lunes, 4 de febrero de 2008

Ya ves, Maribel

• Le dan el Goya a la Verdú. Y se emociona tanto que parece que exagera (es lo que tienen los actores, que uno no se fía de ellos: ¿está sobreactuada o es que Maribel cuando es feliz abre tanto la boca que parece que está haciendo ejercicios para que no se le forme el código de barras sobre el labio superior?). Ahora soy capaz de alegrarme por ella, pero si lo hubiera ganado hace unos años me habría dado un parraque: ir por la calle y ver los mupis con los anuncios de Little K y una Maribel rolliza hacía que a tu acompañante de turno se le volviera la cabeza del revés como a la niña de El Exorcista. Y una será muy feminista y todo lo que usted quiera, pero eso sienta como una patada en el mismísimo, y por eso (entre otras cosas, como ver "Belle Epoque" aguantando todo el rato comentarios tipo "¡qué culo tiene la Verdú!" hasta cuando se inclinaba para hacerle la cama a Jorge Sanz) la hemos odiado todas las tías de su generación. Así que ha tenido que pasar el tiempo y adelgazar un montón de kilos para que surgiera la actriz que había debajo de esas tetas y ese culo que Vicente Aranda y Antonio Giménez Rico se empeñaban en enseñar al resto del país. Probablemente no sea casualidad que lo haya ganado en una peli dirigida por una mujer.

• ¿Y Alfredo Landa? No, Landa no parecía sobreactuado, parecía sobrepasado. Acompañado de por Pepe Sacristán y Miguel Rellán, que le entregaron el Goya honorífico (ya dijo que no lo recogería de manos de Garci), no acertaba a hilar dos palabras seguidas. Su Maite sufría desde su asiento viendo como uno de los más grandes se trabucaba a la hora de expresar su agradecimiento ("habla, habla" parecía decirle -como ya no tenemos el experto en lectura de labios del Tomate, no estoy segura de que fuera eso, me disculparán-), así que Landa, consciente de su lío verbal, le pidió a ella y a sus hijos que subieran al escenario para acompañarle en su recogida y en su despedida. Adiós, maestro.

• En "7 vidas" triunfo de Sole (Amparo Baró mejor actriz de reparto); Carlota y Gonzalo se fueron al piso de al lado sin premio. Gonzalo de Castro tenía una cara que era un poema, y es que una nominación a "mejor actor revelación" pasados los 40 cuando uno lleva toda la vida trabajando en esto tiene que sentar como un tiro. Pero claro, peor sienta que no te den el Goya, y así se quedó el pobre. Y encima tendrá que invitar a Sole a un chinchón en el "Kasi Ke No". Angelico.

• Otro con cara de mala leche fue Carlos Larrañaga. Es lo que tiene creerse un adolescente: que uno reacciona como tal. Y eso que le dieron el Goya a su nuera y tenían fiesta segura, que si no se levanta y se va.

Alberto San Juan se lleva el Goya al mejor actor y lo dedica, entre otros, a la "disolución de esa cosa llamada Conferencia Episcopal". Mi churri me mira con cara de "qué ganas de marcha tienen", y lleva razón, pero a mí me da igual. San Juan sonríe a la cámara y yo voto por la disolución de la Conferencia Episcopal, por la de la ONU y por la de Corporación Dermoestética si hace falta. Además alguien tiene que echar carnaza a todos los panfletos digitales y no digitales que esta mañana circulan por ahí y que esperan como agua de mayo cualquier manifestación política o similar de la gente del cine para poner a caldo a los titiriteros, como ellos les llaman (para colmo Alberto es hijo de Máximo, el dibujante de "El País" ¡pa qué quieren más!). Hombre, yo puestos a elegir preferiría ser titiritera que no títere como ellos, pero bueno, así les va.

Corbacho un pelín más flojo que el año pasado (será la falta de sorpresa) pero divertido de todas formas, especialmente en los doblajes de las nominadas a la mejor película: el de "El Orfanato" ("El Loft Barato", retituló, con Belén Rueda intentando pagar la hipoteca haciendo anuncios de leche) era genial, pero el de "Las 13 rojiblancas" parece que no le sentó muy bien a una de sus protagonistas, Nadia de Santiago, porque puso un careto de mosqueo en plan "qué poca vergüenza, reirse así de esas pobres mujeres" que ni les cuento. Ya les digo, es lo que tienen los adolescentes. De todas formas lo mejor de Corbacho no estaba preparado, fue cuando se confundió y llamó a Belén Rueda "Belén Esteban". Jurl, jurl.

• Belén Rueda Esteban llevaba un vestidazo de Carolina Herrera en rojo (no sé si era un homenaje casual a Valentino, pero el rojo y el rollo sirena versión años cuarenta dominaron el tema), Goya Toledo otro modelazo (y encima sale con Olivier Martinez ¡hija de mi vida!) y Najwa Nimri un escotazo que recordaba a Susana Estrada cuando Tierno le entregó el premio del diario "Pueblo". Ah, y que alguien le diga a la estupenda Isabel Coixet dos cosas: uno, pasar por la pelu no te hace peor directora, y dos, a partir de cierta edad "hay que llevar una manguita" que ya lo dice mi madrina. Y es que para ir sin mangas y escotazo o tienes los brazos de Madonna o pareces Aramís Fuster invocando a la democracia para que no acabe el Tomate (¿lo vieron? Épico).

• Al final a la Academia le salió la vena intensa y no premiaron a "El Orfanato" como la mejor peli; se lo dieron a "La Soledad" y también a su director, Jaime Rosales. De todas formas Bayona (o su clónico, no sé, a su lado estaba sentado un tío exactamente igual que él y se pasaron toda la noche jugando al despiste con los realizadores de la 1) ya había recogido su premio al mejor director novel. En fin, un montón de pelis premiadas y, por tanto, buenas en teoría, que veré en Digital Plus Dios mediante.

• Todos los premios aquí: http://www.hoycinema.com/especial/losgoya/

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Gracias a todos los que me han llamado muy preocupados dándome el pésame por lo del Tomate. Lo voy llevando, lo voy llevando...

miércoles, 30 de enero de 2008

This is the end

Así, sin anestesia. Se acabó el tomate. Hala. Y ahora ¿qué? El único programa cultural de la televisión y van y se lo cargan. Desgaste del formato, dicen, y bajada de audiencia, claro (http://www.vertele.com). Y encima sin avisar, porque si te lo dicen pues una se va haciendo a la idea y se va despidiendo poco a poco, y espera el final atrapada en una extraña melancolía previa por lo que aún no se ha ido pero se irá. Es lo que pasa con "Los Soprano": sólo le quedan dos capítulos y yo ya me voy despidiendo de Tony, de Carmela, de Anthony Jr. y de toda la panda mientras me invade la angustia de ver la caída irremediable de un atajo de cabrones que ya son de la familia. Y como sé que se acaba, aunque aún no sé cómo, me tienen loca intentando ver por dónde van a ir los tiros (nunca mejor dicho). Y ves venir la tragedia, y un aire emponzoñado de decadencia y desastre recorre los últimos capítulos. Y ves como la bola de nieve se hace cada vez más grande y no hay quien la detenga. Y veo a Tony comiendo pasta, y las uñas macarras de Carmela, y los peinados de Paulie (que parece una señora mayor; todos los mafiosos viejos de Los Soprano les parecen a mi tía la de Lorca) y voy saboreándolos como el final de un bocadillo. Lo describe Carlos Boyero mucho mejor que yo, para variar: "David Chase, inventor, conductor y alma genial de Los Soprano, ha congregado a los más brillantes guionistas y directores que ha tenido la saga (Allan Taylor y Tim Van Patten, entre otras pioneras luminarias) para que nos cuenten de forma extraordinaria el crepúsculo de los reyes de New Jersey... la colección de metástasis, vejigas en descomposición, Alzheimer galopante e infartos traidores que están machacando a mis villanos favoritos...la violencia interna y externa está alcanzando el paroxismo". En cambio los comentarios de J.J. tendré que saborearlos a posteriori porque nadie ha avisado (3 días no son suficientes, Vasile, que eres lo peor, que ya te lo dijo la Campos, aunque ahora haya vuelto a casa como la madre pródiga que es). Porque ¿qué es más terrible: morirte lentamente y que te de tiempo a despedirte y a dejarlo todo atado o cascar de repente, sin previo aviso? Supongo que en el fondo da igual, en ambos casos el resultado es el mismo: se acabó, que diría la María Jiménez pre-Sabina. Es el fin de dos programas que han cambiado la manera de hacer televisón, para bien o para mal. Así que this is the end, hermano. El fin de una era. La hecatombe. El Apocalipsis. Ciao.

lunes, 28 de enero de 2008

Karmele en la nieve

Finde en Sierra Nevada. Miedo escénico: 12 adultos+9 niños=desastre total. Pues no, mire usted por donde; ha ido la cosa mejor de lo que esperábamos. Patrocinados por Decathlon y los monos de los amigos que fueron una vez a la nieve y no han vuelto nunca más, llegamos a la cumbre de los deslizamientos en trineo. Piñas a mansalva entre los niños (afortunadamente los nuestros salieron indemnes, María con un chichón, pero nada grave), papás agotados y servidora protagonizando una de las escenas más patéticas que se hayan producido jamás sobre un trineo. Para que se hagan una idea ¿han visto a Karmele en "Supervivientes"? Pues ésa era yo, en versión blanca. Me pasó lo mismo que a la Obregón con los frenos de su Mercedes (lean la crónica de Rosa Belmonte al respecto): el trineo no paraba (¿por qué no llevan ABS?), la gente se descojonaba y yo veía pasar mi vida como una película. Inenarrable. Lastimoso. De pena.

Para redondear la cosa, veinte mil papás grabando a sus nenes y a nadie se le ocurre filmarme a mí. Hubiera colgado el video en mi blog y las visitas habrían aumentado espectacularmente; nadie se resiste a ver a una treinteañera ridícula. Y eso que servidora que estaba dispuesta a inmolar su buen nombre y su imagen glamourosa en aras de su público, pero nada, se han quedado ustedes sin ver las imágenes de la temporada. La próxima vez que vaya a esquiar llamo a Eva Mesa, reportera tomatera, para que me grabe. Así no habrá despistes.

Pero todo esto decepciona un poco, porque una ve en el Semana a las Infantas tan monísimas en Baqueira, o a Victoria hecha una ridícula con sus esquíes de Chanel y enseñando el ombligo en los Alpes y piensa que esto de la nieve es lo más. Y no, no, es como Benidorm en agosto: zangones en vaqueros tirándose a lo bestia, mamás congeladas con abrigos de pieles y botas de cuña y papás en chándal haciéndose los machotes ("¿Frío yo?. Nunca"). En cualquier momento parece que va a salir Alfredo Landa con el gorrico de lana calado hasta las cejas persiguiendo a una española de mono apretado (a una sueca no, bastante nieve tienen ellas allí como para venir a España a buscarla). A pesar de todo, mucha diversión (sobre todo a mi costa) y mucha juerga. Repetiremos, que hay que amortizar los gastos del Decathlon.

Por cierto ¿alguien sabe el motivo de la bronca entre Garci y Landa? En el semanal de El País Alfredo Landa se lo cuenta a su entrevistador con pelos y señales, pero éste no lo publica. (también es mala leche, si no lo vas a publicar no te hagas el listo diciendo que te lo ha contado). Es lo que tienen las grandes amistades, que si se acaban son más dolorosas que un divorcio. Esperemos que se arregle la cosa, miren lo de Almodóvar y Carmen Maura: en plena gala de los Goya Pedro le soltó aquello de "Si un muro tan espantoso e irracional como el de Berlín ha caído, ése que nos separa a ti y a mí puede también caer". Hicieron falta 17 años para que volvieran a trabajar juntos, pero volvieron. Así que aunque Landa se haya retirado y no trabaje nunca más ni con Garci ni con ningún otro director todavía puede volver a prepararle un dry martini a José Luis en su casa. La esperanza es lo último que se pierde. Estaremos atentos a los Goya.

viernes, 11 de enero de 2008

Mujer blanca, hombre negro

• Me he enganchado a las primarias norteamericanas. Sí, éste es un país libre y cada uno se engancha a lo que quiere (o a lo que puede pagar, misma cosa es). Así que mientras ahorro para convertir al Dr. Chams en mi médico de cabecera, le tiro a la política.

• Por suerte o por desgracia sabemos más de las elecciones norteamericanas que de las españolas. De hecho, estamos más preparados para llegar a ser congresista en EEUU que parlamentario aquí. Recuerden todo lo que se ha rodado sobre el tema: "El Ala Oeste de la Casa Blanca", “Sra. Presidenta”, "El candidato" (de cuando Redford todavía permitía los primerísimos planos), "Candidata al poder", “Todos los hombres del Presidente”, "El color de la ambición" (mi chico favorito, John Cusack, es el ambicioso), “La guerra de Charlie Wilson” (que viene por ahí)… es curioso como un pueblo tan infantil y primario para unas cosas tiene los reaños de someter a sus instituciones a un examen despiadado y certero a través de una de sus industrias más rentables (la del cine). Aquí estrenan “Moncloa ¿dígame?” y ¡hala, a votar con criterio! Claro, así pasa lo que pasa, que Peñafiel se cree que contar el asunto del Rey con la pija mallorquina es hacer un examen despiadado y certero de las instituciones desde una de nuestras industrias más rentables (la del corazón). No, Jaime, no, eso es otra cosa. Aunque, la verdad, lo de Bárbara Rey, el chantaje, los 500 millones y las sospechas sobre la muerte de Antonio Herrero es de Woodward y Bernstein. O de Anacleto, agente secreto (según se mire).

• Además, yo he entendido antes lo de los caicus de Iowa que el sistema D’Hont.

• Visto lo visto, está claro que de estas elecciones tienen que hacer una adaptación cinematográfica. Imagínense a Meryl Streep o a Glenn Close interpretando a Hillary, visualicen la escena de las lágrimas de la candidata tras el desastre de Iowa... Oscar seguro. ¿Y Will Smith como Obama? Más delgadico y perdiendo músculo da la talla fijo.

• Evidentemente me he enganchado al tema por el morbazo que da que dos de los candidatos representen a grupos históricamente machacados y la posibilidad de transformación real que conlleva, porque ¿cuál es el mayor cambio, una presidenta blanca o un presidente negro? ¿Quién supone una mayor ruptura a la hora de gobernar, alguien que procede de un grupo discriminado a lo largo de los años por razón de sexo o un hombre cuya raza sigue estando bajo sospecha? ¿Qué suena más fuerte, “The President of the United States, Mrs. Hillary Clinton” o “The President of the United States, Mr. Barack Obama”? ¿Tenemos verdaderamente las mujeres otra forma de hacer política? ¿Por qué Oprah Winfrey apoya la raza por encima del sexo? ¿Alguien conoce las diferencias entre los programas de Clinton y Obama? En el fondo da igual, porque son tantas las concesiones ambos tendrán que hacer en el camino hacia la Casa Blanca que al final Hillary tendrá un bigotón que ni la Pantoja y Obama será blanco blanquito, y ya no habrá diferencias de sexo ni de razas (uy, suena a canción de misa con poncho y guitarra!) Pero mientras tanto, enterteinment puro y duro pal cuerpo.

• Hablando del tema, un regalito de Morrissey (“America is not the world”)

IN AMERICA
THE LAND OF THE FREE, THEY SAID
AND OF OPPORTUNITY, IN A JUST AND A
TRUTHFUL WAY
BUT WHERE THE PRESIDENT, IS NEVER
BLACK, FEMALE OR GAY
AND UNTIL THAT DAY
YOU’VE GOT NOTHING TO SAY TO ME, TO
HELP ME BELIEVE

EN AMÉRICA, LA TIERRA DE LA LIBERTAD, DICEN, Y DE LA OPORTUNIDAD, DE FORMA ÚNICA Y VERAZ
PERO DONDE EL PRESIDENTE NUNCA ES NEGRO, MUJER U
HOMOSEXUAL
Y HASTA QUE LLEGUE ESE DÍA
NO TIENES NADA QUE DECIRME QUE ME AYUDE A CREER

Y es que posiblemente el cambio auténtico venga cuando llegue al poder una mujer negra. Y lesbiana. Y atea, claro. Entonces sí creeremos.

martes, 8 de enero de 2008

Champú dorado

Este año nos quedamos sin los Globos de Oro. Y mira que soy partidaria de las strikes y de los guionistas, pero como me joroben también los Oscars servidora y la WGA (Writers Guild of America) la vamos a tener. Porque yo gano un Oscar cada dos o tres años. No, no me pongan esa cara y no miren para otro lado: ¿a ustedes nunca le han dado uno? ¿No? ¿Seguro? Bueno, a lo mejor se han llevado un Tony, un Emmy o un Grammy. O una Palma de Oro en Cannes. O un León de Oro en el Festival de Publicidad. O si les va el rollo patrio, un Goya (un Ondas no, que no dan tiempo para los agradecimientos y una no puede lucirse). Si vuelan muy alto o si les ponen los escotes de la princesa Magdalena, un Nobel. Y si lo que les mola es recoger el premio en pantalón corto y rozarse y abrazarse con un montón de tíos sudados y semidesnudos, la Champions. ¿Será por premios?
El tema es que estoy convencida de que más de uno se ha colocado delante del espejo y ha agredecido el premio a sus padres, a su abuela recientemente desaparecida, a su novio/a y a su hijo/a. Yo me he llevado tres: por "El silencio de los corderos", por "Million Dollar Baby" y por "Volver". No, cuatro: se me olvidaba el de "Monster's Ball", cuando Adrian Brody me plantó aquel pedazo de beso (jurlll!!!). Nominada he estado muchas veces (hay que perder de vez en cuando para que todo el mundo hable de la injusticia que se ha cometido contigo) y la cara de "oh, estoy un poco desilusionada, pero muy contenta de que se lo hayan dado a Meryl Streep, gran actriz y mejor persona" me sale de maravilla. Para eso soy actriz. Y de las mejores, que tengo cuatro Oscars.
Pero lo más divertido es ojear el Vogue y decidir qué se pone una para las galas. Yo utilizo siempre la misma política: diseñador español para premios extranjeros, diseñador extranjero para premios españoles. Si es un Goya me coloco un Galliano, un Armani Haute Couture o un Marc Jacobs. Si se trata de un Oscar o de una Palma de Oro, un Jesús de Pozo o un sybillazo. Nunca, jamás, un Hannibal Laguna: un hombre que ha vestido a Norma Duval no puede vestirme a mí. Es una cuestión de principios. Y bien que lo siento porque últimamente hace cosas espectaculares, pero servidora posee férreos valores.
Así que, como mujer experimentada en estas lides que soy, les dejo una serie de recomendaciones para cuando reciban su premio: no acudan a recogerlo acompañados de la pareja de turno, luego se pasarán la vida viendo imágenes donde aparecen con un tipo/a al que ahora aborrecen. Pronuncien un discurso corto, pero emotivo y gracioso; lloren un pelín al principio, hagan como que no pueden hablar durante un instante, esperen al segundo aplauso y entonces arranquen ya sin titubeos (sólo en el caso de premios del mundo del entertainment, si es tema literario, alegría contenida y austeridad). Bajen del avión con las gafas puestas y el premio en la mano; los periodistas querrán fotografiarle con él. Nunca digan que lo ponen en el salón: o en el baño o se lo dan a su madre para que lo coloque entre el Diploma acreditativo de su participación en la San Silvestre de 1981 y el cenicero de barro que hizo en preescolar por el Día del Padre. Jamás ganen un Grammy Latino (es lo más cutre que hay). Sí, pueden llevarse el galardón al mejor actor de cine porno, concretamente en la feria anual de la industria pornográfica de Las Vegas. Nunca ganen un premio por la actividad profesional que desempeñan en la realidad: si no se lo dan jamás, su grado de frustración será mayúsculo. Y si se lo dan, no me lo cuenten: mi grado de envidia es tan mayúsculo como mi frustración (les diré que me alegro mucho y me creerán porque soy actriz -¿les he dicho ya que tengo cuatro Oscars?-, pero es mentira). Y por encima de todo y sobre todo, no cojan el bote de champú anticaída como si fuera la estatuilla: el espejo les devolverá una imagen tan patética que se darán cuenta de lo pavos que son. Y se deprimirán mucho.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Semana de Cine de Cartagena II

• Clausura de la Semana de Cine de Cartagena y el Teatro Circo se viene abajo con Manuel Alexandre. Pequeñito y emocionado, con todo el público en pie aplaudiendo y muchas lágrimas (servidora con rimmel waterproof, que ya tiene experiencia) recibe la Carabela de Plata a toda su trayectoria. "¡Maestro!" le gritan desde las butacas. Pero un poco más y tenemos una maldición tipo premio Donostia (ya saben, se lo entregaban a una actor y éste moría al poco tiempo, como pasó con Bette Davis y con Anthony Perkins), porque Alexandre tropezó subiendo la rampa de acceso al escenario. Menos mal que andaba por allí Andoni Ferreño, presentador del acto, y lo pilló al vuelo (Ferreño sólo hizo dos cosas bien esa noche, una fue ésta, ahora les cuento la otra).

• Gala rapidita, muy bien planificada y con una escenografía estupenda que hizo una empresa de Barcelona. Lo peor: el descontrol en la proyección de imágenes y un Andoni Ferreño fatal. Por lo visto estuvo de copas hasta las mil el día antes y estaba bastante espeso. Leía muy rápido, sin ganas y sin gracia (nenico, que te están pagando!).

• Premios per tutti y premiados que no asisten (qué casualidad, la mayoría estaban currando y no podían desplazarse hasta Cartagena, para que luego digan que no hay trabajo en esto del cine). Afortunadamente los que vienen son estupendos: Eduardo Chapero Jackson, que ya sólo merece un premio por trabajar en esto sin cambiarse el apellido, recogió su galardón al Mejor Corto por "Alumbramiento", peli multipremiada (León de Oro en Venecia, mejor corto en los Premios de Cine Europeo) y con críticas excelentes. Cuando le entregaron el galardón en forma de carabela, Eduardo dijo que era muy chulo y que lo iba a poner al lado de su barco de los Clicks de Famobil. Menos mal que no le entregaron el otro premio en forma de Submarino Peral, porque éste no les cuento lo que parecía. Para tenerlo en la mesilla de noche, vaya.

• Veo de cerca a Ana Álvarez y me da un patatús. Ya no es que sea guapísima (que lo es) y que tenga unos rasgos fabulosos (que los tiene), es que posee una cara absolutamente limpia y luminosa.

• Fiestuqui en el Club Naval. Descubro que tengo vocación de canapera. Don Manuel Alexandre sentadito, haciéndose fotos ("si puedo hablar mientras me las hago, ¿eh?") y recibiendo elogios. También se dejan fotografiar Ana Álvarez y Jorge Lucas (Daniel Echegaray en "Yo soy Bea"), al que tienen el morro de preguntarle si es homosexual como su personaje en la serie (pero qué bebe la gente??!!). Riversson el mago deja a todo el personal con la boca abierta improvisando juegos de cartas. Suena de fondo una banda estupenda, Sweet Alchemy, que lo mismo le tira a los Rolling que a los U2. Juancho (sí, el mismo que me decía aquello de "enhorabuena, querida, has alcanzado las más altas cotas de la sociedad local" pero que no se ha resistido a venirse con nosotros -¡toma del frasco, carrasco!-) se pasa la noche diciéndome "Uy, pero si esta canción tiene 18 años por lo menos". Parece la VH1, que te pone los videos con cartelitos tipo "Depeche Mode. Everything Counts. 1983" y claro, te entra una leche que pa qué al darte cuenta de los años que tienes.

• Ferreño no para de hacerse fotos con las señoras (Ferreño es de gustarle mucho a las madres) y sube al escenario para animar al público (segunda cosa que hizo bien) acompañado de Joseba Vázquez, un director de cortos que se acaba de estrenar como largometrajista con "Trío de Ases", con tráiler incluido en la Gala de Clausura, un pedo fabuloso y una novia simpatiquísima, Verónika Moral (otra de cara luminosa). Consiguen que la gente se despendole; fin de fiesta cantando por los Burning. Mucho, mucho frío fuera: esa noche sí procedían las pieles y hasta las camisetas de Damart Thermolactyl.
• Y una pregunta: ¿Por qué La Verdad le ha dado tan poca cancha al Festival? El domingo ponían en portada a Manuel Alexandre (si no lo hacen es para matarlos) pero luego le daban boleto a la clausura con media página. A lo mejor estoy equivocada, pero me da la sensación de que la cobertura de la Semana ha sido un poco floja. Para una cosa que hay, nenes!

• Por fin, los premios. Aquí van (cortesía de La Verdad, por cierto):

- LARGOS:
- Mejor película: "El baño del Papa" de Enrique Fernández y César Charlone
- Mejor director: Fatih Akim por "Al otro lado"
- Mejor guión: Fatih Akim por "Al otro lado"
- Mejor actor: César Troncoso por "El baño del Papa"
- Mejor fotografía: Ostad Ali por "Buda expolotó por vergüenza"
- Mejor actriz: Helen Griffin por "Little White Lies"

CORTOS
- Mejor corto: "Alumbramiento" de Eduardo Chapero Jackson
- Mención especial: "The Dark Side"de José Corral
- Mejor director: Elías León Siminiani por "Ludoterapia"
- Mejor guión: Miguel Ángel Blanca y Alejandro Marzoa por "Temporada 92-93"
- Mejor fotografía: Alejandro Oset por "Diente por Ojo"
- Mejor corto de animación: "La Dama en el umbral" de Jorge Dayas

CORTOS MURCIANOS
- Mejor corto: "Liquidación total" de David Macián
- Segundo mejor corto: "Los Infiernos" de Lucía Asensio Pérez

PREMIO JURADO JOVEN:
- "Little White Lies" de Caradog W. James

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Feliz Navidad

Una pequeña y casera muestra de felicitación. Pero eso sí, el año que viene me hago republicana (lo juro).