jueves, 22 de enero de 2009

Anacleto

House contrata a un detective para espiar a sus empleados, y el gobierno de Esperanza Aguirre contrata a otro para espiar a los suyos, lo cual reconfirma mi teoría de las premoniciones televisivas. Pero mientras que el detective de House parece medianamente competente, el de Esperanza es Anacleto, Agente Secreto, porque lo han pillado los de "El País". Y es que no se puede tener en nómina a un espía disfrazado de chulapo.

Pero no se fíen, ¿eh?, que Esperanza es mucha Esperanza: con sus respuestas a Pablo Carbonell en CQC y aquello de "Sara Mago es una excelente pintora" se creó una falsa identidad de pavisosa, y pasó de ser Doña Esperanza a Espe, cuando en realidad era Mata-Hari. Inquietante.

Siempre, siempre me han fascinado las historias de espías. Ya me contarán ¿hay algún conflicto moral más importante que decir que se es otro? ¿Se es otro todo el tiempo o sólo cuando trabajas? ¿Dónde empiezo yo y termina la mentira? Cuando leí "La chica de tambor" quise hacerme del Mossad (¡tenía 13 años, por Dios, no me juzguen!). Después quise ingresar en el MI6. Pero ahora ya es demasiado tarde, no me veo aprendiendo a hablar farsi (antes dominaban el ruso y tres o cuatro dialectos de las antiguas repúblicas de la URSS, ahora con lo de Irán a todos les ha dado por el persa) ni dejando a alguien inconsciente apretándole la carótida, qué quieren que les diga.

No, ahora sólo quiero que me espíen, porque está claro que si no te espían no eres nadie. Siendo objeto de un seguimiento pasas de ser el tipo más anodino del planeta a un elemento misterioso y peligroso. Servidora se construiría una identidad bien chula para darle un poco de emoción al asunto, porque no me digan que no son un coñazo los informes sobre Cobo, el vicealcalde de Madrid: "Llegada de "C" a su lugar de trabajo. Permanecemos en la misma hasta media mañana con el fin de ver si sale. Transcurrido un tiempo prudencial, comprobamos que no hay movimientos." Y todo por el estilo. Un horror. Ni los chicos de "The wire" se aburren tanto controlando a los traficantes de Baltimore.

Yo, en cambio, crearía la imagen de una mujer cosmopolita, interesante y con más secretos que las vecinas de Wisteria Lane: tiraría los números de ¡HOLA! y SEMANA que abarrotan la mesa del salón y los sustituiría por ejemplares de "The Times" y las revistas de fotografía que publica Elena Ochoa en Ivory Press; viajaría un fin de semana sí y otro también al extranjero (¿dónde irá esta vez? ¿me echo una muda o dos? ¿ropa de verano o de invierno?, se preguntaría el pobre espía cada vez que me viera salir de casa con la maleta); cambiaría mis camisetas viejas de kukutxumutxu que utilizo para dormir por los exclusivo pijamas que diseña Olatz, la mujer de Julian Schnabel (por si me pillan durmiendo y me hacen fotos con cámaras infrarrojas, que una tiene que estar mona en todo momento), me maquillaría siempre antes de salir a la calle, guardaría en la memoria de mi móvil los teléfonos (falsos, tan falsos como yo) de Clint Eastwood, Martin Scorsese, Nani Moretti y Ewan Mcgregor (¿un toque de infidelidad para animar el cotarro?), de Morrissey y Paul Weller, de Ian McEwan, Paul Auster y de ¡oh, milagro! (ya me imagino la cara del espía cuando lo viera), de J.D. Salinger. Ah, y de la Pantoja, que aparecería como Isa P. (un toque cañí, que también me imagino la cara del espía al descubrirlo y buscando conexiones como un loco con la trama marbellí). Y la guinda del pastel: un Uzi israelí desmontado bajo mi cama.

Si uno es lo que se refleja en los ojos del otro, imaginen verse reflejados en fotos con teleobjetivo, en informes detallados, analizados como un insecto por un entomólogo. Y si es así ¿por qué no ser descritos como lo que quieren ser y no como lo que son en realidad? Inventen otra identidad. Como dice Antonia San Juan en el monólogo de "Todo sobre mi madre": "Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que soñó de sí misma". Pues eso. Regalen su sueño al espía.

8 comentarios:

Carmona Dixit dijo...

Pues prefiero esto a al acoso y derribo de la Pataki.

Como espía de cabecera me quedo con el Leslie Nielsen de Espía como puedas. ¿Que por qué? Si usté puede tener un Uzi bajo su cama, yo puedo tener a un canoso junto a mi mesilla de noche.

Rosa Palo dijo...

Pues sí, Carmona, para qué nos vamos a poner exquisitas. Ni Smiley, ni Bond: usted con Nielsen y yo con Steve Carrell como Superagente 86. Otra cosa no, pero nos íbamos a reir un rato.

Anónimo dijo...

que compañia mas poco graciosa veo en vuestras vidas.

PELLICER dijo...

Sra. Palo:

No recuerdo que prestigioso periodista dijo que todo el mundo, bien investigado, salía con al menos de 10 años de condena.

Desear ser el target de una organización de inteligencia es una parafilia muy peligrosa. Casi tanto como encontrar eróticos a los caimanes.

Yo entiendo que viva usted presa de su incontrolada ansia de exhibicionismo (hay razones para ello) pero le ruego moderación y prudencia.

Un matrimonio por poderes y la señora en Alcalá Meco es un conjunto que no forma parte de mis fantasías nocturnas.

Suyo hasta el matrimonio

Su Prometido

PELLICER dijo...

Anónimo:

En calidad de prometido de la Sra. Palo y, en consecuencia, graciosa compañía de la misma, no puedo permitir su impertinencia.

Le reto.

Escoja usted el lugar, el día, la hora y el arma pues pronto será visitado por mis padrinos.

Respetuosamente

Su Matador

Hong Kong Blues dijo...

Maestra Palo: ya la estoy viendo con su nueva IDENTIDADÍSIMA. Qué glamour! He de reconocer que el detalle de los libros de Ivory Press me ha noqueado. Eso es estilo!
A mí de siempre me fascinaron Los Ángeles de Charlie (puede que también le sirvan de inspiración), hasta el punto de que llegué a hacer fiestas temáticas en su honor.
Aunque claro, después de ver al nuevo James Bond, he decidido que quiero ser un híbrido de él (por su estupendo trasero) + el glam de las Ángeles de Charlie con el Mojo de Austin Powers.
Un beso enorme para usted, y recuerdos para Isa P.

Rosa Palo dijo...

Mr. Kong, sus cócteles de personalidad son una bomba de relojería.

Sr. Pellicer, supongo que no me haría usted lo que Isa P. le hizo al pobre Julián M. y me abandonaría en la cárcel. Estoy convencida de que iría a verme y pasaría (no sé cómo ni quiero saberlo) botellas Veuve Clicquot para hacerme la estancia en la trena más llevadera. Y, por favor, abandone la idea del duelo, que me tiene usted en un ¡ay!

PELLICER dijo...

Sra. Palo:

No llevaría nada a la carcel. La sacaría de ella en plan Erroll Flynn.

A mi no hay barrote ni muro que me deje sin exclusiva de la boda.
Ahora bien, como dejen pasar al fotógrafo del HOLA a la trena....

¡Querida, nuestro amor será preservado de toda mácula por Instituciones Penitenciarias!

Por cierto, durante su ausencia alguien deberá ocuparse de sus asuntos financieros. Hágame llegar, cuanto antes, un poder notarial sin límites.

En cuanto al duelo, soy inflexible. Defenderé su honor con todos los medios a mi alcance (que, como Groucho le dice a Margaret Dumont en la escena final de Sopa de Ganso, es mucho más de lo que usted ha hecho por su honor en toda su vida)