miércoles, 20 de febrero de 2013
Regeneración
miércoles, 31 de agosto de 2011
Operación Vaqueros
Publicado el 28 de agosto en LA VERDAD
El verano es ese corto espacio de tiempo que transcurre entre dos operaciones: la Operación Bikini y la Operación Vaqueros. Si al principio de las vacaciones hay que superar el dolor inicial de la autocontemplación en traje de baño, el final del verano es el momento de pasar del pantaloncico suelto al vaquero, paso más complicado que la transición a la democracia en los países árabes. De hecho, a estas horas es más posible que hayan capturado a Gadafi que yo entre en los Levi’s.
Por eso se pone en marcha la Operación Vaqueros que, aunque tenga nombre de maniobra estadounidense para capturar a sátrapas musulmanes, es el intento desesperado por entrar en unos pantalones sin goma en la cintura al final de verano. Pero antes de iniciarla tenga en cuenta un dato revelador: si su abuela le ha dicho últimamente “¡Estás más repuesta!” mientras le da palicos en la parte superior del brazo, tiemble. Sí, su abuela es la médium de Poltergeist, le está avisando del desastre. La redondez del brazo es el signo fatal de que el resto del cuerpo también está redondo, en mi caso especialmente, ya que después de beberme todas las estrellas (no es una imagen poética, no, es que me las he bebido de verdad: Estrella de Levante, Estrella de Galicia, Estrella Damm…) lo que se expande no es el universo, sino mi barriga. Preveo un segundo Big-Bang que no lo podrá evitar ni Carmen Machi con un camión cisterna lleno de Activia. Avisados quedan.
Y, para colmo de males, tengo que dejar este apartamento tan bonico que me ha alquilado La Verdad los domingos de verano, con vistas a la actualidad, en primera línea y con esos vecinos tan estupendos que he tenido. Así que, ciao. Ha sido un placer. Nos vemos en Naturhouse. ¡Oh, no, que allí está José Campos…todo el verano huyendo de él y, al final, me lo voy a encontrar! Pues me voy a la Buchinger, que por lo menos allí va Vargas Llosa. Y yo ya soy escritora ;)
viernes, 1 de abril de 2011
Cómo convertirse en redactor de ¡HOLA!
Sí, lo sé: muchos de ustedes darían la mano derecha por escribir en el ¡HOLA! Yo también, de hecho me la cortaron en el primer post (tecleo con un garfio, así que perdonen las erratas), pero servidora no desiste en su intento. Así que aquí van unas pequeñas notas obtenidas del análisis morfológico y sintáctico de la revista:
1) Abandonen el camino del realismo sucio, del Nuevo periodismo de Tom Wolfe o del chonismo semántico del "Cuore" y repasen las primeras novelas de Corín Tellado. No teman ser más cursis que un especial de "La casa de la Pradera" (Chiquito dixit).
2) No olviden que las ocasiones son "excepcionales", las reuniones sociales "extraordinarias" y las veladas "inolvidables".
3) Para describir cualquier look utilice siempre dos adjetivos:
- "sofisticada y glamourosa", cuando es una de las holísticas de cabecera (Naty Abascal, Isabel Preysler, Adriana Abascal o la recientemente resucitada tras años de ostracismo campestre Patricia Rato)
- "espléndida y serena madurez" si la señora en cuestión tiene más de cincuenta, se lo ha pasdo pipa en su juventud y ha conseguido borrar las huellas de las juergas marbellíes a base de liftings
- "sencilla y natural", si pillan a Eugenia Martínez de Irujo hecha un Cristo por la calle
- "original y juvenil", si pillan a la madre de la susodicha hecha otro Cristo (aquí hay una variante: si Cayetana está en Ibiza paseándose con una camiseta con flecos en los bajos y pulseras en los tobillos, entonces su estilo se torna "hippie y desenfadado")
4) Casas y mansiones:
Si la casa es un despropósito (recuerdo la de una hija de Jack Nicholson, que parecía decorada por Pascua Ortega con un trastorno bipolar), es "un reflejo de la personalidad original de su dueña"; si no cabe ni un alfiler en el salón y da la sensación de que vive allí alguien con síndrome de Diógenes "está llena de recuerdos", y si tiene las paredes blancas en lugar de estar entelada hasta el techo "es de estilo minimalista".
5) Viajes:
Las grandes ciudades son "sofisticadas y cosmopolitas", y si estamos en África los protagonistas siempre viven una "exótica e inolvidable aventura" (le llaman aventura a alojarse en un hotel de lujo donde el mayor peligro es que tarden más de 15 minutos en llevarte el desayuno continental a la habitación)
6) Entrevistas:
Son siempre "profundas y sinceras", o "reveladoras" si "desnudan su alma y su corazón" (excepto si son cañeras, que entonces se vuelven "impactantes", cuentan "su verdad" -yo toda la vida convencida de que verdad sólo hay una, ¡qué burra soy!- y se accede a los "archivos vitales" del personaje).
7) Palabras prohibidas:
Borren para siempre de su vocabulario términos como "liados", "nuevo rollete", "madre soltera" o "separados" y sustitúyanlos por "felices y enamorados", "recupera la ilusión", "afronta en solitario su maternidad" y "ponen fin a su historia de amor". Recuerden: Ernesto de Hannover no se corre una juerga, sino que se muestra "alegre y desinhibido".
8) Abusen del Photoshop:
Comenten en Maquetación que quieren que las fotos de su reportaje parezcan directamente extraídas del Museo de Cera de Madrid. Ni una arruga, ni una ojera, ni un michelín: la piel más tensa que el arco de Orzowei (voy a tener que deschiquitearme, que me estoy pasando).
9) Recuperen su fe: cuando la entrevistada les conteste "lo único que hago para estar así de bien es dormir 8 horas y beber mucha agua", tienen que creerla a la primera. ¡Y dejen de buscarle cicatrices detrás de las orejas, por Dios!
10) Y por último, pero no menos importante, oculten su vena republicana: estudien árboles genealógicos, repasen el Gotha, aprendan a distinguir toisones, órdenes militares, blasones y condecoraciones, diferencien de un golpe de vista un vizconde de un marqués y, sobre todo, especialícense en familias reales en el exilio (sin mencionar jamás el motivo por el cual fueron exiliadas, por supuesto, que esto es el ¡HOLA!, no PÚBLICO).
Para finalizar, realicen este ejercicio práctico:
Piensen en Carmen Martínez Bordiú y José Campos de viaje por el Ártico, con el titular "Amor en el fin del mundo": hagan un comentario de texto y fotos sin incluir las palabras "que se compren un iglú" y "a ver si montan una compañía de baile con Nanuk el esquimal".
¿Lo han conseguido? Estoy convencida de que sí. Yo lo he reescrito doce veces, pero siempre me sale la frase "qué pena que no se quedaran ahí, congeladicos como Walt Disney". ¡Maldito subconsciente! Pero volveré a intentarlo. Lo prometo.