miércoles, 11 de octubre de 2017

PSICÓLOGOS

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 10 DE OCTUBRE DE 2017

Definitivamente, tengo el mismo don para atraer a los locos que Raquel Mosquera para embelesar a los negros. El sábado, sentada en una terraza en el centro de Cartagena, se me planta delante un tipo y me suelta: "¡Viva España, viva la guardia civil y la policía nacional! ¿Me das dos euros? ¿A qué tú no sabes quién es mi psicólogo?". Así, del tirón y sin respirar. Las cabezas no están buenas. Por lo del psicólogo, digo. Por preguntarme si lo conozco, como si una tuviera que estar al tanto de todos los terapeutas de la región. "¿Sabes quién es mi psicólogo?" es el nuevo "¿Sabes quién es mi padre?", aquella frase mítica que la hija de José Antonio Abellán le largó a David Bisbal cuando la expulsaron de "La Voz". Pues eso.

Si hay algunos que están (estamos) de psicólogo, hay otros que están directamente de psiquiatra (y hasta de internamiento en la López Ibor). Pero todos, como mínimo, deberíamos plantearnos acudir a una terapia de grupo después de ver lo que está sucediendo con Cataluña, que para acabar con esta locura colectiva en la que nos han metido y poder restañar las heridas, vamos a necesitar más años de psicoanálisis que Woody Allen. La cosa se ha desmadrado tanto que hasta los niños de "Stranger Things" han cancelado la presentación de la nueva temporada de la serie en el Festival de Sitges porque sus padres consideran que "la situación de Cataluña" es peligrosa para ellos. Amos, anda: unos niños que padecen experimentos secretos, que tienen a una telequinética en la pandilla, que sufren maléficas fuerzas sobrenaturales y que cruzan a universos paralelos, se van a acojonar ahora. Al fin y al cabo, en el universo paralelo en el que viven algunos independentistas no hay ni monstruos ni fuerzas del mal, sino calvos a los que les va a crecer el pelo hasta niveles sansónicos, gordos que adelgazarán comiendo botifarra amb mongetes y unicornios que correrán libres por el Delta del Ebro. O, al menos, eso creen algunos. Por ello, manifestarse a favor de recuperar el seny es lo más cuerdo que estamos viendo en estos tiempos de psiquiátrico donde Joan Manuel Serrat e Isabel Coixet son los nuevos fascistas, y los que se saltan el ordenamiento jurídico son los nuevos demócratas. Necesitamos, más que nunca, mentes lúcidas. Y cordura. Y Orfidal. A cascoporro.

2 comentarios:

Jose Antonio Gutierrez dijo...

Buenas tardes: Yo sinceramente no creo que estemos inmersos en ninguna locura colectiva. Veo por un lado el delirio nacionalista que, ese sí, vive una realidad paralela y en su fanatismo, como hacen todos los fanatismos, no ve más allá de su creencia y es capaz hasta de matar por ella. De momento, ha pasado por encima de la ley sin inmutarse. De otro lado, veo a un Gobierno cobarde y paralizado que es incapaz de hacer lo que debe: inhabilitar a los golpistas, establecer un gobierno autonómico provisional y convocar allí nuevas elecciones. Porque hablar de locura colectiva sólo puede ser utilizado como excusa para eludir la propia responsabilidad, que es siempre personal.
Perdone que me ponga serio con un artículo que pretende ser ligero, pero hay veces que la gravedad imposibilita la gracia, valga el doble sentido.

Hong Kong Blues dijo...

Querida Musa, como mal catalán y peor español que me siento, me apunto a esa terapia de grupo, acompañado de tanta gente que quiero y piensa como yo.
Por cierto que a mí siempre me han gustado más los psiquiatras que los psicólogos. Quizá eso ya indicaba algo...
¡Besos enormes!