miércoles, 20 de enero de 2016
LA CARTA
miércoles, 12 de noviembre de 2014
Interna
miércoles, 12 de marzo de 2014
Más estrellas que en el cielo
Entiendo de estrellas lo mismo que de pavos preñaos. De las únicas que sé algo es de las de bótox y hueso, que hay que ver cómo estaba el patio (de butacas) la noche de los Oscar: entre estiramientos, ácidos hialurónicos y trasplantes capilares, parecía la sala de espera de “La muerte os sienta tan bien”. Estrellas que se resisten a apagarse y que ven, con resignación, cómo nacen supernovas que dan el lupitazo, enanas marrones que se pegan el patakazo en la alfombra roja y astros que mezclan tantos tonos de tinte que consiguen un color que no está ni en la pantonera: Travolta no es que necesite a Rupert, es que necesita a Eduardo Manostijeras.
Nota: Vimos las estrellas gracias a la Asociación Astronómica de Cartagena. Una experiencia estupenda puesta en marcha por un puñado de locos apasionados que se pasan la vida mirando al cielo. http://astronomiacartagena.blogspot.com.es
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Hablemos de sexo
sábado, 31 de diciembre de 2011
Campanadas a medianoche
PUBLICADO EL 27 DE DICIEMBRE EN LA VERDAD
Tengo el gafe con la Nochevieja. En la última noche del año siempre me han ocurrido toda una serie de catastróficas desdichas: desde los calamares rellenos que me sientan como un tiro hasta las uvas malignas que se me atragantan (una vez mi madre estuvo a punto de hacerme una traqueotomía con el cuchillo jamonero y un boli BIC), han sido varios los desastres que me han hecho empezar el año maltrecha en el sofá haciendo zapping por todos los especiales de Nochevieja, justo castigo por no haber seguido los consejos de Rappel, porque nunca he llevado ropa interior roja ni, por supuesto, tampoco le he echado un anillo de oro al cava; con mi historial hubiera acabado tragándomelo.
Pero como todo es susceptible de empeorar, ha empeorado: este año Isabel Pantoja, gafe reconocida mundialmente, dará las campanadas, por lo cual su mala calafá y la mía juntas pueden hacer que, efectivamente, 2012 sea el año del fin del mundo y no nos salve ni John Cusack. La única esperanza que me queda es que Vasile haya deshecho el maleficio con el poder sanador del millón de euros que le ha pagado a Pantoja tras fichar por Tele 5 (yo en eso sí que creo, que le tengo mucha fe a los cuartos: te dan un buen puñao y se te quita el mal de ojo). Y aquí estoy, debatiéndome entre las uvas de la ira de la Pantoja y las uvas en almíbar de Igartiburu. Mi suegra, que siempre ha sido una mujer valiente pero que ahora ya es una temeraria, dice que no me preocupe, que desafiando a todas las fuerzas negativas del universo nos vamos a tomar las uvas con Isabel, que contrarrestaremos la maldición trianera con un conxuro galego y que nosotras vemos a la Pantoja pase lo que pase (mi suegra sabe que Isabel se llevó a su hermano Agustín de personal shopper, por lo que espera ansiosa el desparrame estilístico). Pero, a pesar de todo, yo no lo tengo tan claro: seguro que, en cuanto den las doce campanadas, me van a pasar más desgracias que al Coyote. Así que si ven que empieza el año y no hay columna, vayan a visitarme al Hospital de Santa Lucía. Y llévenme una caja de Godiva y el ¡HOLA!, pero si sale Pantoja arranquen la página, que esta tía me remata en el hospital. Gracias anticipadas.
martes, 20 de diciembre de 2011
Esta abuela es un peligro
PUBLICADO EL 15 DE NOVIEMBRE EN LA VERDAD
Jefe, necesito cinco columnas. Sólo tengo 400 palabras para glosar el kiki de Kiko, el que va a hacer abuela a Isabel II de España y I de Cantora (Isabel I sigue siendo Preysler hasta nueva orden, cuidao ahí), y eso no es justo, que Isabel, mi Kiko y mi Jessi tienen 17 páginas en ¡HOLA! para contar el embarazo, 17 páginas que si usted es propenso a las subidas de azúcar no le recomiendo en absoluto: sólo le digo que una comedia de Doris Day y Rock Hudson es Viernes 13 al lado de este derroche de amor y felicidad. En las fotos, tomadas en un lugar indeterminado que simula un hogar pero que parece una tienda de Muebles Rey, los protagonistas juegan al Enredos (tú pon el brazo aquí, yo la cabeza allá, y ahora ella te mira a ti y yo te cojo la manita, y ahora mamá me besa y tú nos miras) aunque realmente a lo que juegan Kiko y Jessi sobre una alfombra es al backgammon; yo hacía más a Kiko del FIFA 2012, pero por lo visto el atrezo de la paternidad lo ha convertido en un intelectual. Y entre tanto lío de abrazos, sonrisas y besos Jessi y Kiko cuentan cómo se enteraron del feliz acontecimiento (Jessi no podía esperar y se hizo el Predictor en una cafetería), cómo Kiko le pidió la mano (el anillo no salía del bolsillo del pantalón, se ve que iba un poco prieto el muchacho) o cómo es él (“Cuéntanos cómo es Francisco en zapatillas de estar por casa, Jessi”, preguntan, “Qué va, yo soy más de chándal”, responde Kiko. Sinceridad brutal). Y todo ello narrado en un tono que sonrojaría a la mismísima Corín Tellado, en loa constante a la ya Santísima Trinidad de Isabel (madre, viuda y abuela), porque desde esa noche en que DJ Kiko salvó la imagen de su madre en Supervivientes (Last night a Dj saved my life tenía que haber cantado Isabel, en lugar de Porque me gusta a morir) cualquier excusa es buena para rehabilitar públicamente la figura de Pantoja. Pero no se dejen engañar, que esta abuela es un peligro, que nos queda mucho por pasar, que dicen que está vendido un pack completo de anuncio de embarazo, boda, luna de miel y bautizo por 850.000 euros, que…¡uy, jefe!, esto se acaba… ya llevo 397 palabras… jefe… ¡jefe!
viernes, 24 de junio de 2011
La boda fantasma
Ustedes sabrán que Luis Rollán se ha casado con un señor llamado Alejo. Ah, ¿que han leído el ¡HOLA!? Entonces lo que sabrán es que Pantoja se ha ido de boda. ¿De quién? Ni idea, porque tras 8 páginas y 20 fotos, el resultado es Luis Rollán: 2 – Pantoja: 9. ¿Y el otro novio? Pues Alejo, El Hombre Que Nunca Estuvo Allí, aparece en una sola foto (de grupo, por supuesto, que así se nota menos). Ni una imagen de los recién casados mirándose tiernamente, ni de la ceremonia, ni una frase tipo “Luis Rollán y su flamante marido” (de la palabra “matrimonio” ni hablamos). Sólo he encontrado una foto de los novios solitos y juntos en la edición digital, porque en la impresa nada. Nasti de plasti.
Me imagino que estoy equivocada y que prácticamente no se hace referencia a la boda entre Luis y Alejo porque lo que interesa es la vuelta de Pantoja a la vida social, ahora que ha sido remasterizada por DJ Kiko, y que, además, una boda entre dos hombres no vende tanto porque no hay vestido de Rosa Clará que llevarse a la boca. Pero la Pantoja estaba en una boda, no en una reunión de Tupperware. Y en todas las bodas hay dos novios. En todas menos en ésta.
En ¡HOLA! son los reyes del eufemismo: "liados” equivale a "felices y enamorados, "madre soltera" a "afronta en solitario su maternidad" y "separados" a "ponen fin a su historia de amor". Y, por supuesto, las relaciones homosexuales han sido siempre “una entrañable amistad”. Pero como todavía no han encontrado la forma de contar que se han casado dos tíos sin que a buena parte de sus lectores les de una apoplejía, pues directamente obvian el tema todo lo posible. Y chimpún. Por lo visto a ¡HOLA! le ocurre lo mismo que a Luis Navarro-Valls, que afirma que “la sociedad está cansada de matrimonios extraños”. Y lleva razón: yo también encuentro raro el matrimonio entre Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock. Y mi hijo ni les cuento, porque viendo la boda de Alaska & Mario me preguntaba si Alaska estaba ya embarazada (el pobre se cree que te casas y, automáticamente, te quedas preñada). Apunta maneras como tertuliano de Intereconomía.
Total, que encima se monta el pollo con el tema de la exclusiva (esto ya no lo cuento, los interesados pueden seguir la mini-serie en Tele 5): Rollán tan contento porque era un honor protagonizar la primera boda gay que sale en ¡HOLA! para que luego ¡HOLA! le aplique el doblaje de Mogambo. Entre unas cosas y otras, al pobre muchacho le están amargando la luna de miel en Cerdeña: no quiero ni pensar qué grado de moreno va a traer; cuando vuelva, además de gay, va a parecer una boda interracial. Y por ahí sí que el ¡HOLA! no pasa.
