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miércoles, 5 de junio de 2013

Photoshop


PUBLICADO EL 4 DE JUNIO DE 2013 EN LA VERDAD

Ya no veo tres en un burro: cotilleando en el kiosco, no reconozco a las dos señoras que aparecen en la portada de ¡HOLA! Me pongo las gafas y sigo sin reconocerlas: ya está, tengo cataratas. “¿Qué miras, a la Prisly y a la Bordiú?”, me suelta la kiosquera. ¡Acabáramos, si son las ínclitas! Llevan las tías tal desenfoque gaussiano que el de retoque digital se tiene que haber hecho una lesión en el túnel carpiano: cuántas horas se habrá pasado la criatura borrando las patas de gallo, los surcos nasogenianos, las huellas de años de tomar el sol en yates y las arrugas que se te forman en el entrecejo cuando no te decides entre el Saint Laurent o el Dior. Total, para que luego llegue el redactor y les ponga de titular “Isabel y Carmen, las dos mujeres del momento”. Del momento de la formación de los Pirineos, supongo.

Y es que, aunque hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad, para servidora no han avanzado lo suficiente: tendrían que inventar un Photoshop real para quitarme la molla del brazo, que parezco un murciélago volador cuando le echo sal a la ensalada. O para deshacerme de la celulitis, que dice mi santo que tengo un culo como la luna, pero por los cráteres. O para darle a este país un retocazo y dejarlo nuevo, que ya lo apuntó Alfonso Guerra: “A España no la va a conocer ni la madre que la parió”. Guerra se equivocó en el sentido, pero no en la profecía, porque esta España nuestra ya no sé ni quién es de lo arrugá, lo vieja y lo triste que está. Le metía yo un tampón de clonar y dos filtros y la dejaba al pistón. Por cierto, Guerra está en plan folklórica haciendo bolos para presentar su libro de memorias, que después de verlo con Pablo Motos y las hormigas sólo le falta salir en “Qué tiempo tan feliz”, con la Campos y con los ex triunfitos cantando una versión regaettona de La Internacional, “Arriba los pobres del mundo, que tienen mucho flow”. Todo sea por vender, que las memorias de Bono ya han salido y las de Zapatero están en el horno. Pero Guerra tiene que refrescar el repertorio de chistes, porque lo de comparar a Aznar con Drácula se lo he oído ya tres veces. Y el pobre Drácula no tiene la culpa.

> Aquí, la prueba del delito, de que no hay que beber antes de retocar una foto, de que Benjamin Button existe y le gustan las lentejuelas o de que, en algún momento, estas señoras serán más jóvenes que sus hijas y habrá una fractura espacio-temporal que traerá el fin del mundo.


lunes, 15 de septiembre de 2008

Flores raras

Mis sábados por la noche a.P. (antes de Pedro) se parecían a los de Carrie Bradshaw en versión provinciana, pero d.P. (después de Pedro) se parecen más a los de la abuela de la fabada. Si no no se explica que servidora se tragara "La Noria" de la semana pasada y, aún peor, la de ésta.

Sobre la aparición de la desquiciada Violeta, esa flor rarísima y desagradecida, ya hizo un fantástico post Rosa Belmonte, al que sólo habría que añadir que la tipa (sobre la que ya hay apuestas acerca de cuánto tarda en salir en porretas en Interviú) es amiga de Teresa Bueyes, la ex-abogada de Ana Obregón que ahora colabora en el programa de Gonzo y a la que parece que la silicona se la pincharon en la lengua en vez de en los labios (ya sólo esta relación de amistad explica muchísimas cosas). Pero sobre el programa de autojustificación que se marcaron Jordi González y sus afamados periodistas el pasado sábado hay mucho que decir. Asombrados ante las críticas recibidas por ¿entrevistar? (parecía más un linchamiento público, la vena de Pilar Rahola alcanzó niveles patiñéricos) y pagar un pastizal a la novia del agresor de Jesús Neira, cabreados, heridos y dignos contraatacaron con una batería de argumentos elaboradísimos del tipo "es un mercado libre" y "todo el mundo cobra".

No: ni todo el mundo cobra ni todo el mundo paga. ¿Le habría pagado a la deshojada Violeta Gallardo, el jefe de Tony Alcántara en "Pueblo"? ¿O Blas Castellote, del "Crónica"? Ehh... un momento. Esperen: son personajes de series de televisión. A ver, déjenme pensar en el nombre de algún famoso periodista que no hubieran pagado por conseguir dicha entrevista... ¡Mierda! no se me ocurre ninguno.

Y miren que es fácil acabar con tanto problema sobre la ética periodística, sobre pagar o no pagar, sobre la libertad de expresión y sobre el derecho a la información: sólo hay que ver un par de temporadas de Lou Grant. Porque lo que hacen ahora mismo está a medio camino entre el personaje de Kirk Douglas en "El Gran Carnaval" de Billy Wilder (¡obra maestra! que diría Pumares) y el de Walter Matthau en "Primera Plana" (también obra maestra, también de Billy Wilder), aunque puestos a actuar les aseguro que a mí me divierte mucho más el pedazo de cabrón con todas las letras que interpretaba Matthau que el papel de Jordi González ofendido. Aunque el que hubiera quedado magistral en la peli de Wilder como secundario es el padre de Violeta: siguiendo la estela de los grandes (como el padre de Esther O.T.), el fenómeno lleva un estilismo capilar a lo Fary que me sulibeya. ¿Por qué estos hombres no van a Llongueras cuando ven que sus hijas están a punto de saltar a la palestra? Deberían de tomar ejemplo de José Bono, que desde que vio que su hija Amelia le iba a quitar protagonismo tras su boda con el hijo de Raphael, se ha hecho unos implantes capilares que pa qué las prisas.

Hoy sólo hablo de padres e hijas, pero no de madres e hijos: si están esperando que escriba algo sobre el posado de la Pantoja con Paquirrín en ¡HOLA!, lamento decirles que no. Que ya está bien. Que no puedo más. Que hasta servidora tiene un límite. Y que como ya sólo me queda el derecho a no comprar algunas revistas que me toman el pelo, el ¡HOLA! de esta semana (sólo el de esta semana, que mi dignidad no llega a tanto y sigo siendo una "pink alcoholic") no lo compro. Porque leer que el único hombre de su vida es Paquirri después de la aparición en el Rocío de la mano de Julián Muñoz y de "Gitana ¿tuh meh quiereh?" "Mah que a mí!", aguantar la foto de la portada de madre e hijo bajo el lienzo casi a tamaño natural de Paquirri al estilo Tita Thyssen y su afición necropictórica de posar junto al retrato del barón, creerme lo de "reveladoras y sinceras declaraciones" y ver durante un montón de páginas a madre e hijo photoshopeados y combinando modelos ya es demasié, que dice Marujita. El único interés reside en saber si Pantoja se puso sujetador o no para las fotos, que ya saben que ella es de pecho suelto. Pero creo que puedo vivir con la duda.

Y antes de que me digan que igual que soy libre para no comprar el ¡HOLA! también soy libre para no ver "La Noria", les recuerdo que los períodos de desintoxicación no suelen ser tan cortos como los de Ricardo Bofill. Y sé que cambiar salir de cañas por ver "La Noria" es como sustituir el caballo por la metadona. Pero ¡qué quieren! Ya les dije que soy una pink alcoholic.