miércoles, 4 de marzo de 2015

Catetismo ilustrado


PUBLICADO EL 3 DE MARZO DE 2015 EN LA VERDAD


Tuve una vez un conocido que todo lo reducía a la oferta y a la demanda. El conocido era economista, pragmático e imbécil; uno de esos tipos que en lugar de decirte “qué piel tan suave tienes”, te suelta un “qué bien afeitadas llevas las piernas”. Con ese concepto posmoderno del romanticismo no creo que mojara en su vida, pero seguro que ha triunfado con su reduccionismo económico-vital. En eso coincide con Alex Nogueras, uno de los propietarios de la galería que ha expuesto en ARCO la obra de Wilfredo Prieto. Nogueras afirma que los 20.000 euros que cuesta el famosísimo vaso de agua del artista “es un tema puramente de mercado, de la ley de la oferta y la demanda”. Y esa argumentación vale para todo: lo mismo justifica el valor de un vaso de agua que la existencia de la prostitución, las guerras del petróleo o el precio de unos Louboutin. Si a ello unimos a Kiko Rivera berreando “Así soy yo”, la otra gran frase que disculpa la ignorancia, la soberbia y el sobrepeso, tendremos las claves de la razón práctica y de los tiempos modernos.

Lo cierto es que con el vaso de agua nos ha salido el cuñao que todos llevamos dentro, el que delante de un Miró dice que eso lo hace su hijo de tres años. Y ahí se nos ha acabado la feria, que si los árboles no nos dejan ver el bosque, en ARCO los vasos no nos han dejado ver la cristalería: las más de dos mil creaciones presentadas han quedado eclipsadas en los medios de comunicación por la obra de Prieto. Pero es que a ver quién se resiste a la chufla: por mucho que una supere el figurativo y el abstracto para llegar al conceptual, y por mucho que una sea la reina del catetismo ilustrado y combine la boina de Paco Martínez Soria con las gafas de pasta, si estoy en ARCO y me piden ese pastizal por un vaso de agua medio lleno, me desorino. Eso sí, en un bote de plástico, para después ponerlo en una leja y venderlo como “Excrecencia femenina resultado de la incomprensión artística postapocalíptica”. Y entre lo flojo que tengo el muelle desde que fui madre y la dieta de la alcachofa para eliminar líquidos, acabo con una retrospectiva en el MOMA. O ingresada por deshidratación. Pero todo sea por el arte. 



4 comentarios:

Chema Lajarín dijo...

preparo una entrada en mi blog sobre esta colosal obra de ARTE. Te citaré, jejeje!
besos mil

Rosa Palo dijo...

Lo leeré con atención, querido.

Otros mil besos para usted ;)

Hong Kong Blues dijo...

Ciertamente una retrospectiva hídrica suya en el MoMA sería un eventazo. Yo repartiría entre los asistentes bastoncillos para analizar desde sustancias a embarazos, por aquello de añadirle una performance.
Un fuerte abrazo.

Rosa Palo dijo...

La performance no va a ser necesaria, querido, que yo ya en vez de rezarle a la Virgen de Regla, estoy empezando a rezarle a Nuestra Señora de la Menopausia.