jueves, 16 de junio de 2011
Tritón Man y el Chico Percebe
La cuestión mutante es un tema que merece ensayo y reflexión: la aceptación de la diferencia en uno mismo, el rechazo de esa diferencia por parte de los demás, la convivencia entre mutantes y no mutantes... Y no, no crean que estas cuestiones les son ajenas, porque en el mundo real estamos rodeados de mutantes (plásticos, que no genéticos): ¿o me dirán que lo de Kalina de Bulgaria es normal? Por eso yo veo protagonizando X-Men: Generación Final, con la escuela del profesor Xavier reconvertida en geriátrico y junto a Triton Man y el Chico Percebe, a Ana Obregón con su look total Wonder Woman y a Tita Thyssen como La Mujer Elástica (¿hasta dónde podrá estirar su piel sin romperla?), y a Latoya Jackson y Lara Dibildos haciendo un cameo. La escuela la dirigiría Mickey Rourke, y Sylvester Stallone y Arturo Fernández interpretarían a los jefes de estudios. Una fantástica coproducción dirigida por el mismísimo Dr. Zelicovich. Ehh... vaya, lo siento: intento hacer una crítica de una película y se me va la tecla. Volvamos al tema.
A destacar:
- la mini-aparición divertidísima y celebradísima (especialmente por servidora) de Hugh Jackman;
- Álex González, ex de Chenoa y actual novio de Mo, que no abre la boca en toda la peli (si la abriera sería para cantar "pavo real, uuuuhhh, pavo real, uuuuhhh" cada vez que lanza un tornado, porque lleva un pelo que parece el mismísimo Puma recién teñido)
- las escenas de localización de otros mutantes y de la instrucción en la escuela
- Zoe Kravitz, hija de Lenny Kravitz y de la guapísima Lisa Bonet (¿la recuerdan como la hija mayor en "La hora de Bill Cosby"?), que esperemos que tenga mejor suerte en su carrera que su madre, cuya última aparición destacable que yo recuerde fue en High Fidelity;
- que afortunadamente Matthew Vaughn, director de la peli, no le haya dado un papelico a su mujer Claudia Schiffer (aunque mejor le habría ido si se lo hubiera dado, porque circula el rumor de que January Jones está embarazada y él es el padre...). ¡Oh, no, ya me ha vuelto a pasar!
Pues ahora ya remato, porque no sé cómo pero acabaré uniendo el tema con la mutación genética de Tony Genil, el Increíble Hombre Menguante, que desde que se fue a la isla está ya de un chuchurrío que pa qué.
jueves, 2 de junio de 2011
Las aventuras de Mario
A star is born. Mario Vaquerizo, por obra y gracia del reality Alaska y Mario se ha convertido en Marito, eclipsando a Alaska, a Paquirrín en la Buchinger y a todo bicho viviente. Porque Mario y Alaska (Marito y Olvi desde ya) protagonizan la mejor serie de humor de la temporada gracias a El Terrat y a la MTV: los tíos son tan listos que, en lugar de escuchar las propuestas de las televisiones generalistas, donde se convertirían en carne para la picadora en dos minutos, apostaron por el canal madre y padre de todos los realities. Y nos traen una versión de Epi y Blas pasados por la túrmix del modelneo donde al fin, y como en todo buen serial que se precie, hay boda.
Y Marito es la estrella... de Levante: se toma una cerveza y se va a teñirse las canas, se toma una cerveza y se va a sus reuniones surrealistas con el cirujano ("¿de dónde te voy a sacar grasa?" le pregunta el doctor), se toma una cerveza y se va al gimnasio, se toma una cerveza y se va a pinchar (también se las toma mientras pincha)... Marito bebe más que Don Draper en un mal día.
Pero lo mejor de lo mejor es la cantidad de comentarios descacharrantes por minuto que suelta esa boca: "Olvi, que es bromi", "Entre ser ordinaria y lo siguiente hay un paso, y ése es Mariah Carey", "Está cayendo un tormentón en Aranjuez que van salir las fresas como chochos esquizofrénicos", "Yo no entiendo a Dios, cómo puedo crear estas cosas, de verdad" dice refiriéndose a una lombriz. Y su nivel de inglés merece comentario aparte: "¿Cómo se dice reloj en inglés?" "¿Reloj? Swatch". "What is your name?" le pregunta a un niño de 5 años. "My name is Paul". "Noooo, tú no te llamas Paul, te llamas Pablo". El niño cuenta en inglés: "One, two, three... fourteen". "¡Anda, si sabe contar hasta quince!" Y Olvi levanta su ceja (bueno, intuimos que lo hace, porque no tiene cejas) y lo mira, unas veces con ternura, otras con ganas de asesinarle. Y todos nos derretimos con Marito, porque Marito es la mamarracha más simpática del mundo, que cae de maravilla a las madres y a la charcutera de El Corte Inglés ("Póngame jamón york. Pero del mejor"). A Marito te lo puedes llevar hasta a un encuentro de los jóvenes con el Papa, porque acabará versionando Juntos como hermanos y hablando de Prada con Benedicto XVI. Marito es Bambi con camiseta de Los Ramones, aunque intente poner cara de malote para marcar pómulo en las fotos. El secreto de Marito es que no pretende parecer culto ni divino (tomar sidra El Gaitero en vez de Taittinger ayuda mucho); de hecho la unica pretensión de Marito es estar más delgado sin dejarse las cervezas y las cortezas de cerdo. Y ese sueño lo tenemos todos.
La serie es un no parar de secundarios de lujo (los padres y la hermana de Mario, la madre de Alaska -"Pablito, la madre de Alaska se llama América, como el país"-, Nancy Travesti) y de special guest stars: Carmen Lomana ("Voy a tomarme unas vacaciones que se me está poniendo una cara de proletaria..."), David Delfín, Amenábar (al que invitan a una burguer-party) o el gran Fabio McNamara ("Cada maricón es un mundo"). Sólo faltan Charo Baeza y Juan Gabriel y ya estamos todos.
El centro de operaciones de Olvi y Marito es su casa, fotografiada para ¡HOLA! hace ya unos años y que debe de haberle provocado a Joaquín Torres una apoplejía debido a un shock cromático: en su casa conviven el maravilloso cuadro del Sha de Persia y Farah Diba de los Costus y las pinturas de Fabio McNamara con una vitrina que más quisiera para sí la tita Asunción. Es lo mismo que les hace colaborar con Federico Jiménez Losantos: su coherencia es la incoherencia total.
Y después de ver su casa, entendemos perfectamente que los Salones Imperio fuera uno de los lugares barajados para celebrar la boda: pueden visitar su web (otros que, al igual que la Asociación de Cerveceros de España, no van a tener dinero en el mundo para pagarles la publicidad) pero las fotos no les hacen justicia. A Alaska le chiflan "sus columnas de trampantojo de mármol azul, su techo rosa, sus lámparas de cristal… y su fuente de burbujas de agua rosa". Auténtico estilo salón de té puesto por futbolista retirado a finales de los 80. Y Mario le dice al dueño "oiga, señor, cuando venga algún moderno y quiera cambiarle la decoración, usted diga que no, que esto es precioso". Yo, que soy tan influenciable, estoy por casarme de nuevo allí, eso sí, con traje de novia de Antonio Ardón y peinado de Rupert, para estar a juego.
Marito tiene ya más fans que Chita en el Planeta de los Simios. Definitivamente, quiero un Canal 24 h. de Alaska y Mario. O que den las uvas, en su defecto. Porque, definitivamente, a star is born. Bueno, lo pongo en español por si lo lee Mario: ha nacido una estrella.
martes, 24 de mayo de 2011
De Comuniones y otros sacramentos
Mi suegra, además de ser una señora estupenda, de enseñarme a hacer caldo gallego, cuidar de mi hijo y compartir lecturas de Henning Mankell, también es mi guía espiritual. Cuando en mi oscura noche del alma valoraba la posibilidad de casarme por lo civil, me hice la siguiente reflexión: ¿tengo cojones de decírselo a mi suegra? La respuesta fue NO, por lo que me casé por la Iglesia, de blanco y de Jesús del Pozo.
Mi suegra ha sido el báculo que ha mantenido mi fe a lo largo de los años, y lo digo en sentido literal: si no llego a bautizar mi hijo me hubiera dado con el báculo en la cabeza, por lo que ahora, que llega el momento de decidir sobre la Comunión, huelga decir que aún no he reunido los arrestos suficientes para plantarle cara a una gallega (¡y de El Ferrol!). Y miren, ya puestos prefiero que mi guía espiritual sea la madre de mi marido a que lo sea Paulo Coelho, Jiménez Losantos o la Sagrada Orden de los Caballeros Jedi.
Así que, tras decidir libremente que el niño va a comulgar, me enfrento a otra serie de cuestiones de gran altura teológica para las que espero haber encontrado respuesta:
- La Catequesis: ¿Cómo conseguir que un niño acuda durante dos años a unas charlas más intensas que el coloquio de La Clave? Pues volviendo al latín para convencer a los críos de que están haciendo el curso de acceso a la escuela de Harry Potter (sinceramente, es más fácil que crean que si dicen lacarnum inflamarae van a salir llamas de una varita que entender el hecho de que Dios sea Uno y Trino).
- Lista de Comunión: Sí, ahora ustedes también lo ven mal, pero no se me ocurre qué hacer cuando le regalen a mi hijo seis Biblias de tapa nacarada (muy útiles si eres dueño de un motel en EEUU) o cuatro juegos de desayuno decorados con los niños de Ferrándiz, aunque al paso que vamos es posible que saquen uno de Bob Esponja comulgando con una Burguer Cangre Burguer.
- El traje: ¿Tiene usted una hija? Pues prepárese. Si la ha educado como Dios manda, le pedirá un traje de Devota y Lomba (que los hay, ya lo creo que los hay) y le dejará la tarjeta de El Corte Inglés temblando; si la ha educado como ha podido, le pedirá una versión del traje disco-dance de las Bratz, con su top y su minifalda (en blanco, eso sí), y comulgará convertida en una extraña mini-choni virginal. Si tiene un hijo, es aún peor, porque tendrá que elegir entre tres opciones incompatibles con la dignidad infantil:
- con corbata y blazer, tal cual el hijo pequeño de Norma Duval cuando nos felicitaba las Navidades en familia desde el ¡HOLA!
- de fraile (imprescindible completar el look con un estilismo capilar a lo Marcelino, pan y vino)
- de almirante: en caso de elegir esta última opción, ruego de todo corazón que degrade a su hijo y lo vista de marinero
- Las fotos de los recordatorios: ¿Su hijo ha ganado un Oscar? ¿No? ¿Entonces por qué piensa que puede expresar en su rostro toda la emoción que siente su alma al recibir el cuerpo de Cristo por primera vez? Lo más probable es que salga con una cara más ida que el Artista Antes Conocido Como Paquirrín volviendo de un after. Así que olvídese de reclinatorios, columpios, flores de plástico y demás excesos kitsch (a no ser que pueda contratar a David LaChapelle o quiera regalarle a Alaska y Mario una foto para su salón) y hágale la foto lo más natural posible. Y no, por mucho que el crío sea del Real Madrid, no consienta en fotografiarlo vestido con la equipación y una Biblia en las manos o parecerá Kaká.
- El convite: ¿Lleva ya 60 invitados y no sabe como parar esto? Mi consejo: si quieren que la celebración sea lo más íntima posible, que el niño haga la Comunión a las cinco de la mañana. Oigan, no pasa nada: Campanario y Jesulín bautizaron a su hija a las once y media de la noche para salvaguardar la exclusiva, y Lola Flores y el Pescaílla se casaron a las seis de la mañana "para evitar problemas". Siempre hay que aprender de los maestros.
Resueltas las cuestiones de orden práctico, sigo maldiciendo que mi falta de carácter me impida plantarle cara a mi suegra. ¿Y su marido?, se preguntarán ustedes, ¿no dice nada? ¿Mi marido? Le confesó a su madre que fumaba ¡a los 35 años!
martes, 19 de abril de 2011
Cuarentones por el mundo
Cuarentones por el mundo. Éste va a ser el nuevo programa prime-time de TVE para la temporada primavera-verano: un grupo de cuarentones viaja por las principales capitales europeas ¡sin niños! Nuestros protagonistas convertirán sus 48 horas de libertad condicional en un viaje alucinante donde jamás se escucharán frases como "mamá, estoy aburrido" o "hay que buscar algún sitio para cenar, que los críos tienen hambre". Primera parada: ÁMSTERDAM.
¡PELIGRO! BICIS SUELTAS:
Ámsterdam vive dentro de un bucle de la cabecera de Verano azul. Todo amsterdanés tiene un Pancho o una Desi en su interior (un Piraña no, porque son todos altísimos y delgadísimos) que les lleva a ir en bicicleta de un sitio a otro atropellando a su paso todo lo que se menea. Las bicis no llevan luces y los timbres van de adorno. Los paseos de nuestros cuarentones por la ciudad se convertirán en un remake de El diablo sobre ruedas.
HIJOS:
Nunca deje a su hijo ir a Ámsterdam:
- si es pequeño tendrá que pasearlo por algunas calles de la ciudad como si fuera el hijo de Michael Jackson, es decir, con la cabeza tapada. ¿O cómo le va a explicar la cantidad de penes y vaginas de todos los materiales, tamaños y formas que va a encontrar a su paso? ¿Y lo de las cadenas, las esposas, los disfraces de enfermera cachonda, las máscaras, las bolas, los consoladores, los látigos, las fustas y demás accesorios? ¿Le dirá que en Ámsterdam siempre es Halloween o que el vibrador de dos velocidades es el Bakugan de papá y mamá?
- si es mayor, peor todavía: que tampoco vaya hasta que no haya aprobado Notarías. Si quiere hacer un Erasmus, que se vaya a Ciudad del Vaticano.
IDIOMA:
El holandés suena a Cayetana de Alba con la boca llena de polvorones, por lo que, descartada la posibilidad de hablar el idioma local, usted podrá poner a prueba sus conocimientos de COU. Si quiere un plano de la ciudad, siempre puede decir "Can you give me a plane (avión)?" en lugar de "map" (mapa) ante la mirada comprensiva del recepcionista. Comprenderá que tararear dos estrofas seguidas de Mrs. Robinson no equivale a saber inglés.
AMPARO, FÚMATE UN PORRO:
¿Se le ha olvidado cómo se lía un peta? No se preocupe: en los coffee-shop los venden ya liadicos. Pida un "soft marihuana specially for forty-somethings" y hágase el enrollao con frases como "Buah, esto no es ná. ¡Si vieras las trompetas que me fumaba yo!" antes de sentir que la tierra tiembla bajo sus pies. Cuando se le pase el colocón recordará porqué dejó de fumar canutos hace diez años. Y no, no piense que las magdalenas de marihuana son más suaves: estoy en situación de asegurarles que es un error.
CULTURA:
Los cuarentones desatados cumplirán con su prurito cultural visitando un museo (y no vale el de la Heineken) para poder decir a la vuelta "Oh, la pintura holandesa del XVII es una maravilla, aunque personalmente me gusta más Vermeer que Rembrandt" y epatar a los amigos que no viajaron. También patearán sin descanso la ciudad admirándose de la belleza de sus fachadas (cada vez que vean algo que parece importante consultarán su guía para saber qué es -"¡Ah, claro, esto es el Het Huis met de Hoofden de toda la vida"- y calmar así su sed de conocimientos, porque la de cerveza ya ha sido calmada en sucesivas paradas). Y, por supuesto, pasearán en barco por los canales saludando a todo bicho viviente como si fueran la mismísima reina Beatriz.
GASTRONOMÍA:
El plato estrella amsterdanés es cualquier cosa comestible aderezado con marihuana. Queso, magdalenas, pasteles, té, bizcocho, galletas... así que, si encuentran un plato llamado "Cogollo ahumado sobre lecho de hierbas, semillas y setas", desconfíen: no es una ensalada desestructurada.
VUELTA A LA REALIDAD:
Los cuarentones recogen a sus hijos y les entregan camisetas (de talla equivocada, por supuesto) con la palabra ÁMSTERDAM escrita de todas las formas posibles mientras los niños les preguntan porqué no les han traído unos Gormiti Elemental Fusion. Besos y a la cama.
Nuestros protagonistas regresan a casa agotados pero felices. Ámsterdam es una ciudad deliciosa, amable y divertida, y sus canales son como la piscina de Cocoon: consigue que unos cuarentones vuelvan a los veintitantos durante dos días. Definitivamente estoy convencida de que Cuarentones por el mundo va a ser el programa revelación de esta temporada. Tiembla, Gran Hermano.
viernes, 1 de abril de 2011
Cómo convertirse en redactor de ¡HOLA!
Sí, lo sé: muchos de ustedes darían la mano derecha por escribir en el ¡HOLA! Yo también, de hecho me la cortaron en el primer post (tecleo con un garfio, así que perdonen las erratas), pero servidora no desiste en su intento. Así que aquí van unas pequeñas notas obtenidas del análisis morfológico y sintáctico de la revista:
1) Abandonen el camino del realismo sucio, del Nuevo periodismo de Tom Wolfe o del chonismo semántico del "Cuore" y repasen las primeras novelas de Corín Tellado. No teman ser más cursis que un especial de "La casa de la Pradera" (Chiquito dixit).
2) No olviden que las ocasiones son "excepcionales", las reuniones sociales "extraordinarias" y las veladas "inolvidables".
3) Para describir cualquier look utilice siempre dos adjetivos:
- "sofisticada y glamourosa", cuando es una de las holísticas de cabecera (Naty Abascal, Isabel Preysler, Adriana Abascal o la recientemente resucitada tras años de ostracismo campestre Patricia Rato)
- "espléndida y serena madurez" si la señora en cuestión tiene más de cincuenta, se lo ha pasdo pipa en su juventud y ha conseguido borrar las huellas de las juergas marbellíes a base de liftings
- "sencilla y natural", si pillan a Eugenia Martínez de Irujo hecha un Cristo por la calle
- "original y juvenil", si pillan a la madre de la susodicha hecha otro Cristo (aquí hay una variante: si Cayetana está en Ibiza paseándose con una camiseta con flecos en los bajos y pulseras en los tobillos, entonces su estilo se torna "hippie y desenfadado")
4) Casas y mansiones:
Si la casa es un despropósito (recuerdo la de una hija de Jack Nicholson, que parecía decorada por Pascua Ortega con un trastorno bipolar), es "un reflejo de la personalidad original de su dueña"; si no cabe ni un alfiler en el salón y da la sensación de que vive allí alguien con síndrome de Diógenes "está llena de recuerdos", y si tiene las paredes blancas en lugar de estar entelada hasta el techo "es de estilo minimalista".
5) Viajes:
Las grandes ciudades son "sofisticadas y cosmopolitas", y si estamos en África los protagonistas siempre viven una "exótica e inolvidable aventura" (le llaman aventura a alojarse en un hotel de lujo donde el mayor peligro es que tarden más de 15 minutos en llevarte el desayuno continental a la habitación)
6) Entrevistas:
Son siempre "profundas y sinceras", o "reveladoras" si "desnudan su alma y su corazón" (excepto si son cañeras, que entonces se vuelven "impactantes", cuentan "su verdad" -yo toda la vida convencida de que verdad sólo hay una, ¡qué burra soy!- y se accede a los "archivos vitales" del personaje).
7) Palabras prohibidas:
Borren para siempre de su vocabulario términos como "liados", "nuevo rollete", "madre soltera" o "separados" y sustitúyanlos por "felices y enamorados", "recupera la ilusión", "afronta en solitario su maternidad" y "ponen fin a su historia de amor". Recuerden: Ernesto de Hannover no se corre una juerga, sino que se muestra "alegre y desinhibido".
8) Abusen del Photoshop:
Comenten en Maquetación que quieren que las fotos de su reportaje parezcan directamente extraídas del Museo de Cera de Madrid. Ni una arruga, ni una ojera, ni un michelín: la piel más tensa que el arco de Orzowei (voy a tener que deschiquitearme, que me estoy pasando).
9) Recuperen su fe: cuando la entrevistada les conteste "lo único que hago para estar así de bien es dormir 8 horas y beber mucha agua", tienen que creerla a la primera. ¡Y dejen de buscarle cicatrices detrás de las orejas, por Dios!
10) Y por último, pero no menos importante, oculten su vena republicana: estudien árboles genealógicos, repasen el Gotha, aprendan a distinguir toisones, órdenes militares, blasones y condecoraciones, diferencien de un golpe de vista un vizconde de un marqués y, sobre todo, especialícense en familias reales en el exilio (sin mencionar jamás el motivo por el cual fueron exiliadas, por supuesto, que esto es el ¡HOLA!, no PÚBLICO).
Para finalizar, realicen este ejercicio práctico:
Piensen en Carmen Martínez Bordiú y José Campos de viaje por el Ártico, con el titular "Amor en el fin del mundo": hagan un comentario de texto y fotos sin incluir las palabras "que se compren un iglú" y "a ver si montan una compañía de baile con Nanuk el esquimal".
¿Lo han conseguido? Estoy convencida de que sí. Yo lo he reescrito doce veces, pero siempre me sale la frase "qué pena que no se quedaran ahí, congeladicos como Walt Disney". ¡Maldito subconsciente! Pero volveré a intentarlo. Lo prometo.
lunes, 21 de marzo de 2011
Tuiterismo
Así que me he hecho una cuenta en twitter, pero sólo para seguir los pasos de una persona que me interesa por motivos profesionales: no, lo siento, no lo puedo decir; tendría que matarles si les revelara su nombre. Pero ahí tengo la cuenta: muerta de la risa, porque ¿qué escribe uno en twitter? ¿les cuento mi agitadísima vida paso a paso? -les recuerdo que los Goya son una vez al año, por desgracia, que yo viviría en un cóctel permanente con Hugo Silva a un lado y Alberto Ammán al otro y tirándome por encima canapés de cebolla con manzana-. A ver, podría tuitear desde el Pilates:
@Ebaezan
tengo tantas agujetas en los abductores que parece que me he enrollao con La Masa
O en lugar de llamar pequeño filonazi a mi entrenador por lo bajini mientras expulso el aire ("¡pubis en la nariz!, ¡pubis en la nariz!, "¡cierra costillas!, ¡cierra costillas!" ¿qué se cree? ¿que trabajo en el Circo del Sol?), mandarle un tuit a @enanocabron. Desde la cama, mentarle la familia a John Connolly porque El poder de las tinieblas no me deja dormir. O puedo ponerles al tanto del estado de mi colon tuiteando con mi iPhone o mi iPad desde mi iWater. ¿Creen que la irritabilidad de mi colon se puede convertir en un trending topic?
Es decir, usted ya no puede estar cómodamente en su casa viendo Spartacus sin tuitear todo el rato acerca de lo buenos que están los gladiadores, ni tiene sentido que servidora bloguee sobre los Oscar dos días después porque medio planeta (incluída la abuela de James Franco) ya ha dado sus opiniones sobre la gala en tiempo real. Y si usted no sigue al tonto l'haba de Charlie Sheen, que llegó a los 4.812 seguidores en 60 segundos, pues eso, que no es nadie.
Ahora bien: mida sus palabras o miles de flechas envenenadas en forma de tuits caerán sobre usted. El que se lleva la palma es Bisbal: ¿recuerdan que en plena crisis egipcia escribió aquello de "Nunca se han visto las pirámides de Egipto tan poco transitadas, ojalá que pronto acabe la revuelta"? Pues los cachondos de la red se despepitan diciendo que ha escrito "Nunca se han visto olas tan grandes en Japón, ojalá pueda ir pronto a hacer surf en las playas de Fukushima", y sí, cada vez que David Bisbal tuitea, muere un gatito (leído en el Facebook de Mule). Entre eso, lo de Alex de la Iglesia con los tuiteros y la caída de una campaña de Vigalondo para El País porque se le ocurrió comentar "Ahora que tengo más de cincuenta mil followers y cuatro vinos en el cuerpo, podré decir mi mensaje: ¡El Holocausto fue un montaje!", está claro que el twitter tiene más peligro que un barbero con hipo, ¡jarrlll! Si John Galliano llega a tener twitter no lo despiden, lo fusilan al amanecer. Y el último: Eduardo Casanova (Fidel en Aída) dice en su twitter: "Tres minutos después de ver Vida Loca, ya puedo decir (con mucho respeto) ¡fracaso!”, a lo que contesta Miguel Ángel Muñoz en el suyo: “¿Con mucho respeto? Lo que te queda por aprender sobre el respeto a los compañeros”. Ya ven, el twitter es la vida misma: una zancadilla a lo Eva Harrington por aquí, un comentario hecho cuando vas pedo por allá, otro hecho sin ir pedo aunque parezca que lo vas... lo que antes se quedaba entre las cuatro paredes de un bar llega ahora a todo el mundo en un máximo de 140 caracteres.
Y claro: ¿se imaginan lo que se puede tuitear viendo cosas como Casadas con Miami? Además de que el tuiteo me impediría concentrarme en la profundidad estética del miamismo, probablemente no ganaría para demandas. Tengan en cuenta que a mí lo que me gustaría realmente es un crossover entre Casadas con Miami y CSI para que un asesino en serie matara a las cinco tipas, así que calculen. Veo mucho en el papel de psicópata a Víctor Sandoval, asesinándolas porque Nacho Polo se ha enrollado con todas, y a Nacho Polo gritando perseguido por Horatio Caine (por cierto, ¿para cuando un politono con el grito de Nacho Polo?). Pero siguiendo mi línea de incoherencia habitual, es más que probable que un día me despepite y empiece a tuitear como una Bisbal cualquiera. Al tiempo.
martes, 1 de marzo de 2011
Crónica de sofá
No, no fui a los Oscar. Después de asistir a los Goya lo más lógico es que ustedes piensen que estaba en pleno jet-lag tras volver de L.A. Pero yo ya estoy muy mayor para vuelos transoceánicos y, ante la posibilidad de que me diera una trombosis en una pierna tras pasar 10 horas encogida en un asiento (además, al vestido aún no le han podido quitar las manchas de morcilla con manzana), preferí quedarme en casa y ver el resumen de Canal + (sí, también estoy mayor para estar todo el domingo por la noche en vela). Así que aquí va una crónica de sofá, negritas y cigarrillos.
That's the difference. ¿Cuál es la diferencia entre una mujer y una estrella? Que las mujeres sudan y las estrellas no: la danesa Susanne Bier, directora de In a better world subió a recoger su Oscar con unas manchas sobaqueras que ni Camacho en el Mundial de Corea. Pobretica: cada vez que se siente a ver el video en su sofá hecho con piezas de Lego se arrepentirá de no haberse puesto botox en las axilas.
A partir de una cierta edad, hay que ponerse una manguita. El famoso consejo de mi madrina llegó a oídos de Melissa Leo, Oscar a la Mejor Actriz de Reparto por The fighter, que afortunadamente llevaba una manguita para tapar La Molla. Y digo afortunadamente porque cuando le pidió a Kirk Douglas que le pellizcara, Mr. Douglas levantó al menos 3 cm de piel pellejúa del brazo de Leo. Sólo por darse cuenta de que si recogía el Oscar con un palabra de honor recordaría el vaivén de La Molla toda su vida, ya merece el premio.
Ellas envejecen (se operan) mejor. Y si no que se lo digan al citado Kirk Douglas (que da miedo) y a Warren Beatty (que da pavor). Las famosas yemas de los dedos de Beatty en las que Woody Allen quería reencarnarse deben de estar tan arrugadas que Grissom se tiene que volver loco cuando intente meter sus huellas dactilares en la base de datos.
Uoh uoh, las chonis, uoh uoh... No seré yo quien critique a Penélope Cruz por aparecer en los Oscar recién parida (imagínense, medio mundo examinándote para ver si estás hecha una vacaburra, si has recuperado el tipo, si aprovecharon la epidural para hacerte una liposucción....), pero para mí que iba pelín ordinaria (ah, pues sí que la critico, sí), al igual que Scarlett Johanson y Jennifer Lawrence, con el bañador de Pamela Anderson en versión extra-large. Si una es tan, tan guapa ¿para qué resaltar lo evidente? Claro que es una valoración meramente femenina; ante mi comentario de que Pe llevaba un look de poligonera puesta en cumplir, mi marido soltó un expresivo: "¡¡¡Qué va, qué dices!!!"
La veteranía es un grado. Afortunadamente nadie llegó al nivel de Karra Elejalde en los Goya; los mejores agradecimientos vinieron del más que veterano guionista de El discurso del rey, primer Oscar para su primera nominación ("Mi padre siempre dijo que tardaría en tener éxito") y de Randy Newman, dos Oscar y 20 ¡20! nominaciones ("En la comida de los nominados ya debería existir un plato llamado "pollo a lo Randy Newman"). El resto, lo de siempre: familia, amigos, representantes y productores, aunque la más agradecida fue Natalie Portman, que se acordó de cámaras, maquilladores, peluqueros... esta sí que sabe que a los que mejor que hay que tratar en un rodaje es a los que van a conseguir que aparezcas guapísima.
Y hablando de Natalie. Adoro a la Portman desde que la vi en León. El profesional. Ni el peinado ni el traje de Rodarte sacaban todo el partido posible a la belleza serena de la Portman, que diría ¡HOLA! Y, citando a Pumares (rescatado para Sálvame) "¿cómo puede una quedarse preñada ¡¡¡¡de su coreógrafo!!!!?"
Anne Hathaway. Ya saben que en casa consideramos Princesa por sorpresa (1 y 2) como una de las obras cumbres de ese subgénero norteamericano llamado "realezas centroeuropeas inventadas", y que idolatramos tanto a la Hathaway como a su enorme boca, así que un 10 para las dos. Estupenda la intervención de su madre el principio de la gala: "Anne, endereza tu espalda, que está ahí el señor Spielberg".
Christian Bale as Bárbara Rey en el Interviú del 75. Christian Bale, Oscar al Mejor Actor de Reparto por The fighter, todo de negro negrísimo, incluido el pelo, menos su barba pelirroja. En el aire dejo la pregunta.
Entourage. Viendo cómo las estrellas agradecen su premio a sus agentes no puedo evitar acordarme de El séquito (Entourage) todo el rato, el retrato más descarnado y machista de Hollywood que uno pueda imaginarse. Y lo que más me gusta de los actores norteamericanos es que, a pesar de lo melindres que son para unas cosas, no tienen reparos en reírse de ellos mismos: Aaron Sorkin, ganador del Oscar al Mejor Guión Adaptado por La red social y padre de las mejores series de televisión de la historia (El Ala Oeste de la Casa Blanca y Studio 60 on the Sunset Strip) es una aparición frecuente en la serie, al igual que Bob Saget y John Stamos, de Padres forzosos (¿recuerdan cuando las gemelas Olsen aún no tenían pinta de entrar en "Proyecto Hombre" fin de semana sí, fin de semana también?), que aparecen como dos estúpidos integrales, Michael Madsen, en una clínica de rehabilitación (como la vida misma), Scorsese, Gus Van Sant, Matt Damon... vamos, más cameos que en Torrente 4.
Colin, oh, Colin. Cuando vi a Colin Firth en Valmont, mi admiración por el también recién descubierto John Malcovich quedó reducida a cenizas. Y a pesar de que hay que estar muy, pero que muy orgullosos de la nominación a Bardem por un papel en español, en el fondo de mi corazón quería el Oscar para Colin Firth. Será por la influencia de Enyd Blyton y las galletas de jengibre, pero mi querencia por los británicos es visceral: Jude Law, Ewan Macgregor, Jeremy Irons... los australianos son más de aquí te pillo, aquí te mato (a ver si me mata un día Hugh Jackman), y los americanos... bueno, los americanos son eso, americanos. Pero donde esté Mr. Firth con su smoking de Tom Ford... hasta su mujer le hace juego, una italiana con un estilazo que pa qué.
Hooper, Tom. No sólo gana un Oscar antes de cumplir los 40, sino que anteriormente había dirigido la estupenda The Damned United, protagonizada por Michael Sheen, que se ha especializado en interpretar a Tony Blair (véase The Queen o Una relación especial), y la sexta temporada de Principal Sospechoso, la serie de Helen Mirren que no me canso de recomendar. Y eso lo explica todo.
La lista. En serio ¿para qué quieren que haga una lista de las mejor y las peor vestidas? Desde mi experiencia como asistenta (a entregas de premios, claro) les digo que es dificilísimo saber qué ponerse en una noche así, por lo que entiendo perfectamente las preocupaciones de mis compañeras. Maravillosos los modelazos que la Hathaway lució en la gala: entró con dos Valentino, el que llevaba puesto y el que llevaba colgado del brazo, y a continuación y por orden, Givenchy, Lanvin, Versace, Oscar de la Renta, Viviene Westwood, Armani Privé y Tom Ford (el sueño de Jorge Javier Vázquez hecho realidad, que quería presentar Sorpresa, Sorpresa para poder cambiar de vestuario tantas veces como la Gemio). Y el mejor, el fantástico y polémico Givenchy de Cate Blanchett.
Pues se acabó lo que se daba. Y les aviso: estoy estudiando inglés, a ver si mejoro ese peculiar acento que tengo entre Pedro Almodóvar y Chiquito de la Calzada (mi profesora dice que le suena a tejano, yo creo que es que no ha oído a Chiquito decir "A güán, a peich, agromenáuer"). Por si los Oscar.