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jueves, 6 de septiembre de 2018

REINICIO

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 4 DE SEPTIEMBRE DE 2018

"No vengo de Brooklyn, vengo de puta madre", dice Cecilio G. Pues yo ni vengo de Brooklyn ni vengo de puta madre, que vengo de Islas Menores y con tres kilos y medio de más. Un drama. Es lo que tiene pagar las consecuencias del verano, que vuelves con la frente marchita, las caderas de mesonera y los brazos de levantador de piedra. 

Septiembre es un mes amenazante: lo ves acercarse y ya empiezas a temblar, que los de mi generación llevamos el anuncio de la vuelta al cole clavado como una estaca en el corazón. Septiembre es el chulazo que viene a por lo suyo, es Shylock dispuesto a cobrarse la libra de carne, es Liam Neeson clamando venganza. Y ya está aquí, cuchillo en mano, preparado para pasar factura por las cervezas del chiringuito, por tomar el sol a lo que da la mata, por hincharse a helados y por no regar las macetas: en el recuento de bajas cayeron la salvia, las albahacas, los geranios y dos margaritas raras, que vale, que nunca se puede decir que este cura no es mi padre, pero yo sí puedo decir, con total seguridad, que el padre Mundina no es el mío.

Ahora, además, y digan lo que digan los escaparates de las tiendas de ropa, aquí los veranos no se acaban en septiembre, que se acaban cuando les da la gana: a veces en noviembre, a veces en Navidad. Y vuelves al trabajo en sandalias y tirantes, con el recuerdo todavía del sol en la piel y de la cerveza en la boca. Ni siquiera te queda el consuelo de darle la brasa a los compañeros contándoles tus vacaciones, que ya las han visto por Instagram. Pero, en medio de toda esta ansiedad membrillera, F. me manda una felicitación de año nuevo por WhatsApp y, de repente, septiembre se convierte en diciembre, en el mes del reinicio, en el de borrón y cuenta nueva, en el de las segundas oportunidades, o de las terceras, o de las cuartas. Y a eso, a un gif tonto, me agarro en un día como hoy. A eso, a comprarme toda la ropa que Paulina De La Mora luce en "la Casa de las Flores" y a que Ángel Garó entra en Gran Hermano VIP. No me lean con esa cara: cada uno sobrevive como puede a este mes. Y a los que vendrán. 



LOS LOOKAZOS DE PAULINA DE LA MORA. SI NO HAN VISTO AÚN "LA CASA DE LAS FLORES", SE ESTÁN PERDIENDO EL HITAZO DE LA TEMPORADA

miércoles, 30 de mayo de 2018

ENCUESTA

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 29 DE MAYO DE 2018
Acabo de lanzar una encuesta entre mis seguidores. Entre los diecisiete, vamos. Es que no sé qué hacer, de verdad, que estoy en un sinvivir, en un dilema moral, en una encrucijada: ¿me compro un bolso monísimo de Purificación García que vale un pastizal, o me pillo un cesto de mimbre ecológico en una tienda de comercio justo? No me lean con esa cara, que esto sí que es una duda existencial y no la de los filósofos contemporáneos. Que una quiere ser responsable, y tener conciencia social y todo eso, pero es que el bolso de Purificación es monísimo y me pega con todo, mientras que con el cesto de mimbre parece que voy a recolectar arroz a Camboya. O a Calasparra, que hay que consumir productos de kilómetro cero.
Y así estoy, debatiéndome encima. El hombre es elección, que decía Sartre. También decía que la conciencia de la responsabilidad se incrementa al darnos cuenta de que nuestra elección no se refiere solo a la esfera puramente individual, ya que todo lo que hacemos tiene una dimensión social. En fin, un marrón. Así que lo más fácil es patada a seguir y pasarle a los demás la responsabilidad de nuestros actos: si antes le preguntábamos al I Ching, ahora las encuestas son el nuevo oráculo. Por eso, a partir de hoy voy a consultarlo todo: ¿me pinto los labios de Rojo Atacao o de Carmesí Rabioso? ¿Me hago un lifting o una rinoplastia? ¿Pongo hoy lentejas y mañana merluza a la vasca, o mejor planto un cocido que me dura para dos días? 
Lo malo es que, bien mirado, pasarte el día preguntando es poco operativo: yo estoy más por la puesta en práctica del "Lo hacemos y ya vemos", la filosofía tuitera de los Javis. Y de Montero e Iglesias. Claro, que ellos han tenido suerte: casi un 70% de los participantes en la consulta les ha dicho que sí, que se pueden quedar con la casa, y bañarse en la piscina con un mojito en la mano y un libro de Gramsci en otra, y hacer una fiesta de inauguración con catering sin que les de un paparajote moral. Pero eso tiene mucho riesgo: imagínense que me opero la nariz y luego mis seguidores me dicen que no, que estaba mejor antes, que ahora parezco un cruce entre Kalina de Bulgaria y Alicia Sánchez Camacho. No veas tú qué risa.