viernes, 1 de abril de 2011

Cómo convertirse en redactor de ¡HOLA!

Sí, lo sé: muchos de ustedes darían la mano derecha por escribir en el ¡HOLA! Yo también, de hecho me la cortaron en el primer post (tecleo con un garfio, así que perdonen las erratas), pero servidora no desiste en su intento. Así que aquí van unas pequeñas notas obtenidas del análisis morfológico y sintáctico de la revista:

1) Abandonen el camino del realismo sucio, del Nuevo periodismo de Tom Wolfe o del chonismo semántico del "Cuore" y repasen las primeras novelas de Corín Tellado. No teman ser más cursis que un especial de "La casa de la Pradera" (Chiquito dixit).

2) No olviden que las ocasiones son "excepcionales", las reuniones sociales "extraordinarias" y las veladas "inolvidables".

3) Para describir cualquier look utilice siempre dos adjetivos:

- "sofisticada y glamourosa", cuando es una de las holísticas de cabecera (Naty Abascal, Isabel Preysler, Adriana Abascal o la recientemente resucitada tras años de ostracismo campestre Patricia Rato)

- "espléndida y serena madurez" si la señora en cuestión tiene más de cincuenta, se lo ha pasdo pipa en su juventud y ha conseguido borrar las huellas de las juergas marbellíes a base de liftings 

- "sencilla y natural", si pillan a Eugenia Martínez de Irujo hecha un Cristo por la calle

- "original y juvenil", si pillan a la madre de la susodicha hecha otro Cristo (aquí hay una variante: si Cayetana está en Ibiza paseándose con una camiseta con flecos en los bajos y pulseras en los tobillos, entonces su estilo se torna "hippie y desenfadado") 

4) Casas y mansiones:
Si la casa es un despropósito (recuerdo la de una hija de Jack Nicholson, que parecía decorada por Pascua Ortega con un trastorno bipolar), es "un reflejo de la personalidad original de su dueña"; si no cabe ni un alfiler en el salón y da la sensación de que vive allí alguien con síndrome de Diógenes "está llena de recuerdos", y si tiene las paredes blancas en lugar de estar entelada hasta el techo "es de estilo minimalista".

5) Viajes:
Las grandes ciudades son "sofisticadas y cosmopolitas", y si estamos en África los protagonistas siempre viven una "exótica e inolvidable aventura" (le llaman aventura a alojarse en un hotel de lujo donde el mayor peligro es que tarden más de 15 minutos en llevarte el desayuno continental a la habitación) 

6) Entrevistas:
Son siempre "profundas y sinceras", o "reveladoras" si "desnudan su alma y su corazón" (excepto si son cañeras, que entonces se vuelven "impactantes", cuentan "su verdad" -yo toda la vida convencida de que verdad sólo hay una, ¡qué burra soy!- y se accede a los "archivos vitales" del personaje).

7) Palabras prohibidas:
Borren para siempre de su vocabulario términos como "liados", "nuevo rollete", "madre soltera" o "separados" y sustitúyanlos por "felices y enamorados", "recupera la ilusión", "afronta en solitario su maternidad" y "ponen fin a su historia de amor". Recuerden: Ernesto de Hannover no se corre una juerga, sino que se muestra "alegre y desinhibido".

8) Abusen del Photoshop:
Comenten en Maquetación que quieren que las fotos de su reportaje parezcan directamente extraídas del Museo de Cera de Madrid. Ni una arruga, ni una ojera, ni un michelín: la piel más tensa que el arco de Orzowei (voy a tener que deschiquitearme, que me estoy pasando).

9) Recuperen su fe: cuando la entrevistada les conteste "lo único que hago para estar así de bien es dormir 8 horas y beber mucha agua", tienen que creerla a la primera. ¡Y dejen de buscarle cicatrices detrás de las orejas, por Dios!

10) Y por último, pero no menos importante, oculten su vena republicana: estudien árboles genealógicos, repasen el Gotha, aprendan a distinguir toisones, órdenes militares, blasones y condecoraciones, diferencien de un golpe de vista un vizconde de un marqués y, sobre todo, especialícense en familias reales en el exilio (sin mencionar jamás el motivo por el cual fueron exiliadas, por supuesto, que esto es el ¡HOLA!, no PÚBLICO). 

Para finalizar, realicen este ejercicio práctico

Piensen en Carmen Martínez Bordiú y José Campos de viaje por el Ártico, con el titular "Amor en el fin del mundo": hagan un comentario de texto y fotos sin incluir las palabras "que se compren un iglú" y "a ver si montan una compañía de baile con Nanuk el esquimal".

¿Lo han conseguido? Estoy convencida de que sí. Yo lo he reescrito doce veces, pero siempre me sale la frase "qué pena que no se quedaran ahí, congeladicos como Walt Disney". ¡Maldito subconsciente! Pero volveré a intentarlo. Lo prometo.

10 comentarios:

Carmona Dixit dijo...

"Martínez-Bordiú y Campos: pillados en pleno casquete polar".

Vaya, creo que comulgo más con la línea editorial del Coure. Por cierto, no se pierda a la fantabulosa Rebeca Rus.

Y tirón de orejas para ¡HOLA!, que la concurrencia está pidiendo a gritos (elevando gradualmente la voz, no podía ser de otra forma) una columna para usted solica.

Hong Kong Blues dijo...

JAJAJA. ¡Brillante! ¡Brillante! (como el arroz) ¡Chispeante! ¡Chispeante! (como el cava).
Si alguien hiciera estos mismos análisis (tan certeros)en la sanidad pública se acabaría la crisis.
No puedo estar más de acuerdo.
Claro que pensándolo bien, y ante tanta evidencia, una sombra de preocupación enturbia mi mente...
¿Y si resulta que los artículos del ¡HOLA! los está escribiendo un robot programado por Elena Francis (bueno, el guionista) antes de morir?

La adoro.
Y genial el titular de Carmona.

SOLANA dijo...

No me sorprende, siempre eres genial. Un besico.

Rosa Palo dijo...

Carmona, lamento comunicarle que usted tampoco escribirá jamás en ¡HOLA! Y también lamento no haber escrito yo ese titular: ¡ES GRANDIOSO! En breve, "Sálvame" se pondrá en contacto con usted. Lo presiento.

Rosa Palo dijo...

Posiblemente la cabeza de Elena Francis esté crionizada y conectada a un teclado en el que escribe por impulsos neuroelectromagnéticos, enterrada en un búnker a dos metros bajo tierra, protegida por el CNI, mientras Chelo García Cortés la busca desesperadamente para desconectarla y ser ella la única pluma del ¡HOLA!... otra nueva idea para una novela, Mr. Kong. ¡Si es que esto es un no parar!

Rosa Palo dijo...

Solana, hijo, ojalá hiciera yo con un teclado lo que hace usted con los pinceles...

Piticli dijo...

Ante tan revelador blog que denota una vivencia vital y una sabiduría singular, el lector no puede más que rendirse a ese ejercicio de escritura sofisticada e, incluso, aventurera con un tono hippie. Una emoción sincera y natural nos revela una emoción profunda como reacción normal a este ejercicio de literatura en la que la autora, de estilo minimalista, nos desnuda su alma y nos cuenta su verdad.
Vamos, pa'mear las bragas de la risa! (aaaayyyyy.... )

Rosa Palo dijo...

Monsieur Piticlí, usted sí que pitará: qué clase, qué elegancia, qué WordPerfect... vaya pidiéndole la pochette a Mr. Kong porque le veo cubriendo la boda de His Royal Highness Prince William y la señorita Kate Middleton. Yo haré la de Carmen de Mairena con su vecino del 4º C.

Sergio Martínez Soto dijo...

Genial, como siempre. No soy muy asiduo a esas lecturas, pero certifico que las expresiones (para algunos serán eufemismos) son maravillosas y dignas de tener en cuenta para futuribles textos. Por cierto, es muy importante saber todo sobre la realeza exiliada, no vaya a ser que por error uno los junte y pase lo mismo que en la boda de Felipe y Letizia con los Saboya. ¡A ostias, vamos!

Rosa Palo dijo...

Mi querido Sergio: como usted no lee estas cosas supongo que lo de la boda de Felipe y Letizia con los Saboya lo dirá desde su punto de vista de historiador, no de cotilla indecente como servidora. Por ello le recomiendo vivamente como lectura de cabecera los especiales de ¡HOLA! dedicados a bodas reales. Son más entretenidos que los libros de historia (¡tienen fotos a doble página!). Un besico.