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miércoles, 20 de enero de 2016

LA CARTA

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 19 DE ENERO DE 2016

Le escribía Quevedo a Manuel Serrano del Castillo que “todos deseamos llegar a viejos, y todos negamos que hemos llegado”. La frase tiene su mérito, sobre todo porque la formuló antes de conocer a Isabel Preysler, la mayor negación posible de la vejez. Pero por mucho que se intente, uno sólo puede negar los años hasta que los ve negro sobre blanco: recibe mi santo una carta donde se le invita a ir a un “acto muy especial donde le mostraremos las últimas novedades relacionadas con su salud. La invitación es personal e intransferible para personas mayores de 50 años”. Tal cual. Y ya tenemos melodrama a lo William Wyler, que una carta lo mismo te tira por tierra la coartada de un asesinato que te trunca el espejismo de la juventud. Desde entonces, mi santo no levanta cabeza. Sólo le falta que le llegue la Tarjeta Dorada de Renfe para irse a Benidorm con la madre de Belén Esteban.

La carta ha sido la confirmación de lo que sospechábamos, porque los primeros síntomas del viejunismo nos llegaron viendo la constitución del Congreso, un hemiciclo llenetico de juveniles donde ya -casi- no conocemos a nadie. Peor que cuando sales de bares y te encuentras a los hijos de tus amigos. Ah, ahí está Patxi López, menos mal, uno de nuestra época, que por mucho que Patxi se crea mocito porque escucha a los “Yeah Yeah Yeahs”, un tío que le compró a Joaquín Almunia su primer tocadiscos por 13.000 pesetas es viejo. O, por lo menos, viejoven: “Por dentro cheerleader y por fuera Matusalén”, canta Ojete Calor. Esa es nuestra tragedia.


Para consolarme, me hago una infusión de menta-poleo mientras veo el florecer del amor en la tercera edad. Teresa Campos y Edmundo Arrocet, el artista antes conocido como Bigote, dan una entrevista juntos en “Sálvame De Luxe”: como dos tórtolos enamorados, como dos tóntolos al fin y al cabo, la Campos se empeña en que Bigote cante rancheras, en que imite a Cantinflas y en que sonría. Igualica que cuando Isabel Pantoja entró por teléfono en “Hable con ellas” (sí, aquello) y le dijo a Chabelita que hablara en inglés. “Tú tienes que demostrar lo que vales”, ordenó. Esa es la tragedia de Chabelita, que no ha podido demostrar nada. La mía es que ya me queda menos tiempo para demostrar algo.

BONUS TRACK: Aquí va "VIEJOVEN" de Ojete Calor.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Interna


PUBLICADO EL  MARTES 11 DE NOVIEMBRE DE 2014 EN LA VERDAD

Sábado por la tarde. Mientras yo intento escribir, mi hijo se pelea con su prima a grito pelao y la música de “El Barrio” entra por la ventana de la buhardilla. No me hace falta escuchar ni una canción de “El Barrio” para saber que no me gusta, y puedo decirlo sin conocimiento de causa porque soy columnista, y los columnistas opinamos de lo que nos de la gana sin tener ni idea: es la esencia de nuestro trabajo. Pero pongo la oreja y me reafirmo, que me taladra la cabeza un flamenquito popero con un poco de quejío digerible del que le gusta a los señoritingos de cuarta generación, que también son de barrio, pero del de Salamanca, ese barrio donde los primos no se pelean porque uno está interno en Suiza y el otro en Londres, y así las señoras podemos dedicarnos tranquilamente a escribir nuestras columnas para la hoja parroquial, tomar el té con Cuqui Fierro y organizar rastrillos benéficos. Que me gustaría a mí haber visto a la Preysler quitándole las cacas a Anita, limpiándole los mocos a Tamara, poniéndole los lazos a Chábeli y explicándoles los hiatos, los diptongos y las divisiones con decimales a Enriquito y a Julio José. Al internado y chimpún, hombre ya. Y cuanto más lejos, mejor.

Aunque lo mismo la que se va interna soy yo. A descansar de móvil y de niños; a reposar a un colegio, a un convento de clausura o al talego, que es el sitio de moda: hay más famosos allí que en la Buchinger. Que no sé de que te quejas, Isabel. Si vas a ser la reina de la galería, sin líos, sin periodistas, sin los críos dándote disgustos, que hay que ver qué trabajo dan. Que a mis amigas les ha dado por reproducirse, y están las pobres todo el día con cara de sueño y con la teta fuera. Las que están en edad de procrear, claro, que las otras están (estamos) premenopáusicas perdías. Pero yo no pongo la mano en el fuego por el climaterio de nadie: miren a María Teresa Campos, a la que le pregunta Ana Rosa si hace cositas con Bigote. Cositas. Pues espero que las cositas las hagan con protección, que Teresa es capaz de quedarse embarazada de trillizos sólo por darle en los morros a Ana Rosa y a sus gemelos. Menudas son las Campos.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Más estrellas que en el cielo


PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 11 DE MARZO DE 2014

Entiendo de estrellas lo mismo que de pavos preñaos. De las únicas que sé algo es de las de bótox y hueso, que hay que ver cómo estaba el patio (de butacas) la noche de los Oscar: entre estiramientos, ácidos hialurónicos y trasplantes capilares, parecía la sala de espera de “La muerte os sienta tan bien”. Estrellas que se resisten a apagarse y que ven, con resignación, cómo nacen supernovas que dan el lupitazo, enanas marrones que se pegan el patakazo en la alfombra roja y astros que mezclan tantos tonos de tinte que consiguen un color que no está ni en la pantonera: Travolta no es que necesite a Rupert, es que necesita a Eduardo Manostijeras.  

Por eso, por no saber nada de las estrellas del cielo y demasiado sobre las de la tierra, nos fuimos a observar el firmamento. Aldebarán, Alfa Centauri, Sirio, la galaxia de Andrómeda, las Pléyades: el espacio está lleno de nombres sugerentes y evocadores. Y como soy tan ignoranta, si me dicen que aquel planeta de allí es Tatooine, que el de al lado se llama Alderaan y que en las noches despejadas puedo ver los Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser, también me lo creo. De hecho, estoy convencida de que algún tipo que me llevó a mirar las estrellas me la pegó inventándose la mitad. En cambio, si te llevan ahora sacan un móvil con una aplicación que te dice los nombres exactos de las constelaciones. Más científico, sí, pero menos romántico: los hombres que te enseñan las estrellas a través de las pantalla de un teléfono son los mismos que te mandan iconos de flores por WhatsApp en lugar de enviarte un ramo de tulipanes a casa. Así estamos.

Pero, a pesar de los mangurrianes, es hermoso descoyuntarte el cuello buscando la Osa Mayor, saber identificar la Estrella Polar, mirar la luna a través de un telescopio, observar las franjas de Júpiter y contemplar la nebulosa de Orión rodeada de aficionados a la astronomía que te hablan del cielo con más pasión que Mister Spock en un planetario. Y eso que no saben que en el firmamento patrio acaba de nacer una nueva estrella: Chabelita ha sido madre de un niño, un astro más que será atraído por ese gran agujero negro que es Isabel Pantoja. “Para agujero negro Falete, que se lo traga tó”. Pues también. 

Nota: Vimos las estrellas gracias a la Asociación Astronómica de Cartagena. Una experiencia estupenda puesta en marcha por un puñado de locos apasionados que se pasan la vida mirando al cielo. http://astronomiacartagena.blogspot.com.es




miércoles, 13 de noviembre de 2013

Hablemos de sexo


PUBLICADO EL MARTES 12 DE NOVIEMBRE EN LA VERDAD

Pues hala, ya se ha confirmado: la hija de Pantoja está embarazada. Se confirmó en el mismo instante en el que cumplió los dieciocho; hasta ese momento todo el mundo punto en boca porque era menor, pero igual daba porque los de “Sálvame” llevaban la cuenta atrás esperando a que llegara el día para poder soltar la bomba del bombo y, mientras tanto, iban dando pistas a lo Gila: “Alguien ha dejado embarazada a alguien…”. Y ya han podido decir que el primer “alguien” es un perla de diecinueve años que tiene otro hijo de dos con una muchacha con la que estuvo cuatro meses. Ole. Y el segundo “alguien”, la niña antes conocida como Chabelita y ahora como Isabel II desde que su madre pidió que la llamaran Isabel, “que es nombre de reina”. Ole con ole. Y ante esta situación, Isabel I de Cantora se saca un comunicado de la bata de cola y suelta que el embarazo de su hija “ha sido fruto de una relación estable y duradera de amor, así como plenamente consciente y deseado”. Con dos peinetas.

Pues qué suerte, porque la mayoría de los embarazos de las adolescentes son plenamente inconscientes y no deseados. Y eso se explica oyendo las preguntas que lanzan los chavales en los consultorios sexológicos, que mucho trelerele y mucho restregar la cebolleta, pero no tienen ni idea de cómo evitar un embarazo. Y no me extraña: a mi hijo le han explicado esta semana la reproducción, pero algo se les ha escapado porque, cuando terminamos de repasar, me pregunta “¿Y por dónde entran los espermatozoides del hombre en el cuerpo de la mujer?”. Normal: es como si explicas el aparato respiratorio sin decir que el aire entra por la nariz. Y entonces hay que tener LA CONVERSACIÓN. Y me encomiendo a Santa Elena Ochoa para que me ayude, que ya podía dejarse de tantos libros de Ivorypress de a 4.000 euros el ejemplar y volver a la tele en horario infantil para contar lo de la abeja y la flor en versión 2.0. No se trata de ver a Pocoyó enseñando a los críos a ponerse un preservativo, pero seguro que hay alguna forma de educarlos para evitar males mayores cuando llegue el momento de tener relaciones sexuales. También es cierto que algunos adolescentes lo saben de sobra y no toman precauciones porque tienen menos autocontrol que Falete en un bufé libre. Pero esa es otra historia.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Campanadas a medianoche

PUBLICADO EL 27 DE DICIEMBRE EN LA VERDAD

Tengo el gafe con la Nochevieja. En la última noche del año siempre me han ocurrido toda una serie de catastróficas desdichas: desde los calamares rellenos que me sientan como un tiro hasta las uvas malignas que se me atragantan (una vez mi madre estuvo a punto de hacerme una traqueotomía con el cuchillo jamonero y un boli BIC), han sido varios los desastres que me han hecho empezar el año maltrecha en el sofá haciendo zapping por todos los especiales de Nochevieja, justo castigo por no haber seguido los consejos de Rappel, porque nunca he llevado ropa interior roja ni, por supuesto, tampoco le he echado un anillo de oro al cava; con mi historial hubiera acabado tragándomelo.

Pero como todo es susceptible de empeorar, ha empeorado: este año Isabel Pantoja, gafe reconocida mundialmente, dará las campanadas, por lo cual su mala calafá y la mía juntas pueden hacer que, efectivamente, 2012 sea el año del fin del mundo y no nos salve ni John Cusack. La única esperanza que me queda es que Vasile haya deshecho el maleficio con el poder sanador del millón de euros que le ha pagado a Pantoja tras fichar por Tele 5 (yo en eso sí que creo, que le tengo mucha fe a los cuartos: te dan un buen puñao y se te quita el mal de ojo). Y aquí estoy, debatiéndome entre las uvas de la ira de la Pantoja y las uvas en almíbar de Igartiburu. Mi suegra, que siempre ha sido una mujer valiente pero que ahora ya es una temeraria, dice que no me preocupe, que desafiando a todas las fuerzas negativas del universo nos vamos a tomar las uvas con Isabel, que contrarrestaremos la maldición trianera con un conxuro galego y que nosotras vemos a la Pantoja pase lo que pase (mi suegra sabe que Isabel se llevó a su hermano Agustín de personal shopper, por lo que espera ansiosa el desparrame estilístico). Pero, a pesar de todo, yo no lo tengo tan claro: seguro que, en cuanto den las doce campanadas, me van a pasar más desgracias que al Coyote. Así que si ven que empieza el año y no hay columna, vayan a visitarme al Hospital de Santa Lucía. Y llévenme una caja de Godiva y el ¡HOLA!, pero si sale Pantoja arranquen la página, que esta tía me remata en el hospital. Gracias anticipadas.

martes, 20 de diciembre de 2011

Esta abuela es un peligro

PUBLICADO EL 15 DE NOVIEMBRE EN LA VERDAD

Jefe, necesito cinco columnas. Sólo tengo 400 palabras para glosar el kiki de Kiko, el que va a hacer abuela a Isabel II de España y I de Cantora (Isabel I sigue siendo Preysler hasta nueva orden, cuidao ahí), y eso no es justo, que Isabel, mi Kiko y mi Jessi tienen 17 páginas en ¡HOLA! para contar el embarazo, 17 páginas que si usted es propenso a las subidas de azúcar no le recomiendo en absoluto: sólo le digo que una comedia de Doris Day y Rock Hudson es Viernes 13 al lado de este derroche de amor y felicidad. En las fotos, tomadas en un lugar indeterminado que simula un hogar pero que parece una tienda de Muebles Rey, los protagonistas juegan al Enredos (tú pon el brazo aquí, yo la cabeza allá, y ahora ella te mira a ti y yo te cojo la manita, y ahora mamá me besa y tú nos miras) aunque realmente a lo que juegan Kiko y Jessi sobre una alfombra es al backgammon; yo hacía más a Kiko del FIFA 2012, pero por lo visto el atrezo de la paternidad lo ha convertido en un intelectual. Y entre tanto lío de abrazos, sonrisas y besos Jessi y Kiko cuentan cómo se enteraron del feliz acontecimiento (Jessi no podía esperar y se hizo el Predictor en una cafetería), cómo Kiko le pidió la mano (el anillo no salía del bolsillo del pantalón, se ve que iba un poco prieto el muchacho) o cómo es él (“Cuéntanos cómo es Francisco en zapatillas de estar por casa, Jessi”, preguntan, “Qué va, yo soy más de chándal”, responde Kiko. Sinceridad brutal). Y todo ello narrado en un tono que sonrojaría a la mismísima Corín Tellado, en loa constante a la ya Santísima Trinidad de Isabel (madre, viuda y abuela), porque desde esa noche en que DJ Kiko salvó la imagen de su madre en Supervivientes (Last night a Dj saved my life tenía que haber cantado Isabel, en lugar de Porque me gusta a morir) cualquier excusa es buena para rehabilitar públicamente la figura de Pantoja. Pero no se dejen engañar, que esta abuela es un peligro, que nos queda mucho por pasar, que dicen que está vendido un pack completo de anuncio de embarazo, boda, luna de miel y bautizo por 850.000 euros, que…¡uy, jefe!, esto se acaba… ya llevo 397 palabras… jefe… ¡jefe!

viernes, 24 de junio de 2011

La boda fantasma

Ustedes sabrán que Luis Rollán se ha casado con un señor llamado Alejo. Ah, ¿que han leído el ¡HOLA!? Entonces lo que sabrán es que Pantoja se ha ido de boda. ¿De quién? Ni idea, porque tras 8 páginas y 20 fotos, el resultado es Luis Rollán: 2 – Pantoja: 9. ¿Y el otro novio? Pues Alejo, El Hombre Que Nunca Estuvo Allí, aparece en una sola foto (de grupo, por supuesto, que así se nota menos). Ni una imagen de los recién casados mirándose tiernamente, ni de la ceremonia, ni una frase tipo “Luis Rollán y su flamante marido” (de la palabra “matrimonio” ni hablamos). Sólo he encontrado una foto de los novios solitos y juntos en la edición digital, porque en la impresa nada. Nasti de plasti.

Me imagino que estoy equivocada y que prácticamente no se hace referencia a la boda entre Luis y Alejo porque lo que interesa es la vuelta de Pantoja a la vida social, ahora que ha sido remasterizada por DJ Kiko, y que, además, una boda entre dos hombres no vende tanto porque no hay vestido de Rosa Clará que llevarse a la boca. Pero la Pantoja estaba en una boda, no en una reunión de Tupperware. Y en todas las bodas hay dos novios. En todas menos en ésta.

En ¡HOLA! son los reyes del eufemismo: "liados” equivale a "felices y enamorados, "madre soltera" a "afronta en solitario su maternidad" y "separados" a "ponen fin a su historia de amor". Y, por supuesto, las relaciones homosexuales han sido siempre “una entrañable amistad”. Pero como todavía no han encontrado la forma de contar que se han casado dos tíos sin que a buena parte de sus lectores les de una apoplejía, pues directamente obvian el tema todo lo posible. Y chimpún. Por lo visto a ¡HOLA! le ocurre lo mismo que a Luis Navarro-Valls, que afirma que “la sociedad está cansada de matrimonios extraños”. Y lleva razón: yo también encuentro raro el matrimonio entre Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock. Y mi hijo ni les cuento, porque viendo la boda de Alaska & Mario me preguntaba si Alaska estaba ya embarazada (el pobre se cree que te casas y, automáticamente, te quedas preñada). Apunta maneras como tertuliano de Intereconomía.

Total, que encima se monta el pollo con el tema de la exclusiva (esto ya no lo cuento, los interesados pueden seguir la mini-serie en Tele 5): Rollán tan contento porque era un honor protagonizar la primera boda gay que sale en ¡HOLA! para que luego ¡HOLA! le aplique el doblaje de Mogambo. Entre unas cosas y otras, al pobre muchacho le están amargando la luna de miel en Cerdeña: no quiero ni pensar qué grado de moreno va a traer; cuando vuelva, además de gay, va a parecer una boda interracial. Y por ahí sí que el ¡HOLA! no pasa.