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miércoles, 11 de julio de 2012

El premiado sin premio

PUBLICADO EL 5 DE JULIO EN DETELE

Ayer fue un día de grandes descubrimientos para la física: por un lado el hallazgo del bosón de Higgs, por otro la revolución de la teoría del tiempo. O si no explíquenme cómo la entrega de los premios de la Academia de Televisión (), que fue rapidísima y fulgurante, se me hizo larga. Posiblemente porque la televisión es, entre otras cosas, espectáculo, y lo de anoche no lo fue (excepto el momentazo , al que ya llegaremos). Crisis, low cost y todo lo que ustedes quieran, pero si en una gala los presentadores sólo te suenan, quedan sillas vacías en primera fila y en el escenario hay muchos y grandes profesionales pero pocas estrellas, la cosa está regular.

 

Los Iris tuvieron lugar en el Parque de Atracciones de Madrid, algo que explica el dress code del evento, porque aquello parecía una feria: desde una excesiva Silvia Jato en amarillos terribles hasta un con camisa de cuadros de manga corta (lo he visto más arreglado en algunos programas de “”)...

Columna completa en http://detele.es/2012/07/fran-llorente-el-premiado-sin-premio/


jueves, 15 de abril de 2010

La gorda interior

Y Gloria Serra adelgazó y dejó a Jordi, claro. Es una ley no escrita: cuando uno adelgaza, se divorcia. Conozco varios (muchos, demasiados) casos en los que ellos empiezan a adelgazar al estilo del increíble hombre menguante y al final el nuevo cuerpo se lo lleva otra. Esta vez ha sido ella la que ha dejado plantado a Jordi, y Antena 3 disfrutará de Gloria con tres tallas menos. Pero si Gloria Serra sufre ahora al desayunar un biscote integral con un zumo de pomelo, no les cuento cuando se tenga que merendar las audiencias de Antena 3. Ella, que se pegaba un atracón con las de "La Noria" mojadas en café con leche. Pero Gloria es una valiente: por embarcarse en las tardes de Antena 3, que es como subir al Titanic y, por supuesto, por hacer dieta.

Todos llevamos un gordo dentro (menos Imanol Arias; su gordo se lo comió Juan Echanove) que se va incubando durante las Navidades y que eclosiona en verano. ¿Todos? Todos no: existe una raza superior a la que su físico ha convertido en modelos y que, llevada por una falsa culpabilidad, intenta solidarizarse con el resto diciéndonos aquello de "en el colegio lo pasé muy mal porque me decían jirafa". ¿Jirafa? ¿Es peor "jirafa" que "vaca"? A lo mejor en la India sí, pero en el sistema de castas escolar no, desde luego. Me dan ganas ganas de abrirles la boca con un embudo y vaciarles la nevera de Falete. Ese intento que tienen las tipas delgadísimas de pagar su deuda genética con la sociedad (todos los genes buenos se los llevaron ellas) hablándonos de su sufrimiento adolescente es tan lamentable como decir que los ricos también lloran o que la suerte de la fea la guapa la desea. Los refranes son un fraude. Y mi gorda interior se monda con ellos.

La gorda interior nos acecha siempre, pero sólo las que hemos luchado contra ellas de pequeñas conocemos el método para obligarla a replegarse: en cuanto asoma la nariz, dieta que te crió. La mía lleva una temporada dándome un respiro, pero yo sé que está ahí, invernando, acechando, esperando cualquier momento para salir. Es una presencia inquietante, que suele manifestarse los lunes por la mañana y que hará su aparición estelar en cuanto comience a probarme bikinis. "¿Bikini?", me dirá. "¿Y de color turquesa? ¿No sería mejor un bañador negro con pareo a juego?". Y la lucha volverá. Mi gorda interior es una psicópata, la tía.

Por cierto, mi marido se ha puesto a dieta. No sé si empezar a preocuparme.