miércoles, 19 de septiembre de 2007

Guionistas

Definitivamente, necesito un guionista. Veo "Cinco hermanos" (Cuatro y Fox) y compruebo cómo los Walker son capaces de mentirse, pelearse, decirse las verdades a la cara y perdonarse, todo en un mismo capítulo. Pero fuera de una serie somos más que incapaces (o incapataces, que diría Miliki) de hacer todo eso: lo más que llegamos es a mentir, algo que facilita la vida a corto plazo y la complica a la larga, porque cuando intentamos llegar de verdad a los demás no encuentras ni las palabras ni el momento, y cuando los provocas sólo queda una especie de malentendido flotando en el aire (yo no me explico bien, él-ella no me entiende del todo) que contribuye a enrarecerlo todo aún más.
Por eso es mucho mejor vivir en una serie de televisión: grandes tragedias que precipitan un final con el que se cierra el círculo, amigos que se pelean pero que perdonan y olvidan y frases acertadas y/o aceradas que te hacen caer del burro. Todo eso partiendo de la base de que te toque una serie de formato clásico, claro, porque como caigas en "Los Soprano" o en "A dos metros bajo tierra", vas listo. Lo más seguro es que después de decir una frase inadecuada acabes en el fondo de un muelle de Weekhawkende o en la funeraria de la familia Fisher.
Así que si uno pudiera contratar a un guionista para todos lo días, yo lo tendría claro: el de las réplicas de Ángela Channing para la gente que me pone de los nervios, el de Chandler Bean ("Friends") para tener la frase ingeniosa siempre a punto, el del agente Cooper ("Twin Peaks") para contarle mis sueños al psicólogo, el de Bree Van der Kampf ("Mujeres Desesperadas") para machacar a las dependientas de las tiendas de lujo y el de Nora Walker ("Cinco Hermanos") para decirle a la gente que quiero que la están cagando, pero que les sigo queriendo. Ah, y los de Horatio Caine ("CSI: Miami") por si alguna vez tengo que interrogar a un presunto culpable de homicidio, que nunca se sabe. Los únicos que tengo claro que no quiero son los de "Hospital Central" (Dios mío de mi vida, es pa mearse). Y los de "Aída" tampoco, que para decir una jartá de groserías me apaño yo solica.
Aunque también estoy pensando en utilizar el sistema de la Fox: retransmitir los directos con unos segundos de retraso para evitar que se cuelen imágenes o palabras improcedentes (la última, Sally Field recibiendo el Emmy por "Cinco hermanos" metiéndose con las administración Bush). ¿Se imaginan? Poder cagarla -según criterio de la Fox-, borrar y rectificar. A ver cuando venden el invento por internet. Me lo llevo.

3 comentarios:

Sonia dijo...

Definitivamente tu vida es una película, bien podrías protagonizar una serie, jajaja.
Yo me quedo con la inteligencia deuctiva de H. o en su defecto de Grissom que me mola más y con la elegancia de la buena de Bree.
En cuanto a Hospital Central u Hospital de las desgracias, creo que si lo cerraran o cerrasen se acabarían los problemas ya que todo les ocurre a los pobres médicos o familiares. Pese a ello, debo reconocer que yo lo veo, pero por el Dr Vilches (del que por cierto, tengo un autografo)que me gusta este hombre.

Bueno, nenica, escribe más que está muy bien.

Sonia

Sonia dijo...

Definitivamente tu vida es una película o una película se puede hacer de tu vida, y es que podrías formar parte de una de las series perfectamente. jajajaja
Yo me quedo con la inteligencia deductiva de H. o en su defecto Grissom que me mola más, sin dejar de lado la exquisitez de la buena de Bree.
En cuanto a Hospital Central u Hospital de las desgracias, todo se solucionaría si lo cerraran o cerrasen puesto que todos los sucesos están relacionados con los propios médicos. Pese a ello, yo lo veo.

Ánimo, y a seguir escribiendo cuando Peter te lo permita.
Sonia

Tim Torro dijo...

Que mas puedo decir..., apoteosico, la pena de todas estas cosas es que los guionistas son eso, guionistas, y la vida no obedece a guion alguno, eso lo sabes, prueba a ser sincera como dices que miedo tienes a ello.
Pero como la vida te lleva a ser prudente (tragar lo que sea para engrandecer tu ego de vida ejemplar), al final el guion es: que mono soy y que bien quedo y trago lo que haga falta hasta que me acostumbro a que forme parte de mi vida integrada en una sociedad estable y sin famelicas euforias.

Besos y estadios