miércoles, 2 de abril de 2008

Sustancia

Mario, Mario, Mario... encima del armario. Y debajo. Y dentro del talego. Y fuera del talego. Y en "La Noria". ¿Dónde está mejor Mario? Con Jordi González, seguro: en el plató tuvo que encontrarse estupendamente, porque Jordi estaba totalmente fas-fas-fas-fas-fascinado, embriagado, obnubilado, epatado ante un señor como Mario Conde. Fascinación comprensible aunque no justificable; a mí también me mola Drácula pero no le invito a cenar a mi casa a no ser que tenga dos unidades de A+ de reserva en el frigorífico.

Conde empezó como si de un monje budista se tratara: largas pausas antes de soltar la frase (frase más declamada que dicha), mirada fija en algún punto del suelo, rictus triste y amargo, palabras llenas de humildad. Incluso un poemica recitó. Pero de vez en cuando enseñaba el colmillo y Conde volvía a ser el tipo vanidoso, el engreído, el más listo de la clase. Tenía que demostrar que está herido, pero no muerto: Sí, he pasado por la cárcel (injustamente) pero lo acepto como un tío porque acato el sistema judicial español. Sí, he conocido lo mejor y lo peor, he estado en el cielo y en el infierno, he comido caviar y bazofia carcelaria, pero aquí estoy. Ante ustedes. Y todo ello me hace reflexionar, y pensar, y cavilar, y continuar mi búsqueda espiritual... Bueeeeeno. Quiere ser el maestro Yoda pero se queda en Pei Mei, el monje cabrón de las cejas blancas de "Kill Bill". Sólo una apreciación: en lugar del poema tenía que haber cantando una estrofa de "Resistiré", la del Dúo Dinámico. El personaje le hubiera quedado más redondo.

Hizo gala de la famosa solidaridad taleguera apoyando a los Albertos y contando que les escribía los recursos a sus compañeros de cárcel (no a todos, claro, sólo a los que Conde entendía que lo merecían por no haber cometido delitos graves, que uno es chori pero honrao). Y el belfo se le levantó aún más cuando Jordi le preguntó si había sido fiel a su esposa, la lloradísima Lourdes, y el respondió que había sido "sustancialmente fiel". Tócate la peineta, Marieta. ¿Qué significa ser "sustancialmente fiel"? ¿Que metía la puntita nada más ("Don Juan, Don Juan...")? ¿O estamos más bien ante la distinción aristotélica entre "sustancia primera" y "sustancia segunda"? A lo mejor es una cuestión etimológica: si sustancia viene del latín "substantia" y ésta es una traducción del griego "ousía" (lo que está debajo) ¿no se es infiel si uno se pone arriba?

Uno de los resultados de tener a Simone de Beauvoir y a Sartre como ídolos adolescentes (cada una vive el fenómeno fan como le da la gana, también me vale ser seguidor de Juan Gómez "Juanito", que ambas cosas no son excluyentes) es que una acaba creyendo en aquello de los amores contingentes y los amores necesarios: lo de Simone y Jean Paul era un amor necesario, los rollos que tenían ellos por ahí eran amores contingentes. Y lo cree de verdad hasta que la experiencia le demuestra que, con un poco de buena o mala suerte, los amores contingentes se convierten en necesarios y el necesario pasa a ser innecesario, y todo se va a hacer puñetas. Es igual que la diferencia entre fidelidad y lealtad: "yo no soy fiel, pero soy leal", me dicen. Vamos, que zumbarse a otro/a por ahí está bien, pero contar que tu churri se hace el moco mientras ve la tele es desleal. La cuestión es: ¿tu churri conoce esa sutil diferencia semántica o cree que "lealtad" y "fidelidad" son sinónimos? Si la conoce y está de acuerdo, estupendo, pero si el único que la sabe eres tú, mal vamos. Cada pareja, o trío o lo que sea puede montárselo como quiera y dictar sus propias normas de convivencia (o de no convivencia), o ir inventándolas sobre la marcha para adaptarse a las situaciones que uno se va encontrando por el camino. Pero si no hay acuerdo (y no lo había porque, según el propio Mario, Lourdes no llevaba bien su éxito con las mujeres) uno no puede, y menos disfrazando la vanidad de sinceridad, contar que le ponía los cuernos a su mujer después de tirarse media hora loándola en un programa de televisión. Sustancialmente es de mal gusto.

Para mí fidelidad y lealtad misma cosa son. Así que si mi churri se pone aristotélico, o existencialista o metafísico y me suelta que él es sustancialmente fiel, yo le pongo sustancialmente la maleta en la puerta. Vacía, claro, porque la ropa, que es insustancial por aquello de las temporadas, que se la compre su madre. Sustancialmente.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas soy el presidente nacional de la Asociación Española de los amridos sustancialmente fieles. Te saludan.

Anónimo dijo...

Juan Gomez. Juanito. ese si que fue fiel...... con el MAdrid.
Su padre se lo llevó de P.... cuando solo tenía 14 años.

Viva Juanito.

El conde nazareno dijo...

Menos mal que no has llegado a profundizar en el tema economico y te has centrado en el problema donde usted la mete?, que como es logico lo podemos ver como parte de la subjetividad de las gafas, depende del cristal con que se mira. El soñar tambien puede ser una forma de infidelidad, hay tantas formas de justificar, bueno me relaja ver que las perras no son objeto de analisis, esto es mas jodido y podrian ser objeto de dolor postraumatico con un tema que al fin y al cabo todos los españoles lo hacen.

perdona bonita dijo...

Sustancialmente, ni fidelidad, ni lealtad. Ninguno lo practica, créeme.

Rosa Palo dijo...

Anónimo: Si un tío como Vigo Mortensen tiene una camiseta con el nº 7 del Real Madrid será por algo. Y si ha sido tu futbolista favorito de toda la historia, pues también.

Conde, no me meto en tema de perras porque ahí ya se metió la justicia, que era quien se tenía que meter.

Lo siento cariño dijo...

Pero creo que eso de la fidelidad es cosa de dos..., y en lo que se refiere a lealtad, es un concepto de individuo no de genero.

rosa palo dijo...

Por supuesto que la fidelidad es un concepto de indivíduo, no de género. No pienso (ni por asomo) que los tíos sean más infieles que las mujeres. Lo que me exaspera es hacer gala de la infidelidad públicamente, justificándola con argumentos tan cutres como hizo MArio Conde ("...es que los hombres somos muy vanidosos" -ahí él sí que está marcando diferencias en función del género-) y poniendo cara de niño que ha hecho una travesura (mami, he sido un poco malo ¿me perdonas?).

Rosa Palo dijo...
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