Siempre me han sorprendido los disgustos que se llevan algunas mujeres cuando se enteran de que alguien es gay. Mi suegra, que ha perdonado a Jesús Vázquez por ser del Ferrol como ella, no digiere lo de Jordi González. "Es que no lo pareciera, ¿eh? Con lo buen chico que fuera. Y lo serio. Y no fuera amanerado ni nada". Por lo visto, mi suegra piensa que Jordi debería presentar "La Noria" en calzoncillo de cuero y plumas (aunque como está Tele 5, yo no lo descartaría). Como el disgusto que se llevó mi madre cuando se enteró de lo de Rock Hudson. ¿En serio mi madre pensaba que tenía alguna posibilidad de levantarle 300.000 pelas a mi padre, escaparse una noche de luna llena, coger un taxi hasta el aeropuerto más cercano (30 Kms.), pillar un vuelo San Javier-Madrid, desde allí otro hasta Los Ángeles, coger otro taxi, llegar a los estudios de la Metro, camelarse al guardia para que la dejara pasar, camelarse al otro guardia de la entrada al set de rodaje, interrumpir el rodaje, encontrarse con Mr. Hudson, pegarle un empujón a Doris Day, plantarle un morreo que lo dejara sin respiración y hacer el viaje de vuelta? Y todo esto sin hablar inglés. O lo que es lo mismo: ¿qué más te da que Hudson o Vázquez (Jesús) sean gays si no tienes ni la más mínima posibilidad de enrollarte con ellos aun siendo heteros?
Deduzco que estas mujeres que tienen que soñar con todo clarito y bien clarito serán partidarias de hacerle a los tíos el test de Kevin Cline en In & Out o el de mi amigo Humberto, aunque sería harto complicado encontrar las preguntas adecuadas, porque los gays tienen que estar hasta la peineta de que los metan a todos en el mismo saco (igual que nos pasa a las mujeres, por cierto). Además, seguro que habría algún falso positivo, porque si un hombre heterosexual contesta correctamente a la pregunta:
¿Cuándo puede llevarse pamela a una boda?
a) Por la mañana
b) Por la mañana y a primeras horas de la tarde (para protegerse del sol)
c) En cualquier momento,
definitivamente será gay a los ojos del mundo aunque el tipo sea un machote. Pero ¿y si la falla un gay? ¿Eres menos gay si no te gusta Lady Gaga, si no adoras a la Lomana, si no lees a Kavafis, si no te gusta Fassbinder, si odias Eurovisión, si no distingues un engaste pavé de otro en chatón? ¿Puedes ser gay y oír "El Larguero"? ¿Todos los hombres -gays- son iguales? Repasemos algunos estereotipos:
- LOS GAYS TIENEN UNA SENSIBILIDAD ESPECIAL: personalmente, creo que la tienen exactamente en el mismo sitio que los heterosexuales. Sí, ahí.
- LOS GAYS SON EL GRUPO SOCIAL CON MAYOR PODER ADQUISITIVO: esto no lo digan muy fuerte delante de los que conozco o no verán otro amanecer.
- LOS GAYS SE PREOCUPAN POR SU ASPECTO FÍSICO: si la chistorra es considerada como alimento macrobiótico, sí.
- LOS GAYS ADORAN A SUS MADRES: como Jaime Ostos Jr., supongo.
O lo que es lo mismo: si usted, lector gay desconocido, no sufre un constante síndrome de Stendhal, es pobre como las ratas, tiene una maravillosa barriga cervecera, no viste como una poligonera arreglá y aborrece a su castradora madre, no se preocupe: puede continuar siendo gay. Incluso puede ser cristiano y homosexual, como le cantaba José Ángel a su madre. Lo cierto es que la única incompatibilidad que encuentro es la de ser gay y trabajar en Intereconomía, pero qué sé yo. Eso sí, hay una pregunta que todos/as contestaremos/as afirmativamente en un supuesto test, seamos lo que seamos: ¿Le pone Hugh Jackman? Perdónenme, pero estoy todavía bajo el impacto visual de X-Men Orígenes: Lobezno. O Wolverine; díganlo en inglés un momento, paladeando el final... verán como se les hace la boca agua. Lo voto como icono LGTB (Le Gusta a Todo Bicho). Hum, ahora que lo pienso... Hugh Jackman no será gay, ¿verdad?
En cualquier caso, hagan un out & out de su casa y salgan a pegarse una juerga el día del Orgullo, que cualquier excusa es buena: en Cartagena este año se celebró por primera vez. Y les aseguro que las ganas de fiesta son algo común a todos los estereotipos, incluido el mío (madre de familia con pretensiones de columnista de periódico de provincias), por lo que angelotes, marineros, monjas, magos y servidora nos lo pasamos de maravilla. Mucho mejor que una procesión, dónde va a parar (por cierto, no hemos hablado del estereotipo del capillitas. Lo dejamos para otra ocasión). Feliz Orgullo.
P.D.: ¡Qué guasa tiene Alberto de Mónaco, que anuncia su boda la semana antes del Orgullo! Luego dicen que si la abuela fuma.
martes, 29 de junio de 2010
miércoles, 16 de junio de 2010
Explota, explota me, explo...
... explota, explota mi corazón. Y como Raffaella sintió que le iba a explotar, empezó a tomar Danacol para ridurre il colesterolo. Aquí lo anuncia Manolo Escobar, mientras que Jorge Javier le da al Kaiku Benecol. Y mi marido toma Huesitos, que eso sí que va bien para el colesterol: te lo pone a 1.000.
Y claro, con una infancia marcada por el odio hacia las rubias (y por un snobismo adolescente que me hacía aborrecer cualquier cosa divertido-comercial), no podía querer a Raffaella. Hasta que hace unos años me acepté como morena y consumidora de hits e hice las paces con las rubias, especialmente con las teñidas: su lucha implacable contra las raíces me enternece. Y ahí Raffaella es lo más de lo más: no sólo es esclava del tinte y de la plancha, sino que es la reivindicación permanente de la sonrisa, la pienna levantá, la lentejuela, el lamé dorado, el verano. Y además es italiana, y eso ya son muchos puntos: Celentano, Mina, Paolo Conte, Carosone... en italiano todo suena mejor. Para colmo estoy leyendo una cosa deliciosa de Enric González titulada "Historias de Roma" y estoy que me hago un capuccino encima. Aunque me pregunto si el hecho de que Raffaella, encarnación bailonga de Italia, tenga las arterias chuchurrías, no será una metáfora de la situación actual del país. ¿Será Berlusconi el colestorolo de tutta l'Italia?
P.D.: En mi anterior post no comenté un hecho que me llenó de inquietud: al bajar de darle un abrazo al Santo en la Catedral de Santiago de Compostela, me encontré con dos pantallas enormes donde aparecían unas velas virtuales. Debajo ponía: SI QUIERES ENCENDER UNA VELA, ENVÍA MIVELA SANTIAGO01 AL 25000. Y claro, si la modernización de la Iglesia reside en que Jordi González me va a llamar el sábado por la noche regalándome una indulgencia plenaria, apaga (la vela) y vámonos. Me hago protestanta.
lunes, 7 de junio de 2010
HOLA TOUR (o de cómo me encontré a Carmen Lomana en el Parador de León).
"He estado fuera unos días". Es lo que más me gusta responder (pronunciado con s líquida y casi sin mover los labios, al más puro estilo Tamara Falcó) cuando me preguntan aquello de "Hija, ¿dónde te metes?", porque "He estado fuera unos días" puede significar tanto que me he ido a Saint-Tropez como que he pasado 48 horas detenida, y a servidora (ya lo saben) lo que más le gusta es jugar a la ambigüedad.
Pero a ustedes se lo cuento todo: ruta de Paradores por León y Galicia con línea de meta en Santiago para abrazar al santo. No, lo que yo he hecho no se puede considerar "Camino de Santiago", porque lo más parecido a un peregrinaje fueron mis viajes al cuarto de baño debido a que nos empeñamos en hacer una comparativa entre todas las Denominaciones de Origen de los vinos gallegos que, por lo visto, son demasiadas para mí y para mi colon (irritable). Acompañados por el reconocido crítico gastronómico Miguel P., nieto del Marqués de Mombuey (el inventor de las rebajas), su encantadora esposa Mamen A., a la que desde aquí proclamo como sucesora de Pepe Domingo Castaño en el Carrusel si al final Pepe Domingo se va a Tele 5 siguiendo a Paco González, y su no menos encantador hijo, pusimos rumbo a las tierras del norte sin saber las sorpresas que el viaje nos iba a deparar.
Primera noche parada en Olmedo, en la Gran Posada La Mesnada. ¿Y saben lo primero que me encuentro? ¡Páginas del HOLA enmarcadas! Todavía hay gente que está peor que yo de la cabeza, pienso, y atraída como Terelu por los brillos, pego mi nariz al cristal. ¡No puede ser! ¡Pero si son Gonzalo de Borbón y Mercedes Licer! Los Mismísimos se habían casado en la capilla de La Mesnada. Corriendo busqué aquel santo lugar y me arrodillé ante el Cristo que santificó la unión de tamañas personalidades. Oré con el debido recogimiento por el alma de Don Gonzalo (momento que quedó inmortalizado por mi fotógrafo de cabecera), pedí por la salud de la familia Borbón, por su vuelta al trono de Francia y por una aparición de Mercedes Licer en el De Luxe. Pero aún me aguardaba otra sorpresa mayor: adivinen en que habitación dormí esa noche. ¡En la suite nupcial de los Mismísimos! Arrobada e insomne ante tamaño acontecimiento, daba vueltas en la cama mientras me parecía oler un ligero aroma a whisky, prueba evidente de que el espíritu de Don Gonzalo aún vagaba por allí.
Tras el trance místico-legitimista, rumbo a León. Y allí, en el Parador de San Marcos, una nueva aparición: CARMEN LOMANA de cuerpo presente, que diría Kiko Hernández. Oh, Señor, ¿qué he hecho para merecer tanta generosidad? En la recepción del Parador, móvil en mano (creo que contestando a una entrevista), vaqueros ajustados, botas de cuero marrón moteras (se las habrás regalado Pilar Rubio, que es muy del tema), blusa floreada sin mangas, melena al viento y poco maquillaje. Yo, con mi hijo doliente (unas anginas muy oportunas y 39,5º de fiebre), esperando a que nos den habitación, sentadica en un tresillo mientras mi marido desarrollaba una desconocida habilidad como señalero de aviones, porque sólo le faltaban dos bastones luminosos para avisarme de que la Mismísima estaba allí. "Que ya la he visto, que ya la he visto" le indicaba yo en código morse con mi legendaria caída de pestañas.
Carmen hablaba apoyada en una mesa con más años que ella mientras la gente la miraba de lejos y su novio le hacía fotos de recuerdo. Los leoneses, que son muy suyos, la contemplaban como se miran los escaparates de Cartier, sin entrar, hasta que una señora se acercó a ella invadiendo su espacio vital y dijo para sí misma en una suerte de mantra "Sí que es ella, sí que es ella. ¡Qué guapa!". Carmen levantó la vista y la bendijo con una mirada afirmativa que, en el código morse pestañil que sólo hablamos las grandes, quería decir "Sí, señora, soy yo". En ese momento estuve tentada de llevarle a mi hijo para que Carmen le impusiera sus manos cargadas de Cartieres y Pomellatos y lo sanara, porque Carmen parecía una aparición mariana y veraniega, con su melena rubia y su blusa floreada. Pero me dieron la habitación y yo, que como Belén Esteban soy madre antes que nada, subí a mi aposento, dejando atrás a la Mismísima.
No volví a ver a la Lomana, porque yo no soy como Pitita Ridruejo, a la que se le aparece la Virgen en días alternos, y los special guest stars que vimos posteriormente quedaron eclipsados por la Mismísima: el padre de Zapatero, también en el Parador de León (yo no lo vi, se lo toparon Miguel P. y Mamen A.), y Antonio Garrido poteando con su nueva novia en Santiago de Compostela. Pero no había color.
Así que tras estos encuentros inesperados una idea comenzó a rondarme la cabeza: al igual que en Los Ángeles te pasean en autobús enseñándote las mansiones de los actores de Hollywood ¿por qué no hacer una ruta temática, un HOLA TOUR de los Santos Lugares donde podamos visitar los sitios donde nuestros favoritos han pasado sus mejores momentos?: apoyarnos en la mesa de Carmen Lomana, dormir en la alcoba nupcial de D. Gonzalo de Borbón y Mercedes Licer, hacer un crucero en el barco donde iban Marujita Díaz y Parada, acabar con el mini-bar de la habitación del hotel Villa Magna donde Naty Abascal vendía los modelos de Óscar de la Renta o sudar en el gimnasio donde se enfrentaron Ana Obregón y Victoria Beckham. Ni NO-TYPICAL, ni SPAIN IS DIFFERENT ni leches en vinagre: el HOLA TOUR sería un reclamo turístico imbatible. De hecho estoy convencida de que en el Parador de León han puesto sobre la mesa una placa en bronce y letra gótica donde dice: "Aquí se apuntaló Carmen Lomana". Me juego el cuello.
P.D.: En breve encontrarán en esta página la crítica gastronómica de los restaurantes visitados en nuestro HOLA TOUR realizada por Miguel P.
Pero a ustedes se lo cuento todo: ruta de Paradores por León y Galicia con línea de meta en Santiago para abrazar al santo. No, lo que yo he hecho no se puede considerar "Camino de Santiago", porque lo más parecido a un peregrinaje fueron mis viajes al cuarto de baño debido a que nos empeñamos en hacer una comparativa entre todas las Denominaciones de Origen de los vinos gallegos que, por lo visto, son demasiadas para mí y para mi colon (irritable). Acompañados por el reconocido crítico gastronómico Miguel P., nieto del Marqués de Mombuey (el inventor de las rebajas), su encantadora esposa Mamen A., a la que desde aquí proclamo como sucesora de Pepe Domingo Castaño en el Carrusel si al final Pepe Domingo se va a Tele 5 siguiendo a Paco González, y su no menos encantador hijo, pusimos rumbo a las tierras del norte sin saber las sorpresas que el viaje nos iba a deparar.
Primera noche parada en Olmedo, en la Gran Posada La Mesnada. ¿Y saben lo primero que me encuentro? ¡Páginas del HOLA enmarcadas! Todavía hay gente que está peor que yo de la cabeza, pienso, y atraída como Terelu por los brillos, pego mi nariz al cristal. ¡No puede ser! ¡Pero si son Gonzalo de Borbón y Mercedes Licer! Los Mismísimos se habían casado en la capilla de La Mesnada. Corriendo busqué aquel santo lugar y me arrodillé ante el Cristo que santificó la unión de tamañas personalidades. Oré con el debido recogimiento por el alma de Don Gonzalo (momento que quedó inmortalizado por mi fotógrafo de cabecera), pedí por la salud de la familia Borbón, por su vuelta al trono de Francia y por una aparición de Mercedes Licer en el De Luxe. Pero aún me aguardaba otra sorpresa mayor: adivinen en que habitación dormí esa noche. ¡En la suite nupcial de los Mismísimos! Arrobada e insomne ante tamaño acontecimiento, daba vueltas en la cama mientras me parecía oler un ligero aroma a whisky, prueba evidente de que el espíritu de Don Gonzalo aún vagaba por allí.
Tras el trance místico-legitimista, rumbo a León. Y allí, en el Parador de San Marcos, una nueva aparición: CARMEN LOMANA de cuerpo presente, que diría Kiko Hernández. Oh, Señor, ¿qué he hecho para merecer tanta generosidad? En la recepción del Parador, móvil en mano (creo que contestando a una entrevista), vaqueros ajustados, botas de cuero marrón moteras (se las habrás regalado Pilar Rubio, que es muy del tema), blusa floreada sin mangas, melena al viento y poco maquillaje. Yo, con mi hijo doliente (unas anginas muy oportunas y 39,5º de fiebre), esperando a que nos den habitación, sentadica en un tresillo mientras mi marido desarrollaba una desconocida habilidad como señalero de aviones, porque sólo le faltaban dos bastones luminosos para avisarme de que la Mismísima estaba allí. "Que ya la he visto, que ya la he visto" le indicaba yo en código morse con mi legendaria caída de pestañas.
Carmen hablaba apoyada en una mesa con más años que ella mientras la gente la miraba de lejos y su novio le hacía fotos de recuerdo. Los leoneses, que son muy suyos, la contemplaban como se miran los escaparates de Cartier, sin entrar, hasta que una señora se acercó a ella invadiendo su espacio vital y dijo para sí misma en una suerte de mantra "Sí que es ella, sí que es ella. ¡Qué guapa!". Carmen levantó la vista y la bendijo con una mirada afirmativa que, en el código morse pestañil que sólo hablamos las grandes, quería decir "Sí, señora, soy yo". En ese momento estuve tentada de llevarle a mi hijo para que Carmen le impusiera sus manos cargadas de Cartieres y Pomellatos y lo sanara, porque Carmen parecía una aparición mariana y veraniega, con su melena rubia y su blusa floreada. Pero me dieron la habitación y yo, que como Belén Esteban soy madre antes que nada, subí a mi aposento, dejando atrás a la Mismísima.
No volví a ver a la Lomana, porque yo no soy como Pitita Ridruejo, a la que se le aparece la Virgen en días alternos, y los special guest stars que vimos posteriormente quedaron eclipsados por la Mismísima: el padre de Zapatero, también en el Parador de León (yo no lo vi, se lo toparon Miguel P. y Mamen A.), y Antonio Garrido poteando con su nueva novia en Santiago de Compostela. Pero no había color.
Así que tras estos encuentros inesperados una idea comenzó a rondarme la cabeza: al igual que en Los Ángeles te pasean en autobús enseñándote las mansiones de los actores de Hollywood ¿por qué no hacer una ruta temática, un HOLA TOUR de los Santos Lugares donde podamos visitar los sitios donde nuestros favoritos han pasado sus mejores momentos?: apoyarnos en la mesa de Carmen Lomana, dormir en la alcoba nupcial de D. Gonzalo de Borbón y Mercedes Licer, hacer un crucero en el barco donde iban Marujita Díaz y Parada, acabar con el mini-bar de la habitación del hotel Villa Magna donde Naty Abascal vendía los modelos de Óscar de la Renta o sudar en el gimnasio donde se enfrentaron Ana Obregón y Victoria Beckham. Ni NO-TYPICAL, ni SPAIN IS DIFFERENT ni leches en vinagre: el HOLA TOUR sería un reclamo turístico imbatible. De hecho estoy convencida de que en el Parador de León han puesto sobre la mesa una placa en bronce y letra gótica donde dice: "Aquí se apuntaló Carmen Lomana". Me juego el cuello.
P.D.: En breve encontrarán en esta página la crítica gastronómica de los restaurantes visitados en nuestro HOLA TOUR realizada por Miguel P.
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viernes, 7 de mayo de 2010
Los autobuses filosóficos
Voy en autobús. No se preocupen, que no soy ecologista ni vegana, pero es que hasta que no me pongan un coche oficial, o de producción o de lo que sea, servidora va en autobús. Y de vez en cuando tengo que levantar la vista del periódico (o del SEMANA, si es miércoles) porque se oyen perlas de sabiduría popular de este calibre:
- "Donde está el cuerpo está la muerte": pasajero filósofo haciendo referencia al repentino fallecimiento de un amigo que estaba de vacaciones en Benidorm. De anuncio de A dos metros bajo tierra.
- A la pregunta "¿Cómo está usted?", responde una gitana "Tirando... como el Señor de su cruz".
También pueden enterarse dónde coger agua gratis ("pueh yo voy con una garrafa de esah de 5 litros al grifo que está en la gasolinera que hay al lao del Intermarché"), o comprobar que los carritos de niño sin niño constituyen un excelente medio de transporte ecológico y alternativo para llevar cartones, o que si una se queda viuda no tiene que salir a la calle pa ná na máh que pa ir ar curto, o pillar una conversación entre una conductora y una rubia poligonera con todo teñido menos el bigote propia de El diario de Patricia: "Pues me entregaron una hoja en la que ponía que querías ser mi amiga", "¿Una hoja? ¡Era una carta!", "Pues no, que le faltaba el sobre". Todo esto amenizado con Cadena Dial, Radio Tele Taxi (¿sabían que Chiquetete sigue de plena actualidad discográfica?) o cedés propios: un sensible conductor ponía todos los días a las 9:15 de la mañana una canción que contiene las palabras novia, conejo, zanahoria y pelos. Pueden usted hacer la combinación que quieran con estos términos, que seguro que aciertan. A puntito de denunciarlo a Bibiana Aído que estuve.
Y, por supuesto, las broncas con el conductor (mi mecánico, que diría Josemi Rodríguez Siero): que si le he dicho que me pare, que si no la he oído, ¿verdad que lo he dicho?, pues no, pues sí, pues no querrá que tenga todas las paradas en la cabeza (¡¡¿¿??!!). Como verán, esto sí que es un reality digno de ser televisado, y no El Bus, aquella cosa que se inventó Antena 3 como respuesta a Gran Hermano y que no vió ni el conductor. En cambio lo coge Samantha Villar, se tira 21 días sin bajarse del autobús y le sale un docudrama social que pa qué.
Y como Facebook se ha convertido en el mayor instrumento de clasificación antropológica conocido hasta ahora, les dejo algunos grupos que suscribo plenamente:
Señoras que van con bolsas de pescado en el autobús
Señoras que se bajan del autobús de espaldas para no caerse
:Señoras que se preparan para bajar del autobús 5 paradas antes que la suya
Señoras que le dicen a sus maridos donde sentarse en el autobús
Señoras que se santiguan antes de subirse al autobús
Señoras que viajan en el autobús sin desodorante
Señoras que imitan a chiquito de la calzada al bajar del autobus
Señoras que esperan a subir al autobús, para buscar el billete en el bolso.
Señoras que gritan en el autobús: LA PUERTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!
Señoras charlatanas que se sientan detrás del conductor del autobús
Señoras que aunque el autobús este vacio se sientan a tu lado
Qué quieren: las señoras que viajamos en autobús somos así.
Pues hala, ya está. Me he ganado el odio de los autobuseros para siempre, igual que Karmele con los taxistas. A partir de mañana, en bicicleta.
Rosa a través del espejo: Rosa Belmonte ha vuelto a atravesar el espejo y ahora está al otro lado. Ya lo atravesó en Mira lo que ven, en la 1, y en Dry Martini (creo recordar que se llamaba así el programa; lo busco en internet pero sólo me salen recetas del cóctel), pero ahora se va directamente al meollo de la cuestión televisiva, a Sálvame, donde espero que la Reina de Corazones no le corte la cabeza. A la Belmonte la sigo desde que escribía sus crónicas sobre la Feria de Murcia en La Verdad: evidentemente han sido las primeras y las últimas crónicas taurinas que he leído en mi vida, porque los toros no eran más que una excusa como otra cualquiera para inventarse la crónica social murciana y que las Vera Meseguer y las Paquichelos tuvieran su sitio.
La Belmonte, con esa cara de niña buena enmarcada entre sus mocasines, rebautiza a Lara Rodríguez como "La Mala Rodríguez", o compara el meterse con Belén Esteban a meterse con el Islam. De antología. Y de momento, el placer de leer a la Belmonte supera la envidia que me produce no tener la tecla tan afilada como ella. Sólo le pido que si no ha firmado contrato de confidencialidad, nos cuente los entresijos del programa. Total, que me he vuelto a enganchar. La culpa la tienes tú, Rosa.
- "Donde está el cuerpo está la muerte": pasajero filósofo haciendo referencia al repentino fallecimiento de un amigo que estaba de vacaciones en Benidorm. De anuncio de A dos metros bajo tierra.
- A la pregunta "¿Cómo está usted?", responde una gitana "Tirando... como el Señor de su cruz".
También pueden enterarse dónde coger agua gratis ("pueh yo voy con una garrafa de esah de 5 litros al grifo que está en la gasolinera que hay al lao del Intermarché"), o comprobar que los carritos de niño sin niño constituyen un excelente medio de transporte ecológico y alternativo para llevar cartones, o que si una se queda viuda no tiene que salir a la calle pa ná na máh que pa ir ar curto, o pillar una conversación entre una conductora y una rubia poligonera con todo teñido menos el bigote propia de El diario de Patricia: "Pues me entregaron una hoja en la que ponía que querías ser mi amiga", "¿Una hoja? ¡Era una carta!", "Pues no, que le faltaba el sobre". Todo esto amenizado con Cadena Dial, Radio Tele Taxi (¿sabían que Chiquetete sigue de plena actualidad discográfica?) o cedés propios: un sensible conductor ponía todos los días a las 9:15 de la mañana una canción que contiene las palabras novia, conejo, zanahoria y pelos. Pueden usted hacer la combinación que quieran con estos términos, que seguro que aciertan. A puntito de denunciarlo a Bibiana Aído que estuve.
Y, por supuesto, las broncas con el conductor (mi mecánico, que diría Josemi Rodríguez Siero): que si le he dicho que me pare, que si no la he oído, ¿verdad que lo he dicho?, pues no, pues sí, pues no querrá que tenga todas las paradas en la cabeza (¡¡¿¿??!!). Como verán, esto sí que es un reality digno de ser televisado, y no El Bus, aquella cosa que se inventó Antena 3 como respuesta a Gran Hermano y que no vió ni el conductor. En cambio lo coge Samantha Villar, se tira 21 días sin bajarse del autobús y le sale un docudrama social que pa qué.
Y como Facebook se ha convertido en el mayor instrumento de clasificación antropológica conocido hasta ahora, les dejo algunos grupos que suscribo plenamente:
Señoras que van con bolsas de pescado en el autobús
Señoras que se bajan del autobús de espaldas para no caerse
:Señoras que se preparan para bajar del autobús 5 paradas antes que la suya
Señoras que le dicen a sus maridos donde sentarse en el autobús
Señoras que se santiguan antes de subirse al autobús
Señoras que viajan en el autobús sin desodorante
Señoras que imitan a chiquito de la calzada al bajar del autobus
Señoras que esperan a subir al autobús, para buscar el billete en el bolso.
Señoras que gritan en el autobús: LA PUERTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!
Señoras charlatanas que se sientan detrás del conductor del autobús
Señoras que aunque el autobús este vacio se sientan a tu lado
Qué quieren: las señoras que viajamos en autobús somos así.
Pues hala, ya está. Me he ganado el odio de los autobuseros para siempre, igual que Karmele con los taxistas. A partir de mañana, en bicicleta.
Rosa a través del espejo: Rosa Belmonte ha vuelto a atravesar el espejo y ahora está al otro lado. Ya lo atravesó en Mira lo que ven, en la 1, y en Dry Martini (creo recordar que se llamaba así el programa; lo busco en internet pero sólo me salen recetas del cóctel), pero ahora se va directamente al meollo de la cuestión televisiva, a Sálvame, donde espero que la Reina de Corazones no le corte la cabeza. A la Belmonte la sigo desde que escribía sus crónicas sobre la Feria de Murcia en La Verdad: evidentemente han sido las primeras y las últimas crónicas taurinas que he leído en mi vida, porque los toros no eran más que una excusa como otra cualquiera para inventarse la crónica social murciana y que las Vera Meseguer y las Paquichelos tuvieran su sitio.
La Belmonte, con esa cara de niña buena enmarcada entre sus mocasines, rebautiza a Lara Rodríguez como "La Mala Rodríguez", o compara el meterse con Belén Esteban a meterse con el Islam. De antología. Y de momento, el placer de leer a la Belmonte supera la envidia que me produce no tener la tecla tan afilada como ella. Sólo le pido que si no ha firmado contrato de confidencialidad, nos cuente los entresijos del programa. Total, que me he vuelto a enganchar. La culpa la tienes tú, Rosa.
miércoles, 21 de abril de 2010
28 horas
No puedo más. He calculado que invierto 28 horas a la semana en ver "Sálvame", ¡28 horas!, el cuádruple de la jornada laboral de Naty Abascal. Y claro, si yo fuera redactora del MARCA ahora mismo les diría qué se puede hacer en esos 1.680 minutos, igual que cuando fichan a Cristiano Ronaldo y ellos se marcan una portada diciendo todo lo que se puede comprar con el sueldo que le van a pagar al gachó: que si una isla en el Índico, que si no sé cuántos Jaguars, que si pagar la deuda externa de Mozambique...
El caso es que, además de esta pérdida irreparable de tiempo, estoy empezando a dar muestras de un comportamiento un tanto extraño. Esta es la sintomatología:
- cuando castigo a mi hijo lo mando a la silla de las ratas
El caso es que, además de esta pérdida irreparable de tiempo, estoy empezando a dar muestras de un comportamiento un tanto extraño. Esta es la sintomatología:
- cuando castigo a mi hijo lo mando a la silla de las ratas
- ya só-lo ha-blo en bisí-labos, ¿va-le?
- he intentado hacer el baile chuminero con una minipimer (ni les cuento, pero imaginen a Nina Hagen con un cuchillo y tendrán una idea aproximada)
- he intentado peinarme como Karmele en el "De Luxe" (tampoco les cuento)
- he comenzado a llamar a mi marido "mi codirector"
- tiré el tomo XII del "Summa Artis" porque ponía "Alhambra" en vez de "Alahambra"
- no pienso volver a Lisboa
- los fines de semana vivo sin vivir en mí
- he empezado a cogerle cariño a Caballito de Mar
- he comprado una casa en Benidorm
- doy mi opinión "como madre" o "como pueblo"
- cuando me dicen "gracias" contesto "a tí por venir"
- me he unido a los grupos "Señoras que aprenden historia con Belén Esteban", "Yo también creo que Felipe se tendría que haber casado con Belén Esteban", "Señoras que cantarán Candel in de güin en el funeral de Belén Esteban" y "Belén Esteban, Presidenta".
- me ha parecido ver el rostro de Belén Esteban en el fondo de la sartén, como las caras de Bélmez
- sólo compro productos Actafarma
- ¿he comentado ya que comienzo a encontrarle el punto a Caballito de Mar?
Dazed and confused he llamado a House, pero tras escupirme por teléfono me ha dicho que no me preocupe, que él está enganchado a los culebrones de médicos y a Oprah. Y claro, en la Betty Ford no quieren aceptarme tras el fracaso de mi última rehabilitación (ya saben que volví a comprar el ¡HOLA! tras un bajón de azúcar). Así que he decidido desengancharme yo misma aplicándome un programa de choque basado en "Redes", "Metrópolis", "Saber y ganar" y "Grandes Documentales". Es la versión televisiva de la dieta de las proteínas. Pero claro, ahora aparece la ministra Sinde y dice que le tiene simpatía a Belén Esteban. Y en Francia es objeto de estudio sociológico. Y así no se puede, oiga. No se puede.
Dazed and confused he llamado a House, pero tras escupirme por teléfono me ha dicho que no me preocupe, que él está enganchado a los culebrones de médicos y a Oprah. Y claro, en la Betty Ford no quieren aceptarme tras el fracaso de mi última rehabilitación (ya saben que volví a comprar el ¡HOLA! tras un bajón de azúcar). Así que he decidido desengancharme yo misma aplicándome un programa de choque basado en "Redes", "Metrópolis", "Saber y ganar" y "Grandes Documentales". Es la versión televisiva de la dieta de las proteínas. Pero claro, ahora aparece la ministra Sinde y dice que le tiene simpatía a Belén Esteban. Y en Francia es objeto de estudio sociológico. Y así no se puede, oiga. No se puede.
jueves, 15 de abril de 2010
La gorda interior
Y Gloria Serra adelgazó y dejó a Jordi, claro. Es una ley no escrita: cuando uno adelgaza, se divorcia. Conozco varios (muchos, demasiados) casos en los que ellos empiezan a adelgazar al estilo del increíble hombre menguante y al final el nuevo cuerpo se lo lleva otra. Esta vez ha sido ella la que ha dejado plantado a Jordi, y Antena 3 disfrutará de Gloria con tres tallas menos. Pero si Gloria Serra sufre ahora al desayunar un biscote integral con un zumo de pomelo, no les cuento cuando se tenga que merendar las audiencias de Antena 3. Ella, que se pegaba un atracón con las de "La Noria" mojadas en café con leche. Pero Gloria es una valiente: por embarcarse en las tardes de Antena 3, que es como subir al Titanic y, por supuesto, por hacer dieta.
Todos llevamos un gordo dentro (menos Imanol Arias; su gordo se lo comió Juan Echanove) que se va incubando durante las Navidades y que eclosiona en verano. ¿Todos? Todos no: existe una raza superior a la que su físico ha convertido en modelos y que, llevada por una falsa culpabilidad, intenta solidarizarse con el resto diciéndonos aquello de "en el colegio lo pasé muy mal porque me decían jirafa". ¿Jirafa? ¿Es peor "jirafa" que "vaca"? A lo mejor en la India sí, pero en el sistema de castas escolar no, desde luego. Me dan ganas ganas de abrirles la boca con un embudo y vaciarles la nevera de Falete. Ese intento que tienen las tipas delgadísimas de pagar su deuda genética con la sociedad (todos los genes buenos se los llevaron ellas) hablándonos de su sufrimiento adolescente es tan lamentable como decir que los ricos también lloran o que la suerte de la fea la guapa la desea. Los refranes son un fraude. Y mi gorda interior se monda con ellos.
La gorda interior nos acecha siempre, pero sólo las que hemos luchado contra ellas de pequeñas conocemos el método para obligarla a replegarse: en cuanto asoma la nariz, dieta que te crió. La mía lleva una temporada dándome un respiro, pero yo sé que está ahí, invernando, acechando, esperando cualquier momento para salir. Es una presencia inquietante, que suele manifestarse los lunes por la mañana y que hará su aparición estelar en cuanto comience a probarme bikinis. "¿Bikini?", me dirá. "¿Y de color turquesa? ¿No sería mejor un bañador negro con pareo a juego?". Y la lucha volverá. Mi gorda interior es una psicópata, la tía.
Por cierto, mi marido se ha puesto a dieta. No sé si empezar a preocuparme.
Todos llevamos un gordo dentro (menos Imanol Arias; su gordo se lo comió Juan Echanove) que se va incubando durante las Navidades y que eclosiona en verano. ¿Todos? Todos no: existe una raza superior a la que su físico ha convertido en modelos y que, llevada por una falsa culpabilidad, intenta solidarizarse con el resto diciéndonos aquello de "en el colegio lo pasé muy mal porque me decían jirafa". ¿Jirafa? ¿Es peor "jirafa" que "vaca"? A lo mejor en la India sí, pero en el sistema de castas escolar no, desde luego. Me dan ganas ganas de abrirles la boca con un embudo y vaciarles la nevera de Falete. Ese intento que tienen las tipas delgadísimas de pagar su deuda genética con la sociedad (todos los genes buenos se los llevaron ellas) hablándonos de su sufrimiento adolescente es tan lamentable como decir que los ricos también lloran o que la suerte de la fea la guapa la desea. Los refranes son un fraude. Y mi gorda interior se monda con ellos.
La gorda interior nos acecha siempre, pero sólo las que hemos luchado contra ellas de pequeñas conocemos el método para obligarla a replegarse: en cuanto asoma la nariz, dieta que te crió. La mía lleva una temporada dándome un respiro, pero yo sé que está ahí, invernando, acechando, esperando cualquier momento para salir. Es una presencia inquietante, que suele manifestarse los lunes por la mañana y que hará su aparición estelar en cuanto comience a probarme bikinis. "¿Bikini?", me dirá. "¿Y de color turquesa? ¿No sería mejor un bañador negro con pareo a juego?". Y la lucha volverá. Mi gorda interior es una psicópata, la tía.
Por cierto, mi marido se ha puesto a dieta. No sé si empezar a preocuparme.
domingo, 21 de marzo de 2010
Pititismo
Me encantan las reuniones excepcionales, llenas de elegancia y solidaridad, y que además son noches inolvidables. Entenderán que esto no lo digo yo, lo dice ¡HOLA!, entre otras cosas porque mis reuniones sólo son solidarias con las empresas vitivinícolas de la región y, en consecuencia, son absolutamente olvidables (pruebe a tomarse varias botella de Jumilla y a recordar algo al día siguiente). Esta vez la reunión excepcional es en el Museo Thyssen y su objetivo es recaudar fondos para Haití. Paradoja: lo que para unos es un desastre, para otras es la oportunidad de estrenar lifting.
Me miran las pititas de las fotos con su ácido hialurónico recién infiltrado. Yo veo sus caras deconstruidas como la tortilla de Adriá y ellas ven la mía, también de tortilla pero del bar Paco. Y me pregunto si no va siendo hora de que me apunte a la nueva cocina.
¿Ven? El pititismo lo invade todo. En mi propia pandi, que a este paso dentro de poco va a ser cuchipandi, ya hemos comenzado a hablar del tema: que si los surcos nasogenianos, que si una rinoplastia, que si una blefaroplastia... (como verán, manejamos un vocabulario que ni el doctor Planas). Estamos siendo contagiadas por el pititismo, una pandemia que se propaga a través de las portadas del ¡HOLA! a una velocidad de vértigo, que afecta mayoritariamente a las mujeres a partir de los 40 y que tendrá su punto álgido de contagio cuando comience la operación bikini. Y la OMS sin enterarse. Nadie está a salvo, ni siquiera usted, que se compró 30 botes de gel desinfectante para la casa y 20 tamaño bolso para que no se le pegara la gripe A, que piensa que no le va a afectar esa enfermedad, que va a cumplir los sesenta sin contagiarse porque se siente muy a gusto consigo misma y defiende la naturalidad a ultranza. Pero ¿usted no se depila, no se tiñe, no se ha arreglado los dientes? Pues tenga cuidado, mi querida amiga. No, no le estoy recomendando que se deje bigote para disimular el código de barras del labio superior, simplemente le alerto ante la facilidad de propagación de esta enfermedad. Puede estar incubando un pititismo si, además de pensar en hacerse un retoquito:
- comienza a decir frases de tipo "estoy enamorada de la vida", "una de mis aspiraciones es seguir aprendiendo como madre", "soy femenina, no feminista"
- quiere convertirse en diseñadora de joyas de la noche a la mañana
Me miran las pititas de las fotos con su ácido hialurónico recién infiltrado. Yo veo sus caras deconstruidas como la tortilla de Adriá y ellas ven la mía, también de tortilla pero del bar Paco. Y me pregunto si no va siendo hora de que me apunte a la nueva cocina.
¿Ven? El pititismo lo invade todo. En mi propia pandi, que a este paso dentro de poco va a ser cuchipandi, ya hemos comenzado a hablar del tema: que si los surcos nasogenianos, que si una rinoplastia, que si una blefaroplastia... (como verán, manejamos un vocabulario que ni el doctor Planas). Estamos siendo contagiadas por el pititismo, una pandemia que se propaga a través de las portadas del ¡HOLA! a una velocidad de vértigo, que afecta mayoritariamente a las mujeres a partir de los 40 y que tendrá su punto álgido de contagio cuando comience la operación bikini. Y la OMS sin enterarse. Nadie está a salvo, ni siquiera usted, que se compró 30 botes de gel desinfectante para la casa y 20 tamaño bolso para que no se le pegara la gripe A, que piensa que no le va a afectar esa enfermedad, que va a cumplir los sesenta sin contagiarse porque se siente muy a gusto consigo misma y defiende la naturalidad a ultranza. Pero ¿usted no se depila, no se tiñe, no se ha arreglado los dientes? Pues tenga cuidado, mi querida amiga. No, no le estoy recomendando que se deje bigote para disimular el código de barras del labio superior, simplemente le alerto ante la facilidad de propagación de esta enfermedad. Puede estar incubando un pititismo si, además de pensar en hacerse un retoquito:
- comienza a decir frases de tipo "estoy enamorada de la vida", "una de mis aspiraciones es seguir aprendiendo como madre", "soy femenina, no feminista"
- quiere convertirse en diseñadora de joyas de la noche a la mañana
- tiene en su mesilla de noche "100 personajes que hunden España" de Curri Valenzuela, a saber: Zapatero, Almodóvar, Jorge Javier Vázquez, Pilar Bardem... (pero ¡sorpresa! también aparecen Horatio Caine ¡y House en la reedición! - lo de la reedición es otra sorpresa-)
- considera que tener una mucama inmigrante es involucrarse en labores humanitarias
- le pone José María Aznar y le ve un puntito a Jiménez Losantos
- baila sevillanas
- le ha encargado un traje a Vicky Martín Berrocal para bailar sevillanas
- cree que Enrique Ponce y Paloma Cuevas son la pareja más elegante de España
¿Presenta ya alguno de estos síntomas? Pues tenga cuidad, la enfermedad acecha; empiece con los antibióticos de amplio espectro. Aunque a lo mejor siempre ha querido usted ser pitita. Si es ese su caso, ya saben: "Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que soñó de sí misma". Y, por favor, si se convierte en pitita hágase de la variedad "me lo paso todo por la peineta porque tengo pasta y edad para hacerlo", como Lomana, la duquesa de Alba, Naty Abascal o Carmen Martínez Bordiú, que han superado la barrera del ridículo. Lo único que les pido es que no intenten convencerme de que están así de estupendas porque duermen ocho horas y beben mucha agua. Y no olviden que entre el pititismo y el patetismo sólo hay una línea. De expresión.
- le pone José María Aznar y le ve un puntito a Jiménez Losantos
- baila sevillanas
- le ha encargado un traje a Vicky Martín Berrocal para bailar sevillanas
- cree que Enrique Ponce y Paloma Cuevas son la pareja más elegante de España
¿Presenta ya alguno de estos síntomas? Pues tenga cuidad, la enfermedad acecha; empiece con los antibióticos de amplio espectro. Aunque a lo mejor siempre ha querido usted ser pitita. Si es ese su caso, ya saben: "Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que soñó de sí misma". Y, por favor, si se convierte en pitita hágase de la variedad "me lo paso todo por la peineta porque tengo pasta y edad para hacerlo", como Lomana, la duquesa de Alba, Naty Abascal o Carmen Martínez Bordiú, que han superado la barrera del ridículo. Lo único que les pido es que no intenten convencerme de que están así de estupendas porque duermen ocho horas y beben mucha agua. Y no olviden que entre el pititismo y el patetismo sólo hay una línea. De expresión.
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