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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Feliz no cumpleaños


PUBLICADO EN LA VERDAD EL 4 DE NOVIEMBRE DE 2014

Hoy es el día de mi no cumpleaños. Básicamente, porque mi cumpleaños fue ayer: cuarenta y cinco. Las mismas revoluciones por minuto que un viejo single. Sí, soy tan mayor que he conocido los vinilos. Y las casetes, y la televisión en blanco y negro, y la carta de ajuste. Que tengo mucha calle detrás, como dice la Esteban. Que me han gobernado ya cinco papas, un dictador, seis presidentes de gobiernos democráticos y dos reyes. Que he tenido un pin del Naranjito, uno de Curro y otro de Cobi. Que he visto a La mierda la Sole tirar un huevo, a Martes y Trece siendo un trío, a Lola Flores perder un pendiente en el Florida Park, a Mariano Medina dar el tiempo, a Kiko Rivera con melena a lo príncipe de Beukelaer y a la Pantoja casada con Paquirri (y enviudada de Paquirri, y enaltecida por Encarna Sánchez, y encandilada con María del Monte, y ennoviada con Diego Gómez, y encoñada con Julián Muñoz, y encabronada con Julián Muñoz). Que he ido en coche sin cinturón de seguridad, he llamado desde una cabina, he llevado calentadores, he fumado dentro de los bares, he revelado fotos y he grabado disquetes. Que he perdido vista y ganado kilos. Y la prueba definitiva: que veo “Cachitos de hierro y cromo” y esbozo una sonrisa entre nostálgica y boba. El día que cante las canciones de los Supersingles en “Qué Tiempo Tan Feliz”, hago testamento.

No sé en qué momento la vida ha pasado de ser un viernes por la tarde a convertirse en un domingo por la mañana. Pero aún me queda el domingo por la tarde, y no quiero vivirlo amodorrada en el sofá, bebiendo menta poleo, envuelta en una manta y en ese no se qué amargo que nos invade al terminar un fin de semana que parecía eterno. No; pienso estirar mi domingo por la tarde todo lo posible: mientras los cuervos sigan sobrevolando la Torre de Londres, las Campos continúen enamorándose como quinceañeras, Raphael persista en entonar “El Tamborilero” por Navidad y los Rolling Stones se monten otra gira, yo seguiré celebrando los días de mi cumpleaños. Y los de mi no cumpleaños, también. Con Humpty Dumpty, con el Sombrerero Loco y hasta con La mierda la Sole, si se presenta. Endevé La mierda la Palo. Que todavía me queda mucho por leer. Y mucha plancha.



miércoles, 17 de septiembre de 2014

La venganza de mi menda


PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 16 DE SEPTIEMBRE DE 2014

Cuando la segunda esposa del barón Thyssen se enteró de que Heini la iba a mandar a hacer bolillo, se pulió 2,4 millones de francos en Balenciaga antes de que le llegaran los papeles del divorcio. Venganza preventiva, que se llama. Otras venganzas, en cambio, van más allá del tiempo, del espacio y hasta de la vida: dice A. que, como palme antes que su marido y el doliente viudo se encame con otra, se le va a aparecer por las noches diciéndole “Que te la cortoooo…”, “Que te la cortoooo…”. Y claro, así no hay quien pinche.

La venganza no se sirve fría, sino recalentada: a las ex se les calienta tanto la boca que luego pasa lo que pasa. Maite Zaldívar, la ex mujer de Julián Muñoz, hablaba de fajos de billetes en bolsas de basura, igual que la ex novia de Pujol hijo. Y como los Pujol son de bolsa cerrada y bragueta abierta, se ha unido al coro griego una ex amante de Pujol padre, que ha cantado delante de la policía hasta “El segadors” porque se siente despechada por el trato recibido.

Otra que está en Despeche Mode es Valérie Trierweiler: mucho chic y mucho charme, pero la francesa ha escrito un libro con más veneno que la Benito, en el supuesto caso de que Benito supiera escribir. Lo que sí sabe es vender, que quiere colocar el ático de Chipiona sin pasarle ni un duro a Amador. Rezo para que lo ponga a la venta en idealista.com y grabe un video enseñándonos la casa, como la Cantudo o la Bordiú: “Aquí mi Amador retozaba con la perra de Kelly Mor, y aquí con la marrana de Marisa la del chándal. Y en ese sofá de allí se ponía calentito a whisky mientras me veía en el “Sálvame”. Totalmente”.

Lord Byron decía que la venganza es dulce, sobre todo para las mujeres; Hitchcock añadía que, además, no engorda. Será por eso por lo que a nosotras siempre nos atribuyen un carácter vengajoso, mezcla de vengativo y rencoroso: cuando las mujeres la devolvemos, la historia se convierte en un culebrón; en cambio, si lo hacen los tíos, nace “El Padrino”. Pues desde aquí te lo digo, nene: como entres en la crisis de los cincuenta, antes de que me mandes a los abogados me fundo la tarjeta en el Zara. Esa será la venganza de mi menda. 

lunes, 25 de agosto de 2014

Juan Antonio Roca

El olor del dinero

Emma Thompson tiene sus dos Oscar en el cuarto de baño de su casa de Londres. Es todo un detalle: los invitados pueden cogerlos después de hacer aguas menores e improvisar un discurso de agradecimiento frente al espejo. Yo no tengo un Oscar en el aseo, pero sí una botella de gel “Heno de Pravia” que hace las veces de galardón. Y dos discursos de aceptación preparados, uno para el Premio Julio Camba de Periodismo y otro para el Goya, que si Lolita fue Actriz Revelación a los cuarenta y cuatro años, yo no pierdo la esperanza.

Juan Antonio Roca, en cambio, tenía un Miró en el cuarto de baño. Colgar una obra de arte en el retrete es una macarrada digna de un sacabarrigas, pero también es una suerte de metáfora por la cual el arte taparía el olor a mierda. El de la suya, que este cartagenero es de pituitaria fina y no quiere que un olor nauseabundo bloquee su olfato de hurón, el que le ha hecho recorrer todo el mundo persiguiendo leones, hipopótamos y elefantes. Pero, sobre todo, el que le ha llevado a seguir el rastro de la pasta.

El facultativo de minas disfrazado de bazanero era, en realidad, un cazador blanco con corazón negro, más negro que la pez. Y el olor de los billetes lo condujo hasta su primera pieza de caza mayor, Tomás Olivo, con quien empezó a hacer dinero hasta que Olivo lo despidió por comprarse un BMW con el dinero de la sociedad e invertir en unos terrenos sin decirle nada. El muchacho ya prometía.

Descalabrado por el lance, Roca se recompuso, cargó la escopeta y volvió a la caza: en 1986 viajó a Marbella, lugar famoso por su fauna salvaje, se agazapó tras una mesa del Club Financiero Inmobiliario y se dispuso a esperar, pacientemente, a su próxima víctima. La pieza a la que acechaba era aún más peligrosa que el tiburón de las finanzas que le había malherido en Cartagena. Porque, esta vez, Roca quería hacerse con un orco.

Y el orco era Jesús Gil, presidente del Atletico de Madrid y Alcalde de Marbella desde 1991, un señor que lo mismo arruinaba un club de fútbol, que saqueaba una ciudad o que salía haciendo el tonto en la tele. Aunque lo de un mafioso presentando un programa de televisión no era nada nuevo (antes ya lo había hecho Frank Rosenthal, el Sam "Ace" Rothstein interpretado por Robert de Niro en “Casino”), lo de Gil alcanzó el culmen en la era Lazarov, una época espeluznante donde los programas de entretenimiento eran presentados por Norma Duval, Andoni Ferreño, Loreto Valverde y Leticia Sabater.
Gil aparecía en un jacuzzi (a los de la raza cobriza les gusta remojarse los lereles en burbujas), con pavas en bikini alrededor y el micrófono sujeto en el cordón de oro, dando una imagen sólo apta para parafílicos. Los copresentadores eran Jeannette Rodríguez, Pepe Da Rosa e “Imperioso”, y hasta Benny Hill apareció como invitado especial. Inenarrable. Y lo peor de todo es que Gil creó escuela: años después llegó Hugo Chávez con “Aló, presidente”, cambiando el bañador por el chándal y, tras él, su sucesor puso en antena “En contacto con Maduro”, que con ese nombre parece uno de esos programas de Juan Y Medio en Canal Sur donde salen viejos con ganas de arrimar la cebolleta.

Pero mientras Gil reventaba los audímetros y los ojos de los que veían el programa, a Roca no lo conocía nadie. Era el alcalde en la sombra, el hombre que siempre estuvo allí pero que nunca vimos. Porque si hubiéramos visto su cara de hurón, su pinta de tío del campo pero de los listos, de los que cuando te das la vuelta ha plantado sus limoneros en tus fanegas, nadie en su sano juicio hubiera puesto Marbella en sus manos. Nadie excepto Jesús Gil, que lo hizo gerente de urbanismo de 1992 a 2003. Y en esos años logró forjar una fortuna: obras de arte de Sorolla, Sicilia, Arroyo, Tapies o Picasso, cuadras de caballos, ganaderías de toros bravos, cochazos de lujo, hoteles, palacetes, fincas, yate, jet privado, helicóptero... Un patrimonio multimillonario puesto en peligro cuando, en 2002, Gil dejó la alcaldía por inhabilitación y pasó a ocupar su lugar Julián Muñoz, el hombre de talle imperio. Muñoz mandó automáticamente a Roca a tomar viento, pero Roca organizó una moción de censura, puso a Marisol Yagüe al frente de la alcaldía y recuperó el poder. Yagüe era cantante en un coro rociero y representante a domicilio de una firma de cosméticos, lo cual explica su pasión por los polvos egipcios. Tras la moción de censura, el ayuntamiento de Marbella estalló, y mientras Yagüe, Isabel García Marcos, Mayte Zaldívar, Jesús Gil y Julián Muñoz se insultaban y acusaban mutuamente en televisión, Roca contemplaba la tormenta sentado en un sillón de cuero y acariciando un gato.

Pero en 2006 llegó el acabose. Con la “Operación Malaya” vimos cómo entalegaban a Muñoz, cómo Yagüe y García Marcos entraban a la cárcel hechas unas “Chaneles” y salían convertidas en unas chonis, cómo detenían a una tonadillera, a una ex esposa, a empresarios y concejales. Y, al fin, le vimos la cara a Roca. Nosotros y la justicia. Cuando llegó al trullo, los presos lo esperaban como agua de mayo para sacarle hasta el saín, y le cantaban “¡Qué tendrá Marbella!” a su paso. Pero Roca le dio la vuelta a la tortilla y se hizo el jefe del módulo. De nuevo, era el alcalde en la sombra. Y esta vez de verdad, porque va a estar sin ver el sol muchos años. Pero lo que para los demás es una condena, para Roca es sólo un proceso de hibernación: “El juez no me ha pillado ni la cuarta parte del dinero que tengo”, le dijo a su compañero de celda. Así que, cuando salga, el hurón regresará a su madriguera, cogerá la pasta y volverá a la carga. Es el instinto del cazador.  

viernes, 29 de junio de 2012

Amante de riesgo

PUBLICADO EL 29 DE JUNIO EN DETELE

Desayuno con “AR”. ¡Cof, cof! Se me atragantan los Special K: veo llegar a Pantoja a los juzgados. Cola repeiná, gafas de sol, beige monocromo (Isabel no ha evolucionado hasta el “nude”) y pañoleta al hombro. El pañoletismo es un concepto que no entiendo (como la mecánica cuántica, que tampoco), pero que está muy extendido entre las folklóricas: Isabel es muy de pañoleta de CH, y a María del Monte le tira más Loewe.
Superado el atragantamiento, cambio a “Espejo Público”. Demasiado intensos, zapping: en uno y otro lado comentan que Pantoja está mucho más delgada. Normal, porque en vista de que la Operación Bikini no le hacía efecto, se ha pasado a la Operación , que te cierra el estómago en cuanto ves llegar el juicio. Pero lo que no le adelgaza ni un gramo es la altivez, que Pantoja entra en el juzgado como una reina mora (con pañoleta).




jueves, 12 de febrero de 2009

Ciao, bambino

Hasta ahora creía que sólo existían dos formas mega cutres de cortar con alguien: una vía fax, la que utilizó Daniel Day-Lewis cuando mandó a tomar viento a Isabelle Adjani, y otra vía SMS, la que usó un cenutrio impresentable para dejar la relación con una amiga mía. Pero resulta que hay una tercera vía: la exclusiva de ¡HOLA! Tal cual. Isa P. aparece en la portada refugiada en su abrigo de pieles ("después de matar un lobo", comentan en SLQH) declarando que su relación con Julián ha terminado.

Por supuesto Isa P. le cuenta la dolorosa ruptura a su amiguísima Chelo G., que advierte al final del reportaje que "la voz de Isabel se ha quebrado en diversos momentos de la entrevista". No me extraña; si a mí me pagaran el pastizal que se ha llevado ella también se me quebraría la voz, pero de los gritos de alegría. Y es que todo reduce a una cuestión de patrocinio: al cenutrio que ha plantado a mi amiga lo patrocina Movistar, y a Isa P. el ¡HOLA!

Isa P. posa como una modelo de peluquería: con un recogido descuidado, con una coleta tirante, con el pelo suelto y con la melena al lado en un rollo Morgan Fairchild en "Flamingo Road" (si la tonadillera se ha dado cuenta de la rabiosa vuelta de los 80, hay que buscar otra cosa, amigas). "Ay, si es que con esta melena tan presiosa que tienes se te puede haser de tó". "Grasias, maricón", dice Isa P. (según dijo María Jiménez todos lo que peinan, maquillan o visten a las folclóricas son maricones). Isa P. se deja maquillar por su Juan Pedro y se va a un hotel de Oropesa a hacerse las fotos. En cambio, el borrico del mensaje lo habrá enviado desde el sofá de su casa con la camiseta oliendo a hamburguesa mientras veía "Escenas de matrimonio" (su placer culpable, que diría Rosa Belmonte). Y es que todavía hay clases: la baja y la bajísima.

Isa P. concede una E.E.E.: una Excepcional Entrevista Exclusiva. Y nos cuenta (se lo cuenta a Chelo G., pero es que Chelo no sabe guardar un secreto, qué le vamos a hacer) que Julián nunca le dio su sitio y que ella le ha dado mucho más de lo que ha recibido, que se entregó completamente y que se siente decepcionada y engañada. Vuelve la víctima. Pero no vean lo lista que es la víctima: se quita el muerto de encima y se lo lleva crudo.

Ya saben, cuando quieran dejar a alguien no manden un SMS a "DEC" diciendo "Q T DEN X SACO, MANOLO". Ni lo escriban con tinta que se ilumina en la oscuridad al estilo de "Mujeres de Manhattan" (mi placer culpable, pero es que sale Andrew Macarthy). Ni se vayan a la hoja parroquial a negociar con el cura una portada como Dios manda. Hablen con ¡HOLA! y comiencen a rehacer su vida con unos cuantos milones más en el banco. Parece que no, pero ayuda.