"He estado fuera unos días". Es lo que más me gusta responder (pronunciado con s líquida y casi sin mover los labios, al más puro estilo Tamara Falcó) cuando me preguntan aquello de "Hija, ¿dónde te metes?", porque "He estado fuera unos días" puede significar tanto que me he ido a Saint-Tropez como que he pasado 48 horas detenida, y a servidora (ya lo saben) lo que más le gusta es jugar a la ambigüedad.
Pero a ustedes se lo cuento todo: ruta de Paradores por León y Galicia con línea de meta en Santiago para abrazar al santo. No, lo que yo he hecho no se puede considerar "Camino de Santiago", porque lo más parecido a un peregrinaje fueron mis viajes al cuarto de baño debido a que nos empeñamos en hacer una comparativa entre todas las Denominaciones de Origen de los vinos gallegos que, por lo visto, son demasiadas para mí y para mi colon (irritable). Acompañados por el reconocido crítico gastronómico Miguel P., nieto del Marqués de Mombuey (el inventor de las rebajas), su encantadora esposa Mamen A., a la que desde aquí proclamo como sucesora de Pepe Domingo Castaño en el Carrusel si al final Pepe Domingo se va a Tele 5 siguiendo a Paco González, y su no menos encantador hijo, pusimos rumbo a las tierras del norte sin saber las sorpresas que el viaje nos iba a deparar.
Primera noche parada en Olmedo, en la Gran Posada La Mesnada. ¿Y saben lo primero que me encuentro? ¡Páginas del HOLA enmarcadas! Todavía hay gente que está peor que yo de la cabeza, pienso, y atraída como Terelu por los brillos, pego mi nariz al cristal. ¡No puede ser! ¡Pero si son Gonzalo de Borbón y Mercedes Licer! Los Mismísimos se habían casado en la capilla de La Mesnada. Corriendo busqué aquel santo lugar y me arrodillé ante el Cristo que santificó la unión de tamañas personalidades. Oré con el debido recogimiento por el alma de Don Gonzalo (momento que quedó inmortalizado por mi fotógrafo de cabecera), pedí por la salud de la familia Borbón, por su vuelta al trono de Francia y por una aparición de Mercedes Licer en el De Luxe. Pero aún me aguardaba otra sorpresa mayor: adivinen en que habitación dormí esa noche. ¡En la suite nupcial de los Mismísimos! Arrobada e insomne ante tamaño acontecimiento, daba vueltas en la cama mientras me parecía oler un ligero aroma a whisky, prueba evidente de que el espíritu de Don Gonzalo aún vagaba por allí.
Tras el trance místico-legitimista, rumbo a León. Y allí, en el Parador de San Marcos, una nueva aparición: CARMEN LOMANA de cuerpo presente, que diría Kiko Hernández. Oh, Señor, ¿qué he hecho para merecer tanta generosidad? En la recepción del Parador, móvil en mano (creo que contestando a una entrevista), vaqueros ajustados, botas de cuero marrón moteras (se las habrás regalado Pilar Rubio, que es muy del tema), blusa floreada sin mangas, melena al viento y poco maquillaje. Yo, con mi hijo doliente (unas anginas muy oportunas y 39,5º de fiebre), esperando a que nos den habitación, sentadica en un tresillo mientras mi marido desarrollaba una desconocida habilidad como señalero de aviones, porque sólo le faltaban dos bastones luminosos para avisarme de que la Mismísima estaba allí. "Que ya la he visto, que ya la he visto" le indicaba yo en código morse con mi legendaria caída de pestañas.
Carmen hablaba apoyada en una mesa con más años que ella mientras la gente la miraba de lejos y su novio le hacía fotos de recuerdo. Los leoneses, que son muy suyos, la contemplaban como se miran los escaparates de Cartier, sin entrar, hasta que una señora se acercó a ella invadiendo su espacio vital y dijo para sí misma en una suerte de mantra "Sí que es ella, sí que es ella. ¡Qué guapa!". Carmen levantó la vista y la bendijo con una mirada afirmativa que, en el código morse pestañil que sólo hablamos las grandes, quería decir "Sí, señora, soy yo". En ese momento estuve tentada de llevarle a mi hijo para que Carmen le impusiera sus manos cargadas de Cartieres y Pomellatos y lo sanara, porque Carmen parecía una aparición mariana y veraniega, con su melena rubia y su blusa floreada. Pero me dieron la habitación y yo, que como Belén Esteban soy madre antes que nada, subí a mi aposento, dejando atrás a la Mismísima.
No volví a ver a la Lomana, porque yo no soy como Pitita Ridruejo, a la que se le aparece la Virgen en días alternos, y los special guest stars que vimos posteriormente quedaron eclipsados por la Mismísima: el padre de Zapatero, también en el Parador de León (yo no lo vi, se lo toparon Miguel P. y Mamen A.), y Antonio Garrido poteando con su nueva novia en Santiago de Compostela. Pero no había color.
Así que tras estos encuentros inesperados una idea comenzó a rondarme la cabeza: al igual que en Los Ángeles te pasean en autobús enseñándote las mansiones de los actores de Hollywood ¿por qué no hacer una ruta temática, un HOLA TOUR de los Santos Lugares donde podamos visitar los sitios donde nuestros favoritos han pasado sus mejores momentos?: apoyarnos en la mesa de Carmen Lomana, dormir en la alcoba nupcial de D. Gonzalo de Borbón y Mercedes Licer, hacer un crucero en el barco donde iban Marujita Díaz y Parada, acabar con el mini-bar de la habitación del hotel Villa Magna donde Naty Abascal vendía los modelos de Óscar de la Renta o sudar en el gimnasio donde se enfrentaron Ana Obregón y Victoria Beckham. Ni NO-TYPICAL, ni SPAIN IS DIFFERENT ni leches en vinagre: el HOLA TOUR sería un reclamo turístico imbatible. De hecho estoy convencida de que en el Parador de León han puesto sobre la mesa una placa en bronce y letra gótica donde dice: "Aquí se apuntaló Carmen Lomana". Me juego el cuello.
P.D.: En breve encontrarán en esta página la crítica gastronómica de los restaurantes visitados en nuestro HOLA TOUR realizada por Miguel P.
lunes, 7 de junio de 2010
viernes, 7 de mayo de 2010
Los autobuses filosóficos
Voy en autobús. No se preocupen, que no soy ecologista ni vegana, pero es que hasta que no me pongan un coche oficial, o de producción o de lo que sea, servidora va en autobús. Y de vez en cuando tengo que levantar la vista del periódico (o del SEMANA, si es miércoles) porque se oyen perlas de sabiduría popular de este calibre:
- "Donde está el cuerpo está la muerte": pasajero filósofo haciendo referencia al repentino fallecimiento de un amigo que estaba de vacaciones en Benidorm. De anuncio de A dos metros bajo tierra.
- A la pregunta "¿Cómo está usted?", responde una gitana "Tirando... como el Señor de su cruz".
También pueden enterarse dónde coger agua gratis ("pueh yo voy con una garrafa de esah de 5 litros al grifo que está en la gasolinera que hay al lao del Intermarché"), o comprobar que los carritos de niño sin niño constituyen un excelente medio de transporte ecológico y alternativo para llevar cartones, o que si una se queda viuda no tiene que salir a la calle pa ná na máh que pa ir ar curto, o pillar una conversación entre una conductora y una rubia poligonera con todo teñido menos el bigote propia de El diario de Patricia: "Pues me entregaron una hoja en la que ponía que querías ser mi amiga", "¿Una hoja? ¡Era una carta!", "Pues no, que le faltaba el sobre". Todo esto amenizado con Cadena Dial, Radio Tele Taxi (¿sabían que Chiquetete sigue de plena actualidad discográfica?) o cedés propios: un sensible conductor ponía todos los días a las 9:15 de la mañana una canción que contiene las palabras novia, conejo, zanahoria y pelos. Pueden usted hacer la combinación que quieran con estos términos, que seguro que aciertan. A puntito de denunciarlo a Bibiana Aído que estuve.
Y, por supuesto, las broncas con el conductor (mi mecánico, que diría Josemi Rodríguez Siero): que si le he dicho que me pare, que si no la he oído, ¿verdad que lo he dicho?, pues no, pues sí, pues no querrá que tenga todas las paradas en la cabeza (¡¡¿¿??!!). Como verán, esto sí que es un reality digno de ser televisado, y no El Bus, aquella cosa que se inventó Antena 3 como respuesta a Gran Hermano y que no vió ni el conductor. En cambio lo coge Samantha Villar, se tira 21 días sin bajarse del autobús y le sale un docudrama social que pa qué.
Y como Facebook se ha convertido en el mayor instrumento de clasificación antropológica conocido hasta ahora, les dejo algunos grupos que suscribo plenamente:
Señoras que van con bolsas de pescado en el autobús
Señoras que se bajan del autobús de espaldas para no caerse
:Señoras que se preparan para bajar del autobús 5 paradas antes que la suya
Señoras que le dicen a sus maridos donde sentarse en el autobús
Señoras que se santiguan antes de subirse al autobús
Señoras que viajan en el autobús sin desodorante
Señoras que imitan a chiquito de la calzada al bajar del autobus
Señoras que esperan a subir al autobús, para buscar el billete en el bolso.
Señoras que gritan en el autobús: LA PUERTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!
Señoras charlatanas que se sientan detrás del conductor del autobús
Señoras que aunque el autobús este vacio se sientan a tu lado
Qué quieren: las señoras que viajamos en autobús somos así.
Pues hala, ya está. Me he ganado el odio de los autobuseros para siempre, igual que Karmele con los taxistas. A partir de mañana, en bicicleta.
Rosa a través del espejo: Rosa Belmonte ha vuelto a atravesar el espejo y ahora está al otro lado. Ya lo atravesó en Mira lo que ven, en la 1, y en Dry Martini (creo recordar que se llamaba así el programa; lo busco en internet pero sólo me salen recetas del cóctel), pero ahora se va directamente al meollo de la cuestión televisiva, a Sálvame, donde espero que la Reina de Corazones no le corte la cabeza. A la Belmonte la sigo desde que escribía sus crónicas sobre la Feria de Murcia en La Verdad: evidentemente han sido las primeras y las últimas crónicas taurinas que he leído en mi vida, porque los toros no eran más que una excusa como otra cualquiera para inventarse la crónica social murciana y que las Vera Meseguer y las Paquichelos tuvieran su sitio.
La Belmonte, con esa cara de niña buena enmarcada entre sus mocasines, rebautiza a Lara Rodríguez como "La Mala Rodríguez", o compara el meterse con Belén Esteban a meterse con el Islam. De antología. Y de momento, el placer de leer a la Belmonte supera la envidia que me produce no tener la tecla tan afilada como ella. Sólo le pido que si no ha firmado contrato de confidencialidad, nos cuente los entresijos del programa. Total, que me he vuelto a enganchar. La culpa la tienes tú, Rosa.
- "Donde está el cuerpo está la muerte": pasajero filósofo haciendo referencia al repentino fallecimiento de un amigo que estaba de vacaciones en Benidorm. De anuncio de A dos metros bajo tierra.
- A la pregunta "¿Cómo está usted?", responde una gitana "Tirando... como el Señor de su cruz".
También pueden enterarse dónde coger agua gratis ("pueh yo voy con una garrafa de esah de 5 litros al grifo que está en la gasolinera que hay al lao del Intermarché"), o comprobar que los carritos de niño sin niño constituyen un excelente medio de transporte ecológico y alternativo para llevar cartones, o que si una se queda viuda no tiene que salir a la calle pa ná na máh que pa ir ar curto, o pillar una conversación entre una conductora y una rubia poligonera con todo teñido menos el bigote propia de El diario de Patricia: "Pues me entregaron una hoja en la que ponía que querías ser mi amiga", "¿Una hoja? ¡Era una carta!", "Pues no, que le faltaba el sobre". Todo esto amenizado con Cadena Dial, Radio Tele Taxi (¿sabían que Chiquetete sigue de plena actualidad discográfica?) o cedés propios: un sensible conductor ponía todos los días a las 9:15 de la mañana una canción que contiene las palabras novia, conejo, zanahoria y pelos. Pueden usted hacer la combinación que quieran con estos términos, que seguro que aciertan. A puntito de denunciarlo a Bibiana Aído que estuve.
Y, por supuesto, las broncas con el conductor (mi mecánico, que diría Josemi Rodríguez Siero): que si le he dicho que me pare, que si no la he oído, ¿verdad que lo he dicho?, pues no, pues sí, pues no querrá que tenga todas las paradas en la cabeza (¡¡¿¿??!!). Como verán, esto sí que es un reality digno de ser televisado, y no El Bus, aquella cosa que se inventó Antena 3 como respuesta a Gran Hermano y que no vió ni el conductor. En cambio lo coge Samantha Villar, se tira 21 días sin bajarse del autobús y le sale un docudrama social que pa qué.
Y como Facebook se ha convertido en el mayor instrumento de clasificación antropológica conocido hasta ahora, les dejo algunos grupos que suscribo plenamente:
Señoras que van con bolsas de pescado en el autobús
Señoras que se bajan del autobús de espaldas para no caerse
:Señoras que se preparan para bajar del autobús 5 paradas antes que la suya
Señoras que le dicen a sus maridos donde sentarse en el autobús
Señoras que se santiguan antes de subirse al autobús
Señoras que viajan en el autobús sin desodorante
Señoras que imitan a chiquito de la calzada al bajar del autobus
Señoras que esperan a subir al autobús, para buscar el billete en el bolso.
Señoras que gritan en el autobús: LA PUERTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!
Señoras charlatanas que se sientan detrás del conductor del autobús
Señoras que aunque el autobús este vacio se sientan a tu lado
Qué quieren: las señoras que viajamos en autobús somos así.
Pues hala, ya está. Me he ganado el odio de los autobuseros para siempre, igual que Karmele con los taxistas. A partir de mañana, en bicicleta.
Rosa a través del espejo: Rosa Belmonte ha vuelto a atravesar el espejo y ahora está al otro lado. Ya lo atravesó en Mira lo que ven, en la 1, y en Dry Martini (creo recordar que se llamaba así el programa; lo busco en internet pero sólo me salen recetas del cóctel), pero ahora se va directamente al meollo de la cuestión televisiva, a Sálvame, donde espero que la Reina de Corazones no le corte la cabeza. A la Belmonte la sigo desde que escribía sus crónicas sobre la Feria de Murcia en La Verdad: evidentemente han sido las primeras y las últimas crónicas taurinas que he leído en mi vida, porque los toros no eran más que una excusa como otra cualquiera para inventarse la crónica social murciana y que las Vera Meseguer y las Paquichelos tuvieran su sitio.
La Belmonte, con esa cara de niña buena enmarcada entre sus mocasines, rebautiza a Lara Rodríguez como "La Mala Rodríguez", o compara el meterse con Belén Esteban a meterse con el Islam. De antología. Y de momento, el placer de leer a la Belmonte supera la envidia que me produce no tener la tecla tan afilada como ella. Sólo le pido que si no ha firmado contrato de confidencialidad, nos cuente los entresijos del programa. Total, que me he vuelto a enganchar. La culpa la tienes tú, Rosa.
miércoles, 21 de abril de 2010
28 horas
No puedo más. He calculado que invierto 28 horas a la semana en ver "Sálvame", ¡28 horas!, el cuádruple de la jornada laboral de Naty Abascal. Y claro, si yo fuera redactora del MARCA ahora mismo les diría qué se puede hacer en esos 1.680 minutos, igual que cuando fichan a Cristiano Ronaldo y ellos se marcan una portada diciendo todo lo que se puede comprar con el sueldo que le van a pagar al gachó: que si una isla en el Índico, que si no sé cuántos Jaguars, que si pagar la deuda externa de Mozambique...
El caso es que, además de esta pérdida irreparable de tiempo, estoy empezando a dar muestras de un comportamiento un tanto extraño. Esta es la sintomatología:
- cuando castigo a mi hijo lo mando a la silla de las ratas
El caso es que, además de esta pérdida irreparable de tiempo, estoy empezando a dar muestras de un comportamiento un tanto extraño. Esta es la sintomatología:
- cuando castigo a mi hijo lo mando a la silla de las ratas
- ya só-lo ha-blo en bisí-labos, ¿va-le?
- he intentado hacer el baile chuminero con una minipimer (ni les cuento, pero imaginen a Nina Hagen con un cuchillo y tendrán una idea aproximada)
- he intentado peinarme como Karmele en el "De Luxe" (tampoco les cuento)
- he comenzado a llamar a mi marido "mi codirector"
- tiré el tomo XII del "Summa Artis" porque ponía "Alhambra" en vez de "Alahambra"
- no pienso volver a Lisboa
- los fines de semana vivo sin vivir en mí
- he empezado a cogerle cariño a Caballito de Mar
- he comprado una casa en Benidorm
- doy mi opinión "como madre" o "como pueblo"
- cuando me dicen "gracias" contesto "a tí por venir"
- me he unido a los grupos "Señoras que aprenden historia con Belén Esteban", "Yo también creo que Felipe se tendría que haber casado con Belén Esteban", "Señoras que cantarán Candel in de güin en el funeral de Belén Esteban" y "Belén Esteban, Presidenta".
- me ha parecido ver el rostro de Belén Esteban en el fondo de la sartén, como las caras de Bélmez
- sólo compro productos Actafarma
- ¿he comentado ya que comienzo a encontrarle el punto a Caballito de Mar?
Dazed and confused he llamado a House, pero tras escupirme por teléfono me ha dicho que no me preocupe, que él está enganchado a los culebrones de médicos y a Oprah. Y claro, en la Betty Ford no quieren aceptarme tras el fracaso de mi última rehabilitación (ya saben que volví a comprar el ¡HOLA! tras un bajón de azúcar). Así que he decidido desengancharme yo misma aplicándome un programa de choque basado en "Redes", "Metrópolis", "Saber y ganar" y "Grandes Documentales". Es la versión televisiva de la dieta de las proteínas. Pero claro, ahora aparece la ministra Sinde y dice que le tiene simpatía a Belén Esteban. Y en Francia es objeto de estudio sociológico. Y así no se puede, oiga. No se puede.
Dazed and confused he llamado a House, pero tras escupirme por teléfono me ha dicho que no me preocupe, que él está enganchado a los culebrones de médicos y a Oprah. Y claro, en la Betty Ford no quieren aceptarme tras el fracaso de mi última rehabilitación (ya saben que volví a comprar el ¡HOLA! tras un bajón de azúcar). Así que he decidido desengancharme yo misma aplicándome un programa de choque basado en "Redes", "Metrópolis", "Saber y ganar" y "Grandes Documentales". Es la versión televisiva de la dieta de las proteínas. Pero claro, ahora aparece la ministra Sinde y dice que le tiene simpatía a Belén Esteban. Y en Francia es objeto de estudio sociológico. Y así no se puede, oiga. No se puede.
jueves, 15 de abril de 2010
La gorda interior
Y Gloria Serra adelgazó y dejó a Jordi, claro. Es una ley no escrita: cuando uno adelgaza, se divorcia. Conozco varios (muchos, demasiados) casos en los que ellos empiezan a adelgazar al estilo del increíble hombre menguante y al final el nuevo cuerpo se lo lleva otra. Esta vez ha sido ella la que ha dejado plantado a Jordi, y Antena 3 disfrutará de Gloria con tres tallas menos. Pero si Gloria Serra sufre ahora al desayunar un biscote integral con un zumo de pomelo, no les cuento cuando se tenga que merendar las audiencias de Antena 3. Ella, que se pegaba un atracón con las de "La Noria" mojadas en café con leche. Pero Gloria es una valiente: por embarcarse en las tardes de Antena 3, que es como subir al Titanic y, por supuesto, por hacer dieta.
Todos llevamos un gordo dentro (menos Imanol Arias; su gordo se lo comió Juan Echanove) que se va incubando durante las Navidades y que eclosiona en verano. ¿Todos? Todos no: existe una raza superior a la que su físico ha convertido en modelos y que, llevada por una falsa culpabilidad, intenta solidarizarse con el resto diciéndonos aquello de "en el colegio lo pasé muy mal porque me decían jirafa". ¿Jirafa? ¿Es peor "jirafa" que "vaca"? A lo mejor en la India sí, pero en el sistema de castas escolar no, desde luego. Me dan ganas ganas de abrirles la boca con un embudo y vaciarles la nevera de Falete. Ese intento que tienen las tipas delgadísimas de pagar su deuda genética con la sociedad (todos los genes buenos se los llevaron ellas) hablándonos de su sufrimiento adolescente es tan lamentable como decir que los ricos también lloran o que la suerte de la fea la guapa la desea. Los refranes son un fraude. Y mi gorda interior se monda con ellos.
La gorda interior nos acecha siempre, pero sólo las que hemos luchado contra ellas de pequeñas conocemos el método para obligarla a replegarse: en cuanto asoma la nariz, dieta que te crió. La mía lleva una temporada dándome un respiro, pero yo sé que está ahí, invernando, acechando, esperando cualquier momento para salir. Es una presencia inquietante, que suele manifestarse los lunes por la mañana y que hará su aparición estelar en cuanto comience a probarme bikinis. "¿Bikini?", me dirá. "¿Y de color turquesa? ¿No sería mejor un bañador negro con pareo a juego?". Y la lucha volverá. Mi gorda interior es una psicópata, la tía.
Por cierto, mi marido se ha puesto a dieta. No sé si empezar a preocuparme.
Todos llevamos un gordo dentro (menos Imanol Arias; su gordo se lo comió Juan Echanove) que se va incubando durante las Navidades y que eclosiona en verano. ¿Todos? Todos no: existe una raza superior a la que su físico ha convertido en modelos y que, llevada por una falsa culpabilidad, intenta solidarizarse con el resto diciéndonos aquello de "en el colegio lo pasé muy mal porque me decían jirafa". ¿Jirafa? ¿Es peor "jirafa" que "vaca"? A lo mejor en la India sí, pero en el sistema de castas escolar no, desde luego. Me dan ganas ganas de abrirles la boca con un embudo y vaciarles la nevera de Falete. Ese intento que tienen las tipas delgadísimas de pagar su deuda genética con la sociedad (todos los genes buenos se los llevaron ellas) hablándonos de su sufrimiento adolescente es tan lamentable como decir que los ricos también lloran o que la suerte de la fea la guapa la desea. Los refranes son un fraude. Y mi gorda interior se monda con ellos.
La gorda interior nos acecha siempre, pero sólo las que hemos luchado contra ellas de pequeñas conocemos el método para obligarla a replegarse: en cuanto asoma la nariz, dieta que te crió. La mía lleva una temporada dándome un respiro, pero yo sé que está ahí, invernando, acechando, esperando cualquier momento para salir. Es una presencia inquietante, que suele manifestarse los lunes por la mañana y que hará su aparición estelar en cuanto comience a probarme bikinis. "¿Bikini?", me dirá. "¿Y de color turquesa? ¿No sería mejor un bañador negro con pareo a juego?". Y la lucha volverá. Mi gorda interior es una psicópata, la tía.
Por cierto, mi marido se ha puesto a dieta. No sé si empezar a preocuparme.
domingo, 21 de marzo de 2010
Pititismo
Me encantan las reuniones excepcionales, llenas de elegancia y solidaridad, y que además son noches inolvidables. Entenderán que esto no lo digo yo, lo dice ¡HOLA!, entre otras cosas porque mis reuniones sólo son solidarias con las empresas vitivinícolas de la región y, en consecuencia, son absolutamente olvidables (pruebe a tomarse varias botella de Jumilla y a recordar algo al día siguiente). Esta vez la reunión excepcional es en el Museo Thyssen y su objetivo es recaudar fondos para Haití. Paradoja: lo que para unos es un desastre, para otras es la oportunidad de estrenar lifting.
Me miran las pititas de las fotos con su ácido hialurónico recién infiltrado. Yo veo sus caras deconstruidas como la tortilla de Adriá y ellas ven la mía, también de tortilla pero del bar Paco. Y me pregunto si no va siendo hora de que me apunte a la nueva cocina.
¿Ven? El pititismo lo invade todo. En mi propia pandi, que a este paso dentro de poco va a ser cuchipandi, ya hemos comenzado a hablar del tema: que si los surcos nasogenianos, que si una rinoplastia, que si una blefaroplastia... (como verán, manejamos un vocabulario que ni el doctor Planas). Estamos siendo contagiadas por el pititismo, una pandemia que se propaga a través de las portadas del ¡HOLA! a una velocidad de vértigo, que afecta mayoritariamente a las mujeres a partir de los 40 y que tendrá su punto álgido de contagio cuando comience la operación bikini. Y la OMS sin enterarse. Nadie está a salvo, ni siquiera usted, que se compró 30 botes de gel desinfectante para la casa y 20 tamaño bolso para que no se le pegara la gripe A, que piensa que no le va a afectar esa enfermedad, que va a cumplir los sesenta sin contagiarse porque se siente muy a gusto consigo misma y defiende la naturalidad a ultranza. Pero ¿usted no se depila, no se tiñe, no se ha arreglado los dientes? Pues tenga cuidado, mi querida amiga. No, no le estoy recomendando que se deje bigote para disimular el código de barras del labio superior, simplemente le alerto ante la facilidad de propagación de esta enfermedad. Puede estar incubando un pititismo si, además de pensar en hacerse un retoquito:
- comienza a decir frases de tipo "estoy enamorada de la vida", "una de mis aspiraciones es seguir aprendiendo como madre", "soy femenina, no feminista"
- quiere convertirse en diseñadora de joyas de la noche a la mañana
Me miran las pititas de las fotos con su ácido hialurónico recién infiltrado. Yo veo sus caras deconstruidas como la tortilla de Adriá y ellas ven la mía, también de tortilla pero del bar Paco. Y me pregunto si no va siendo hora de que me apunte a la nueva cocina.
¿Ven? El pititismo lo invade todo. En mi propia pandi, que a este paso dentro de poco va a ser cuchipandi, ya hemos comenzado a hablar del tema: que si los surcos nasogenianos, que si una rinoplastia, que si una blefaroplastia... (como verán, manejamos un vocabulario que ni el doctor Planas). Estamos siendo contagiadas por el pititismo, una pandemia que se propaga a través de las portadas del ¡HOLA! a una velocidad de vértigo, que afecta mayoritariamente a las mujeres a partir de los 40 y que tendrá su punto álgido de contagio cuando comience la operación bikini. Y la OMS sin enterarse. Nadie está a salvo, ni siquiera usted, que se compró 30 botes de gel desinfectante para la casa y 20 tamaño bolso para que no se le pegara la gripe A, que piensa que no le va a afectar esa enfermedad, que va a cumplir los sesenta sin contagiarse porque se siente muy a gusto consigo misma y defiende la naturalidad a ultranza. Pero ¿usted no se depila, no se tiñe, no se ha arreglado los dientes? Pues tenga cuidado, mi querida amiga. No, no le estoy recomendando que se deje bigote para disimular el código de barras del labio superior, simplemente le alerto ante la facilidad de propagación de esta enfermedad. Puede estar incubando un pititismo si, además de pensar en hacerse un retoquito:
- comienza a decir frases de tipo "estoy enamorada de la vida", "una de mis aspiraciones es seguir aprendiendo como madre", "soy femenina, no feminista"
- quiere convertirse en diseñadora de joyas de la noche a la mañana
- tiene en su mesilla de noche "100 personajes que hunden España" de Curri Valenzuela, a saber: Zapatero, Almodóvar, Jorge Javier Vázquez, Pilar Bardem... (pero ¡sorpresa! también aparecen Horatio Caine ¡y House en la reedición! - lo de la reedición es otra sorpresa-)
- considera que tener una mucama inmigrante es involucrarse en labores humanitarias
- le pone José María Aznar y le ve un puntito a Jiménez Losantos
- baila sevillanas
- le ha encargado un traje a Vicky Martín Berrocal para bailar sevillanas
- cree que Enrique Ponce y Paloma Cuevas son la pareja más elegante de España
¿Presenta ya alguno de estos síntomas? Pues tenga cuidad, la enfermedad acecha; empiece con los antibióticos de amplio espectro. Aunque a lo mejor siempre ha querido usted ser pitita. Si es ese su caso, ya saben: "Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que soñó de sí misma". Y, por favor, si se convierte en pitita hágase de la variedad "me lo paso todo por la peineta porque tengo pasta y edad para hacerlo", como Lomana, la duquesa de Alba, Naty Abascal o Carmen Martínez Bordiú, que han superado la barrera del ridículo. Lo único que les pido es que no intenten convencerme de que están así de estupendas porque duermen ocho horas y beben mucha agua. Y no olviden que entre el pititismo y el patetismo sólo hay una línea. De expresión.
- le pone José María Aznar y le ve un puntito a Jiménez Losantos
- baila sevillanas
- le ha encargado un traje a Vicky Martín Berrocal para bailar sevillanas
- cree que Enrique Ponce y Paloma Cuevas son la pareja más elegante de España
¿Presenta ya alguno de estos síntomas? Pues tenga cuidad, la enfermedad acecha; empiece con los antibióticos de amplio espectro. Aunque a lo mejor siempre ha querido usted ser pitita. Si es ese su caso, ya saben: "Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que soñó de sí misma". Y, por favor, si se convierte en pitita hágase de la variedad "me lo paso todo por la peineta porque tengo pasta y edad para hacerlo", como Lomana, la duquesa de Alba, Naty Abascal o Carmen Martínez Bordiú, que han superado la barrera del ridículo. Lo único que les pido es que no intenten convencerme de que están así de estupendas porque duermen ocho horas y beben mucha agua. Y no olviden que entre el pititismo y el patetismo sólo hay una línea. De expresión.
miércoles, 10 de marzo de 2010
... Y 100.
100 posts, 100. Si como dice Juan Cueto, los escritores desayunan egos revueltos, los bloggers desayunamos visitas y comentarios. Por eso el post número 100 no va dedicado ni a los Oscar ni al divorcio de la Esteban ni a la última portada del ¡HOLA!: va dedicado a vosotros, los que me habéis leído, seguido, comentado y alimentado un ego que con tantos mimos se ha puesto más ancho que el culo de Falete. A Roberto Duque, que me animó a escribir el primer post (el pobre, se creía que iba a hacer sesudas reflexiones políticas y se encontró con que hablaba de los pelos de Paul Weller) y al que leo a pesar de no estar de acuerdo con él en nada. A aquellos a los que no conozco personalmente pero con los que comparto muchísimas cosas: Sandra, antes conocida como LaCuca, que me envió un libro maravilloso (¡mi primer y único sueldo como blogger!) y me hizo toda la publicidad del mundo; Carmona, que me alegra los lunes (y los martes, y los miércoles...) desde su blog y hace que me coma la cabeza para estar a la altura de sus comentarios; Hong Kong Blues, it boy, icono fashion, el único escritor del mundo que se ha atrevido a llevar bombachos después de Oscar Wilde, que lleva una vida que para sí la quisiera Carrie Bradshaw, que me hace reír lo indecible y que me siguió a pesar del Holagate; González Pellicer, desaparecido del mapa (¿dónde estás?), que me hizo sentir como una reina; Lajarín y sus maravillosos dibujos; RM Daebi, la más cariñosa a pesar de la crisis... A mis amigos de siempre y a los nuevos, tanto a los que me hacen guiños a través de sus comentarios como a los que no me dejan ninguno ("¡Hija, si es que no sé qué ponerte!") pero me cuando me ven me dicen que han leído el último post. A mi santo, asustado al principio porque no sabía bien qué era esto de los blogs y pensaba que me iba a volver loca por algún desconocido internáutico cuyo nick fuera Charles Ryder (ni les cuento cuando le dije lo del Facebook: "¡Brujería!, ¡brujería!"). A los que he torturado creyéndome la hija secreta de Elvira Lindo y pidiéndoles una oportunidad para publicar en un periódico (qué quieren, crecí con "Lou Grant" y eso imprime carácter). Y, por supuesto, a las familias Pantoja, Rivera, Jurado, Pajares y Sánchez-Junco (a ésta última no le guardo rencor), a Belén Esteban, Naty Abascal, Carmen Lomana, Jorge Javier Vázquez, Ana Obregón, Tita Cervera y al resto de miembros de la cuchipandi que me han dado material para los posts. Sí, ya sé, también podría escribir sobre mí ("¡Hable de usted y deje tranquilos a los demás!", me comentó una vez un señor al que no le gustaba nada mi columna). ¿Cómo que hable de mí? ¿Gratis? ¿Queréis que hable de mí gratis? ¿Es que pensáis que no he aprendido nada en todos estos años? Hombre, por Dios...
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viernes, 5 de marzo de 2010
Palominos
Los trapos sucios se lavan en casa. Pero si no se los lava uno mismo es posible que su mucama salga en un programa de televisión contando si usted deja palominos en los calzoncillos. O si ingresaba en su nombre fajos de 3.000 euros una vez por semana, que viene a ser la correspondencia del palomino con el mundo folklórico. Y si además de mucama tiene usted chófer, niñera, jardinero, tata y satélites similares, ni les cuento: la posibilidad de que relaten con pelos y señales su tendencia natural a hacerse el moco mientras ve el telediario se multiplica hasta el infinito y más allá.
Que se lo digan a Lina Morgan, a Tita Cervera o a Isa P.: la cantidad de gente que ha salido en los últimos tiempos poniéndolas a parir ("contando mi verdad", que dicen ellos) es tremenda. Aunque podría ser peor: imaginen que ven La ceremonia y cogen ideas (y aquí viene un spoiler, aviso: en la peli de Chabrol Isabelle Huppert y Sandrine Bonnaire, la criada, le dan matarile a Jacquelinne Bisset y a su familia). Pero cuando te están poniendo a caldo en televisión no creo que eso te consuele mucho. Y es que desde la desaparición de Gracita Morales y Rafaela Aparicio el servicio se ha quedado sin referente moral, lo que ha posibilitado la llegada al poder de nuevos líderes mediáticos en el mundo mucamil como el chófer de la Pantoja. Así nos va.
Ni siquiera servidora, que está libre de toda sospecha, resistiría que alguien con quien trabajo hablara de mí: dependiendo de la mala leche y de lo que te paguen, mi hijo podría pasar de ser un niño vivo y con carácter a un pequeño cabrón que no para quieto un momento, yo, de vivir en un caos creativo y encantador a ser la tía más desastre y desordenada del mundo, y mis compañeros podrían dejar de pensar que soy una persona responsable y preocupada por su trabajo (porque pensáis eso, ¿verdad?) a ser una ciclotímica absurda que se tuerce con los cambios meteorológicos. ¿Ven? Es como si tu vida fuera examinada por el equipo del CSI después de tres guardias seguidas. Y si Grissom te echa el ojo seguro que descubre un cadáver en el armario. En mi caso sería por homicidio involuntario, porque una nunca lo hace a mala leche, pero sólo por la edad que tengo -de cuarenta para veinticinco, que estoy cada día más más joven- debo de tener algún que otro muerto por ahí.
Ya lo dice mi madrina: "el servicio te tiene que tratar de usted". Como verán mi madrina siempre me da sabios consejos, como el de que a partir de cierta edad "hay que ponerse una manguita", adelantándose a la teoría de que los brazos son las nuevas piernas. Pues eso, a partir de ahora se acabó el buenrrollismo: que me llamen "Señora Palo". Por si acaso.
Y más palominos:
- "I love Escassi": no tiene mérito ninguno. Ni encontrar a las participantas (se pone uno en la puerta de Corporación Dermoestética, Sección Reclamaciones, y ya está) ni ligarse a Escassi (que tiene un corazón tan grande que no le cabe en la porteñuela) ni seducirlo. Yo haría un "I love Enrique del Pozo", que eso sí que tiene mérito: a ver quién es la ¿guapa? que puede tirarle los tejos sin poner cara de angustia. Aunque yo apostaría a que dentro de poco podremos ver un "I love José María Aznar": este hombre se está convirtiendo a pasos agigantados en uno de los nuevos rostros de Tele 5. Lo tiene todo: abdominales, melenica, pulseritas, una capacidad de meter cizaña sin límite (a sus últimas declaraciones me remito) y, además, es amigo de Berlusconi. Al tiempo.
- "MQB" (o como leches se llame): por petición popular vía facebook. Y qué quieren que les diga: Pilar Rubio está estupenda (¿somos ella y yo de la misma especie?, pregunto), lo de Belén me recuerda a un rock&roll que bailé hace años con mi prima en las fiestas de la playa y me metí un leñazo que pa qué, y entiendo que Lomana se niegue a ponerse determinados estilismos, porque esa tendencia natural de vestir a las chicas como vedettes de La Maña y a los chicos como patinadores ucranianos es tremenda. Propongo a Hong Kong Blues como jefe de estilistas del programa, que algo aprenderemos.
Que se lo digan a Lina Morgan, a Tita Cervera o a Isa P.: la cantidad de gente que ha salido en los últimos tiempos poniéndolas a parir ("contando mi verdad", que dicen ellos) es tremenda. Aunque podría ser peor: imaginen que ven La ceremonia y cogen ideas (y aquí viene un spoiler, aviso: en la peli de Chabrol Isabelle Huppert y Sandrine Bonnaire, la criada, le dan matarile a Jacquelinne Bisset y a su familia). Pero cuando te están poniendo a caldo en televisión no creo que eso te consuele mucho. Y es que desde la desaparición de Gracita Morales y Rafaela Aparicio el servicio se ha quedado sin referente moral, lo que ha posibilitado la llegada al poder de nuevos líderes mediáticos en el mundo mucamil como el chófer de la Pantoja. Así nos va.
Ni siquiera servidora, que está libre de toda sospecha, resistiría que alguien con quien trabajo hablara de mí: dependiendo de la mala leche y de lo que te paguen, mi hijo podría pasar de ser un niño vivo y con carácter a un pequeño cabrón que no para quieto un momento, yo, de vivir en un caos creativo y encantador a ser la tía más desastre y desordenada del mundo, y mis compañeros podrían dejar de pensar que soy una persona responsable y preocupada por su trabajo (porque pensáis eso, ¿verdad?) a ser una ciclotímica absurda que se tuerce con los cambios meteorológicos. ¿Ven? Es como si tu vida fuera examinada por el equipo del CSI después de tres guardias seguidas. Y si Grissom te echa el ojo seguro que descubre un cadáver en el armario. En mi caso sería por homicidio involuntario, porque una nunca lo hace a mala leche, pero sólo por la edad que tengo -de cuarenta para veinticinco, que estoy cada día más más joven- debo de tener algún que otro muerto por ahí.
Ya lo dice mi madrina: "el servicio te tiene que tratar de usted". Como verán mi madrina siempre me da sabios consejos, como el de que a partir de cierta edad "hay que ponerse una manguita", adelantándose a la teoría de que los brazos son las nuevas piernas. Pues eso, a partir de ahora se acabó el buenrrollismo: que me llamen "Señora Palo". Por si acaso.
Y más palominos:
- "I love Escassi": no tiene mérito ninguno. Ni encontrar a las participantas (se pone uno en la puerta de Corporación Dermoestética, Sección Reclamaciones, y ya está) ni ligarse a Escassi (que tiene un corazón tan grande que no le cabe en la porteñuela) ni seducirlo. Yo haría un "I love Enrique del Pozo", que eso sí que tiene mérito: a ver quién es la ¿guapa? que puede tirarle los tejos sin poner cara de angustia. Aunque yo apostaría a que dentro de poco podremos ver un "I love José María Aznar": este hombre se está convirtiendo a pasos agigantados en uno de los nuevos rostros de Tele 5. Lo tiene todo: abdominales, melenica, pulseritas, una capacidad de meter cizaña sin límite (a sus últimas declaraciones me remito) y, además, es amigo de Berlusconi. Al tiempo.
- "MQB" (o como leches se llame): por petición popular vía facebook. Y qué quieren que les diga: Pilar Rubio está estupenda (¿somos ella y yo de la misma especie?, pregunto), lo de Belén me recuerda a un rock&roll que bailé hace años con mi prima en las fiestas de la playa y me metí un leñazo que pa qué, y entiendo que Lomana se niegue a ponerse determinados estilismos, porque esa tendencia natural de vestir a las chicas como vedettes de La Maña y a los chicos como patinadores ucranianos es tremenda. Propongo a Hong Kong Blues como jefe de estilistas del programa, que algo aprenderemos.
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