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miércoles, 3 de mayo de 2017

2 DE MAYO

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 2 DE MAYO DE 2017

El 2 de mayo es el día de Madrileños por el Mundo. O por La Manga, que para eso es su playa. Vienen y se la pasean como si se dieran una vuelta por El Retiro, recogen piedras de la orilla mientras se les caen las eses de la boca y se meten en el agua aunque esté a una temperatura sólo apta para osos polares. Pero es que en Madrid son mucho de escaparse a la costa. Y de bañarse en cuanto ven un charco. Y de montar un 2 de mayo, claro.

"¡Que nos lo llevan!", gritó José Blas Molina cuando vio que los soldados franceses querían sacar del palacio al infante Francisco de Paula. "¡Que nos lo llevan!", gritó Mariano Rajoy cuando vio que detenían a Ignacio González. "¡Que nos lo llevan!", gritó Marta Ferrusola cuando vio que detenían a su hijo mayor. En Barcelona no quieren ser menos que en Madrid, y por eso lo mismo te montan un 2 de mayo que un referéndum no autorizado. Pero es que los Hermanos Pujol tienen más peligro que los Hermanos Dalton. Y hasta que los Pollos Hermanos. Los Pujol se creen los padres de la patria y, por ello, también se creen que tienen derecho a llevárselo para compensar sus desvelos y su preocupación por Cataluña. La misma explicación que dio Toño Sanchís acerca del hecho de quedarse (presuntamente) con las perras de la Esteban. Decía que era la chacha de Belén, que estaba a su disposición las veinticuatro horas del día, que Belén lo llamaba en cualquier momento y para cualquier cosa. Lo veo: Belén mandándole wasaps  a Toño a las dos de la mañana porque se ha desvelado y necesita que Toño le lleve "El péndulo de Foucault" de Umberto Eco, que ya se ha terminado las "Cartas persas" de Montesquieu. Belén telefoneando a Toño Sanchís para comentar la última película de Béla Tarr. Belén mandándole un email a Toño Sanchís para que le busque información acerca de efectos gravitacionales detectados sobre los cuerpos del cinturón de Kuiper. Y así todo. Pero la Esteban grita "¡Que se lo ha llevado!" en cuanto tiene ocasión.  Lo mismo que gritamos los españoles cuando vemos que sí, que se lo han llevado y que se lo están llevando. Y crudo. Los que tendríamos que montar el 2 de mayo, al final, somos nosotros. Que hay mucho mameluco suelto.




miércoles, 17 de septiembre de 2014

La venganza de mi menda


PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 16 DE SEPTIEMBRE DE 2014

Cuando la segunda esposa del barón Thyssen se enteró de que Heini la iba a mandar a hacer bolillo, se pulió 2,4 millones de francos en Balenciaga antes de que le llegaran los papeles del divorcio. Venganza preventiva, que se llama. Otras venganzas, en cambio, van más allá del tiempo, del espacio y hasta de la vida: dice A. que, como palme antes que su marido y el doliente viudo se encame con otra, se le va a aparecer por las noches diciéndole “Que te la cortoooo…”, “Que te la cortoooo…”. Y claro, así no hay quien pinche.

La venganza no se sirve fría, sino recalentada: a las ex se les calienta tanto la boca que luego pasa lo que pasa. Maite Zaldívar, la ex mujer de Julián Muñoz, hablaba de fajos de billetes en bolsas de basura, igual que la ex novia de Pujol hijo. Y como los Pujol son de bolsa cerrada y bragueta abierta, se ha unido al coro griego una ex amante de Pujol padre, que ha cantado delante de la policía hasta “El segadors” porque se siente despechada por el trato recibido.

Otra que está en Despeche Mode es Valérie Trierweiler: mucho chic y mucho charme, pero la francesa ha escrito un libro con más veneno que la Benito, en el supuesto caso de que Benito supiera escribir. Lo que sí sabe es vender, que quiere colocar el ático de Chipiona sin pasarle ni un duro a Amador. Rezo para que lo ponga a la venta en idealista.com y grabe un video enseñándonos la casa, como la Cantudo o la Bordiú: “Aquí mi Amador retozaba con la perra de Kelly Mor, y aquí con la marrana de Marisa la del chándal. Y en ese sofá de allí se ponía calentito a whisky mientras me veía en el “Sálvame”. Totalmente”.

Lord Byron decía que la venganza es dulce, sobre todo para las mujeres; Hitchcock añadía que, además, no engorda. Será por eso por lo que a nosotras siempre nos atribuyen un carácter vengajoso, mezcla de vengativo y rencoroso: cuando las mujeres la devolvemos, la historia se convierte en un culebrón; en cambio, si lo hacen los tíos, nace “El Padrino”. Pues desde aquí te lo digo, nene: como entres en la crisis de los cincuenta, antes de que me mandes a los abogados me fundo la tarjeta en el Zara. Esa será la venganza de mi menda. 

lunes, 25 de agosto de 2014

Verde


PUBLICADO EN LA VERDAD EL MIÉRCOLES 20 DE AGOSTO DE 2014

Decía Julio Camba que la contemplación de la Naturaleza le producía una sola inspiración: la de dormir. A mí la que me produce sueño es la naturaleza humana, que es ver una tertulia y quedarme frita en el sofá. En cambio la otra, la que se escribe con mayúscula, la bucólica, verde y campestre, me provoca unas ganas de rodar por los prados que me río yo de Heidi, de Blanquita y de Copo de Nieve.

El verde norteño no es gratuito, claro. Como el moreno de Ana Mato, el color hay que currárselo, y esos tonos esmeralda sólo se consiguen soportando todo un año de lluvias y de bajas temperaturas: cuando les decimos a los norteños lo de “¡Qué gustico, que fresco más bueno!”, ellos nos miran con cara de odio, que están ya hasta el sirimiri de tormentas y de no poder bañarse sin riesgo de hipotermia. Da igual: seguimos flipando al dormir con edredón en agosto, al comernos un plato de cuchara sin sudar, al comprobar que podemos ir a andar a la hora de la siesta sin que te pegue el chicharrero, al ver vacas sueltas por los prados, al encontrarnos con ríos caudalosos de aguas limpias, al ponernos una rebequica por las noches o al recoger moras y arándonos silvestres en las orillas de los senderos.

El verde del norte ha propiciado siempre un veraneo decimonónico, elegante y decadente; de pasar la tarde echándose una partida en el casino y un jersey sobre los hombros; de paseos por playas brumosas y solitarias o por caminos empinados y angostos. Los pudientes han veraneado siempre en verde, mientras que el resto sudamos en el gris de la ciudad o en el azul de las playas chiringuiteras, abarrotadas y mediterráneas. Por eso a muchos de nuestros políticos les encanta ir al norte en verano; de hecho, a los Pujol les gusta tanto que se compraron varias casas en el Pirineo catalán para, así, despertarse todas las mañanas viendo un paisaje cubierto de billetes. Tanto les mola que se lo han llevado crudo, como las lechugas. Porque el verde es el color del dinero. Y el de la vergüenza, pero la vergüenza era verde y se la comió un burro.


NOTA: Servidora se equivocó de Pirineo, que estuve en el navarro, y no en el catalán. 



miércoles, 27 de febrero de 2013

Autoayuda


PUBLICADO EL 26 DE FEBRERO DE 2013

Hay que ser feliz. Es casi un imperativo legal o, más bien, editorial: eche un vistazo en cualquier librería (si es que queda alguna) y comprobará que hay recetas para todo. Pero cuando se compre el libro hágase también con un látigo, que lo necesitará para flagelarse al ver que usted tiene la culpa de que su vida sea un cagarro por no ser emprendedor, por no salir a la calle todos los días con una sonrisa, por no transformar una crisis en una oportunidad, por no aprender de sus errores y por dejar que otros se coman su queso. Usted es culpable de no ser feliz. Y si tras leer el libro sigue sin serlo es que, además, es usted tonto perdío.

Aquí los únicos listos son los que convierten la autoayuda en un negocio, incluso cuando son pacientes: la mismísima Sarah Ferguson, caída en desgracia tras reconocer que había aceptado sobornos para conseguir citas con el príncipe Andrés, ha recurrido a un gurú televisivo. Eso sí, lo ha dejado grabado y bien grabado en la serie “Buscando a Sarah Ferguson”, que no es incompatible sanear las cuentas mientras se busca la felicidad. “Dentro de poco Urdangarín hará uno”, dice mi santo. Sí, en cuanto se lo proponga la productora de Ana Rosa, que ya veo a Iñaki, lloroso, contándole a Bernabé Tierno lo difícil que es ser marido de una infanta.

Marichalar, en cambio, no creo que haga ninguno, que Marichalar es más de los míos, de superar las depresiones quemando la tarjeta en las rebajas, que cada uno tiene su gurú y el nuestro es Karl Lagerfeld. Y si eso tampoco funciona, echo mano del pensamiento del maestro Yoda, pero me acuerdo de Jordi Pujol y me entra la risa, que ya leo con acento catalán lo de “Cuando el camino inseguro es, mejor esperar debemos”. Aunque, como dice Wyoming, “Jordi Pujol no se parece a Yoda sino a Darth Vader. Todo el dinero de sus hijos procede del lado oscuro”. Y es que los mejores libros de autoayuda son los de contabilidad: miren a Bárcenas, que ha escrito un bestseller y le ha dado hasta para irse a esquiar a Canadá. Por eso, en vez de comprarme “El monje que vendió su Ferrari”, voy a esperar a que el ex de Ana Mato escriba “El político que se compró un Jaguar”. Ése sí que me lo leo.