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miércoles, 25 de noviembre de 2015

SENADORA LOMANA


PUBLICADA EN LA VERDAD EL MARTES 24 DE NOVIEMBRE DE 2015

Estoy alucinada, perpleja, apocalíptica y desintegrada: a las alturas de campaña que estamos y aún no me ha llamado nadie para que me presente a las elecciones. Ya ven: yo, que podría utilizar este púlpito todos los martes para lanzar un mitin, que tengo mucho Word y tengo mucho Perfect, y nada, ninguneadita perdida por el politiqueo patrio.

Más perplejo aún tiene que estar Juan Carlos Monedero. A Monedero, que siempre le traiciona la razón y le domina el corazón, ahora también le han traicionado sus mayores: su padre y Carmen Lomana se presentan por VOX, uno como diputado y la otra como senadora. Tú al Congreso y yo al Senado es el nuevo tú a Boston y yo a California. Monedero tiene que estar malamente: si que VOX te levante a tu padre tiene delito, que se quede también con tu nueva mejor amiga ya es para pellizcarse los testículos a dos manos. Pero Lomana, que no pierde comba, sabe que ahora viste más ir de candidata por un partido que estar en el front row de Chanel. Lo sabe Lomana y lo saben los jueces, las socialités, los ex militares y los actores que ya han fichado por diferentes partidos. A un tris estamos de que Belén Esteban, después de afirmar que le daría mucha pena que Barcelona fuese independiente (por lo visto que se independicen Tarragona, Gerona y Lérida le da igual), sea propuesta como candidata. O que Karmele Marchante, que se declara independentista, izquierdista, feminista y todo lo que acabe en “ista” (menos lista), de un paso al frente envuelta en la estelada y se presente por Tortosa.

En estos tiempos confusos, la farándula se politiza y los políticos se enfarandulan: Rivera sale tanto en la tele que la junta directiva de Ciudadanos Valladolid ha dimitido, entre otras cosas, por la “reiterada aparición de Albert Rivera en los medios de comunicación”. Y eso que fue antes de que saliera en el programa de la Campos para arañar votos entre los abuelos, los mismos que se han quedado sin viaje del Imserso y que han arruinado las galas de Rosa Benito, la artista antes conocida como la cuñada de Rocío Jurado. El caso es que aquí estoy yo, tan fina, tan mona, tan intelectuala y sin un mal escaño que llevarme a la boca. Seguro que se lo ofrecen antes a Rosa Benito. Al tiempo. 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Despertares


PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 3 DE SEPTIEMBRE

Se acabó el recreo: desde ayer el día vuelve a empezar a las 7 de la mañana. Suena en el iPhone el tono “Marimba” y a mí me da una macumba. Adiós a los despertares morosos y dulces, en los que abrías los ojos, los cerrabas otro ratico, volvías a abrirlos, leías con el fresco de la mañana o se te colaban los niños en la cama para inundarte de besos y cosquillas. Ahora todo es un prepararse para la guerra.

Intento consolarme pensando que la primera voz que oigo por la mañana es la de un periodista radiofónico que se ha levantado tres horas antes que yo, pero me sirve de poco, porque mi tendencia natural al vaguerío hace que me compare con Carmen Lomana: a ella la mucama le abre amorosamente las cortinas a media mañana, le lleva el desayuno a la cama y, desde allí, la ínclita planifica su día, que no me digan que no tiene que ser duro conseguir que no te coincidan el maquillador, la sesión de ácido hialurónico y dos desfiles de Cibeles al mismo tiempo. Y mi tendencia natural a que se me suba el pavo hace que me equipare a Juan Carlos Onetti, Mark Twain o Edith Wharton, que escribían en la cama tan ricamente y se levantaban cuando les salía del pijama.

Además, el iPhone ya no me sirve: sí, me despierto y me desorbito viva, tanto que se me ponen los ojos como a Özil, pero me doy la vuelta en la cama y sigo durmiendo, y suena de nuevo a los cinco minutos y otra vez me desorbito, y luego a los diez, y la agonía se prolonga hasta que ya no puedo estirar más el tiempo, y llego al curro con las marcas de las sábanas en la cara. Por eso he pensado en comprarme un despertador que empieza a sonar como un descosido hasta que lo paras pegándole un tiro: seguro que es el que tiene Chuck Norris en su mesilla de noche. Pero con la puntería que tengo, me quedo viuda el primer día. Nada. No sirve. A lo mejor la única forma de levantarse de la cama es teniendo una ilusión, una motivación, algo que te obligue a quitarte las legañas y vivir cada día como si fuera el último. Pues tampoco: si hoy va a ser el último, me quedo en la cama. Pa qué.

miércoles, 12 de junio de 2013

Mentiras


PUBLICADO EN LA VERDAD EL 12 DE JUNIO DE 2013

Domingo postplayero: derrengá y achicharrá, me siento a ver el nuevo programa de Ana Pastor, “El Objetivo”, que si quiero tener conversación con mis amigos chiriperroflaúticos no tengo más remedio que estar informada. Eso sí, me grabo “Alaska y Mario” sólo para oír a Carmen Lomana decir “¡Me encantan los cabestros!”, que si yo hubiera sido novio de la rubia, estaría muy mosqueado. Pero este es otro tema, que es que me ponen una pija delante y embisto.

Buena parte del espacio de Ana Pastor consiste en comprobar en qué nos han mentido los políticos, lo que viene siendo tirar de videoteca y ponerle un nombre en inglés, “fact check”. Y, al margen del resultado o de los analistas que examinan cada caso, ver cómo nos mienten con todas las letras mirando a cámara sin que les tiemble el labio, sin parpadear, sin un atisbo de duda o de mala conciencia, es algo espeluznante. Si hay una verdad entre tantas mentiras es que nos engañan. O lo pretenden.

Yo, como soy testiga de Jehová, no puedo mentir. Bueno, sólo le miento a mi “personal trainer” cuando me pregunta si he hecho los ejercicios de Pilates en casa, porque le tengo más miedo que a un nublao: si le digo que no he hecho nada me obliga a correr la Ruta de las Fortalezas en tacones, que el Sargento de Hierro a su lado parece Blancanieves. Me dice “¡Brazos firmes, brazos firmes!” con su acento maño y me entran ganas de invadir Polonia y de sacar a hombros a la Virgen del Pilar, todo al mismo tiempo. Y, encima, pagando, que lo mío ya es grave.

En cambio conozco a una que de tanto oír “¡Lleva el pubis a la nariz, lleva el pubis a la nariz!”, al final lo llevó pero a la napia de su personal trainer (o de su “personal trajiner”, que dice Mary Carmen Rodríguez). Sería por el rollo cubano, porque el tío terminaba todas las órdenes con un “mi amol” y claro, no es lo mismo machacarte oyendo a Dinio que a Marianico el corto. Pero a esta fresca el “fact check” no se lo hizo Ana Pastor, sino su suegra cuando los pilló en plena faena. “Estamos practicando ejercicios de suelo pélvico”, le soltó la tía sin pestañear. Y coló. Ahora va de número dos en las listas por Albacete. En las tontas ya voy yo.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Móviles


PUBLICADO EL 12 DE MARZO DE 2013 EN LA VERDAD






Me cuentan que a mi amigo A. le han robado la mochila y lo han dejado sin dinero, sin tarjetas, sin llaves. “Menos mal que el móvil lo llevaba en el bolsillo”, añaden aliviados. Menos mal. Porque te quedas sin móvil y te quedas sin contactos, sin fotos, sin correos, sin números de teléfono (¿recuerdan cuando nos los sabíamos de memoria?). Te quedas en cueros. O peor, porque incluso si vas en cueros pero tienes móvil te lo puedes colgar del cuello, como hacen los guiris que pasean en porretas por El Portús (los guiris de El Portús también hacen cosas tan raras como llevar un plumas en invierno con el botafumeiro colgando, pero en fin, son eso, guiris).

“¿Cómo podías vivir antes sin móvil?”, me pregunta mi hijo mientras juega a los “Angry Birds”. Y me siento más vieja que Sofía Petrillo. Porque vivir, vivía, no sé si mejor o peor, pero vivía. Vivía esperando a que el chiquillo que me gustaba me llamara el sábado por la tarde para salir, y me quedaba sentadica al lado del teléfono, con la raya del ojo por dentro y el corazón saliéndome por la boca cada vez que sonaba. Vivía sin temor a que un pavo me grabara cuando me emborrachaba indignamente en una boda y acababa cantando por Camilo Sesto con los tacones en la mano. Vivía pegada a una agenda donde anotaba los números de teléfono fijo con una letra diminuta. Vivía haciendo cadenas de llamadas para quedar con los amigos, “Tú le das un toque a Fulano y yo a Mengano”. Ahora no, ahora no hay ni esperas, ni intimidad, ni borracheras discretas, ni conversaciones a la hora de la comida: antes de que lleguen los aperitivos, nosotros ya hemos desenfundado nuestros móviles y los críos sus Nintendos. Las armas están sobre la mesa. Y sólo se oye “te cambio tu Pokémon Legendario por el mío”. Por cierto, que nunca sé si el teléfono se pone a la izquierda o a la derecha de plato, a ver si Carmen Lomana publica un libro de buenas maneras y me saca de dudas.

Mi hijo escucha la perorata, levanta la cabeza del móvil y me mira con cara de asombro. “Hija, mamá, qué rollo. ¿Es que tampoco existía la electricidad cuando eras joven?”. Ahora si que me ha matao. Voy a ponerle un WhatsApp a su padre y se lo cuento.

P.D. Gracias a Paco Hernández por mandarme la imagen que ilustra la columna (y sacarme de dudas, de paso).

miércoles, 9 de mayo de 2012

Asimetrías


PUBLICADO EL 8 DE MAYO DE 2012 EN LA VERDAD

Tengo las pestañas del ojo derecho más espesas que las del izquierdo, lo cual me otorga un inquietante parecido al protagonista de “La Naranja Mecánica”. También tengo el hombro derecho más bajo que el izquierdo, lo que me da un aire (aún más inquietante) a Quasimodo. Soy asimétrica. Por fuera y por dentro. Vivo con mis asimetrías como tantos otros: Alaska colabora con Jiménez Losantos, Ana Belén y Víctor Manuel ruedan anuncios para el Banco de Sabadell, la ex mujer de José Bono declara que “Dejar de tener una vida pública era necesario” (y eso lo hace desde una exclusiva en el ¡HOLA!), Pitita Ridruejo sale en “Sálvame De Luxe” hablando de las apariciones de El Escorial y, a continuación, aparece Tatiana enseñando las tetas (aunque lo verdaderamente asimétrico sería verle las tetas a Pitita y que Tatiana hablara de la Virgen) y Carmen Lomana, que no coge el metro desde que Álvarez del Manzano era alcalde, escribe “Estoy indignada con la subida del transporte público, me siento perroflauta de corazón” mientras su Rolex choca contra el teclado del ordenador.

Las asimetrías de los demás son motivo de escarnio, crítica y descojone general (dan hasta para el primer párrafo de una columna), pero en uno mismo provocan desazón. Con la lluvia fastidiándome el alisado casero y convirtiéndome en un caniche por momentos, le digo a R. que estoy confusa, perpleja; que los simétricos de derechas me dicen que soy una roja y, los de izquierdas, una pija; que en estos tiempos donde todo el mundo se posiciona y lo tiene todo tan claro yo me siento como la mulata de “Imitación a la vida”, aquel melodramón de Douglas Sirk: demasiado negra para los blancos y demasiado blanca para los negros. R, agnóstico asimétrico que viste a sus hijos de nazarenos, me contesta que, además de echarme más rímel en el ojo izquierdo, lo único que puedo hacer es intentar meter bajo el paraguas a los que quepan y resistir el temporal como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie. Tras esa afirmación terminamos cantando por el Dúo Dinámico, claro. Pero lo que no sabía es que al finalizar la canción iba a acabar más asimétrica que al principio: me hice una contractura en la cadera derecha y ahora tengo unos andares que parezco el padre de Jesulín. Así que no juzguen muy duramente las asimetrías de hoy, que estoy escribiendo hasta arriba de Myolastán. 

P.D.: Para que luego digan que discutir no sirve de nada; a mí, al menos, me da tema para una columna. Gracias a mis simétricos y asimétricos favoritos por la conversación del sábado entre el canelón de pato y los saquitos de verduras: F., C., M. y R.

miércoles, 2 de mayo de 2012

A los pies de su señora


PUBLICADO EL 1 DE MAYO DE 2012 EN LA VERDAD

“Tener trabajo es vintage”, dice Rosa Belmonte. Pero vintage de lujo, añado yo (con su permiso, maestra), como tener un Balenciaga. Es lo más de lo más. Por eso las que habitualmente no han dado ni palo al agua se han puesto a currar, que a ellas no se les caen los anillos de Bulgari. Carmen Lomana declara que “El peor insulto es que digan que no trabajo”, y Carolina de Mónaco se va a hacer distribuidora Avon de un momento a otro: nada más que con las cremas reductoras que le va a vender a su hermano Alberto tiene para pagarle las clases de equitación a Carlota durante tres años. Celebrar hoy el 1 de mayo es más exclusivo que asistir al Baile de la Rosa.


Trabajar ha pasado de ser una maldición bíblica a una bendición, y ganarte el pan con el sudor de tu frente es lo mejor que te puede ocurrir, aunque te vayas solico a 800 kilómetros, aunque dejes aquí a tu familia, aunque no conozcas el idioma: A. ha encontrado trabajo en Portugal y en el Facebook tiene más felicitaciones que el día de su cumpleaños. Así que si usted es uno de esos afortunados con curro, aférrese a él con uñas y dientes. No se queje, no proteste. No se le ocurra tararear “Es una lata el trabajar” mientras archiva los informes, que Luis Aguilé se ha convertido en un símbolo de la contracultura, y vaya quemando los discos de Paco Ibáñez. Levántese todos los días a las siete de la mañana dando gracias por sus ojeras y su color cetrino. Si tiene un buen jefe (que los hay, me consta) guárdele fidelidad eterna. Y si su jefe le putea más que Meryl Streep a Anne Hathaway en “El diablo viste de Prada”, aguante como un campeón: es posible que se le acabe poniendo cara de José Luis López Vázquez o que, de repente, le salga una cofia y se despierte transmutado en Gracita Morales, que hay que ver qué cosas tiene el señorito, pero todo sea por seguir en el tajo. Aunque eso a mí no me pasa, claro, que yo tengo un jefe buenísimo, de verdad lo digo, que estoy a sus órdenes, Señor Director General. ¡Qué digo yo, Señor Director General! ¡Qué digo yo!... ¡Presidente! ¡Presidente!, que ese es el cargo que usted se merece. Póngame a los pies de su señora.

lunes, 6 de febrero de 2012

Los muslos de Beyoncé

PUBLICADO EN LA VERDAD EL 31- 01- 2012

Leo: “Beyoncé se convierte en una asignatura de la universidad”. Ni me sorprendo: tras las tesis sobre Belén Esteban y Carmen Lomana ya me espero cualquier cosa, que la estulticia no conoce fronteras. Sigo leyendo y descubro que el Departamento de Estudios sobre la Mujer y Género de la Universidad de New Jersey va a impartir próximamente la asignatura "Politizando a Beyoncé". ¿Cuál será el plan de estudios?: “Beyoncé: ¿Son sus muslos de este mundo? Análisis morfológico”. O “Invertir a corto plazo: Beyoncé y la cuna de su hija de 20.000 dólares”. Pues no, la van a estudiar como “agente social de cambio”, comparándola con grandes figuras del feminismo afroamericano como Alice Walker. Eso sí me sorprende: si ahora resulta que la liberación de la mujer pasa por los videos de Beyoncé, la última del AS tiene que ser el colmo del feminismo posmoderno. Y yo sin enterarme. Definitivamente, estoy viejuna y demodé.

Levanto la mirada del periódico y contemplo a mis amigas: han ido a la universidad, se han enamorado de petardos, se han enamorado de buenos tipos, se han casado, han parido, han adoptado, algunas se han divorciado (porque el buen tipo al final era un petardo), han mandado a sus hijos a la guardería con cuatro meses para poder incorporarse a su trabajo, han acabado renunciando a él porque tras ser madres las han ninguneando laboralmente, se han quedado en paro o, las que siguen trabajando, han comprobado que se tienen que dejar todos los días la piel en el pellejo, que diría Sofía Mazagatos (otra gran figura del feminismo a estudiar en New Jersey). Mis amigas han sido y son el sostén de sus pequeñas o grandes familias y, a veces, también el mío. Comen (y beben como cosacos cuando no están en plena operación bikini), rezan (poco, la mayoría) y aman (muchísimo). Y alguna que otra noche se ponen los tacones, salen a bailar y acaban cantando “All the single ladies” muertas de la risa. Y miran los muslos de Beyoncé con admiración (yo, que soy un bicho, los miro con envidia y una lupa buscando una sombra de celulitis que me confirme que las dos pertenecemos a la misma especie). Ellas son los verdaderos agentes sociales del cambio, pero ninguna ha sido objeto de estudio por parte de una universidad. Posiblemente porque no tienen los muslos de Beyoncé. Ni falta que les hace.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Haz las maletas

Publicado el 31 de Julio en LA VERDAD

Como todos necesitamos un poco de norte para no perder el sur, me pillan ustedes preparando las maletas para ir a Cantabria. ¿Recuerdan cuando uno viajaba con un trolley en la mano y un cigarrillo en la boca? Qué grande era ser joven y qué poco espacio ocupaba. Ahora parece que un maletón de Samsonite tenga la misma capacidad que un bolso de noche, ya que tienen que caber todos los “por si”: la rebequica “por si refresca”, los modelos “por si salgo” (cosa que nunca sucede), el paraguas “por si llueve” (cosa que siempre sucede), las chanclas y las toallas “por si hace bueno”, el Dalsy ibuprofeno (se me olvidaba lo de los genéricos, perdón) “por si el crío se pone malo”… Y luego, cierra la maleta: la última vez tuve que llamar a Falete para que se echara sobre ella. Y después, ábrela si es que recuerdas la combinación, porque si no te toca hacer más cálculos que Russell Crowe en Una mente maravillosa.

Y así, transportando maletones para los que necesitaríamos dos sherpas, nos encontramos el año pasado en León a Carmen Lomana de cuerpo presente, que diría Kiko Hernández. Con la mala suerte que tengo este verano me toparé con José Campos en guayabera por el Sardinero. A Carmen Martínez Bordiú seguro que no la veo, porque estará en algún viaje patrocinado persiguiendo gorilas. Ni a Bustamante, que ahora que ha adelgazado ya le dejan entrar en Ibiza (en Ibiza cuando te bajas del avión te miden la masa corporal, como en Cibeles, pero al revés: si tu índice supera el 18%, te deportan). ¿Cómo habrá entrado Joan Laporta, ahora que lo pienso? Pero seguro que todos ellos tienen un valet de chambre que les hace las maletas, que para eso los puso Dios en la tierra, para eso y para planchar los periódicos: mi marido, después de ver Downton Abbey, quería que le planchara La Verdad antes de leerla. Como intente llevarme a la caza del zorro, le pongo las maletas en la puerta. Aunque se las tenga que hacer yo.

jueves, 2 de junio de 2011

Las aventuras de Mario

A star is born. Mario Vaquerizo, por obra y gracia del reality Alaska y Mario se ha convertido en Marito, eclipsando a Alaska, a Paquirrín en la Buchinger y a todo bicho viviente. Porque Mario y Alaska (Marito y Olvi desde ya) protagonizan la mejor serie de humor de la temporada gracias a El Terrat y a la MTV: los tíos son tan listos que, en lugar de escuchar las propuestas de las televisiones generalistas, donde se convertirían en carne para la picadora en dos minutos, apostaron por el canal madre y padre de todos los realities. Y nos traen una versión de Epi y Blas pasados por la túrmix del modelneo donde al fin, y como en todo buen serial que se precie, hay boda.

Y Marito es la estrella... de Levante: se toma una cerveza y se va a teñirse las canas, se toma una cerveza y se va a sus reuniones surrealistas con el cirujano ("¿de dónde te voy a sacar grasa?" le pregunta el doctor), se toma una cerveza y se va al gimnasio, se toma una cerveza y se va a pinchar (también se las toma mientras pincha)... Marito bebe más que Don Draper en un mal día.

Pero lo mejor de lo mejor es la cantidad de comentarios descacharrantes por minuto que suelta esa boca: "Olvi, que es bromi", "Entre ser ordinaria y lo siguiente hay un paso, y ése es Mariah Carey", "Está cayendo un tormentón en Aranjuez que van salir las fresas como chochos esquizofrénicos", "Yo no entiendo a Dios, cómo puedo crear estas cosas, de verdad" dice refiriéndose a una lombriz. Y su nivel de inglés merece comentario aparte: "¿Cómo se dice reloj en inglés?" "¿Reloj? Swatch". "What is your name?" le pregunta a un niño de 5 años. "My name is Paul". "Noooo, tú no te llamas Paul, te llamas Pablo". El niño cuenta en inglés: "One, two, three... fourteen". "¡Anda, si sabe contar hasta quince!" Y Olvi levanta su ceja (bueno, intuimos que lo hace, porque no tiene cejas) y lo mira, unas veces con ternura, otras con ganas de asesinarle. Y todos nos derretimos con Marito, porque Marito es la mamarracha más simpática del mundo, que cae de maravilla a las madres y a la charcutera de El Corte Inglés ("Póngame jamón york. Pero del mejor"). A Marito te lo puedes llevar hasta a un encuentro de los jóvenes con el Papa, porque acabará versionando Juntos como hermanos y hablando de Prada con Benedicto XVI. Marito es Bambi con camiseta de Los Ramones, aunque intente poner cara de malote para marcar pómulo en las fotos. El secreto de Marito es que no pretende parecer culto ni divino (tomar sidra El Gaitero en vez de Taittinger ayuda mucho); de hecho la unica pretensión de Marito es estar más delgado sin dejarse las cervezas y las cortezas de cerdo. Y ese sueño lo tenemos todos.

La serie es un no parar de secundarios de lujo (los padres y la hermana de Mario, la madre de Alaska -"Pablito, la madre de Alaska se llama América, como el país"-, Nancy Travesti) y de special guest stars: Carmen Lomana ("Voy a tomarme unas vacaciones que se me está poniendo una cara de proletaria..."), David Delfín, Amenábar (al que invitan a una burguer-party) o el gran Fabio McNamara ("Cada maricón es un mundo"). Sólo faltan Charo Baeza y Juan Gabriel y ya estamos todos.

El centro de operaciones de Olvi y Marito es su casa, fotografiada para ¡HOLA! hace ya unos años y que debe de haberle provocado a Joaquín Torres una apoplejía debido a un shock cromático: en su casa conviven el maravilloso cuadro del Sha de Persia y Farah Diba de los Costus y las pinturas de Fabio McNamara con una vitrina que más quisiera para sí la tita Asunción. Es lo mismo que les hace colaborar con Federico Jiménez Losantos: su coherencia es la incoherencia total.

Y después de ver su casa, entendemos perfectamente que los Salones Imperio fuera uno de los lugares barajados para celebrar la boda: pueden visitar su web (otros que, al igual que la Asociación de Cerveceros de España, no van a tener dinero en el mundo para pagarles la publicidad) pero las fotos no les hacen justicia. A Alaska le chiflan "sus columnas de trampantojo de mármol azul, su techo rosa, sus lámparas de cristal… y su fuente de burbujas de agua rosa". Auténtico estilo salón de té puesto por futbolista retirado a finales de los 80. Y Mario le dice al dueño "oiga, señor, cuando venga algún moderno y quiera cambiarle la decoración, usted diga que no, que esto es precioso". Yo, que soy tan influenciable, estoy por casarme de nuevo allí, eso sí, con traje de novia de Antonio Ardón y peinado de Rupert, para estar a juego.

Marito tiene ya más fans que Chita en el Planeta de los Simios. Definitivamente, quiero un Canal 24 h. de Alaska y Mario. O que den las uvas, en su defecto. Porque, definitivamente, a star is born. Bueno, lo pongo en español por si lo lee Mario: ha nacido una estrella.

jueves, 20 de enero de 2011

Rebajas, saldi, sales, solde

Me voy de rebajas. Sí, así soy yo: una mujer loca, reincidente y aristotélica, porque ya sé que voy a pasar por el famoso silogismo rebajil:
- si está el color, no está la talla
- si está la talla, no está el color
- si están el color y la talla, no está rebajado: es avance de temporada (arg!).

Al final, te compras algo por eso, por comprarte algo. En rebajas tendrían que cambiar los nombres de las prendas: el little black dress se llamaría "el vestido que me está un poco justo, pero esta barriga la pierdo yo en dos semanas cenando fruta" y los stilettos "estos zapatos que me machacan el dedo pequeño, pero los llevo a la horma y ya está". Sí, es cierto: todo es fondo de armario porque se queda ahí, en el fondo, y nunca sale. Tengo una línea completa denominada "Me lo compro por si tengo algo", y luego el algo es en verano y ahí estás tú, mirando el vestido de lana y rezando para que las comuniones se hagan en febrero. Un desastre.

¿Y las tiendas? En Adolfo Domínguez parece que haya entrado Carmen Lomana puesta de anfetaminas hasta el Rólex, y en Zara que Amancio Ortega le haya encargado la redecoración de la franquicia al demonio de Tasmania. Y una cola (perdón, fila, que no estaba Nacho Vidal) para pagar que parece que lo regalan.

En fin, que todos estamos de rebajas: ¿o es que a usted no le han rebajado el sueldo? Excepto si es usted ex-presidente del Gobierno, que entonces tiene sueldos (y varios) de plena temporada. Otra cosa es la rebaja moral, claro, pero ahí un presidente actual le gana a los ex: La Cosa entró en L'Infedele, un programa de televisión donde se hablaba del caso Ruby (y no precisamente para glosar el gusto de La Cosa por las menores de edad), y dijo todo tipo de lindezas. Iva Zanicchi se quedó solica defendiéndole (está estupenda, pero se podía haber quedado cantando La orilla blanca, la orilla negra en lugar de apuntarse al Partido de la Libertad, que tiene guasa el nombre) mientras que La Cosa era puro pantojismo: le faltó soltar aquello de "¡¡ESTOY CANSADA DE LA FAMILIA RIVERA!!". Y no me extraña, porque hasta servidora está cansada de la familia Rivera: que si Charo Vega habla del affaire Fran-Lolita y del "refreguetón" Canales Rivera-Lolita (Lolita convertida en el ídolo de una generación, en una cougar con bata de cola, en nuestra Demi Moore nacional ¡quién lo iba a decir!), que si el refregueteado Canales pone a caldo a Fran, que si el tío Antonio pone a caldo a Canales, que si ahora Fran entra en "Sálvame", que si Canales se mosquea y se va... parecen la tribu de los Brady a punto de un exorcismo. ¿Ven? Los Rivera se rebajan. De nuevo.

Una familia que no se rebaja, sino que aumenta (y que también me tiene hasta la peineta) es la Bardem Cruz, ya que fueron padres de un niño el sábado. Del niño aún no ha trascendido el nombre (Óscar le iría de perlas), pero el parto ha sido haute couture, en el Cedars-Sinai de Beverly Hills, del que salen ya los niños con el book bajo el brazo y las madres liposuccionadas. Portada de ¡HOLA!: "Las fotografías exclusivas de los momentos más emotivos vividos en el hospital de Los Ángeles". Digo yo que serán igual de exclusivas y de emotivas que las que hicieron cuando tuve a mi hijo: la sala de espera parecía la boda de Farruquito. "¿Has llamado a tus hermanos?", "¡Yo he llamado a tus sobrinos! (catorce)", "¡Pero si no cabe nadie más!", "Pues vamos a comer algo, que esto va pa largo". Y yo allí, con los dolorerls, que diría Chiquito. Así que si ¡HOLA! hubiera hecho fotos de mi parto, hubieran aparecido treinta personas comiendo pizza en la puerta del hospital. Todo finísimo, oiga.

Felices rebajas.

viernes, 30 de julio de 2010

Bisuta

Las joyas de la corona son, de momento, más del estilo de las que llevaba la mujer de Farruquito en su boda que de la tiara prusiana que lucía Letizia en la suya. Les confieso una cosa: me aburrí. ¿Por qué? Porque Tele 5 lleva 12 años haciendo el mejor casting posible para este programa a través de Gran Hermano, por lo que comer con la boca abierta y rascarse los mismísimos con la mano derecha mientras te haces el moco con la izquierda lo hemos visto en infinidad de ocasiones. Que no sepan lo que es el decoro ("la ordenación de los adornos de la casa", dijo el uno, "no, las cosas que te pones encima", dijo la otra), que quieran ir a comprar "a la Chanel y a la Dior" o que no conozcan el nombre de pila de Mª Dolores de Cospedal lo veo ya hasta normal después de años de yoyas, peleas, edredoning y patadas al diccionario.

Servidora esperaba auténtico macarrismo poligonero, del bueno, del que saldría de un hijo nacido entre Bea la legionaria y Paquirrín, pero todo se quedó en lugares comunes: morirse después de ver Ibiza (¡¿?!) o mientras conduces un Ferrari (si yo fuera Pere Navarro anotaba el nombre del pollo y le impedía acercarse siquiera al concesionario), tatuajes ("ya verá cuando esa estrella que lleva tatuada en el hombro se convierta en una medusa con los años", le dijo a una concursanta Nacho Montes), piercings y mucho pelo de la dehesa. En fin, nada nuevo bajo el sol: son el fruto de 12 ediciones de un GH convertido en referente estético y moral. Aunque que se den cuenta de que hay que dejar de reivindicar el eructo como signo de autenticidad me hace no perder la esperanza en el ser humano.

Pero ¿para qué quieren estos muchachos las clases de buenos modales? ¿Para darle la mano a la dependienta del Berska? ¿Para comerse con cuchillo y tenedor una Burguer Cangreburguer? (si Calamardo les deja entrar, claro, que mi Calamardi es muy suyo). ¿Para hacer una exégesis del último discurso de Zapatero mientras bailan reggaeton? Menos mal que el profesor José Liberto López de la Franca, jefe de la Casa de Su Alteza Real el Infante de España don Leandro Alfonso de Borbón (doble ¡¡¿¿??!!), les ha enseñado a hacer una reverencia delante de los Reyes, porque es cuestión de tiempo y de un infarto de Jaime Peñafiel que Felipe y Letizia, en su política de acercamiento al pueblo, acaben recibiéndolos en Zarzuela. O que el premio sea convertirse en novio/a de los pequeños de la Casa Real sueca, a los que les va mucho el mundo choni. Al final esto es Princesa por sorpresa 3.

Pero la verdadera gracia podría estar en hacerles un seguimiento cuando acabe el programa y vuelvan a sus lugares de origen: después de pasarse media vida intentando ser los más chulos del barrio les lloverán collejas a cascoporro cuando se desmarquen con un "Jessi, mona, ¿me pasas el calimocho, por favor? Graciassss", o con un "Ay, querida, me encanta como te sienta ese petit robe noire de Tony Modas". Ahí sí que hay espectáculo.

Echo de menos entre el profesorado a auténticos expertos en la materia: Nacho Montes les enseña dicción, cuando ahí debería estar Tamara Falcó. Un "¿sabesss?" bien dicho o colocar un "estupendo, todo fenomenal" cuando te están preguntando si es cierto que has empotrado el mini contra un VIPS requiere años de experiencia. Y una master class de Nati Abascal enseñando cómo hablar sin mover la boca después de hacerte un lifting para que no te tiren los puntos sería la guinda.

Y de la suerte que tenemos los cartageneros, qué me dicen. Cada poco tiempo aparece un excelso representante de nuestra tierra y nos da prestigio donde quiera que va: Federico Trillo, Chiqui GH y, ahora, Pepe (reapellidado como Complementos por Nacho Montes). Creo que es la primera vez que hubiéramos preferido que junto a su nombre apareciera Murcia en lugar de Cartagena. Eso sí, nuestro Pepe le dio la primera en la frente al profesor Montes, porque si la elegancia consiste en ir adecuadamente vestido en función de la ocasión, Nacho Montes se columpió. Apareció en la playa del ZM creyéndose que estaba en Venecia contemplando a Tadzio, ataviado con una chaqueta azul marino a rayas y pantalones rojos, mientras que Pepe Complementos, mostrando su pecho depilado y sus gafas de sol tamaño Isabel Pantoja se baja del avión y no ha dormido nada durante el vuelo, iba perfecto. Una lección más de saber estar y de WordPerfect desde el cantón.

De remate, en "Resistiré, ¿vale?" (la versión actualizada de "La Clave"), grupo de expertos debatiendo: Bea la Legionaria, Amor, Kiko Hernández, Josie (¿por qué no está Josie como profesor?; aún recuerdo sus frases maravillosas en Supermodelo -"hay que rebuscar en la charity"-), Jimmy Jiménez Arnau y Bienvenida Pérez como Special Guest Star, que se apresura a levantarse y a saludar a Lomana estrechándole la mano y no con dos besos, que ella tiene una exquisita educación británica, mientras le suelta que ya era hora de que una mujer como ella hiciera algo por la juventud de este país.

En fin, que nos vamos a pasar todo el verano con esta panda. Ahora sólo tenemos que esperar a que vayan saliendo y nos cuenten en el Interviú todo lo que han aprendido mientras se tapan el mismísimo con la Perla Peregrina. Todo finísimo, oiga.

lunes, 7 de junio de 2010

HOLA TOUR (o de cómo me encontré a Carmen Lomana en el Parador de León).

"He estado fuera unos días". Es lo que más me gusta responder (pronunciado con s líquida y casi sin mover los labios, al más puro estilo Tamara Falcó) cuando me preguntan aquello de "Hija, ¿dónde te metes?", porque "He estado fuera unos días" puede significar tanto que me he ido a Saint-Tropez como que he pasado 48 horas detenida, y a servidora (ya lo saben) lo que más le gusta es jugar a la ambigüedad.

Pero a ustedes se lo cuento todo: ruta de Paradores por León y Galicia con línea de meta en Santiago para abrazar al santo. No, lo que yo he hecho no se puede considerar "Camino de Santiago", porque lo más parecido a un peregrinaje fueron mis viajes al cuarto de baño debido a que nos empeñamos en hacer una comparativa entre todas las Denominaciones de Origen de los vinos gallegos que, por lo visto, son demasiadas para mí y para mi colon (irritable). Acompañados por el reconocido crítico gastronómico Miguel P., nieto del Marqués de Mombuey (el inventor de las rebajas), su encantadora esposa Mamen A., a la que desde aquí proclamo como sucesora de Pepe Domingo Castaño en el Carrusel si al final Pepe Domingo se va a Tele 5 siguiendo a Paco González, y su no menos encantador hijo, pusimos rumbo a las tierras del norte sin saber las sorpresas que el viaje nos iba a deparar.

Primera noche parada en Olmedo, en la Gran Posada La Mesnada. ¿Y saben lo primero que me encuentro? ¡Páginas del HOLA enmarcadas! Todavía hay gente que está peor que yo de la cabeza, pienso, y atraída como Terelu por los brillos, pego mi nariz al cristal. ¡No puede ser! ¡Pero si son Gonzalo de Borbón y Mercedes Licer! Los Mismísimos se habían casado en la capilla de La Mesnada. Corriendo busqué aquel santo lugar y me arrodillé ante el Cristo que santificó la unión de tamañas personalidades. Oré con el debido recogimiento por el alma de Don Gonzalo (momento que quedó inmortalizado por mi fotógrafo de cabecera), pedí por la salud de la familia Borbón, por su vuelta al trono de Francia y por una aparición de Mercedes Licer en el De Luxe. Pero aún me aguardaba otra sorpresa mayor: adivinen en que habitación dormí esa noche. ¡En la suite nupcial de los Mismísimos! Arrobada e insomne ante tamaño acontecimiento, daba vueltas en la cama mientras me parecía oler un ligero aroma a whisky, prueba evidente de que el espíritu de Don Gonzalo aún vagaba por allí.

Tras el trance místico-legitimista, rumbo a León. Y allí, en el Parador de San Marcos, una nueva aparición: CARMEN LOMANA de cuerpo presente, que diría Kiko Hernández. Oh, Señor, ¿qué he hecho para merecer tanta generosidad? En la recepción del Parador, móvil en mano (creo que contestando a una entrevista), vaqueros ajustados, botas de cuero marrón moteras (se las habrás regalado Pilar Rubio, que es muy del tema), blusa floreada sin mangas, melena al viento y poco maquillaje. Yo, con mi hijo doliente (unas anginas muy oportunas y 39,5º de fiebre), esperando a que nos den habitación, sentadica en un tresillo mientras mi marido desarrollaba una desconocida habilidad como señalero de aviones, porque sólo le faltaban dos bastones luminosos para avisarme de que la Mismísima estaba allí. "Que ya la he visto, que ya la he visto" le indicaba yo en código morse con mi legendaria caída de pestañas.

Carmen hablaba apoyada en una mesa con más años que ella mientras la gente la miraba de lejos y su novio le hacía fotos de recuerdo. Los leoneses, que son muy suyos, la contemplaban como se miran los escaparates de Cartier, sin entrar, hasta que una señora se acercó a ella invadiendo su espacio vital y dijo para sí misma en una suerte de mantra "Sí que es ella, sí que es ella. ¡Qué guapa!". Carmen levantó la vista y la bendijo con una mirada afirmativa que, en el código morse pestañil que sólo hablamos las grandes, quería decir "Sí, señora, soy yo". En ese momento estuve tentada de llevarle a mi hijo para que Carmen le impusiera sus manos cargadas de Cartieres y Pomellatos y lo sanara, porque Carmen parecía una aparición mariana y veraniega, con su melena rubia y su blusa floreada. Pero me dieron la habitación y yo, que como Belén Esteban soy madre antes que nada, subí a mi aposento, dejando atrás a la Mismísima.

No volví a ver a la Lomana, porque yo no soy como Pitita Ridruejo, a la que se le aparece la Virgen en días alternos, y los special guest stars que vimos posteriormente quedaron eclipsados por la Mismísima: el padre de Zapatero, también en el Parador de León (yo no lo vi, se lo toparon Miguel P. y Mamen A.), y Antonio Garrido poteando con su nueva novia en Santiago de Compostela. Pero no había color.

Así que tras estos encuentros inesperados una idea comenzó a rondarme la cabeza: al igual que en Los Ángeles te pasean en autobús enseñándote las mansiones de los actores de Hollywood ¿por qué no hacer una ruta temática, un HOLA TOUR de los Santos Lugares donde podamos visitar los sitios donde nuestros favoritos han pasado sus mejores momentos?: apoyarnos en la mesa de Carmen Lomana, dormir en la alcoba nupcial de D. Gonzalo de Borbón y Mercedes Licer, hacer un crucero en el barco donde iban Marujita Díaz y Parada, acabar con el mini-bar de la habitación del hotel Villa Magna donde Naty Abascal vendía los modelos de Óscar de la Renta o sudar en el gimnasio donde se enfrentaron Ana Obregón y Victoria Beckham. Ni NO-TYPICAL, ni SPAIN IS DIFFERENT ni leches en vinagre: el HOLA TOUR sería un reclamo turístico imbatible. De hecho estoy convencida de que en el Parador de León han puesto sobre la mesa una placa en bronce y letra gótica donde dice: "Aquí se apuntaló Carmen Lomana". Me juego el cuello.

P.D.: En breve encontrarán en esta página la crítica gastronómica de los restaurantes visitados en nuestro HOLA TOUR realizada por Miguel P.

domingo, 21 de marzo de 2010

Pititismo

Me encantan las reuniones excepcionales, llenas de elegancia y solidaridad, y que además son noches inolvidables. Entenderán que esto no lo digo yo, lo dice ¡HOLA!, entre otras cosas porque mis reuniones sólo son solidarias con las empresas vitivinícolas de la región y, en consecuencia, son absolutamente olvidables (pruebe a tomarse varias botella de Jumilla y a recordar algo al día siguiente). Esta vez la reunión excepcional es en el Museo Thyssen y su objetivo es recaudar fondos para Haití. Paradoja: lo que para unos es un desastre, para otras es la oportunidad de estrenar lifting.

Me miran las pititas de las fotos con su ácido hialurónico recién infiltrado. Yo veo sus caras deconstruidas como la tortilla de Adriá y ellas ven la mía, también de tortilla pero del bar Paco. Y me pregunto si no va siendo hora de que me apunte a la nueva cocina.

¿Ven? El pititismo lo invade todo. En mi propia pandi, que a este paso dentro de poco va a ser cuchipandi, ya hemos comenzado a hablar del tema: que si los surcos nasogenianos, que si una rinoplastia, que si una blefaroplastia... (como verán, manejamos un vocabulario que ni el doctor Planas). Estamos siendo contagiadas por el pititismo, una pandemia que se propaga a través de las portadas del ¡HOLA! a una velocidad de vértigo, que afecta mayoritariamente a las mujeres a partir de los 40 y que tendrá su punto álgido de contagio cuando comience la operación bikini. Y la OMS sin enterarse. Nadie está a salvo, ni siquiera usted, que se compró 30 botes de gel desinfectante para la casa y 20 tamaño bolso para que no se le pegara la gripe A, que piensa que no le va a afectar esa enfermedad, que va a cumplir los sesenta sin contagiarse porque se siente muy a gusto consigo misma y defiende la naturalidad a ultranza. Pero ¿usted no se depila, no se tiñe, no se ha arreglado los dientes? Pues tenga cuidado, mi querida amiga. No, no le estoy recomendando que se deje bigote para disimular el código de barras del labio superior, simplemente le alerto ante la facilidad de propagación de esta enfermedad. Puede estar incubando un pititismo si, además de pensar en hacerse un retoquito:

- comienza a decir frases de tipo "estoy enamorada de la vida", "una de mis aspiraciones es seguir aprendiendo como madre", "soy femenina, no feminista"

- quiere convertirse en diseñadora de joyas de la noche a la mañana

- tiene en su mesilla de noche "100 personajes que hunden España" de Curri Valenzuela, a saber: Zapatero, Almodóvar, Jorge Javier Vázquez, Pilar Bardem... (pero ¡sorpresa! también aparecen Horatio Caine ¡y House en la reedición! - lo de la reedición es otra sorpresa-)

- considera que tener una mucama inmigrante es involucrarse en labores humanitarias

- le pone José María Aznar y le ve un puntito a Jiménez Losantos

- baila sevillanas

- le ha encargado un traje a Vicky Martín Berrocal para bailar sevillanas

- cree que Enrique Ponce y Paloma Cuevas son la pareja más elegante de España

¿Presenta ya alguno de estos síntomas? Pues tenga cuidad, la enfermedad acecha; empiece con los antibióticos de amplio espectro. Aunque a lo mejor siempre ha querido usted ser pitita. Si es ese su caso, ya saben: "Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que soñó de sí misma". Y, por favor, si se convierte en pitita hágase de la variedad "me lo paso todo por la peineta porque tengo pasta y edad para hacerlo", como Lomana, la duquesa de Alba, Naty Abascal o Carmen Martínez Bordiú, que han superado la barrera del ridículo. Lo único que les pido es que no intenten convencerme de que están así de estupendas porque duermen ocho horas y beben mucha agua. Y no olviden que entre el pititismo y el patetismo sólo hay una línea. De expresión.

viernes, 5 de marzo de 2010

Palominos

Los trapos sucios se lavan en casa. Pero si no se los lava uno mismo es posible que su mucama salga en un programa de televisión contando si usted deja palominos en los calzoncillos. O si ingresaba en su nombre fajos de 3.000 euros una vez por semana, que viene a ser la correspondencia del palomino con el mundo folklórico. Y si además de mucama tiene usted chófer, niñera, jardinero, tata y satélites similares, ni les cuento: la posibilidad de que relaten con pelos y señales su tendencia natural a hacerse el moco mientras ve el telediario se multiplica hasta el infinito y más allá.

Que se lo digan a Lina Morgan, a Tita Cervera o a Isa P.: la cantidad de gente que ha salido en los últimos tiempos poniéndolas a parir ("contando mi verdad", que dicen ellos) es tremenda. Aunque podría ser peor: imaginen que ven La ceremonia y cogen ideas (y aquí viene un spoiler, aviso: en la peli de Chabrol Isabelle Huppert y Sandrine Bonnaire, la criada, le dan matarile a Jacquelinne Bisset y a su familia). Pero cuando te están poniendo a caldo en televisión no creo que eso te consuele mucho. Y es que desde la desaparición de Gracita Morales y Rafaela Aparicio el servicio se ha quedado sin referente moral, lo que ha posibilitado la llegada al poder de nuevos líderes mediáticos en el mundo mucamil como el chófer de la Pantoja. Así nos va.

Ni siquiera servidora, que está libre de toda sospecha, resistiría que alguien con quien trabajo hablara de mí: dependiendo de la mala leche y de lo que te paguen, mi hijo podría pasar de ser un niño vivo y con carácter a un pequeño cabrón que no para quieto un momento, yo, de vivir en un caos creativo y encantador a ser la tía más desastre y desordenada del mundo, y mis compañeros podrían dejar de pensar que soy una persona responsable y preocupada por su trabajo (porque pensáis eso, ¿verdad?) a ser una ciclotímica absurda que se tuerce con los cambios meteorológicos. ¿Ven? Es como si tu vida fuera examinada por el equipo del CSI después de tres guardias seguidas. Y si Grissom te echa el ojo seguro que descubre un cadáver en el armario. En mi caso sería por homicidio involuntario, porque una nunca lo hace a mala leche, pero sólo por la edad que tengo -de cuarenta para veinticinco, que estoy cada día más más joven- debo de tener algún que otro muerto por ahí.

Ya lo dice mi madrina: "el servicio te tiene que tratar de usted". Como verán mi madrina siempre me da sabios consejos, como el de que a partir de cierta edad "hay que ponerse una manguita", adelantándose a la teoría de que los brazos son las nuevas piernas. Pues eso, a partir de ahora se acabó el buenrrollismo: que me llamen "Señora Palo". Por si acaso.

Y más palominos:

- "I love Escassi"
: no tiene mérito ninguno. Ni encontrar a las participantas (se pone uno en la puerta de Corporación Dermoestética, Sección Reclamaciones, y ya está) ni ligarse a Escassi (que tiene un corazón tan grande que no le cabe en la porteñuela) ni seducirlo. Yo haría un "I love Enrique del Pozo", que eso sí que tiene mérito: a ver quién es la ¿guapa? que puede tirarle los tejos sin poner cara de angustia. Aunque yo apostaría a que dentro de poco podremos ver un "I love José María Aznar": este hombre se está convirtiendo a pasos agigantados en uno de los nuevos rostros de Tele 5. Lo tiene todo: abdominales, melenica, pulseritas, una capacidad de meter cizaña sin límite (a sus últimas declaraciones me remito) y, además, es amigo de Berlusconi. Al tiempo.

- "MQB" (o como leches se llame): por petición popular vía facebook. Y qué quieren que les diga: Pilar Rubio está estupenda (¿somos ella y yo de la misma especie?, pregunto), lo de Belén me recuerda a un rock&roll que bailé hace años con mi prima en las fiestas de la playa y me metí un leñazo que pa qué, y entiendo que Lomana se niegue a ponerse determinados estilismos, porque esa tendencia natural de vestir a las chicas como vedettes de La Maña y a los chicos como patinadores ucranianos es tremenda. Propongo a Hong Kong Blues como jefe de estilistas del programa, que algo aprenderemos.