jueves, 12 de febrero de 2009

Ciao, bambino

Hasta ahora creía que sólo existían dos formas mega cutres de cortar con alguien: una vía fax, la que utilizó Daniel Day-Lewis cuando mandó a tomar viento a Isabelle Adjani, y otra vía SMS, la que usó un cenutrio impresentable para dejar la relación con una amiga mía. Pero resulta que hay una tercera vía: la exclusiva de ¡HOLA! Tal cual. Isa P. aparece en la portada refugiada en su abrigo de pieles ("después de matar un lobo", comentan en SLQH) declarando que su relación con Julián ha terminado.

Por supuesto Isa P. le cuenta la dolorosa ruptura a su amiguísima Chelo G., que advierte al final del reportaje que "la voz de Isabel se ha quebrado en diversos momentos de la entrevista". No me extraña; si a mí me pagaran el pastizal que se ha llevado ella también se me quebraría la voz, pero de los gritos de alegría. Y es que todo reduce a una cuestión de patrocinio: al cenutrio que ha plantado a mi amiga lo patrocina Movistar, y a Isa P. el ¡HOLA!

Isa P. posa como una modelo de peluquería: con un recogido descuidado, con una coleta tirante, con el pelo suelto y con la melena al lado en un rollo Morgan Fairchild en "Flamingo Road" (si la tonadillera se ha dado cuenta de la rabiosa vuelta de los 80, hay que buscar otra cosa, amigas). "Ay, si es que con esta melena tan presiosa que tienes se te puede haser de tó". "Grasias, maricón", dice Isa P. (según dijo María Jiménez todos lo que peinan, maquillan o visten a las folclóricas son maricones). Isa P. se deja maquillar por su Juan Pedro y se va a un hotel de Oropesa a hacerse las fotos. En cambio, el borrico del mensaje lo habrá enviado desde el sofá de su casa con la camiseta oliendo a hamburguesa mientras veía "Escenas de matrimonio" (su placer culpable, que diría Rosa Belmonte). Y es que todavía hay clases: la baja y la bajísima.

Isa P. concede una E.E.E.: una Excepcional Entrevista Exclusiva. Y nos cuenta (se lo cuenta a Chelo G., pero es que Chelo no sabe guardar un secreto, qué le vamos a hacer) que Julián nunca le dio su sitio y que ella le ha dado mucho más de lo que ha recibido, que se entregó completamente y que se siente decepcionada y engañada. Vuelve la víctima. Pero no vean lo lista que es la víctima: se quita el muerto de encima y se lo lleva crudo.

Ya saben, cuando quieran dejar a alguien no manden un SMS a "DEC" diciendo "Q T DEN X SACO, MANOLO". Ni lo escriban con tinta que se ilumina en la oscuridad al estilo de "Mujeres de Manhattan" (mi placer culpable, pero es que sale Andrew Macarthy). Ni se vayan a la hoja parroquial a negociar con el cura una portada como Dios manda. Hablen con ¡HOLA! y comiencen a rehacer su vida con unos cuantos milones más en el banco. Parece que no, pero ayuda.

lunes, 2 de febrero de 2009

Perder un Goya

¿Saben cómo empezar una gala con emoción y suspense? Coloquen a Carmen Machi ante unas escaleras rojas rojísimas y, sobre todo, largas larguísimas. "¡Ay, que se mata!", me dije yo pa mi misma. Pero no. La Machi bajó las escaleras estupendamente, y en cuanto dejé de verla como protagonista del capítulo "Aída va de boda" (los vestidos de Caprile ayudaban bastante) disfruté de lo lindo. Que sí, que la Sardá será más elegante, pero la Machi es mucha Machi.

Y si a un comienzo con suspense le añadimos un toque sexy, pues ya tenemos un buen inicio de gala. Puntualización: con el toque sexy no me refiero a los besos que se dio la Machi con Coronado y con Santi Millán, sino al beso que le dio Millán a Coronado, claro.

Disfruté menos del Albacete Power. Sé que los chicos de "Muchachada Nui" son súper súper modelnos, pero yo más que súper soy trouper y cada día me hacen menos gracia. Lo mejor, Joaquín Reyes como El Hombre Elástico. Y Corbacho con ese traje inenarrable de Custo ("con estampado de fondo de piscina") pero con mucho arte.

Las escaleras dieron mucho de sí, porque mucha gala y mucho vestidón pero andar con zapatos imposibles y vestido de cola sin dejarse la piel en el pellejo, que dijo la otra, está al alcance de unas pocas. Paz Vega con sus 4 meses de embarazo liados en un Hannibal Laguna y unos tacones más finos que las cejas de Gloria Swanson volvió a crear otro momento de enorme suspense (por cierto, viendo los vestidos que hace Laguna en los últimos años cuesta creer que fuera el modista de cabecera de Norma Duval. Lo que ha aprendido este chico).

Y una alegría autonómico-cultural, que buena falta nos hacen: el Goya a Roque Baños por la banda sonora de "Los crímenes de Oxford". Es el tercer Goya que obtiene el jumillano, que hizo promoción de su tierra y de su vino en el discurso de agradecimiento.

Goya de Honor a Jesús Franco, que para mí ha sido siempre Jess Franco, pero vale. Si llegan a esperar un poco más en lugar salir en silla de ruedas sale en ataúd. Eso sí, seguro que en un acto de auto homenaje se hubiera levantado y le hubiera chupado la sangre a todas las actrices presentes. Jesús Franco es todo un personaje que ha vivido como ha rodado: un amigo compartió piso con él en Benidorm y da fe de ello (si saben de qué van sus pelis ya se imaginan por dónde van los tiros).

Premios en el sector Hollywood: si hay que ir se va, pero ir pa ná... pues eso fue lo que pensaron los académicos, así que premiaron tanto a Penélope como a Benicio del Toro. Penélope recogió el Goya con emoción contenida y Benicio con un aire de "Amparo, me he fumao un porro", pero se le perdona todo. La Verdú (la incluyo en el sector Hollywood porque acaba de rodar con Coppola), premio a la más expresiva: video de comunicación telefónica entre ella y la Machi ("ahora voy, que acabo de terminar la función", "vente en chándal, que aquí vamos todos de trapillo", le dijo la Machi), susto cuando Manuela Velasco salió al estilo "Rec" con zombis incluidos, manitas con su esposo y lágrimas tras ver a las gentes del cine desaparecidas este año.

Y lo más alucinante de la noche: nominan al Langui, minusválido físico, en las categorías de Mejor Canción Original y Mejor Actor Revelación. El hombre gana en las dos ¡y no hay rampa para subir al escenario! Posteriormente el portavoz de la Academia ha manifestado que le ofrecieron al Langui la posibilidad de instalar una rampa pero que él la rechazó. A saber. Lo cierto es que la peli del Langui ("El truco del manco") hizo pleno (tres premios de tres nominaciones) con su director, Santiago Zannou, emocionadísimo y con el padre del director aún más emocionado ("un hombre que llegó solo y sigue solo" dijo Zannou; no sé si se habrá peleado con la parienta), porque cada vez que le enfocaban las cámaras se ponía de pie y saludaba al respetable.

El mismo misterio que rodea a la rampa también atañe al caso del Goya roto: ¿se rompió de verdad o fue un gag? Más misterios para Jessica Fletcher.

Y lo demás, ya lo saben: premios para "Camino" de Javier Fesser (5 de 6, si no me equivoco), decepción para "Los girasoles ciegos" y "Sólo quiero caminar" (1 premio cada una) y tres para "Los crímenes de Oxford".

Post Goya: al hijo de Jordi Solé Tura, Ganador del Goya al Mejor Documental por "Bucarest. La memoria perdida" (título premonitorio donde los haya) se le perdió el Goya en la fiesta que organizó el equipo de "Los crímenes de Oxford" tras la gala. Mira que es mala suerte ganar un Goya para luego perderlo; para eso mejor lo pierdes de entrada. Albert Solé lo dejó en el guardarropa y cuando fue a retirarlo "la chica del ropero le había dado la escultura a un chico con gafas". A mí que me registren. ¿Para qué quiero un Goya si ya tengo un Oscar?

Post Post: añado un nuevo link en la barra de la izquierda, el del blog de Antonio A. Martínez, director de cine que está preparando su próximo corto, "Cancerbero". Antonio nos ha prometido información detallada sobre el rodaje. Por cierto, Carmona, también es fan de "Carnivàle"

jueves, 29 de enero de 2009

Tradición y plagio

Si todo lo que no es tradición es plagio, explíquenme lo de anoche en Tele 5: si ustedes no han visto "Damages" ("Daños y prejuicios") en Canal + no tendrían problema alguno con el estreno de "Acusados" (Tele 5). Pero si han tenido la suerte de ver la primera temporada de la serie norteamericana, ayer se quedarían tan ojipláticos como yo. Sustituyan a la jueza Blanca Portillo por la abogada Glenn Close, al millonario malísimo José Coronado por el millonario malísimo Ted Dawson, al joven secretario judicial por una joven abogada, a la novia del secretario judicial por el novio de la joven abogada y tendrán un calco, tal cual, de "Damages". Personajes, escenas, argumentos copiados íntegramente de la otra serie. ¿Tradición o plagio?

También es tradición que las misses salgan con toreros o deportistas. Elizabeth Reyes está "conociendo" a Fran Rivera, y nos lo cuentan en SEMANA bajo el titular "Le gustan triunfadores y deportistas" (qué raro, seguro que a usted, como a mí, nos gustan los deshechos sociales, feos y con halitosis). Lo extraordinario, lo rompedor, lo liberador sería que Elizabeth saliera con un albañil en paro y yo con un jugador del Real Madrid. Pero eso no sería tradicional.

Otra costumbre muy española es que se muera el patriarca de la familia y los herederos se peleen por lo que ha dejado, como los leones del Serengeti. Después de ver cómo tras la desaparición de la matriarca Rocío (Jurado) se arañaban la cara por la herencia (si extraen restos de las uñas de Rociíto encontrarán ADN de Ortega Cano), ahora vemos cómo los descendientes de otra matriarca y también Rocío (Dúrcal) hacen lo propio, según la portada del ¡HOLA!

¿Y salir de un reality para meterte en otro? Pues también se ha convertido en un hábito. Y si no te llaman, pues te lo inventas tú: Bustamante ha presentado "Uno de los nuestros", un reality donde los fans del cantante descubrirán cosas de su vida cotidiana contadas por él mismo. Jorrrlll!!! Sí, sí, asústense, que es para eso y mucho más. El video de promoción no tiene desperdicio: tras ver a Busta imitando a Robert de Niro en "Uno de los nuestros" (por supuesto) diviértanse en familia contando cuántas veces aparecen las palabra "Bustamante", "mi" y "yo". ¿Por qué cree Busta que tenemos algún interés en ver cómo se echa gomina? ¿Para comprobar si utiliza Pantene Pro-V, la marca que promociona su señora? Y lo presenta Jordi Cruz, el chaval que conducía "Art Attack", ya saben, aquel programa de manualidades donde un loco cogía toda la ropa sucia que tenía en casa y hacía una reproducción gigante de Las Meninas en lugar de meterla en la lavadora.

Más hábitos televisivos: que los ex presentadores de informativos pierdan el norte una vez que acaba la música del Telediario. Desde Maxim Huerta que se desmelenó con Ana Rosa hasta Alfredo Urdaci, que ha pasado por "El club de la comedia" (por lo visto estaba ya ensayando para sus monólogos cuando dijo aquello de "C C OO", si no no se explica), se ha marcado una imitación de Tom Jones (inenarrable, tienen que verlo), ha sido contertulio de LA NORIA y ahora es jefe de prensa del Pocero. Lo último: se ha disfrazado de Tintín para la portada del magazine de EL MUNDO. Va como vaca sin cencerro este chico. Aunque en cambios radicales de vida de ex presentadores de informativos nadie gana a Letizia, ni siquiera su ex jefe. La diferencia es que ella no ha perdido el norte, sino que ha ganado los cuatro puntos cardinales.

Más: ¿son un plagio los pantalones acolchados que Dolce&Gabbanna han sacado después del desfile de Armani o es una casualidad que los creadores consuman el mismo tipo de drogas alucinógenas que les lleva a creer que esos pantalones pueden favorecer a alguien? ¿Podrían demandarte por plagio si te haces una rinoplastia copiando la nariz de Charlize Theron? ¿Todas las señoras que llevan un pañuelo de Hermès por encima del jersey de cuello vuelto copian a Ana Botella? (algún día tienen que explicarme esta sobreprotección cuellil, que no la pillo). ¿Zara plagia las grandes firmas o democratiza la moda? ¿Es capaz Mikel Erentxun de componer una canción original? ¿Se basaron los dibujantes de Shrek en Jesús Bonilla? ¿Es este blog una copia de otros?

Nota: el domingo, los Goya.

jueves, 22 de enero de 2009

Anacleto

House contrata a un detective para espiar a sus empleados, y el gobierno de Esperanza Aguirre contrata a otro para espiar a los suyos, lo cual reconfirma mi teoría de las premoniciones televisivas. Pero mientras que el detective de House parece medianamente competente, el de Esperanza es Anacleto, Agente Secreto, porque lo han pillado los de "El País". Y es que no se puede tener en nómina a un espía disfrazado de chulapo.

Pero no se fíen, ¿eh?, que Esperanza es mucha Esperanza: con sus respuestas a Pablo Carbonell en CQC y aquello de "Sara Mago es una excelente pintora" se creó una falsa identidad de pavisosa, y pasó de ser Doña Esperanza a Espe, cuando en realidad era Mata-Hari. Inquietante.

Siempre, siempre me han fascinado las historias de espías. Ya me contarán ¿hay algún conflicto moral más importante que decir que se es otro? ¿Se es otro todo el tiempo o sólo cuando trabajas? ¿Dónde empiezo yo y termina la mentira? Cuando leí "La chica de tambor" quise hacerme del Mossad (¡tenía 13 años, por Dios, no me juzguen!). Después quise ingresar en el MI6. Pero ahora ya es demasiado tarde, no me veo aprendiendo a hablar farsi (antes dominaban el ruso y tres o cuatro dialectos de las antiguas repúblicas de la URSS, ahora con lo de Irán a todos les ha dado por el persa) ni dejando a alguien inconsciente apretándole la carótida, qué quieren que les diga.

No, ahora sólo quiero que me espíen, porque está claro que si no te espían no eres nadie. Siendo objeto de un seguimiento pasas de ser el tipo más anodino del planeta a un elemento misterioso y peligroso. Servidora se construiría una identidad bien chula para darle un poco de emoción al asunto, porque no me digan que no son un coñazo los informes sobre Cobo, el vicealcalde de Madrid: "Llegada de "C" a su lugar de trabajo. Permanecemos en la misma hasta media mañana con el fin de ver si sale. Transcurrido un tiempo prudencial, comprobamos que no hay movimientos." Y todo por el estilo. Un horror. Ni los chicos de "The wire" se aburren tanto controlando a los traficantes de Baltimore.

Yo, en cambio, crearía la imagen de una mujer cosmopolita, interesante y con más secretos que las vecinas de Wisteria Lane: tiraría los números de ¡HOLA! y SEMANA que abarrotan la mesa del salón y los sustituiría por ejemplares de "The Times" y las revistas de fotografía que publica Elena Ochoa en Ivory Press; viajaría un fin de semana sí y otro también al extranjero (¿dónde irá esta vez? ¿me echo una muda o dos? ¿ropa de verano o de invierno?, se preguntaría el pobre espía cada vez que me viera salir de casa con la maleta); cambiaría mis camisetas viejas de kukutxumutxu que utilizo para dormir por los exclusivo pijamas que diseña Olatz, la mujer de Julian Schnabel (por si me pillan durmiendo y me hacen fotos con cámaras infrarrojas, que una tiene que estar mona en todo momento), me maquillaría siempre antes de salir a la calle, guardaría en la memoria de mi móvil los teléfonos (falsos, tan falsos como yo) de Clint Eastwood, Martin Scorsese, Nani Moretti y Ewan Mcgregor (¿un toque de infidelidad para animar el cotarro?), de Morrissey y Paul Weller, de Ian McEwan, Paul Auster y de ¡oh, milagro! (ya me imagino la cara del espía cuando lo viera), de J.D. Salinger. Ah, y de la Pantoja, que aparecería como Isa P. (un toque cañí, que también me imagino la cara del espía al descubrirlo y buscando conexiones como un loco con la trama marbellí). Y la guinda del pastel: un Uzi israelí desmontado bajo mi cama.

Si uno es lo que se refleja en los ojos del otro, imaginen verse reflejados en fotos con teleobjetivo, en informes detallados, analizados como un insecto por un entomólogo. Y si es así ¿por qué no ser descritos como lo que quieren ser y no como lo que son en realidad? Inventen otra identidad. Como dice Antonia San Juan en el monólogo de "Todo sobre mi madre": "Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que soñó de sí misma". Pues eso. Regalen su sueño al espía.

martes, 13 de enero de 2009

Allen, Nochevieja, Roldán

Allen, Nochevieja, Roldán: ¿pueden estas tres palabras estar en una misma frase? Por lo visto sí: Woody Allen tocó con su banda en Roldán en Nochevieja, en la inauguración del Hotel Intercontinental La Torre Golf. Ma non ci credo. Pero menos me creo que venga el mismísimo y en dos semanas que llevo buscando por la red artículos sobre el tema no encuentro ninguno firmado por alguien que estuviera en la fiesta, por lo que hay varias posibilidades:
- los asistentes no saben escribir
- los asistentes saben escribir pero no tienen internet
- los asistentes saben escribir, tienen internet pero no están poseídos por el espíritu de Luis Miguel Dominguín, ya saben, aquel que 5 minutos después de liarse con Ava Gadner salió a contárselo a sus amigos.

Servidora, que cumple los dos primeros requisitos y que está poseída por el espíritu de El Fary (no se tiró a Ava Gadner pero contó que sí lo había hecho ¡¡¿¿??!!) se imagina lo que pudo ser la fiesta, porque información no hay mucha. Así que con la poca que tenemos, podemos hacer una serie de deducciones:

- Mr. Allen se tomó un glorioso caldero en el Venezuela pero después sólo cenó un panecillo con mermelada y una macedonia de frutas, por lo que claramente fueron los regüeldos de ajo postcaldero los que contribuyeron a desdibujar el si bemol;

- la prensa habla del selecto y escogido grupo de asistentes: con entradas a 500 € por persona, "selecto" y "escogido" son sinónimos de "reducido";

- tras el concierto, un Allen un tanto taciturno se hizo fotos con los asistentes . ¿Ustedes se imaginan a Woody Allen haciéndose fotos con alguien? ¿Y no estando taciturno?

- asistentes: Pepín Liria, Mª José Suárez presentando la gala y el tipo que tiene el supermercado de la playa donde veraneo, el auténtico doble de Chris Moltisanti, el sobrino de Tony Soprano (y no hablo sólo del físico). Al principio pensé que era un camarero, pero después mi esposo (que tiene un ojo para esto que ni les cuento) me confirmó la identidad del individuo sin necesidad de recurrir a comprobar sus huellas en el AFIS. Es lo que tiene el smoking blanco: como no seas Bryan Ferry, las posibilidades de que te confundan con un camarero son infinitas.

- no asistentes: según conversación oída en la sección de libros de El Corte Inglés entre un tipo y uno de los dependientes (yo hago como que busco un libro de Roberto Bolaño, pero en realidad tengo la oreja puesta), parece que ante la poca cantidad de entradas vendidas comenzaron a sortearlas por internet. "Y si vino el Budi Alen entonces iría la tía esa que está to buena, ¿no?" (vendedor) . "¿Quién, la rubia?" (tipo). "Sí, esa" (vendedor) "No, esa no fue" (tipo). Para los que no hablan cartagenero, traduzco: la tía ésa que está to buena es Scarlett Johansson. Ante la enjundia de la conversación me pregunto por qué criterio se rige El Corte Inglés para determinar a qué departamento de ventas adscriben a cada uno de sus trabajadores. Tiene que ser más o menos el mismo que el del estilista de la Obregón.

La presencia de Woody Allen en Murcia plantea muchos interrogantes: ¿va a rodar en Roldán? ¿Va a hacer una fábula sobre constructores deconstruidos y sobre pícaros inversores? ¿Estará preparando una segunda parte de "Toma el dinero y corre"? ¿Cambiará Central Park por un campo de golf? ¿Abandonará Nueva York para darse baños de lodo en el Mar Menor? ¿Es el caldero una comida kosher? Seguro que si Rosa Belmonte hubiera ido a la fiesta podría responder todas esas preguntas (y más), como cuando "La Verdad" la enviaba a cubrir las corridas de toros de la feria de Murcia y en lugar de hablar del toro bragao y astifino se recreaba en Ilu Vera Meseguer y en Paqui Chelo. Rosa, te echamos de menos.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Cuento de Navidad

Desde hace unos días entiendo perfectamente esa pulsión, esa excitación que impulsa a los escritores a volcar sus pensamientos en palabras, esa necesidad de escribir para sentirse vivo: he visto la portada de ¡HOLA! y estoy que me escribo encima. Isabel Preysler, Nicole Kidman y Cayetano Rivera me miran unidos por el Photoshop (ya saben, esa herramienta que acaba con la desigualdad mundial unificando razas y edades) bajo el titular "El Príncipe de Gales celebra en su casa de Londres la cena más espectacular del año, organizada por Porcelanosa". Y allá que voy, porque servidora es de las que entran al trapo, como Concha Velasco, que le preguntas cómo está y va la tía y lo cuenta. Y me entrego, rendida de antemano, incapaz de resistir la llamada del príncipe, las baldosas y el desenfoque gaussiano. Y leo (y lean): "Isabel y sus dos hijas protagonizaron un instante mágico cuando, al atravesar el salón del Ritz para dirigirse a la cena con el príncipe Carlos, todas las miradas se centraron en ellas; parecía incluso que la música había cesado". Así. Tal cual. Sin anestesia. Una frase tan cursi que convierte a Corín Tellado en Bukowski. Y claro, pues eso, que me escribo encima.

Y entonces caigo en la cuenta: no es un reportaje, es un cuento, un cuento de Navidad. El comienzo del artículo, "La fría noche cae sobre Londres" podría firmarlo Dickens. Y hay un príncipe (feo, sí, pero príncipe -a lo mejor es que sigue convertido en rana-), dos hermanastras (Ana y Tamara) y una Nicole Kidman tan pálida y fría que parece la Reina de las Nieves. Y un instante mágico, porque ese momento Ritz es igualito a cuando Cenicienta entra en el baile y todos giran su cabeza para mirarla, aunque en este caso Cenicienta lleva a sus espaldas tres matrimonios, 5 hijos, un nieto y joyas de Suárez. Y además, es un cuento maravillosamente ilustrado, porque el retoque de las fotos es de tal calibre que parecen dibujos de Rebecca Dautremer.

Pero ¿y la madrastra? En cualquier cuento que se precie hay una madrastra mala, malísima. No se preocupen, que aquí también: justo en las páginas anteriores aparece la baronesa Thyssen. Ya me dirán si pedir públicamente una tercera prueba de paternidad de su nieto no es como que llevar a Blancanieves al bosque y ordenar que la maten (las Blancas siempre han tenido mala suerte con la familia). A lo mejor Tita está tan acostumbrada a exigir los certificados de autenticidad de sus cuadros que ha pedido también el de su nieto, para ver si es un auténtico Thyssen, algo extraordinario si tenemos en cuenta que Borja es una falsificación. ¿Pretende Tita que los genes del barón hayan saltado una generación y hayan llegado a Sacha sin pasar por Borja?. Los caminos de la genética son inescrutables.

También lo son los de Dios; el último "Callejeros" (Cuatro) va dedicado a las mojas de clausura, algo fuera de lo común porque generalmente en "Callejeros" sólo salen yonquis (¿por qué corren tanto los reporteros en la cabecera del programa, si los yonquis no se mueven?), así que estaba esperando que en cualquier momento apareciera una monja enganchada al caballo, tipo "Entre tinieblas". Pero no, las monjas son la pera limonera, son felicísimas haciendo dulces y cosiendo ropa interior para Teleno (no quiero ni pensar el día que les toque hacer tangas, ¿se negarán argumentando objeción de conciencia?). El programa parece un publirreportaje para aumentar vocaciones. Las veo tan contentas que hasta me lo pienso: si encuentro una orden cuyo carisma sea la entrega al ciberespacio, tomo los hábitos. Y sí, una de las órdenes tiene una página web, con lo que problema resuelto; la linkamos a rosapalo y a funcionar con la bendición de Dios. Pero lo más grande es que una de las monjas tiene móvil y cuando la llaman contesta con un "Ave María Purísima". Grandioso. Aunque si hubiera dicho "Pronto, Raffaella" ya hubiera sido divino.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

El regreso

Vuelvo a mi casa el viernes por la noche con dos películas, medio bocadillo de tortilla en el cuerpo y una clausura para el sábado sin terminar de planificar. Por el camino decido que mi primer corto autobiográfico ya tiene título: "Atacá". Y desintoxicada a la fuerza por el mejor cine internacional, me digo que un meterme un poquito de DEC antes de acostarme no puede hacerme daño. Y me encuentro a la Cantudo.

Ver la segunda parte del "lapogate" (como lo llaman los de SLQH) sin avisar es superior a cualquier película que hayamos podido programar esta semana. Ni pelis brasileñas, ni argentinas, ni israelíes ni ná de ná: esto es puro esperpento patrio, tan alucinante que no sé si estoy viendo a la Cantudo o a Josema Yuste. Impagable Mª José (porque, según ella, no cobró por la segunda entrevista) intentando escupir ("yo no sé escupir, María, no sé", le dice a la Patiño), imitando los lapos que sueltan los futbolistas. Estoy por regalarle las tres primeras temporadas de "The wire" y sacarla de su ignorancia lapal: los lapos que sueltan los negros de las esquinas son de campeonato mundial. Y aunque ustedes sepan echar escupitajos como soles, también deberían verla ("The wire", digo, no a la Cantudo, que para eso ya estoy yo, que me sacrifico por mí y por todos mis compañeros). No es una serie fácil, porque hay aquí no hay resúmenes para refrescar la memoria al espectador olvidadizo, ni profusión de desnudos y escotes al estilo "LEX", que ya no saben qué hacer para levantar la audiencia y todo lo demás (pobre Kira Miró, no hay capítulo donde no tenga que enseñar cacho), ni tensión sexual no resuelta (es la vida real, y en la vida real la única tensión no resuelta es cómo llegar a fin de mes), ni niños traviesos de buen corazón (en esta serie los niños traviesos se convierten en camellos con 12 años). Ni siquiera sale una familia desayunando con productos Pascual, lo que ya es el colmo del atrevimiento. "The wire" es un trozo de Lo Campano trasladado al lado oeste de Baltimore, con tal realismo que "Callejeros" a su lado parece un cuento de Navidad. Y eso sí que da miedo.

Y hablando de series de polis, me comentan que han ido a Chicago a entrevistar a Grissom (William Petersen) porque nuestro CSI favorito estuvo viviendo una temporada en Oñate, provincia de Guipúzcoa, donde se casó y tuvo a su hija, a la que llamó Maite, y donde descubrió el gusto por el teatro. No me imagino a Grissom con txapela, pero por lo visto el hombre estaba tan encantado que hace unos años volvió por allí con su hija para enseñarle dónde había nacido. Y como fin de entrevista Petersen acabó cantando un villancico en euskera. Pero al que me imagino menos todavía bailando el aurresku es a Horatio Caine, con esa cara de intenso que tiene todo el rato. ¿Qué les pasa a los pelirrojos? ¿Por qué padecen tanto estos chiquillos? Sale Kevin MccKidd (Lucio Voreno en "Roma", también de la HBO) en "Anatomía de Grey" con las cejas de un fruncido ya que me mata. A estos tíos todo el sufrimiento interior (la muerte de sus seres queridos, Irak, la soledad) se les concentra en el entrecejo, por lo que deduzco que cuando empiecen a pincharse bótox su carrera se va a ir al garete.

En cambio Alfredo Landa saca a flote todos sus recursos gestuales para escenificar la cólera cada vez que le preguntan por su biografía, donde por lo visto pone a caldo a la profesión, y que servidora le ha pedido a los Reyes Magos. Y con los años que lleva este hombre bregando con la prensa ¿no se imaginaba que haciendo este tipo de afirmaciones los periodistas se lo iban a merendar? Yo, por si acaso, cuando me preguntan por el Festival pongo en práctica el sistema Preysler: todo maravilloso, estupendo, monííísimo, graciassss. Que miren qué bien le ha ido.