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miércoles, 2 de septiembre de 2015

EXFOLIACIÓN


PUBLICADO EL 1 DE SEPTIEMBRE DE 2015 EN LA VERDAD

Hay que exfoliarse. No lo digo yo; lo dicen esas revistas femeninas que titulan un artículo con un “¡Acéptate a ti misma!”, así, en imperativo y con exclamaciones, y a continuación te traen un reportaje sobre la dieta de la alcachofa con la madre de Jesulín. O con la mujer de Jesulín. O con la hermana de Jesulín. O con la cuñada de Jesulín. Yo, tan convencida de que lo que cultivaban en “Ambiciones” eran fresones, y lo que tienen es una plantación de alcaciles; si no, no se explica.

En fin, que hay que exfoliarse para recibir el otoño. Quitarse el sol del cuerpo es fácil: te pasas un guante de crin que te deja desollá viva, y a otra cosa. Lo difícil es exfoliarte la cabeza: eliminar el recuerdo de la playa, del despertar moroso, del desayuno largo. Pero lo que resulta imposible de verdad es extirparte las cervezas, los boquerones fritos, las paellas mixtas y los helados de tres bolas, que ahí no hay exfoliación que valga, sino cuchillo de carnicero y rebane de lorzas. Cinco kilos ha engordado mi santo, como cinco soles: no le cabe ni la cartera del pantalón. “Esto me lo quito yo en una semana”, dice tocándose la panza. Cuánto admiro la autoconfianza masculina: yo no pierdo lo que engordado en siete días ni así me cosan la boca con hilo bramante.

La rutina, aletargada en verano, ha vuelto para instalarse en mi casa. Y regreso a ella con las macetas secas, la nevera vacía y el correo lleno: 456 emails sin abrir; ocho con el asunto “¿Tiene usted problemas de eyaculación?”. O me he perdido algo a lo largo de mi vida sexual (que también es posible), o se han equivocado, que una cosa es hacer pequeños cambios para empezar el curso, y otra muy distinta cambiar de sexo. Traspuesta me he quedado. Tanto como cuando me he dado cuenta de que, para colmo de males, hoy vuelvo al gimnasio. Tengo las mismas ganas de ver a mi entrenador que de clavarme astillas debajo de las uñas, porque cada vez que me dice el tío que levante la pierna, me entran agujetas en el cuádriceps y ganas de llorar. Pero a Santa Birra de Todos los Gases pongo por testigo que me voy de cañas en cuantico salga de Pilates, que dejarse el verano de golpe es malísimo. Exfoliación progresiva, se llama.



miércoles, 23 de octubre de 2013

Embelenamiento


PUBLICADO EL MARTES 22 DE OCTUBRE DE 2013

Me dormí. Sí. Tal cual. Toda la semana esperando el regreso de la Esteban y al tercer “Me veo bien” me quedé clisá. Qué quieren: a veces el cuerpo se rebela. El mío y el de Belén, que durante su ausencia de la televisión ha cogido 18 kilos. Para su reentré, los envasó al vacío en un vestido comprado en Delito y Castigo, la tienda multimarca y multicarísima para chonis venidas a más y de la que Obregón es cliente VIP. También es posible que Esteban no tuviera mucho donde escoger, porque como Obregón va a interpretar a una general en una peli estilo “Homeland” (dicho por la mismísima, que servidora es incapaz de imaginar tamaño despropósito), se ha llevado toda la línea militar-putónica de Versace y ha dejado los percheros temblando.

Embutida y recauchutada, Belén habló de su situación, de su psicoterapeuta (que habrá tenido que tirar de hemeroteca para poder hacerle el historial clínico) y de lo bien que estaba. Y hasta ahí puedo escribir, porque servidora se adormiló en el sofá. Sólo me espabilé cuando oí “Me he hecho de un liberalismo…”, y se me representó la Esteban como nuestra Sarah Palin patria liderando el Café con Leche Party, o sustituyendo a Rodríguez Braun como analista de economía. Pero no, lo del liberalismo es porque la muchacha se ha frungido a unos cuantos en Benidorm, esa tierra de perdición cuna de Mª Jesús y de su acordeón, “que en Benidorm me he quitado el turbante”. El turbante y todo lo demás, que tiene hasta juguetes sexuales. Dos, en concreto. “Cosas para animar el ambiente”, suelta la liberada. “¡Confeti!”, dice Jorge Javier. La cosa estaba entre el consultorio sexual del “Nuevo Vale” y una revista de Luis Cuenca. Y otra vez a roncar.

Entre sueños oí “Andrea”, “Campanario”, “la Reme”, “Jesulín”, “Fran”… el eterno retorno de lo mismo. Esteban y sus fantasmas. Esteban y sus Variaciones Goldberg. Pero da igual, porque el “De Luxe” tuvo más de tres millones de espectadores. No sé qué porcentaje estábamos durmiendo, pero lo cierto es que, víctimas del embelenamiento, teníamos el programa puesto: para verla, para criticarla, para escribir columnas, para comentarlo en la peluquería o para que nos acunara en una noche de otoño. Me eché una mantica por los pies, seguí dormitando. Y cuando desperté, el dinosaurio todavía estaba allí. Ah, no, que era Víctor Sandoval. Acabáramos.

martes, 24 de mayo de 2011

De Comuniones y otros sacramentos

Mi suegra, además de ser una señora estupenda, de enseñarme a hacer caldo gallego, cuidar de mi hijo y compartir lecturas de Henning Mankell, también es mi guía espiritual. Cuando en mi oscura noche del alma valoraba la posibilidad de casarme por lo civil, me hice la siguiente reflexión: ¿tengo cojones de decírselo a mi suegra? La respuesta fue NO, por lo que me casé por la Iglesia, de blanco y de Jesús del Pozo.

Mi suegra ha sido el báculo que ha mantenido mi fe a lo largo de los años, y lo digo en sentido literal: si no llego a bautizar mi hijo me hubiera dado con el báculo en la cabeza, por lo que ahora, que llega el momento de decidir sobre la Comunión, huelga decir que aún no he reunido los arrestos suficientes para plantarle cara a una gallega (¡y de El Ferrol!). Y miren, ya puestos prefiero que mi guía espiritual sea la madre de mi marido a que lo sea Paulo Coelho, Jiménez Losantos o la Sagrada Orden de los Caballeros Jedi.

Así que, tras decidir libremente que el niño va a comulgar, me enfrento a otra serie de cuestiones de gran altura teológica para las que espero haber encontrado respuesta:

- La Catequesis: ¿Cómo conseguir que un niño acuda durante dos años a unas charlas más intensas que el coloquio de La Clave? Pues volviendo al latín para convencer a los críos de que están haciendo el curso de acceso a la escuela de Harry Potter (sinceramente, es más fácil que crean que si dicen lacarnum inflamarae van a salir llamas de una varita que entender el hecho de que Dios sea Uno y Trino).

- Lista de Comunión: Sí, ahora ustedes también lo ven mal, pero no se me ocurre qué hacer cuando le regalen a mi hijo seis Biblias de tapa nacarada (muy útiles si eres dueño de un motel en EEUU) o cuatro juegos de desayuno decorados con los niños de Ferrándiz, aunque al paso que vamos es posible que saquen uno de Bob Esponja comulgando con una Burguer Cangre Burguer.

- El traje: ¿Tiene usted una hija? Pues prepárese. Si la ha educado como Dios manda, le pedirá un traje de Devota y Lomba (que los hay, ya lo creo que los hay) y le dejará la tarjeta de El Corte Inglés temblando; si la ha educado como ha podido, le pedirá una versión del traje disco-dance de las Bratz, con su top y su minifalda (en blanco, eso sí), y comulgará convertida en una extraña mini-choni virginal. Si tiene un hijo, es aún peor, porque tendrá que elegir entre tres opciones incompatibles con la dignidad infantil:

- con corbata y blazer, tal cual el hijo pequeño de Norma Duval cuando nos felicitaba las Navidades en familia desde el ¡HOLA!

- de fraile (imprescindible completar el look con un estilismo capilar a lo Marcelino, pan y vino)

- de almirante: en caso de elegir esta última opción, ruego de todo corazón que degrade a su hijo y lo vista de marinero

- Las fotos de los recordatorios: ¿Su hijo ha ganado un Oscar? ¿No? ¿Entonces por qué piensa que puede expresar en su rostro toda la emoción que siente su alma al recibir el cuerpo de Cristo por primera vez? Lo más probable es que salga con una cara más ida que el Artista Antes Conocido Como Paquirrín volviendo de un after. Así que olvídese de reclinatorios, columpios, flores de plástico y demás excesos kitsch (a no ser que pueda contratar a David LaChapelle o quiera regalarle a Alaska y Mario una foto para su salón) y hágale la foto lo más natural posible. Y no, por mucho que el crío sea del Real Madrid, no consienta en fotografiarlo vestido con la equipación y una Biblia en las manos o parecerá Kaká.

- El convite: ¿Lleva ya 60 invitados y no sabe como parar esto? Mi consejo: si quieren que la celebración sea lo más íntima posible, que el niño haga la Comunión a las cinco de la mañana. Oigan, no pasa nada: Campanario y Jesulín bautizaron a su hija a las once y media de la noche para salvaguardar la exclusiva, y Lola Flores y el Pescaílla se casaron a las seis de la mañana "para evitar problemas". Siempre hay que aprender de los maestros.

Resueltas las cuestiones de orden práctico, sigo maldiciendo que mi falta de carácter me impida plantarle cara a mi suegra. ¿Y su marido?, se preguntarán ustedes, ¿no dice nada? ¿Mi marido? Le confesó a su madre que fumaba ¡a los 35 años!