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miércoles, 17 de mayo de 2017

MUJERES CONSUMIBLES

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 16 DE MAYO DE 2017

Que la mujer de Macron sea veinticuatro años mayor que su marido no es nuevo: Hugh Jackman y su mujer se llevan trece. Y la diferencia entre Pierce Brosnan y su esposa no se cuenta en años, sino en kilos. Pero la gente (alguna) se echa las manos a la cabeza: no entienden que, pudiendo estar con mujeres más jóvenes, más guapas o más delgadas, las hayan elegido a ellas. Porque siendo famoso o millonario puedes comprarte la mujer que quieras. Es como ser famoso y millonario y conducir un Ibiza en lugar de un Jaguar. O hartarte de chóped cuando puedes tirarle al jamón de Jabugo. Risto Mejide, que tan bien entiende la sociedad de consumo, está con una niña con cara de niña que parece una niña, y el Marqués de Griñón tiene vinos mas viejos que su mujer, trajes más viejos que su mujer, hijas más viejas que su mujer. "No notamos la diferencia de edad", dice Esther Doña. Acabáramos. También es verdad que con ese apellido estás condenada a ser vieja prematura, y sus noviazgos anteriores lo demuestran: Bertín Osborne, González de Caldas o Máximo Valverde. Todos con la Tarjeta Dorada de Renfe en un bolsillo y la Viagra en el otro.

Eso sí, la diferencia de edad posibilita marcarse un "tú al geriátrico y yo a California" en toda regla. En cambio, los que no nos llevamos muchos años podremos irnos juntos a la misma residencia. O no: conozco a una pareja que, después de toda una vida de matrimonio, se fue cada uno a un asilo. Tú a Prados Soleados y yo a Colinas Verdes. Las razones por las que uno se enamora, o quiere, o vive o agoniza con su pareja son inescrutables. Y libres. Y no tienen porqué justificarse. Cosas más raras se ven en Eurovisión, y ahí seguimos: a los fuegos artificiales, a las canciones tirolesas revisitadas, a los dorados refulgentes en toda su gama, a los tíos cachas con cara de pornostar y a las tías vestidos por un diseñador loco del Carnaval de Tenerife puesto hasta las trancas de mojo picón me remito. También es verdad que la canción ganadora nos ha devuelto la fe en el ser humano. Lo único malo es que ahora se ponga la cosa seria, los países comiencen a llevar buenos temas interpretados por tipos normales y se nos acaben las risas. Eso sí que sería una pena.  


PARA LOS NO INICIADOS EN EL GOTHA DEL ¡HOLA!, ESTA PAREJA TAN POCO
EQUILIBRADA ES LA FORMADA POR ESTHER DOÑA Y EL MARQUÉS DE GRIÑÓN

miércoles, 14 de diciembre de 2016

COTILLAS

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 13 DE DICIEMBRE DE 2016

Hace ya muchos años que servidora se dejó de cotilleos, de preguntas improcedentes y de comentarios indiscretos. Exactamente desde aquella vez en que felicité a una conocida por su embarazo y me dijo que había parido hacía cinco meses (qué culpa tengo yo de que no le hubiera bajado la barriga, digo). A partir de entonces no doy la enhorabuena por una futura maternidad hasta que no veo una ecografía acompañada de un informe del ginecólogo, ni pregunto por el estado de padres, hijos o cónyuges (y menos ahora, que con la crisis de los cincuenta vamos a separación por mes).

Pero la que tuvo, retuvo: por una de las pocas cosas por las que me hubiera gustado ser presidenta de los EE.UU., además de por poder indultar el pavo, condecorar a Robert De Niro y que Bruce Springsteen cantara en mi toma de posesión, es por recibir los informes diarios de la CIA. Lo que tienen que saber esos muchachos: el Área 51, el proyecto Artichoke, los vuelos secretos, el número de cirugías plásticas de John Travolta, la verdad sobre el noviazgo entre Claudia Schiffer y David Copperfield y toda una series de documentos que harían salivar a Mulder, a Scully y hasta a Iker Jiménez. Pero ha llegado Donald Trump y ha dicho que no, que él no tiene necesidad alguna de reunirse todas las mañanas con la CIA, que se considera una persona lista y que sólo pedirá los informes cuando los necesite. El muchacho, que va sobrado. Como Montoro, al que tampoco le hacen falta informes del CNI para desarrollar su trabajo con profesionalidad y con rigor (pero con rigor mortis, que te quedas muerto cuando Hacienda dice que te va a hacer una paralela): cuenta Emilia Landaluce en su columna de "La Otra Crónica" que, para ver las andanzas patrimoniales de nuestros celebérrimos, en la Agencia Tributaria repasan el ¡HOLA! todos los miércoles, ven el "Sálvame" y le echan un ojo a las cuentas de Instagram del famoseo patrio (a pesar del riesgo que supone encontrarte una foto del último tatuaje de Paquirrín con faltas de ortografía y que te de una angustia en los ojos). Pensar en Montoro en su casa un viernes por la noche tomándose una sopita de fideos y viendo el polígrafo de Conchita es una imagen más pop que las botellas de Coca-Cola de Andy Warhol. Y más loca. Que a todo hay quien gane.





miércoles, 10 de febrero de 2016

LA ESCRIBIDORA

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 9 DE FEBRERO DE 2016

“Eres una gran narradora”. Ése es el piropo que más le ha gustado a Isabel Preysler de todos los que le ha dicho Vargas Llosa. Ni estás más buena que el pan, ni tanta carne y yo en cuaresma, ni pisa fuerte morena que paga el ayuntamiento, no: eres una gran narradora. Y es verdad que lo es. Tan grande que lleva cuarenta años contándonos su vida en las revistas y aún no nos hemos cansado de leerla.

Pero Preysler no se levanta a las cuatro de la mañana para escribir como hace Murakami, ni mete los pies en un barreño de agua helada a la manera de Schiller, ni fuma para encontrar adjetivos como hacía Pla, que su lista de calificativos se limita fenomenal, ideal y estupendo. Tampoco cultiva el realismo visceral de Ulises Lima y su pandilla de detectives salvajes y ficticios, ni el realismo sucio de Raymond Carver, ni siquiera el realismo mágico de García Márquez. Isabel practica el “realismo ideal”, un movimiento literario basado en la retórica de la exclusiva donde todo es monísimo y finísimo, donde le das la vuelta a tu vida hasta que se convierte en lo que has soñado. En el realismo ideal (también llamado “realismo photoshop” por algunos críticos) no existen las arrugas, ni los michelines, ni la flacidez; no se compra en los chinos, no se secan las plantas, no te quedas sin batería en el móvil, no te quemas la lengua con el café, no se acaba tu serie favorita y no se termina el papel higiénico en el peor momento. En el realismo ideal cenas con el Príncipe de Gales, te pagan por lucir diamantes, meas colonia, eclipsas a las estrellas de cine en los Goya y das una lección de photocall a todas las actrices que se descoyuntan enseñando pierna y poniendo morritos.


El talento literario de Preysler no ha de sorprendernos: la filipina siempre se ha escrito a sí misma, viviendo del cuento mucho antes que el escritor peruano. Pero ahora que Isabel y Mario están juntos, convertidos en una pareja de literatos como Mary y Percy Shelley, Dashiell Hammett y Lillian Hellman o Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre, las influencias de uno en el otro comienzan a notarse: Mario ha declarado a la revista literaria ¡HOLA! que está fenomenal, en una etapa estupenda, muy bonita. Definitivamente, Vargas Llosa se ha adherido al idealrrealismo. Amárrame esos pavos.  



miércoles, 5 de junio de 2013

Photoshop


PUBLICADO EL 4 DE JUNIO DE 2013 EN LA VERDAD

Ya no veo tres en un burro: cotilleando en el kiosco, no reconozco a las dos señoras que aparecen en la portada de ¡HOLA! Me pongo las gafas y sigo sin reconocerlas: ya está, tengo cataratas. “¿Qué miras, a la Prisly y a la Bordiú?”, me suelta la kiosquera. ¡Acabáramos, si son las ínclitas! Llevan las tías tal desenfoque gaussiano que el de retoque digital se tiene que haber hecho una lesión en el túnel carpiano: cuántas horas se habrá pasado la criatura borrando las patas de gallo, los surcos nasogenianos, las huellas de años de tomar el sol en yates y las arrugas que se te forman en el entrecejo cuando no te decides entre el Saint Laurent o el Dior. Total, para que luego llegue el redactor y les ponga de titular “Isabel y Carmen, las dos mujeres del momento”. Del momento de la formación de los Pirineos, supongo.

Y es que, aunque hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad, para servidora no han avanzado lo suficiente: tendrían que inventar un Photoshop real para quitarme la molla del brazo, que parezco un murciélago volador cuando le echo sal a la ensalada. O para deshacerme de la celulitis, que dice mi santo que tengo un culo como la luna, pero por los cráteres. O para darle a este país un retocazo y dejarlo nuevo, que ya lo apuntó Alfonso Guerra: “A España no la va a conocer ni la madre que la parió”. Guerra se equivocó en el sentido, pero no en la profecía, porque esta España nuestra ya no sé ni quién es de lo arrugá, lo vieja y lo triste que está. Le metía yo un tampón de clonar y dos filtros y la dejaba al pistón. Por cierto, Guerra está en plan folklórica haciendo bolos para presentar su libro de memorias, que después de verlo con Pablo Motos y las hormigas sólo le falta salir en “Qué tiempo tan feliz”, con la Campos y con los ex triunfitos cantando una versión regaettona de La Internacional, “Arriba los pobres del mundo, que tienen mucho flow”. Todo sea por vender, que las memorias de Bono ya han salido y las de Zapatero están en el horno. Pero Guerra tiene que refrescar el repertorio de chistes, porque lo de comparar a Aznar con Drácula se lo he oído ya tres veces. Y el pobre Drácula no tiene la culpa.

> Aquí, la prueba del delito, de que no hay que beber antes de retocar una foto, de que Benjamin Button existe y le gustan las lentejuelas o de que, en algún momento, estas señoras serán más jóvenes que sus hijas y habrá una fractura espacio-temporal que traerá el fin del mundo.


miércoles, 17 de abril de 2013

Mercados

PUBLICADO EL 16 DE ABRIL DE 2013 EN LA VERDAD
Bar. Interior noche. Salida de madres (no de madre, que aquí el plural es importante). S. echa una visual y sentencia “¡Cómo está el mercao!”. Y sí, entre los perullos con aspiraciones y los perullos a secas, una confirma que, efectivamente, hace falta que Europa nos intervenga, porque la cosa está muy malita, ¿te das cuen? Nosotras tampoco es que estemos para tirar cohetes, que yo tengo los huesos desencajados, el fémur tengo muy dislocado y tengo el cuerpo muy mal, pero no porque lleve una gran vida social, sino porque ya estoy viejuna. Entre los perullos y las desencajadas, el nuestro es un mercado en crisis. 

Pero los malos tiempos han llegado incluso a los mercados de los países desarrollados: en Holalandia, ese lugar donde los diamantes de Suárez brillan más que el sol, Adriana Abascal, viuda in pectore del dueño de Televisa y ex de Juan Villalonga (sí, el de Telefónica) anuncia su boda con un tal Emmanuel diciendo que no es multimillonario. Cuando se da un titular así, por algo será, que “Excusatio non petita, accusatio manifesta”, reina. Pero es que somos muy mal pensados, que a ella lo que le enamoró de Emmanuel fue su alma, que ellos son felices con unas palomitas en el cine. En eso lleva razón: yo sería feliz yendo al cine en París aunque fuera a ver Los Bingueros (por cierto, Fernando Esteso quiere volver a los escenarios y busca fondos a través del crowfunding; ahí lo dejo, por si quieren convertirse en mecenas de la cultura). 

No sé si me molesta más que Adriana Abascal tenga ese tipazo o que intente convencerme de que se casa con un tornero fresador. Pero a mí no me la pegas, mona, que lo que no queréis es cumplir los Objetivos del Milenio y que los países ricos aumenten el acceso al mercado para que haya un comercio abierto y no discriminatorio. O lo que es lo mismo, que cualquiera de nosotras pueda tener la oportunidad de ligarse a un pibonazo forrado como Emmanuel, que ya le cambiaré yo el nombre y le diré Manolo, que es más de macho. Y en pleno intercambio comercial tú, Adriana querida, te vienes para acá y te paseas entre los perullos, a ver si alguno te encadila por su alma. Y si te enamoras, ya me llamas y quedamos para ir al Carrefour cuando haya ofertas. Bienvenida a la economía de subsistencia. 

miércoles, 6 de marzo de 2013

Eufemismos


PUBLICADO EN LA VERDAD EL 5 DE MARZO DE 2013

Hay días en los que necesito un traductor, pero de español, porque no entiendo la mitad de lo que me dicen: en el primer café de la mañana me caen varios “poner en valor”, distintas “sinergias” y multitud de “trenzar niveles de significación”, “dinamizar” y “tender puentes”. ¿Tender puentes? Yo sólo tiendo calcetines.

Normal que no me entere, si lo único que leo es el ¡HOLA! Pero eso sí, he aprendido a interpretar sus eufemismos y me he convertido en una exégeta de primera, porque en el mundo holístico hay términos que no se usan para evitar que a las lectoras se nos salten los puntos del lifting con el susto. Así que "recupera la ilusión" se traduce por “tiene un nuevo rollo”, "afronta en solitario su maternidad" por “madre soltera”, y el clásico "pone fin a su historia de amor" por “que le den”. Cuando hablan de la "espléndida y serena madurez" de una señora significa que ha superado la cincuentena con más plástico en la cara que en el DNI; si la califican de "sencilla y natural" es que la han pillado hecha un Cristo por la calle, y si va más pedo que Alfredo a la salida de una fiesta es que se muestra “alegre y desinhibida”. Hasta ahí, bien. Pero ahora hay un nuevo término: “amistad entrañable”. ¿Cómo se traduce eso? Pues como “la que te saca las entrañas”, que Corinna es muy finna, más finna que las gallinnas. Menos mal que el nombre es facilico y da para mucho, porque el apellido lo dejamos para pronunciarlo durante el discurso de la próxima Nochebuena, cuando en vez de decir “Pamplona” con un polvorón en la boca digamos “Zu Sayn-Wittgenstein”, que es mucho más apropiado para el momento, dónde va a parar.

Palabras que disfrazan las cosas, pero que no consiguen esconderlas: Cospedal y su “simulación en diferido del salario”. Mi salario sí que es una simulación. Y en directo, no en diferido. Por eso hay veces en que los números son más claros que las palabras: 38 millones de euros en Suiza, 5.040.222 de parados en España. Bueno, 5.040.223 cuando Bárcenas se apunte al paro. Y aquí no hay interpretaciones posibles, ni eufemismos, ni forma alguna de suavizar los datos; lo que hay es un drama detrás de cada cifra. Pero, para no ver la realidad, corramos un tupido velo. O una corinna de humo. 

miércoles, 20 de febrero de 2013

Regeneración


PUBLICADO EL 19 DE FEBRERO DE 2013 EN LA VERDAD

Sábado por la noche con niño enfermo. Podría ser el título de una novela de Delibes, pero no, es la cruda realidad, por lo que en lugar de tragarme un vodka con tónica en un garito me trago “La Sexta Noche” en casa. Y me encuentro en ese programa, conducido por un presentador tan vital y dicharachero que parece que está en una Tele Tienda, a las nuevas caras de la política española: junto a Beatriz Talegón, de gira mundial, está Borja Sémper, Presidente del PP de Guipúzcoa. Sí, nuevas caras pero viejas pintas: Talegón vestida de perrofláutica aseada y Sémper de niño pijo de San Sebastián. El verdadero cambio sería que Talegón hubiera salido con mechas rubias y blusa azul pastel de cuello bebé y Sémper con un pañuelo de gasa arrugada y una camiseta con agujeros hechos por las pavas de los canutos, pasándose ambos los estereotipos, los éticos y los estéticos, por el arco del triunfo. Y entonces sí que hubiera creído en que vienen nuevos tiempos de regeneración para la política española.

Tienen que aprender de la Bordiú, que regenera novios, maridos y suelo pélvico en tiempo récord. Al final la nietísima va a ser reina, como quería su abuelísimo, porque ha sustituido al Marqués de los Sobaos por el Rey de la Chatarra. Menos mal que viene la Bordiú a alegrarnos la vida con su divorcio, que está el panorama rosa de un soser que pa qué, y ya ha salido José Campos de telonero en ¡HOLA! contando sus cuernos, calentando al respetable mientras esperamos a que salga la estrella, Lady Gagá, en alguno de esos reportajes enormes, que parecen una adaptación cuché de los libros de Teo: “Carmen entre los gorilas de Uganda”, “Carmen en el Ártico”, “Carmen en las Antípodas”… Ahora vendrá “Carmen en el desguace”, posando con un mono de mecánico de Jean Paul Gaultier sobre un montón de coches desarmados, todo muy rollo chic-trash. Y venga a regenerarse. Otro símbolo de regeneración sería que Talegón saliera en ¡HOLA! con joyas de Suárez y fotografiada por el marido de Nieves Álvarez, pero si el otro día le montaron la que le montaron durante la manifestación, entonces ya a la pobre la apedrean. Y es que, como dice Manuel Jabois, “El problema de reprocharle a la gente los hoteles y los coches es que te condenas al metro”. Y al Hostal Royal Manzanares.