Ni la Bruja Lola, ni Aramís, ni Octavio Aceves, ni siquiera la Bruja Avería: los únicos que pueden predecir el futuro con un elevadísimo porcentaje de aciertos son los guionistas de las series de televisión. Aquí va una pequeña muestra:
- en "El Ala Oeste de la Casa Blanca" los paralelismos entre la carrera del senador hispano Matt Santos (interpretado por Jimmy Smits, ¿se acuerdan de "La Ley de los Ángeles"?) y Barack Obama son alucinantes
- mientras en Nápoles los problemas con la gestión de residuos en manos de la Camorra enmierdan la ciudad, en "Los Soprano" Tony Soprano, dueño de una empresa de reciclaje de basura (esto no es una metáfora ¡es un metaforón!) hace desaparecer vertidos tóxicos tirándolos en la ribera de un río
- en "Big Love" Harry Dean Staton interpreta al líder de una secta polígama de Utah (polígamos los tíos, claro, eso no hace falta ni decirlo, que dónde se ha visto que las mujeres tengan varios maridos, vamos) donde obligan a menores a casarse con viejos. Y en Tejas acaban de rescatar de un rancho a 137 niños (la mayoría niñas) que se encontraban a merced de un tal Warren Jeffs, cabeza visible de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (que digo yo que si uno se hace miembro de una iglesia con ese nombre ya tiene que ver venir las cosas).
¿Lo ven? Es un hecho científicamente comprobado: las series de televisión llevan una temporada de adelanto sobre la realidad. ¡Magnífico! pensarán ustedes. Pues no, porque ahora viene la peor parte: Ana Obregón ha fichado por "Hospital Central" para interpretar a una bióloga procedente de EEUU dispuesta a combatir un resistente virus. Toma. Ole. Anda. Con un par. A esto llevan las cenicas con Basile. Así que, según la teoría de la premonición televisiva, Ana podría ser la científica que en un futuro próximo se ocupara de acabar con la gripe o el ébola. Y yo me pregunto ante el porvenir que se avecina: ¿encargará Ana su bata de doctora a Dolce&Gabanna? ¿le llegará la falda a la altura de la senserreta? (seguro que Anita sería aún más feliz si la serie se desarrollara en la clínica gaditana San Rafael, aquella donde las enfermeras fueron penalizadas económicamente por no querer llevar falda corta; a ella le subían el sueldo, fijo) ¿llevará zuecos de Christian Louboutin con 14 cm. de tacón? ¿aislará a todos los pacientes varones menores de 25 años en una suite del Hotel Miguel Ángel y pasará la cuarentena preceptiva con ellos, como médica responsable que es? ¿hará un numerito de strip-tease agarrada al gotero? Dios mío, no quiero ni pensarlo. El futuro de la sanidad española en manos de la Obregón.
Personalmente me encantaría que Ana apareciera en "House" ¿se imaginan un diálogo entre ella y Greg? (no se rían, que la chica apareció en "El Equipo A" hecha un pimpollo y hablando un inglés que entiende hasta servidora). O a lo mejor sale en "Anatomía de Grey", ya que el otro día coincidió con el mismísimo Dr. Macizo ¡en una piscina! (ya me gustaría a mí bañarme en esa pisci, porque en el Mar Menor las especímenes del calibre del Dr. Sheppard se han extinguido, debe ser por lo del cambio climático) . La pena es que Vilches no va estar en HC esta temporada, porque tendríamos escenas de tensión sexual entre ellos para parar un carro. Y es que Anita Dinamita es una chica tan preparada que puede acabar con un virus mutante mientras se comporta como la Dra. Amor, jugueteando con sus extensiones y lanzándole miradas pícaras a Vilches desde sus ojos profusamente maquillados (si no se le ve la boca porque lleva mascarilla habrá que cargar las tintas en la máscara de pestañas, que eso lo sabe cualquier maquilladora que se precie). En fin, un cuadro.
Porque ¡cof, cof! (uy, perdón) no caerá la breva ¡cof, cof! (perdonen otra vez) de que ¡cof, cof, cof! ¡cof, cof! (no sé qué me pasa, no paro de toser) de que la mascarilla ¡cof, cof, cof, cof! (vaya tosera que me ha entrado... a ver...) le impida (parece que tengo un poco de fiebre... se me está revolviendo el estómago ¡arg!, qué angustia!... me estoy poniendo mala por momentos... espero que esto sea bacteriano, y no vírico...) hablar (por favor, no avisen al Central, llévenme a cualquier sitio menos al Central... ay!).
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lunes, 7 de abril de 2008
miércoles, 30 de enero de 2008
This is the end
Así, sin anestesia. Se acabó el tomate. Hala. Y ahora ¿qué? El único programa cultural de la televisión y van y se lo cargan. Desgaste del formato, dicen, y bajada de audiencia, claro (http://www.vertele.com). Y encima sin avisar, porque si te lo dicen pues una se va haciendo a la idea y se va despidiendo poco a poco, y espera el final atrapada en una extraña melancolía previa por lo que aún no se ha ido pero se irá. Es lo que pasa con "Los Soprano": sólo le quedan dos capítulos y yo ya me voy despidiendo de Tony, de Carmela, de Anthony Jr. y de toda la panda mientras me invade la angustia de ver la caída irremediable de un atajo de cabrones que ya son de la familia. Y como sé que se acaba, aunque aún no sé cómo, me tienen loca intentando ver por dónde van a ir los tiros (nunca mejor dicho). Y ves venir la tragedia, y un aire emponzoñado de decadencia y desastre recorre los últimos capítulos. Y ves como la bola de nieve se hace cada vez más grande y no hay quien la detenga. Y veo a Tony comiendo pasta, y las uñas macarras de Carmela, y los peinados de Paulie (que parece una señora mayor; todos los mafiosos viejos de Los Soprano les parecen a mi tía la de Lorca) y voy saboreándolos como el final de un bocadillo. Lo describe Carlos Boyero mucho mejor que yo, para variar: "David Chase, inventor, conductor y alma genial de Los Soprano, ha congregado a los más brillantes guionistas y directores que ha tenido la saga (Allan Taylor y Tim Van Patten, entre otras pioneras luminarias) para que nos cuenten de forma extraordinaria el crepúsculo de los reyes de New Jersey... la colección de metástasis, vejigas en descomposición, Alzheimer galopante e infartos traidores que están machacando a mis villanos favoritos...la violencia interna y externa está alcanzando el paroxismo". En cambio los comentarios de J.J. tendré que saborearlos a posteriori porque nadie ha avisado (3 días no son suficientes, Vasile, que eres lo peor, que ya te lo dijo la Campos, aunque ahora haya vuelto a casa como la madre pródiga que es). Porque ¿qué es más terrible: morirte lentamente y que te de tiempo a despedirte y a dejarlo todo atado o cascar de repente, sin previo aviso? Supongo que en el fondo da igual, en ambos casos el resultado es el mismo: se acabó, que diría la María Jiménez pre-Sabina. Es el fin de dos programas que han cambiado la manera de hacer televisón, para bien o para mal. Así que this is the end, hermano. El fin de una era. La hecatombe. El Apocalipsis. Ciao.
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