, visto lo visto, a los españoles nos encanta debatir. A todos menos a Vox: según confiesan en privado a través del envío de un mensaje de WhatsApp al grupo equivocado, les ha venido estupendamente que la Junta Electoral Central haya impedido su participación en el debate a cinco. En público, eso sí, se mesan los cabellos y se parten la camisa de pecho lobo, que no hay que perder oportunidad para victimizarse; mira tú por dónde, otra minoría oprimida, como mi heredero. Mientras tanto, Sánchez ha aprovechado para negarse a acudir al debate de Atresmedia y decir sí al organizado por TVE. O, lo que es lo mismo, que no me gusta ese bar, que prefiero el mío de toda la vida, que el camarero ya me conoce y me pone la media tostada con tomate nada más verme entrar por la puerta. Total, tanto lío para, al final, reafirmar a los que ya vienen votados de casa y no sacarnos de dudas a los demás, que lo único que nos sacan es de quicio. Puestos a debatir sin fuste sobre cosas serias, deberíamos discutir acerca de si es mejor "Rocky" o "Yo hice a Roque III", si la interpretación de Burgess Meredith supera a la de Fernando Esteso, si mola más ver a Sylvester Stallone subiendo las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia que a Andrés Pajares saltando a la comba mientras canta "El cocherito leré". Eso sí que es un debate. De altura. 


lunes, 25 de marzo de 2019

PANTOJISMO POLÍTICO

PUBLICADO EL MARTES 12 DE MARZO DE 2019 EN LA VERDAD

Hubo un tiempo en el que salías a comer con tus amigos un sábado y hablabas de lo tontos que están los críos, de las pocas esperanzas que tenías de ponerte bikini ese verano, del último libro que habías leído y de la serie que estabas viendo. Fueron años tranquilos en los que lo único que te llegaba por wasap eran felicitaciones de cumpleaños, invitaciones de comunión y memes que ya habías vito en Twitter. Ahora, no: ahora, en cuanto vas por la segunda cerveza, las conversaciones con los colegas se convierten en una suerte de debate político tenso y vociferante, de los de carajillo en la mano y palillo en la boca, mientras que por el móvil sólo recibes panfletos incendiarios destinados a ponerte de mala leche desde primera hora de la mañana. Estoy empezando a echar de menos al negro del wasap. 

Vivimos en un momento donde no hay espacio para los matices. Y una, que se ha manejado siempre en la gama cromática de los grises topo, de los azules oscuro casi negros y de los rosas palo, no sabe cómo moverse entre rojos chillones, azules eléctricos y naranjas fosforitos; una rueda cromática ácida y agresiva encaminada a encandilarte echando mano de los instintos primarios, los mismos instintos que te provocan ganas de salir a la calle con una lata de gasolina en una mano y un mechero en la otra, endevé la mierda de la Sole. Y esos son, precisamente, los días en los que hay que hacer ejercicios espirituales de democracia, en los que hay que intentar distinguir tus propios pensamientos del ruido de fondo que se ha generado interesadamente, como cuando el crío te vuelve loca pidiéndote un móvil, y joer, mamá, y que el mío está hecho polvo, y que necesito otro nuevo, y que lo necesito ya, y una tiene que aguantar la brasa a la hora de desayunar, de comer y de cenar, que estos niños son incansables. Pues eso: que estamos en un período de política adolescente, regido por las pulsiones, el griterío y la inmediatez del resultado, y no por la reflexión, el equilibrio y el diálogo. Y que estoy hasta la peineta. Del pantojismo político, digo. Del conmigo o contra mí. De la polarización política y social. Y de que intenten embutirme en un vestido que no me gusta dos tallas más pequeño. A punto estoy de que me revienten las costuras. 



miércoles, 9 de enero de 2019

TOMAR LAS CALLES

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MIERCOLES 8 DE ENERO DE 2019

Miren que una se ha propuesto empezar bien el año. Miren que una se ha cansado de lamentarse y flagelarse por los kilos y por la edad. Miren que una está resuelta a súper vitaminarse y mineralizarse la moral. Pero es que ha sido comenzar enero e írseme la autoestima a tomar viento: estamos N. y yo tan pichis trasegándonos unas cervezas en la puerta de un bar, cuando pasa una chiquilla de piernas kilométricas y culo prieto, da un golpe de melena y me suelta "Esta calle no es pa ti". Y sí, es verdad: estamos de marcha rodeados de chavales que podrían ser nuestros hijos y somos los únicos en 500 metros a la redonda que hemos visto a Kiko Ledgard presentar el "Un, dos, tres", a Sabrina salírsele la teta en vivo y en directo y a Torrebruno en la plaza de toros de Cartagena. Pero eso no se dice. 

La calle, para el que se la trabaja. Y yo me la he trabajado, y mucho. Que ni antes era de Fraga, ni ahora es de los jovenzuelos. Que la calle es de todos, y de las señoras, más. Que no me vuelven a meter a mí en mi casa ni los millennials, ni VOX, ni el miedo a salir de noche ni la madre que los parió. Que si he aguantado toda la vida la dictadura del heteropatriarcado, no estoy dispuesta a sufrir también la de la muchachada. Que si me vuelvo a mi sofá no es porque soy mujer y mayor, sino porque no queda ni un local abierto. Que las señoras mayores lo mismo vamos al frutero a comprar kiwis para el tránsito que al peluquero a teñirnos la canas que al ginecólogo a que nos mida los niveles de estrógenos que a un bar a ponernos como Las Grecas. Que no me meto yo en un salón de té, con esa mala leche un salón de té, porque no me gusta el té, que a mí lo que me gustan son los quintos a morro. Que una hace el ridículo como le da la gana. Que, nenes, ya dejaréis de ser semidioses para convertiros en simples mortales. Que no tenéis la exclusividad del atrevimiento y de la irreverencia. Y que eso de "vieja" no me lo decís a mí en la calle. Bueno, sí. Ya me lo habéis dicho. Empezamos bien el año. 

miércoles, 25 de noviembre de 2015

SENADORA LOMANA


PUBLICADA EN LA VERDAD EL MARTES 24 DE NOVIEMBRE DE 2015

Estoy alucinada, perpleja, apocalíptica y desintegrada: a las alturas de campaña que estamos y aún no me ha llamado nadie para que me presente a las elecciones. Ya ven: yo, que podría utilizar este púlpito todos los martes para lanzar un mitin, que tengo mucho Word y tengo mucho Perfect, y nada, ninguneadita perdida por el politiqueo patrio.

Más perplejo aún tiene que estar Juan Carlos Monedero. A Monedero, que siempre le traiciona la razón y le domina el corazón, ahora también le han traicionado sus mayores: su padre y Carmen Lomana se presentan por VOX, uno como diputado y la otra como senadora. Tú al Congreso y yo al Senado es el nuevo tú a Boston y yo a California. Monedero tiene que estar malamente: si que VOX te levante a tu padre tiene delito, que se quede también con tu nueva mejor amiga ya es para pellizcarse los testículos a dos manos. Pero Lomana, que no pierde comba, sabe que ahora viste más ir de candidata por un partido que estar en el front row de Chanel. Lo sabe Lomana y lo saben los jueces, las socialités, los ex militares y los actores que ya han fichado por diferentes partidos. A un tris estamos de que Belén Esteban, después de afirmar que le daría mucha pena que Barcelona fuese independiente (por lo visto que se independicen Tarragona, Gerona y Lérida le da igual), sea propuesta como candidata. O que Karmele Marchante, que se declara independentista, izquierdista, feminista y todo lo que acabe en “ista” (menos lista), de un paso al frente envuelta en la estelada y se presente por Tortosa.

En estos tiempos confusos, la farándula se politiza y los políticos se enfarandulan: Rivera sale tanto en la tele que la junta directiva de Ciudadanos Valladolid ha dimitido, entre otras cosas, por la “reiterada aparición de Albert Rivera en los medios de comunicación”. Y eso que fue antes de que saliera en el programa de la Campos para arañar votos entre los abuelos, los mismos que se han quedado sin viaje del Imserso y que han arruinado las galas de Rosa Benito, la artista antes conocida como la cuñada de Rocío Jurado. El caso es que aquí estoy yo, tan fina, tan mona, tan intelectuala y sin un mal escaño que llevarme a la boca. Seguro que se lo ofrecen antes a Rosa Benito. Al tiempo.