viernes, 24 de junio de 2011

La boda fantasma

Ustedes sabrán que Luis Rollán se ha casado con un señor llamado Alejo. Ah, ¿que han leído el ¡HOLA!? Entonces lo que sabrán es que Pantoja se ha ido de boda. ¿De quién? Ni idea, porque tras 8 páginas y 20 fotos, el resultado es Luis Rollán: 2 – Pantoja: 9. ¿Y el otro novio? Pues Alejo, El Hombre Que Nunca Estuvo Allí, aparece en una sola foto (de grupo, por supuesto, que así se nota menos). Ni una imagen de los recién casados mirándose tiernamente, ni de la ceremonia, ni una frase tipo “Luis Rollán y su flamante marido” (de la palabra “matrimonio” ni hablamos). Sólo he encontrado una foto de los novios solitos y juntos en la edición digital, porque en la impresa nada. Nasti de plasti.

Me imagino que estoy equivocada y que prácticamente no se hace referencia a la boda entre Luis y Alejo porque lo que interesa es la vuelta de Pantoja a la vida social, ahora que ha sido remasterizada por DJ Kiko, y que, además, una boda entre dos hombres no vende tanto porque no hay vestido de Rosa Clará que llevarse a la boca. Pero la Pantoja estaba en una boda, no en una reunión de Tupperware. Y en todas las bodas hay dos novios. En todas menos en ésta.

En ¡HOLA! son los reyes del eufemismo: "liados” equivale a "felices y enamorados, "madre soltera" a "afronta en solitario su maternidad" y "separados" a "ponen fin a su historia de amor". Y, por supuesto, las relaciones homosexuales han sido siempre “una entrañable amistad”. Pero como todavía no han encontrado la forma de contar que se han casado dos tíos sin que a buena parte de sus lectores les de una apoplejía, pues directamente obvian el tema todo lo posible. Y chimpún. Por lo visto a ¡HOLA! le ocurre lo mismo que a Luis Navarro-Valls, que afirma que “la sociedad está cansada de matrimonios extraños”. Y lleva razón: yo también encuentro raro el matrimonio entre Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock. Y mi hijo ni les cuento, porque viendo la boda de Alaska & Mario me preguntaba si Alaska estaba ya embarazada (el pobre se cree que te casas y, automáticamente, te quedas preñada). Apunta maneras como tertuliano de Intereconomía.

Total, que encima se monta el pollo con el tema de la exclusiva (esto ya no lo cuento, los interesados pueden seguir la mini-serie en Tele 5): Rollán tan contento porque era un honor protagonizar la primera boda gay que sale en ¡HOLA! para que luego ¡HOLA! le aplique el doblaje de Mogambo. Entre unas cosas y otras, al pobre muchacho le están amargando la luna de miel en Cerdeña: no quiero ni pensar qué grado de moreno va a traer; cuando vuelva, además de gay, va a parecer una boda interracial. Y por ahí sí que el ¡HOLA! no pasa.

viernes, 17 de junio de 2011

El Pantojazo

Aún tengo en la retina el pantojazo de ayer. Y eso que Paz Padilla lo había sugerido por la tarde en Sálvame (soy incapaz de reproducir fonéticamente a Padilla cuando se pone seria, pero lo anunció), aunque yo, mujer de poca fe, no era capaz de creer que Pantoja iba a asomar el morro, los brillos y las patillas por Tele 5. Y lo hizo. Y se produjo la auténtica conjunción planetaria de la que hablaba Pajín que, como todo buen profeta, se equivocó de fecha y de personajes. Y llegó el Armageddon, el Apocalipsis, el mineralismo arrabaliano y la final del mundo.

Los tertulianos de Sálvame ya llevaban tiempo planeando este encuentro intergaláctico; como sabían que era posible que se produjera allanaron el camino mandándoles mensajes: tanto la carta de Mila en su blog alabando a Kiko en Supervivientes como el arrepentimiento público de J. J. por haberla masacrado en el Tomate fueron ondas lanzadas al espacio exterior para que el planeta Pantoja supiera que Tele 5 estaba preparada para un encuentro en la tercera fase. Y Pantoja emitió la primera señal de vida inteligente llamando a su hijo para darle ánimos. A partir de ahí, los radares de Fuencarral se volvieron locos.

Y, reconozcámoslo: como madre del género (de madres va la cosa, sí) Tele 5 es la cadena que mejor lo hace. Pantoja sale de casa y se mete en la limusina, J. J. va contando los minutos que faltan para que llegue, imágenes desde el interior del coche con suspiros incluidos, llegada al plató y entrevista en un aparte con J. J. (¡acabaron cogidicos de la mano!) mientras sobre la mesa reposaba el ramo de rosas rojas que Vasile le había enviado con una nota que decía "Por fin", entrada apoteósica de El Artista Antes Conocido Como Paquirrín, se abre el pantallón y aparece Ella, abrazo con el maquillaje de Juan Pedro esturreado por la camisa de Kiko incluido. Apoteosis.

Kiko ha subido a su madre a los altares: si ya lo hizo inconscientemente cuando lo sacó a cantar en su primer concierto tras la muerte de Paquirri, ahora lo ha vuelto a hacer. Le ha proporcionado a Isa P. el mayor y mejor lavado de imagen que se recuerda. Y todos lo han hecho de maravilla: Pantoja Madre Por Encima De Todo ("Te quiero, te quiero", "Soy Isabel Pantoja, pero hoy vengo aquí como madre"), artista (le cantó a Jorge Javier una de sus canciones favoritas), estrella y dueña del cotarro (antes de cantar pidió un foco blanco que la iluminara a ella sola), picaruela (comentarios acerca de lo bien dotado que estaba Kiko -¡¡¿¿??!!- y frase a dúo "no serás mujer completa hasta que un negro te la meta" -¡¡¡¡¿¿¿¿????!!!!- ), emocionada (se tapaba la cara en un gesto de niña zangolotina), viuda de España (recuerdo con lágrima a Paquirri)... todo un despliegue de gestos, muecas y coqueterías pantojiles que abdujeron a media España. Un 27% de audiencia (les dejo el momentazo). Vasile tiene que haber sacrificado un cordero para dar gracias. Mientras, TT mundial en Twitter con comentarios tipo "Pantoja no se va Supervivientes porque le crece la barba". Grandioso.

Y ahora, a aguantar el post-pantojazo. Yo, por mi parte, que ya tengo unos años (estoy mona pero mayor, ya saben), no pensé que fuera a vivir este momento. A partir de ahora, vuelvo a creer en Dios. O en Vasile, que viene a ser lo mismo.

jueves, 16 de junio de 2011

Tritón Man y el Chico Percebe

X-Men: Primera Generación es la mejor excusa para saltarse la dieta en plena operación bikini: palomitas y Coca-Cola para conocer las respuestas a las principales cuestiones que plantea la saga (cómo surge y porqué acaba la amistad entre Magneto y Charles Xavier, la formación de los X-Men, el nacimiento de la escuela de mutantes...), y todo ello enmarcado dentro de la crisis de los misiles de Cuba a principios de los 60, algo que proporciona a la película un regusto vintage muy de agradecer. En esta precuela de X-Men January Jones tiene tetas (en Mad Men, con su look Grace Kelly deprimida, va siempre muy recatada), Jennifer Lawrence tiene muslamen y Michael Fassbender... ay, Fassbender tiene de tó. Que tiemblen Crowe, Cloony, Craig y demás machos del star-system, porque Fassbender ha llegado para quedarse.

La cuestión mutante es un tema que merece ensayo y reflexión: la aceptación de la diferencia en uno mismo, el rechazo de esa diferencia por parte de los demás, la convivencia entre mutantes y no mutantes... Y no, no crean que estas cuestiones les son ajenas, porque en el mundo real estamos rodeados de mutantes (plásticos, que no genéticos): ¿o me dirán que lo de Kalina de Bulgaria es normal? Por eso yo veo protagonizando X-Men: Generación Final, con la escuela del profesor Xavier reconvertida en geriátrico y junto a Triton Man y el Chico Percebe, a Ana Obregón con su look total Wonder Woman y a Tita Thyssen como La Mujer Elástica (¿hasta dónde podrá estirar su piel sin romperla?), y a Latoya Jackson y Lara Dibildos haciendo un cameo. La escuela la dirigiría Mickey Rourke, y Sylvester Stallone y Arturo Fernández interpretarían a los jefes de estudios. Una fantástica coproducción dirigida por el mismísimo Dr. Zelicovich. Ehh... vaya, lo siento: intento hacer una crítica de una película y se me va la tecla. Volvamos al tema.

A destacar:
- la mini-aparición divertidísima y celebradísima (especialmente por servidora) de Hugh Jackman;
- Álex González, ex de Chenoa y actual novio de Mo, que no abre la boca en toda la peli (si la abriera sería para cantar "pavo real, uuuuhhh, pavo real, uuuuhhh" cada vez que lanza un tornado, porque lleva un pelo que parece el mismísimo Puma recién teñido)
- las escenas de localización de otros mutantes y de la instrucción en la escuela
- Zoe Kravitz, hija de Lenny Kravitz y de la guapísima Lisa Bonet (¿la recuerdan como la hija mayor en "La hora de Bill Cosby"?), que esperemos que tenga mejor suerte en su carrera que su madre, cuya última aparición destacable que yo recuerde fue en High Fidelity;
- que afortunadamente Matthew Vaughn, director de la peli, no le haya dado un papelico a su mujer Claudia Schiffer (aunque mejor le habría ido si se lo hubiera dado, porque circula el rumor de que January Jones está embarazada y él es el padre...). ¡Oh, no, ya me ha vuelto a pasar!

Pues ahora ya remato, porque no sé cómo pero acabaré uniendo el tema con la mutación genética de Tony Genil, el Increíble Hombre Menguante, que desde que se fue a la isla está ya de un chuchurrío que pa qué.

jueves, 2 de junio de 2011

Las aventuras de Mario

A star is born. Mario Vaquerizo, por obra y gracia del reality Alaska y Mario se ha convertido en Marito, eclipsando a Alaska, a Paquirrín en la Buchinger y a todo bicho viviente. Porque Mario y Alaska (Marito y Olvi desde ya) protagonizan la mejor serie de humor de la temporada gracias a El Terrat y a la MTV: los tíos son tan listos que, en lugar de escuchar las propuestas de las televisiones generalistas, donde se convertirían en carne para la picadora en dos minutos, apostaron por el canal madre y padre de todos los realities. Y nos traen una versión de Epi y Blas pasados por la túrmix del modelneo donde al fin, y como en todo buen serial que se precie, hay boda.

Y Marito es la estrella... de Levante: se toma una cerveza y se va a teñirse las canas, se toma una cerveza y se va a sus reuniones surrealistas con el cirujano ("¿de dónde te voy a sacar grasa?" le pregunta el doctor), se toma una cerveza y se va al gimnasio, se toma una cerveza y se va a pinchar (también se las toma mientras pincha)... Marito bebe más que Don Draper en un mal día.

Pero lo mejor de lo mejor es la cantidad de comentarios descacharrantes por minuto que suelta esa boca: "Olvi, que es bromi", "Entre ser ordinaria y lo siguiente hay un paso, y ése es Mariah Carey", "Está cayendo un tormentón en Aranjuez que van salir las fresas como chochos esquizofrénicos", "Yo no entiendo a Dios, cómo puedo crear estas cosas, de verdad" dice refiriéndose a una lombriz. Y su nivel de inglés merece comentario aparte: "¿Cómo se dice reloj en inglés?" "¿Reloj? Swatch". "What is your name?" le pregunta a un niño de 5 años. "My name is Paul". "Noooo, tú no te llamas Paul, te llamas Pablo". El niño cuenta en inglés: "One, two, three... fourteen". "¡Anda, si sabe contar hasta quince!" Y Olvi levanta su ceja (bueno, intuimos que lo hace, porque no tiene cejas) y lo mira, unas veces con ternura, otras con ganas de asesinarle. Y todos nos derretimos con Marito, porque Marito es la mamarracha más simpática del mundo, que cae de maravilla a las madres y a la charcutera de El Corte Inglés ("Póngame jamón york. Pero del mejor"). A Marito te lo puedes llevar hasta a un encuentro de los jóvenes con el Papa, porque acabará versionando Juntos como hermanos y hablando de Prada con Benedicto XVI. Marito es Bambi con camiseta de Los Ramones, aunque intente poner cara de malote para marcar pómulo en las fotos. El secreto de Marito es que no pretende parecer culto ni divino (tomar sidra El Gaitero en vez de Taittinger ayuda mucho); de hecho la unica pretensión de Marito es estar más delgado sin dejarse las cervezas y las cortezas de cerdo. Y ese sueño lo tenemos todos.

La serie es un no parar de secundarios de lujo (los padres y la hermana de Mario, la madre de Alaska -"Pablito, la madre de Alaska se llama América, como el país"-, Nancy Travesti) y de special guest stars: Carmen Lomana ("Voy a tomarme unas vacaciones que se me está poniendo una cara de proletaria..."), David Delfín, Amenábar (al que invitan a una burguer-party) o el gran Fabio McNamara ("Cada maricón es un mundo"). Sólo faltan Charo Baeza y Juan Gabriel y ya estamos todos.

El centro de operaciones de Olvi y Marito es su casa, fotografiada para ¡HOLA! hace ya unos años y que debe de haberle provocado a Joaquín Torres una apoplejía debido a un shock cromático: en su casa conviven el maravilloso cuadro del Sha de Persia y Farah Diba de los Costus y las pinturas de Fabio McNamara con una vitrina que más quisiera para sí la tita Asunción. Es lo mismo que les hace colaborar con Federico Jiménez Losantos: su coherencia es la incoherencia total.

Y después de ver su casa, entendemos perfectamente que los Salones Imperio fuera uno de los lugares barajados para celebrar la boda: pueden visitar su web (otros que, al igual que la Asociación de Cerveceros de España, no van a tener dinero en el mundo para pagarles la publicidad) pero las fotos no les hacen justicia. A Alaska le chiflan "sus columnas de trampantojo de mármol azul, su techo rosa, sus lámparas de cristal… y su fuente de burbujas de agua rosa". Auténtico estilo salón de té puesto por futbolista retirado a finales de los 80. Y Mario le dice al dueño "oiga, señor, cuando venga algún moderno y quiera cambiarle la decoración, usted diga que no, que esto es precioso". Yo, que soy tan influenciable, estoy por casarme de nuevo allí, eso sí, con traje de novia de Antonio Ardón y peinado de Rupert, para estar a juego.

Marito tiene ya más fans que Chita en el Planeta de los Simios. Definitivamente, quiero un Canal 24 h. de Alaska y Mario. O que den las uvas, en su defecto. Porque, definitivamente, a star is born. Bueno, lo pongo en español por si lo lee Mario: ha nacido una estrella.

martes, 24 de mayo de 2011

De Comuniones y otros sacramentos

Mi suegra, además de ser una señora estupenda, de enseñarme a hacer caldo gallego, cuidar de mi hijo y compartir lecturas de Henning Mankell, también es mi guía espiritual. Cuando en mi oscura noche del alma valoraba la posibilidad de casarme por lo civil, me hice la siguiente reflexión: ¿tengo cojones de decírselo a mi suegra? La respuesta fue NO, por lo que me casé por la Iglesia, de blanco y de Jesús del Pozo.

Mi suegra ha sido el báculo que ha mantenido mi fe a lo largo de los años, y lo digo en sentido literal: si no llego a bautizar mi hijo me hubiera dado con el báculo en la cabeza, por lo que ahora, que llega el momento de decidir sobre la Comunión, huelga decir que aún no he reunido los arrestos suficientes para plantarle cara a una gallega (¡y de El Ferrol!). Y miren, ya puestos prefiero que mi guía espiritual sea la madre de mi marido a que lo sea Paulo Coelho, Jiménez Losantos o la Sagrada Orden de los Caballeros Jedi.

Así que, tras decidir libremente que el niño va a comulgar, me enfrento a otra serie de cuestiones de gran altura teológica para las que espero haber encontrado respuesta:

- La Catequesis: ¿Cómo conseguir que un niño acuda durante dos años a unas charlas más intensas que el coloquio de La Clave? Pues volviendo al latín para convencer a los críos de que están haciendo el curso de acceso a la escuela de Harry Potter (sinceramente, es más fácil que crean que si dicen lacarnum inflamarae van a salir llamas de una varita que entender el hecho de que Dios sea Uno y Trino).

- Lista de Comunión: Sí, ahora ustedes también lo ven mal, pero no se me ocurre qué hacer cuando le regalen a mi hijo seis Biblias de tapa nacarada (muy útiles si eres dueño de un motel en EEUU) o cuatro juegos de desayuno decorados con los niños de Ferrándiz, aunque al paso que vamos es posible que saquen uno de Bob Esponja comulgando con una Burguer Cangre Burguer.

- El traje: ¿Tiene usted una hija? Pues prepárese. Si la ha educado como Dios manda, le pedirá un traje de Devota y Lomba (que los hay, ya lo creo que los hay) y le dejará la tarjeta de El Corte Inglés temblando; si la ha educado como ha podido, le pedirá una versión del traje disco-dance de las Bratz, con su top y su minifalda (en blanco, eso sí), y comulgará convertida en una extraña mini-choni virginal. Si tiene un hijo, es aún peor, porque tendrá que elegir entre tres opciones incompatibles con la dignidad infantil:

- con corbata y blazer, tal cual el hijo pequeño de Norma Duval cuando nos felicitaba las Navidades en familia desde el ¡HOLA!

- de fraile (imprescindible completar el look con un estilismo capilar a lo Marcelino, pan y vino)

- de almirante: en caso de elegir esta última opción, ruego de todo corazón que degrade a su hijo y lo vista de marinero

- Las fotos de los recordatorios: ¿Su hijo ha ganado un Oscar? ¿No? ¿Entonces por qué piensa que puede expresar en su rostro toda la emoción que siente su alma al recibir el cuerpo de Cristo por primera vez? Lo más probable es que salga con una cara más ida que el Artista Antes Conocido Como Paquirrín volviendo de un after. Así que olvídese de reclinatorios, columpios, flores de plástico y demás excesos kitsch (a no ser que pueda contratar a David LaChapelle o quiera regalarle a Alaska y Mario una foto para su salón) y hágale la foto lo más natural posible. Y no, por mucho que el crío sea del Real Madrid, no consienta en fotografiarlo vestido con la equipación y una Biblia en las manos o parecerá Kaká.

- El convite: ¿Lleva ya 60 invitados y no sabe como parar esto? Mi consejo: si quieren que la celebración sea lo más íntima posible, que el niño haga la Comunión a las cinco de la mañana. Oigan, no pasa nada: Campanario y Jesulín bautizaron a su hija a las once y media de la noche para salvaguardar la exclusiva, y Lola Flores y el Pescaílla se casaron a las seis de la mañana "para evitar problemas". Siempre hay que aprender de los maestros.

Resueltas las cuestiones de orden práctico, sigo maldiciendo que mi falta de carácter me impida plantarle cara a mi suegra. ¿Y su marido?, se preguntarán ustedes, ¿no dice nada? ¿Mi marido? Le confesó a su madre que fumaba ¡a los 35 años!

martes, 19 de abril de 2011

Cuarentones por el mundo

Cuarentones por el mundo. Éste va a ser el nuevo programa prime-time de TVE para la temporada primavera-verano: un grupo de cuarentones viaja por las principales capitales europeas ¡sin niños! Nuestros protagonistas convertirán sus 48 horas de libertad condicional en un viaje alucinante donde jamás se escucharán frases como "mamá, estoy aburrido" o "hay que buscar algún sitio para cenar, que los críos tienen hambre". Primera parada: ÁMSTERDAM.

¡PELIGRO! BICIS SUELTAS:
Ámsterdam vive dentro de un bucle de la cabecera de Verano azul. Todo amsterdanés tiene un Pancho o una Desi en su interior (un Piraña no, porque son todos altísimos y delgadísimos) que les lleva a ir en bicicleta de un sitio a otro atropellando a su paso todo lo que se menea. Las bicis no llevan luces y los timbres van de adorno. Los paseos de nuestros cuarentones por la ciudad se convertirán en un remake de El diablo sobre ruedas.

HIJOS:
Nunca deje a su hijo ir a Ámsterdam:
- si es pequeño tendrá que pasearlo por algunas calles de la ciudad como si fuera el hijo de Michael Jackson, es decir, con la cabeza tapada. ¿O cómo le va a explicar la cantidad de penes y vaginas de todos los materiales, tamaños y formas que va a encontrar a su paso? ¿Y lo de las cadenas, las esposas, los disfraces de enfermera cachonda, las máscaras, las bolas, los consoladores, los látigos, las fustas y demás accesorios? ¿Le dirá que en Ámsterdam siempre es Halloween o que el vibrador de dos velocidades es el Bakugan de papá y mamá?
- si es mayor, peor todavía: que tampoco vaya hasta que no haya aprobado Notarías. Si quiere hacer un Erasmus, que se vaya a Ciudad del Vaticano.

IDIOMA:
El holandés suena a Cayetana de Alba con la boca llena de polvorones, por lo que, descartada la posibilidad de hablar el idioma local, usted podrá poner a prueba sus conocimientos de COU. Si quiere un plano de la ciudad, siempre puede decir "Can you give me a plane (avión)?" en lugar de "map" (mapa) ante la mirada comprensiva del recepcionista. Comprenderá que tararear dos estrofas seguidas de Mrs. Robinson no equivale a saber inglés.

AMPARO, FÚMATE UN PORRO:
¿Se le ha olvidado cómo se lía un peta? No se preocupe: en los coffee-shop los venden ya liadicos. Pida un "soft marihuana specially for forty-somethings" y hágase el enrollao con frases como "Buah, esto no es ná. ¡Si vieras las trompetas que me fumaba yo!" antes de sentir que la tierra tiembla bajo sus pies. Cuando se le pase el colocón recordará porqué dejó de fumar canutos hace diez años. Y no, no piense que las magdalenas de marihuana son más suaves: estoy en situación de asegurarles que es un error.

CULTURA:

Los cuarentones desatados cumplirán con su prurito cultural visitando un museo (y no vale el de la Heineken) para poder decir a la vuelta "Oh, la pintura holandesa del XVII es una maravilla, aunque personalmente me gusta más Vermeer que Rembrandt" y epatar a los amigos que no viajaron. También patearán sin descanso la ciudad admirándose de la belleza de sus fachadas (cada vez que vean algo que parece importante consultarán su guía para saber qué es -"¡Ah, claro, esto es el Het Huis met de Hoofden de toda la vida"- y calmar así su sed de conocimientos, porque la de cerveza ya ha sido calmada en sucesivas paradas). Y, por supuesto, pasearán en barco por los canales saludando a todo bicho viviente como si fueran la mismísima reina Beatriz.

GASTRONOMÍA:
El plato estrella amsterdanés es cualquier cosa comestible aderezado con marihuana. Queso, magdalenas, pasteles, té, bizcocho, galletas... así que, si encuentran un plato llamado "Cogollo ahumado sobre lecho de hierbas, semillas y setas", desconfíen: no es una ensalada desestructurada.

VUELTA A LA REALIDAD:
Los cuarentones recogen a sus hijos y les entregan camisetas (de talla equivocada, por supuesto) con la palabra ÁMSTERDAM escrita de todas las formas posibles mientras los niños les preguntan porqué no les han traído unos Gormiti Elemental Fusion. Besos y a la cama.

Nuestros protagonistas regresan a casa agotados pero felices. Ámsterdam es una ciudad deliciosa, amable y divertida, y sus canales son como la piscina de Cocoon: consigue que unos cuarentones vuelvan a los veintitantos durante dos días. Definitivamente estoy convencida de que Cuarentones por el mundo va a ser el programa revelación de esta temporada. Tiembla, Gran Hermano.

viernes, 1 de abril de 2011

Cómo convertirse en redactor de ¡HOLA!

Sí, lo sé: muchos de ustedes darían la mano derecha por escribir en el ¡HOLA! Yo también, de hecho me la cortaron en el primer post (tecleo con un garfio, así que perdonen las erratas), pero servidora no desiste en su intento. Así que aquí van unas pequeñas notas obtenidas del análisis morfológico y sintáctico de la revista:

1) Abandonen el camino del realismo sucio, del Nuevo periodismo de Tom Wolfe o del chonismo semántico del "Cuore" y repasen las primeras novelas de Corín Tellado. No teman ser más cursis que un especial de "La casa de la Pradera" (Chiquito dixit).

2) No olviden que las ocasiones son "excepcionales", las reuniones sociales "extraordinarias" y las veladas "inolvidables".

3) Para describir cualquier look utilice siempre dos adjetivos:

- "sofisticada y glamourosa", cuando es una de las holísticas de cabecera (Naty Abascal, Isabel Preysler, Adriana Abascal o la recientemente resucitada tras años de ostracismo campestre Patricia Rato)

- "espléndida y serena madurez" si la señora en cuestión tiene más de cincuenta, se lo ha pasdo pipa en su juventud y ha conseguido borrar las huellas de las juergas marbellíes a base de liftings 

- "sencilla y natural", si pillan a Eugenia Martínez de Irujo hecha un Cristo por la calle

- "original y juvenil", si pillan a la madre de la susodicha hecha otro Cristo (aquí hay una variante: si Cayetana está en Ibiza paseándose con una camiseta con flecos en los bajos y pulseras en los tobillos, entonces su estilo se torna "hippie y desenfadado") 

4) Casas y mansiones:
Si la casa es un despropósito (recuerdo la de una hija de Jack Nicholson, que parecía decorada por Pascua Ortega con un trastorno bipolar), es "un reflejo de la personalidad original de su dueña"; si no cabe ni un alfiler en el salón y da la sensación de que vive allí alguien con síndrome de Diógenes "está llena de recuerdos", y si tiene las paredes blancas en lugar de estar entelada hasta el techo "es de estilo minimalista".

5) Viajes:
Las grandes ciudades son "sofisticadas y cosmopolitas", y si estamos en África los protagonistas siempre viven una "exótica e inolvidable aventura" (le llaman aventura a alojarse en un hotel de lujo donde el mayor peligro es que tarden más de 15 minutos en llevarte el desayuno continental a la habitación) 

6) Entrevistas:
Son siempre "profundas y sinceras", o "reveladoras" si "desnudan su alma y su corazón" (excepto si son cañeras, que entonces se vuelven "impactantes", cuentan "su verdad" -yo toda la vida convencida de que verdad sólo hay una, ¡qué burra soy!- y se accede a los "archivos vitales" del personaje).

7) Palabras prohibidas:
Borren para siempre de su vocabulario términos como "liados", "nuevo rollete", "madre soltera" o "separados" y sustitúyanlos por "felices y enamorados", "recupera la ilusión", "afronta en solitario su maternidad" y "ponen fin a su historia de amor". Recuerden: Ernesto de Hannover no se corre una juerga, sino que se muestra "alegre y desinhibido".

8) Abusen del Photoshop:
Comenten en Maquetación que quieren que las fotos de su reportaje parezcan directamente extraídas del Museo de Cera de Madrid. Ni una arruga, ni una ojera, ni un michelín: la piel más tensa que el arco de Orzowei (voy a tener que deschiquitearme, que me estoy pasando).

9) Recuperen su fe: cuando la entrevistada les conteste "lo único que hago para estar así de bien es dormir 8 horas y beber mucha agua", tienen que creerla a la primera. ¡Y dejen de buscarle cicatrices detrás de las orejas, por Dios!

10) Y por último, pero no menos importante, oculten su vena republicana: estudien árboles genealógicos, repasen el Gotha, aprendan a distinguir toisones, órdenes militares, blasones y condecoraciones, diferencien de un golpe de vista un vizconde de un marqués y, sobre todo, especialícense en familias reales en el exilio (sin mencionar jamás el motivo por el cual fueron exiliadas, por supuesto, que esto es el ¡HOLA!, no PÚBLICO). 

Para finalizar, realicen este ejercicio práctico

Piensen en Carmen Martínez Bordiú y José Campos de viaje por el Ártico, con el titular "Amor en el fin del mundo": hagan un comentario de texto y fotos sin incluir las palabras "que se compren un iglú" y "a ver si montan una compañía de baile con Nanuk el esquimal".

¿Lo han conseguido? Estoy convencida de que sí. Yo lo he reescrito doce veces, pero siempre me sale la frase "qué pena que no se quedaran ahí, congeladicos como Walt Disney". ¡Maldito subconsciente! Pero volveré a intentarlo. Lo prometo.