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miércoles, 7 de enero de 2015

Spoiler


PUBLICADO EN LA VERDAD EL 6 DE ENERO DE 2015

Atención: este artículo contiene un spoiler en el segundo párrafo. De los gordos. De los que acaban con la infancia. De los que te hacen odiar a tu madre más que Lars von Trier a la suya. De los que te destrozan en final de “El sexto sentido”. Avisados quedan.

Le he dicho a mi hijo lo de los Reyes. Tal cual. Él me ha preguntado y yo le he contestado. El crío me ha mirado con los ojos más abiertos que yo haya visto nunca y ha empezado a llorar lágrimas de desilusión. Que cómo me dices eso, mamá. Que vaya palo, mamá. Que eres mala, mamá. Que se lo voy a decir a todos los niños del cole cuando vuelva, mamá. Que si me fastidio yo se fastidian todos, mamá. Perfecto. Ya me veo delante del pelotón de fusilamiento de la AMPA. Eso si sobrevivo a la bronca que me ha echado mi santo en cuanto se ha enterado de la conversación: si por él fuera, el heredero seguiría escribiéndole la carta a Baltasar mientras estudia tercero de Exactas y hace la caidita de Roma con su compañera de clase.

Nuestro empeño por mantener a nuestros hijos aislados en una burbuja de plástico que los proteja de los peligros, de las decepciones y hasta de la verdad es vano, porque la burbuja tiene cada vez más agujeros por donde entra el aire. Y ese aire contaminado, a veces, pesa mucho: explícales que han de ser dignos, honrados y buenas personas en una época donde los chorizos campan a sus anchas, motívales para que estudien mientras ven cómo sus primos mayores siguen en el paro con dos licenciaturas, háblales de la igualdad entre hombres y mujeres con la imagen de fondo de la Pedroche enseñando las bragas, convénceles de que el trabajo tiene su recompensa cuando muchos de los padres de sus amigos están en el paro. Y diles que, a pesar de todo ello, de los desengaños, de los fracasos y de las frustraciones, siempre han de mantener la ilusión. Aunque tengan una madre peor que Ángela Channing.

Ha dejado de llorar. Se sorbe los mocos, me mira y me pregunta “¿Entonces el tema de los Reyes lo tengo que negociar directamente con vosotros, ¿no? Pues quiero la tablet Samsung Galaxy 4G ”. Y se ha quedado tan pancho. Ahora a ver quién es la guapa que no se la compra.

miércoles, 8 de enero de 2014

Reyes


PUBLICADO EL 7 DE ENERO DE 2014
Al fin en el curro. Qué descanso. Y sin ganas de volver a casa, porque se quedó ayer como si hubiera organizado un taller de papel maché en un frenopático: cajas, cartones y papeles por todos lados. Es el resultado de pasarse el día de Reyes desembalando juguetes, que no es que vengan a prueba de niños, es que vienen a prueba de Chuck Norris: hemos tenido que coger las tijeras de podar para sacar de su caja a la muñeca de mi ahijada, que iba atada con más cinchas que si la hubieran secuestrado unos kosovares. Así que esta tarde toca limpiar y recoger como una loca, que a mis compadres no se les ha ocurrido otra cosa que regalarle a mi hijo un puzzle de 1.000 piezas para que me pase las horas muertas buscando piececicas entre los cojines del sofá. En justa venganza, el año que viene yo le regalaré al suyo uno de 3.000, y así iniciaremos una historia de rencillas entre familias que dejará pequeña a la de los Channing y los Gioberti.
Pero además, este año mis Reyes demuestran mi más absoluta decadencia como persona humana, que diría la Benito: me han traído un robot de cocina. Lo peor es que lo he pedido yo, que estoy harta de que tras 20 años juntos mi santo y yo sigamos sin dar una con los regalos: si le intento sorprender con un jersey que no sea azul marino me dice que si es que lo quiero convertir en un moderno, y cuando a él se le ocurre regalarme un libro se va al Corte Inglés y viene con lo que le recomiendan las dependientas, háganse una idea. Así que benditos sean los tickets regalo y las cartas a Sus Majestades, sobre todo cuando las envía un crío de nueve años que pone en la dirección “A los Reyes Magos de Oriente, al lugar al que viven porque no sé dónde viven”, que les deja agua a los camellos y una copita de vino dulce a los Reyes, y que se agarra, probablemente por última vez en su vida, a la idea de que la magia existe una vez al año. Entonces se te olvidan las colas en la juguetería, el dineral en regalos y hasta el caramelazo en la frente que te ha dado el Rey Melchor al pasar la cabalgata, que vaya puntería tiene el tío para ser tan viejo.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Tres cervezas


PUBLICADO EL 27 DE NOVIEMBRE DE 2012 EN LA VERDAD

Hoy no me puedo levantar. El fin de semana me sentó fatal. Total, me tomé tres cervezas y me he levantado peor que Sue Ellen el día de Año Nuevo. Madre mía, cómo han cambiado los cuerpos: antes hubiera podido retar a Mario Vaquerizo a beber quintos a morro, ahora mi colon irritable me hace pagar el más mínimo exceso. Porque mira que nosotros hemos ido de bares, bares cutres a los que Chicote no hubiera entrado ni con la Guardia Civil, de acuerdo, pero bares al fin y al cabo, que somos de la era prebotellón. Salíamos todos los fines de semana y fiestas de guardar, nos pegábamos un festival por cuatro duros y nos recuperábamos con un domingo de sofá y manta que duraba de “Estudio Estadio” a “Estudio Estadio”.

Pero los chicos de la era prebotellón, los que pensábamos que no había nada como el calor del amor en un bar, nos hemos convertido en resacosos padres de familia. Ahora sales una noche y al día siguiente tu hijo, el mismo al que hay que despertar todos los días para ir al colegio, abre el ojo a las 7 de la mañana y se cuela en tu habitación al grito de “¡Hazme la leche!”, y tú te levantas dándote con la brenca de la puerta, y el crío que quiere tostadas, y tú que buscas un ibuprofeno que no aparece, y el crío que se pone a aporrear la batería que le trajeron los Reyes, y tú que te acuerdas de la familia de Melchor, de Gaspar, de Baltasar y de todas las monarquías orientales, y el crío que venga redoble, y tú que sigues buscando el maldito ibuprofeno y te encuentras con la factura del restaurante, y el crío que cambia la batería por la guitarra, y tú que te pones a echar cuentas de por cuánto te ha salido la fiesta entre la canguro, la cena y las copas. Y te pasas el domingo a base de infusiones de menta poleo, leyendo los dominicales con los ojos a media asta y deseando que lleguen las diez de la noche para que el crío se acueste. Y te das cuenta de que te has hecho mayor y ni siquiera sabes cómo ha pasado. Y juras que no vas a volver a salir nunca más. Hasta la próxima, claro.

martes, 10 de enero de 2012

Magia

PUBLICADO EL 3 DE ENERO DE 2012 EN LA VERDAD

Querido Mago Riversson:

He pensado escribirte a ti mi carta porque creo que eres el único que me vas a poder traer el regalo que quiero. A Papá Noel ya se lo pedí, pero es un gordo rencoroso que no le trae nada a los niños que se portan mal y, por lo visto, sus criterio acerca del buen comportamiento difiere del mío (el tío lo mide bajo estándares americanos y, claro, no coincide). Total, que no me ha dejado ni una triste bufanda. Y de los Reyes Magos, que te voy a decir, porque si las monarquías europeas están regular, las orientales ni te cuento: Melchor tiene un lío con un yerno que se creía muy listo y al que han imputado por evasión de impuestos, fraude fiscal, prevaricación y no sé cuántas cosas más, Gaspar está intentando acabar con las revueltas en Gasparilandia y Baltasar sigue mosqueado porque 2.000 años después aún no sabe lo que es la mirra. Así que paso de pedirles nada, que bastante tienen ya.

Y no te preocupes, que no quiero que me traigas ni pasta ni trabajo porque soy de las pocas afortunadas que todavía tienen un jefe a quien maldecir. Ni siquiera un Mac nuevo, ése me lo va a regalar mi santo esposo (espero). Pero asistí a tu actuación el otro día y me quedé embobada cuando vi cómo hacías aparecer y desaparecer a una chica en un plis. Y por eso te pido que, en la noche de Reyes, hagas aparecer por un instante, sólo por un instante, a toda la gente que se nos ha ido y a la que seguimos echando de menos un año tras otro, tan sólo el tiempo necesario para darles un beso y preguntarles cómo están allí arriba, y decirles que no se preocupen por nosotros, que estamos bien, un poco fastidiados, sí, pero con ánimos para seguir luchando en el 2012. Será un momento, de verdad. Un abrazo, una caricia, y los haces desaparecer otra vez. Ya sé que es muy difícil lo que te pido, porque si hubiera alguna posibilidad Steve Jobs habría dejado preparada una aplicación para el iPhone, pero estoy convencida de que puedes hacerlo. Te dejaré junto al árbol un plato de jamón y una botellica de vino de Jumilla, que sé que te gusta. Y no te olvides de traerlos a todos.