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miércoles, 26 de junio de 2019

DÍAS DE BODA

PUBLICADO EL MARTES 25 DE JUNIO DE 2019 EN LA VERDAD

Qué me gusta a mí una boda. Y un canapé. Y un sarao con barra libre: dadme un vodka con tónica y moveré el mundo. Y el esqueleto, que una es bailonga por afición, por devoción y por Raffaella Carrá. Las bodas son especialmente disfrutables, sobre todo para los invitados. Lo de los novios es otro cantar: viendo los enlaces de estas últimas semanas, agradezco haberme casado en el siglo pasado, en una época donde bastaba un convite medio en condiciones, un cartón de Marlboro para repartir entre los asistentes y un tío con un pinfanillo para amenizar la fiesta. Si me tengo que casar ahora, me dan las siete plagas: poco menos que tienes que llamar a la Fura dels Baus para que te organice la fiesta. O al Circo Ringling. Cierto es que cada uno se gasta los cuartos como le da la gana, y si a ti te luce una noria porque eres de bodón verbenero, pues aquí paz y después gloria. Qué fantasía todo. 

Pero, además de la boda de Ramos y Rubio, estos días hemos tenido la de Ainhoa Arteta, la de María Pombo y la de la Esteban. Demasié. A lo mejor por eso Pedro Sánchez está aplazando su casorio con Pablo Iglesias, porque no quiere que le hagan sombra. O porque no se ponen de acuerdo en el tipo de celebración: Sánchez quiere una boda sencillita, informal, de cooperación, e Iglesias un bodón de coalición, con sus langostinos, su jamón de pata negra, su solomillo Wellington y su tarta nupcial de seis pisos. Y venga bronca. Sobre todo por los ocupantes de la mesa presidencial, que está siendo más difícil de configurar que cuando los padres de la novia están separados. Pueden pedirle consejo a Albert Rivera, que lleva más divorcios a sus espaldas que Zsa Zsa Gabor y Elizabeth Taylor juntas: primero, el de Manuel Valls y, ahora, el de Toni Roldán. Roldán se ha desilusionado, el pobre; se creía que se había casado con un morenazo con buena planta, y se ha dado cuenta de que lleva Farmatint en el pelo y alzas en los zapatos. "Este no es el producto que yo compré", ha dicho. Lo mismo me dice mi santo, que si llega a saber lo que ronco, no se casa conmigo. Que muevo hasta las cortinas, me suelta. Se ve que él no se oye por las noches.   

miércoles, 1 de mayo de 2019

PUESTA EN ESCENA

PUBLICADO EL 30 DE ABRIL EN LOS DIARIOS DEL GRUPO VOCENTO

Un día curioso el de las generales. Uno iba a votar y se podía encontrar a Loquillo de presidente de una mesa electoral, a Paco León como vocal, a Leticia Dolera llorando o a Penélope Cruz votando con las gafas puestas. También fue curiosa la noche, que ver a un político admitir la derrota de su partido no es habitual. "El resultado ha sido muy malo", dijo Pablo Casado. Y fue un buen comienzo hasta que, de repente, empezó a echar la culpa a la fragmentación del voto y a no sé qué cosas de la Semana Santa; a todo menos al viraje de su partido hacia posiciones extremas. "El neoaznarismo ha hecho retroceder al PP al preaznarismo", sentenciaba Maruja Torres en Twitter. Mientras,Teodoro García Egea parecía que se había tragado el hueso de la aceituna. De fondo, el silencio atronador en la calle Génova. Qué solos se quedan los perdedores. 
Pablo Iglesias, por su parte, tampoco aceptó del todo el enorme descalabro de Podemos, e intentó salvar los muebles subrayando que el objetivo propuesto era entrar a formar gobierno con el PSOE. Definitivamente, el único que admitió anoche una derrota sin paliativos fue Zidane: "Pido perdón por jugar así", dijo tras el desastre del Madrid. Pues eso.
En el lado contrario, Ortega Smith calentaba al personal abriendo boca con un  "Compatriotas, la resistencia ya está dentro del Congreso". Y me vino a la cabeza David Broncano paseándose por los escaños y preguntándole a los diputados aquello de cuánto dinero tienes y cuánto has follado en el último mes. Más que entrar la resistencia, con Vox ha entrado en el Congreso la imagen de "La escopeta nacional", igual que con Podemos entraron en su momento las camisetas con mensajes y las rastas, ante el horror de Celia Villalobos y su miedo a los piojos. Las grescas estéticas y verbales entre Rufián y Abascal van a ser legendarias en esta legislatura.
¿Y Albert Rivera? Pues autoerigiéndose como líder de la oposición. Qué diferencia de puesta en escena: si Casado, Suárez Illana y García Egea, con sus trajes oscurísimos, parecían enterradores, Rivera y los suyos eran todo energía, alegría, color y vamos, ciudadanos. Sí, pero ¿adónde? ¿A ocupar el lugar del PP o a pactar con el PSOE? Porque si hay alguien que tenga la sartén por el mango ahora mismo es Pedro Sánchez, el tronista cuarentón que puede decidirse entre varios pretendientes. "¡Con Rivera no!", le gritaban los suyos, como cuando tu madre tuerce el morro porque no le gusta tu novio. Pero a Sánchez le da igual, que hará lo que le salga de la peineta. A lo mejor sí tiene razón Casado y el "quid" de la cuestión ha estado en la Semana Santa, porque Sánchez ha vuelto a resucitar. Una vez más.

miércoles, 24 de abril de 2019

DEBATE, QUE ALGO QUEDA

PUBLICADO EL 18 DE ABRIL EN LOS DIARIOS DEL GRUPO VOCENTO
Debates a mí. A mí, madre de un hijo adolescente. A mí, que vivo en una discusión permanente: que si a qué hora llegas a casa, que si dónde vas con esos pelos, que si te metas en la ducha que hueles a perro muerto, que si no puedes cenar pizza todas las noches. Y así todo el día, que no hay orden que no sea contraargumentada hasta la saciedad, que no hay cuestión que no se convierta en una lucha entre la minoría oprimida y el heteromatriarcado. Pero el debate más bronco, el de trazo más grueso, el que saca lo peor de cada una de las partes contendientes es el que surge cuando se trata de limpiar la habitación del heredero, lugar que está a punto de ser declarado espacio natural protegido por la UNESCO porque los calcetines sucios tirados por el suelo han creado un microclima donde han comenzado a desarrollarse especies aún no conocidas por el hombre: yo, abogando por la necesidad de una intervención armada de escoba y fregona; él, alegando que su cuarto es un estado independiente, que lo tiene como le da la gana y que para qué va a hacer la cama si la va a deshacer al acostarse. Acabáramos. Después de esto, que te convalida por un curso de Debate y Retórica, me siento preparada para bregar con los partidos mayoritarios, con los minoritarios y hasta con los independentistas.  
Lo cierto es que, visto lo visto, a los españoles nos encanta debatir. A todos menos a Vox: según confiesan en privado a través del envío de un mensaje de WhatsApp al grupo equivocado, les ha venido estupendamente que la Junta Electoral Central haya impedido su participación en el debate a cinco. En público, eso sí, se mesan los cabellos y se parten la camisa de pecho lobo, que no hay que perder oportunidad para victimizarse; mira tú por dónde, otra minoría oprimida, como mi heredero. Mientras tanto, Sánchez ha aprovechado para negarse a acudir al debate de Atresmedia y decir sí al organizado por TVE. O, lo que es lo mismo, que no me gusta ese bar, que prefiero el mío de toda la vida, que el camarero ya me conoce y me pone la media tostada con tomate nada más verme entrar por la puerta. Total, tanto lío para, al final, reafirmar a los que ya vienen votados de casa y no sacarnos de dudas a los demás, que lo único que nos sacan es de quicio. Puestos a debatir sin fuste sobre cosas serias, deberíamos discutir acerca de si es mejor "Rocky" o "Yo hice a Roque III", si la interpretación de Burgess Meredith supera a la de Fernando Esteso, si mola más ver a Sylvester Stallone subiendo las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia que a Andrés Pajares saltando a la comba mientras canta "El cocherito leré". Eso sí que es un debate. De altura. 


miércoles, 17 de abril de 2019

ÁBRETE DE OREJAS

PUBLICADO EL 15 DE ABRIL EN LOS DIARIOS DEL GRUPO VOCENTO
En Madrid, change.org instaló hace unos días una oreja gigante en la calle para que los ciudadanos pudieran trasladar sus peticiones a los candidatos de las elecciones generales. En Madrid, como no hay playa, vaya, vaya, son mucho de hacer performances, que vas paseando tan ricamente por el centro, decidiendo entre el Prado o el Reina Sofía, entre un hindú o un asturiano, entre "El Rey León" o "Billy Elliot", y te encuentras de sopetón con una oreja de dos metros de alto a la que le van cambiando el cartel, convirtiéndola en la oreja de Pablo Casado, en la de Pedro Sánchez, en la de Albert Rivera o en la de Pablo Iglesias. Y una se pregunta si está en la capital de España o en Orejilla del Sordete.
En la instalación de change.org, los mensajes de los ciudadanos a los políticos quedaron grabados para hacérselos llegar. La performance demuestra el optimismo de este país: aún pensamos que los políticos nos van a escuchar. Que se van a abrir de orejas. Que van a aguantar nuestra turra lo mismo que aguantamos nosotros la suya. Y la de ellos, en esta campaña, está siendo antológica: Rosa Belmonte recopiló ayer unas cuantas perlas en esta sección, demostrando el esfuerzo denodado de los políticos "en quedar como zopencos". Añado una más: Casado diciendo que "los populares somos los que mejor defendemos el medio rural porque venimos de allí". Mira tú por dónde: otro que se ha creído que Génova 13 no está en Madrid, sino en el pueblo de Doña Rogelia.  
Mientras tanto, y según el CIS, hay más de un 40% de indecisos: cuatro de cada diez votantes permanecen con las orejas abiertas para ver si escuchan algo que los pueda convencer, conformando un electorado común por el que luchar a muerte, a espada láser o a cuchillo jamonero. Con estos números, el desparrame de final de campaña va a ser de aúpa: comida de oreja mortal y mensajes epidérmicos directos al corazón, al hígado o al bolsillo. Así están los candidatos, más sobreactuados que Aurora Bautista: contaba Diego Galán que, cuando Luis Escobar la dirigió en "Yerma", la vio comenzar la obra de una forma tan exagerada que le soltó "Aurorita, guapa, cálmate, que aún no ha pasado nada“. Pues eso: que se calmen, que aún no ha pasado nada. Pero no nos caerá la breva, porque todavía tienen que convencer a los no convencidos, reafirmar a los suyos y movilizar al electorado. "Nos motivan las encuestas, pero las urnas se llenan con votos", dijo Pedro Sánchez en Tenerife. A mí me motivan más los torreznos, como a Paquitas Salas: un torrezno, un voto. Y los colegios electorales, llenos. Hasta que llegue ese día, no sé yo si voy a aguantar sin cortarme la oreja. A lo Van Gogh. 


HOY NO EMPIEZA TODO

PUBLICADO EL 12 DE ABRIL EN LOS DIARIOS DEL GRUPO VOCENTO
Hoy empieza la campaña electoral. Y escribir eso, tan solo pensarlo, es más tonto que creer que la primavera comenzó el 20 de marzo, porque empezó mucho antes, exactamente en el preciso momento en el que entramos en una tienda con el gorro y la bufanda y nos topamos con las camisetas de tirantes y los bikinis: ahí fue cuando se originó un agujero espacio temporal entre la estepa siberiana y el chiringuito playero. Y ahí fue cuando comenzó nuestro Vía Crucis de dieta y elecciones. 
Si hace semanas que la primavera se coló en las tiendas, hace aún más tiempo que la política entró en tromba en la televisión, en el sofá y hasta en la cama: miren que llevo años haciendo tríos con las mismas personas, a saber, mi santo y José Ramón de la Morena, pero hete aquí que, la otra noche, José Ramón se trajo a Pablo Iglesias. Y tanta novedad, pues como que no, que una es muy señora de provincias y muy conservadora para sus cosas de cintura para abajo y de oreja para arriba. Lo mismo me pasó a la hora de la siesta, al encontrarme con un debate entre Toni Cantó, Javier Maroto, María Jesús Montero y Noelia Vera. Mientras, Gabriel Rufián, Aitor Esteban y Jaume Alonso-Cuevillas estaban desterrados en la sala VIP esperando a intervenir, igual que cuando aparcan a Chelo en un cuartucho para que vea, vía monitor, cómo la despedazan sus compañeros. Y, animando el cotarro, Belén Esteban convertida en representante de los pensionistas. Aquello fue un crossover tan gordo entre "Sálvame" y "Todo es mentira" que pensé que Rufián iba a "Supervivientes" con la Pantoja. Para rematar, esta mañana he abierto una caja de cereales y me ha salido Santiago Abascal diciéndome que lo que tenía que tomar era café con leche y media de porras, que eso es lo que desayuna un buen español. Acabáramos. 
Antes de que comenzara la campaña electoral, nosotros estábamos ya hasta la urna. Pero ellos, los políticos, también. De tener que hacerse los colegas, los enrollados. De exhibir la mejor de sus sonrisas. De tocar el bajo con Pablo Motos y de llevar empanada de bonito a casa de Bertín. De abrazar a niños inocentes y a señoras cardadas, de las que todavía se echan plis, de las que te cogen los carrillos entre las manos para estamparte un beso y te dejan los morros en la cara y Maderas de Oriente en el traje. Mimadre alucinaba cuando alguien le decía que yo era una tía simpática: "Con la mala follá que tienes con tu familia, se ve que toda la gracia te la dejas para los de fuera", me decía. Llevaba razón. A estos habrá que verlos en su casa. Mientras tanto, los vemos en la nuestra. A todas horas. Hoy no empieza todo, sino que sigue. Agotaítos nos tienen. 

miércoles, 30 de mayo de 2018

ENCUESTA

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 29 DE MAYO DE 2018
Acabo de lanzar una encuesta entre mis seguidores. Entre los diecisiete, vamos. Es que no sé qué hacer, de verdad, que estoy en un sinvivir, en un dilema moral, en una encrucijada: ¿me compro un bolso monísimo de Purificación García que vale un pastizal, o me pillo un cesto de mimbre ecológico en una tienda de comercio justo? No me lean con esa cara, que esto sí que es una duda existencial y no la de los filósofos contemporáneos. Que una quiere ser responsable, y tener conciencia social y todo eso, pero es que el bolso de Purificación es monísimo y me pega con todo, mientras que con el cesto de mimbre parece que voy a recolectar arroz a Camboya. O a Calasparra, que hay que consumir productos de kilómetro cero.
Y así estoy, debatiéndome encima. El hombre es elección, que decía Sartre. También decía que la conciencia de la responsabilidad se incrementa al darnos cuenta de que nuestra elección no se refiere solo a la esfera puramente individual, ya que todo lo que hacemos tiene una dimensión social. En fin, un marrón. Así que lo más fácil es patada a seguir y pasarle a los demás la responsabilidad de nuestros actos: si antes le preguntábamos al I Ching, ahora las encuestas son el nuevo oráculo. Por eso, a partir de hoy voy a consultarlo todo: ¿me pinto los labios de Rojo Atacao o de Carmesí Rabioso? ¿Me hago un lifting o una rinoplastia? ¿Pongo hoy lentejas y mañana merluza a la vasca, o mejor planto un cocido que me dura para dos días? 
Lo malo es que, bien mirado, pasarte el día preguntando es poco operativo: yo estoy más por la puesta en práctica del "Lo hacemos y ya vemos", la filosofía tuitera de los Javis. Y de Montero e Iglesias. Claro, que ellos han tenido suerte: casi un 70% de los participantes en la consulta les ha dicho que sí, que se pueden quedar con la casa, y bañarse en la piscina con un mojito en la mano y un libro de Gramsci en otra, y hacer una fiesta de inauguración con catering sin que les de un paparajote moral. Pero eso tiene mucho riesgo: imagínense que me opero la nariz y luego mis seguidores me dicen que no, que estaba mejor antes, que ahora parezco un cruce entre Kalina de Bulgaria y Alicia Sánchez Camacho. No veas tú qué risa.

miércoles, 22 de febrero de 2017

LOS BUFONES

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 21 DE FEBRERO DE 2017

Esta semana no he leído las revista del corazón. Ni una. Ni un divorcio, ni un casorio, ni una fiesta, ni un photocall de la dieta de la alcachofa que llevarme a los ojos. Nada. Niente. Nothing. Nasti de plasti. Es la primera vez en la vida que me pasa: hasta estando de luna de miel me las apañé para conseguir un ¡HOLA! en Sicilia, que mucho templo de Agrigento y mucho teatro de Taormina y mucho cannoli, pero yo tenía una desazón que no me dejaba vivir: a punto estuve de perderme que los barones Thyssen celebraban su catorce aniversario de boda en la intimidad familiar (con la revista como testigo, claro, que la intimidad pagada es menos íntima pero más rentable). Y a ver cómo hubiera sobrevivido servidora sin conocer tamaña noticia de alcance.  

Pero estos días estoy fuera de juego. Me he perdido a Chabelita casándose con retroactividad y alevosía, a la mujer de Kiko Rivera diciendo que es una suerte tener a Isabel Pantoja como suegra (tanta como tener a Ángela Channing de madre política, intuyo) y a María Teresa Campos confesando que toma pastillas contra la ansiedad. Normal: si yo pasara la mitad del día junto a un señor teñido con Farmatint y la otra mitad jugando al "gin rummy" con un montón de septuagenarias morenas por nacimiento y rubias por dedicación exclusiva, también me empastillaría hasta las trancas. Y bebería. Y lloraría. Y me tiraría por el balcón. Lo curioso es que, leyendo la prensa seria, tampoco he echado tanto de menos las revistas: Iglesias, Errejón, Montero, la infanta, Urdangarín. Y Trump, siempre Trump, que nos lo ha puesto ahí el Señor para salvar a los columnistas del mundo. God bless America. Está animadísimo el panorama. "Cultura política pop", que dice Ximo Puig. También dice que "Sálvame" ha invadido la política. Repito: lo dice Ximo Puig. Con esos pelos. Si Trump lleva un gato muerto en la cabeza, Puig lleva una rata (y los del PACMA sin decir nada). También afirma Mario Vargas Llosa que no hay diferencia entre la prensa seria y la prensa amarilla. Repito: lo afirma Vargas Llosa, que ha salido más en el ¡HOLA! que yo de copas. Me chiflan esto señores que se hacen los estrechos, pero que les gusta más una cámara que a Mocito Feliz. Visto el panorama, hay más bufones fuera que dentro de las revistas.






miércoles, 15 de junio de 2016

OLA K ASE

PUBLICADO EL MARTES 14 DE JUNIO DE 2016 EN LA VERDAD

Wasapeamos por encima de nuestras posibilidades, que pertenecemos a más grupos de WhatsApp que un expolítico a consejos de administración. Estamos en el del cole, en el de la pandilla, en el de antiguos alumnos, en el de la familia, en el del curro, en el del curro sin el jefe, en el del regalo conjunto de boda y en el que nos meten sin que nosotros queramos. A punto estoy de contratar a un becario para que me lleve la comunicación.

Ana Blanco creó un grupo de WhatsApp para estar en contacto permanente con Vicente Vallés y Pedro Piqueras, los moderadores del debate de anoche. Sonsoles Ónega montó ayer uno con los jefes de equipo de los candidatos, donde todos afirmaban que su aspirante se encontraba fenomenal, igual que Naty Abascal saliendo de una fiesta: Rajoy estaba genial, Iglesias tranquilo y con fuerza y Sánchez y Rivera con muchas ganas. Parecían entrenadores de boxeo hablando de sus pupilos. Aunque si hubiera sido Mickey Goldmill, el entrenador de Rocky, les hubiera soltado “Tienes corazón, pero peleas como un maldito mono”. Pero los jefes de gabinete son más de manual de autoayuda: “Que sea él mismo”, le recomendó Irene Montero a Pablo Iglesias. “Sal y disfruta”, le aconsejó Fernando de Páramo a Albert Rivera, lo mismo que les soltó Cruyff a los jugadores del Barça en la final de Wembley; lo mismo que le digo yo a mi hijo cuando sale en la función de fin de curso: la psicología de bolsillo es lo que tiene. “Naturalidad”, le indicaron sus jefes de gabinete a Rajoy y a Sánchez. Luego hicieron lo que les dio la gana, claro: Rajoy tan natural como una gaviota disecada, Sánchez tan natural como una rosa de plástico. Por eso hace falta tener tanta discreción para dar consejos como docilidad para recibirlos, que decía La Rochefoucauld. También decía que el amor propio es el mayor de los aduladores. Claro, que eso lo escribió sin conocer los wasaps que los jefes de equipo debieron de mandar a sus candidatos después del debate: qué bien lo has hecho, te has salido, vamos a arrasar. Y muchos iconos de aplausos, pulgares levantados, caritas sonrientes y flamencas (las flamencas van bien para todo). Aunque yo hubiera dado mi móvil por leer los mensajes del otro grupo: el de compañeros de trabajo donde no está incluido el jefe. Ése es el bueno.



miércoles, 30 de marzo de 2016

CUERNOS

PUBLICADO EN LA VERDAD EL 29 DE MARZO DE 2016

Dice la Cantudo en “Semana” que Enrique Cornejo le puso los cuernos con una bizca. También dice que quien no la quiere es por envidia, que para trabajar no se ha tenido que acostar con ningún señor ni asistir a ninguna cena organizada por una madame y que la reina Letizia rompió el protocolo en una fiesta para ir a saludarla. Sólo le ha faltado decir que acababa de llegar de rodar una telenovela en Méjicos para convencerme de que es Josema Yuste en los tiempos de Martes y Trece. Posiblemente la Cantudo nunca dijo “Méjicos”, pero en este caso es aplicable la frase final de “El hombre que mato a Liberty Valance”: “Cuando la leyenda se convierte en hechos, publicamos la leyenda”. Y, aunque no se convierta en hechos, también la publicamos: que se lo digan a Ricky Martin, al perro y al bote de Nocilla.

Cantudo cuenta sus cuernos con dolor, meneo de melena y acento de Andújar. No me extraña su aflicción: que te engañen con la versión femenina del Dioni tiene que ser muy duro, casi tanto como descubrir que tu pareja ha cometido una infiserielidad. O lo que es lo mismo: no te ha esperado para ver juntos el último capítulo de vuestra serie favorita porque tiene más ansia que Paquirrín en una confitería. Seguir las andanzas de Alicia Florrick, Saul Goodman o Frank Underwood a escondidas está muy feo y, además, es muy peligroso, que del adulterio seriéfilo a enrollarse con una bizca hay un paso: se empieza por adelantar temporadas a lo tonto y se acaba en los brazos de Leticia Sabater.

La infiserielidad es la crónica de unos cuernos anunciados, tanto como los que les va a poner mañana Sánchez a Rivera cuando se vaya con Iglesias, que han quedado para buscar acuerdo o lo que surja. Y Rivera, mientras, más mosqueado que la Cantudo y su felpudo: lo que para el líder de Ciudadanos era un casorio en toda regla, celebrado con la pompa y circunstancia propias de una boda de futbolista de Segunda con ínfulas de delantero de Primera, para Sánchez es un matrimonio rato y no consumado. A los ojos de la Iglesia de Nuestra Señora de los Últimos Pactos, Sánchez sigue siendo libre para irse a negociar por ahí. O para ver la sexta temporada de “Juego de Tronos” con Iglesias. Lo mismo tiene.



BONUS TRACK: De regalo, los mejores momentos de la Cantudo. Como siempre, cortesía de la gran @covanechi



miércoles, 23 de marzo de 2016

SANTOS OFICIOS

PUBLICADO EL MARTES 22 DE MARZO DE 2016 EN LA VERDAD

Voy a meterme en obras. Yo no, aunque falta me hace pasar por chapa, pintura y cirugía mayor; mi casa, digo, que vamos a reformarla. Valiente que es una. O masoquista, que ya ha empezado el Vía Crucis: es entrar los santos oficios por la puerta, léase albañiles, pintores, fontaneros y electricistas, y empezar a soltar “¡PFFF, cómo está esto!”, “PFFF vaya una chapuza que le hicieron aquí, señora”, “PFFF, buena pinta no tiene”. Igualico que el anuncio de la Lotería Primitiva: no sabemos qué es ese PFFF, pero no tiene pinta de ser barato. Y para rematar: “Le puedo dar un presupuesto aproximado, que hasta que no piquemos no sabemos qué nos vamos a encontrar”. Como si fueran los arqueólogos que andan buscando la tumba de Nefertiti. Acabáramos.


Lo peor de todo es que nos metemos en faena con nosotros viviendo en casa, que servidora está canina y no tiene parné para irse al hotel Santo Mauro como hacía Ana Obregón cuando cambiaba el suelo de la cocina (y, de paso, se trajinaba a David Beckham). Nos espera una temporada de olor a pintura, ruidos de radial, polvo de cemento, escombros por doquier y albañiles resoplando que me río yo de la obra del Escorial, de las pirámides de Egipto y de las reformas de Villa Meona. Sólo me consuela pensar que es el país entero el que está en obras: en menos de quince días Susana Díaz se mete en Ferraz a darle un lavado de cara al partido, o a dinamitarlo, que la maestra albañila va armada de pico, pala y barrena; a Mariano Rajoy es sacarle a relucir la reforma de la sede central del PP que se pagó con dinero negro y echarse a temblar, y los albañiles que ayudaron a construir Podemos se han rebelado todos a la vez presentando dimisiones a saco. Más le valdría al líder carismático dejarse de tanta soberbia y arrogancia y acordarse del poema de Bertolt Brecht, “Preguntas de un obrero que lee”: “¿Quién construyó Tebas, la de las siete Puertas? / En los libros aparecen los nombres de los reyes. / ¿Arrastraron los reyes los bloques de piedra?”. A Iglesias se le ha olvidado que los obreros podemitas leen, y mucho, pero sólo ven escrito el nombre de su rey. Yo, en cambio, sólo veo escrito el presupuesto del contratista. ¡PFFF!