lunes, 27 de diciembre de 2010

Descubrimiento

He hecho un descubrimiento aterrador: estamos en crisis. ¿Cómo, que ustedes lo sabían ya? ¿Que lo están sufriendo en sus propias carnes? Pues yo me acabo de enterar: claro, sólo veía los programas de los casoplones de la Sexta, el bodorrio del mayor de Naty, los viajes de Alfonso y la Duquesa, las compras navideñas de Lomana en Nueva York y las fiestas patrocinadas por Moët & Chandon y pensaba que todo iba fenomenaaaallll (Lydia Lozano dixit). En mi caso esto ha sido "el mundo se derrumba y yo, de rumba". Madre mía, si la verdad esta ahí fuera.

Estos días que, por motivos laborales he tenido que leer la sección de local y la de nacional (no me prejuzguen, leo todos los días el periódico, pero como empiezo por el final siempre me quedo en las páginas de cultura y sociedad; el trayecto del autobús no da más de sí) me he quedado muerta. Pero claro, la cosa sigue sin cuadrarme: si a un chorizo como Rodríguez Menéndez le pagan un pastizal por echar espumarajos por la boca que le habrá dado para llenar la Pampa de ositos de peluche, y si Genoveva Casanova lleva un dineral en abrigos de piel para recoger el Nobel (ay, no, que no se lo han dado a ella, sino a su suegro, pero me ha costado leer el artículo tres veces para enterarme: 21 fotos de Genoveva + portada frenta a 8 de Vargas Llosa), la cosa va bien. Y sí, es verdad, la cosa va bien para los mismos.

Intento encontrar el reflejo de la crisis en mis lecturas de cabecera: nada. A tenor de las portadas, el sector inmobiliario está más boyante que nunca: en ¡HOLA! Naty Abascal muestra su casa de Madrid, y en LECTURAS Belén nos enseña su chalé de Paracuellos en una EXCLUSIVA ABSOLUTA (me inquieta el término EXCLUSIVA ABSOLUTA. ¿Habrá una EXCLUSIVA RELATIVA? ¿Será ese el relativismo moral del que tanto habla el Papa?).

Lo cierto es que el chalé parece sacado de un catálogo de El Corte Inglés, adornado con esos detalles personales que crean hogar: un cuadro de punto de cruz donde pone "¡ARRIBA LA ESTEBAN!", regalo de una fan -estilo Kathy Bates en Misery, deduzco-; un cenicero con su foto y la de Fran, recuerdo de EXCURSIONES MARÍTIMAS; una copa con su nombre y el logo del programa "SUPERVIVIENTES" (¿por qué se la regalaron si no dejó ir a Fran?), y un precioso cuadro con los blasones de los apellidos Esteban y Álvarez.


De la casa de Naty, sólo un detalle: las flores las compra personalmente. ¿Puedo deducir de esta frase que hay crisis? ¿En tiempos de bonanza las flores se las habría mandado personalmente el Padre Mundina? Es una interpretación arriesgada, pero posible.


Pues así he vivido las últimas semanas, sumida en la más terrible confusión, empezando los periódicos por la primera página y llenándome los ojos de crisis, paro, cierres, manifestaciones, recortes salariales y subvenciones denegadas, y terminándolos con bodas en las Bahamas. Mi no comprender. La única solución posible para sobrellevar esta Navidad trágica es comprarse el DVD de Felipe y Letizia, la mejor serie de humor de los últimos años, y verla en bucle, con sus majestades versioneando a Los Roper y, como dice Rosa Belmonte, con ese rey calzándose gorras de almirante que le sentaban como a Luis Aguilé la suya en el videoclip Nadie me quita mis vacaciones en Castellón. Luego pueden jugar en casa a imitar el acento austrohúngaro de Marisa Paredes.

Pero no se preocupen, que cada vez nos ponen más fácil no enterarnos de nada: ayer se acabaron las emisiones de CNN+ y las sustituyeron por GRAN HERMANO 24 h. ¿Está pasando? Pues ya no lo estás viendo. San Paolo Vasile de Nuestra Santísima Inconsciencia vela por nosotros. Amén.


Y, lo peor de todo: ¿se han dado cuenta ustedes de que han podido sobrevivir todas estas semanas sin mis artículos? Eso sí que me da miedo.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Belén still here

Estimados lectores a los que su religión de adoradores de la 2 y de la HBO les prohibió ver La princesa del pueblo: a continuación paso a detallar la emisión de dicho documental para que puedan hablar con propiedad del tema en los comercios del ramo sin tener que cometer pecado alguno. Definitivamente, alguien tiene que hacer el trabajo sucio. De nada.

Sólo el título ya da para un injerto genealógico que revolucionaría las monarquías europeas: si Belén es La Princesa del Pueblo, entonces ¿Andreíta es la Infanta? ¿Fran es el consorte, Duque del Rasca? ¿Y Jesulín de Ubrique, qué lugar ocupa? ¿El de Jaime de Marichalar? (qué me gustaría a mí ver a Jesulín con los looks que gasta Marichalar, con el chándal de torear vaquillas customizado por Lacroix). Y el Defensor del Menor ¿es un mero instrumento en manos de los campanaristas partidarios de Julia I de Ambiciones que no quieren que la Infanta Andreíta suba al trono como Andrea I del Pollo? ¿Es Pepa Jiménez republicana?

El anunciadísimo documental resultó un pestiño hagiográfico de proporciones monumentales. Belén comparada con Evita Perón, Lady Di y una revisión en paralelo de Cristal traidica por los pelos (teñidos): ¿se acuerdan de Cristal? ¡Qué sobremesas de café, galletas y despiporre nos metíamos! Eso sí, mucho trabajo de documentación para encontrar la escena en la que Belén se baja del coche ¿igual? que Diana de Gales. Pero sobre sus novios noctámbulos Dany Dj y Óscar Lozano, el Pepagate, sus líos con los Janeiro... ni miajita. Parece ser que habrá una segunda parte que contendrá todos estos temas espinosos obviados en la primera entrega. Se llamará El asedio a la princesa: las guerras janeiras.

Y van y montan una premiere en los cines Palafox. Y llega la estrella, se baja de la limusina y se lía la de Dios. Lo que no se entiende es que hayan pagado un pastón para traer a Julia Roberts, la Novia de América, a recoger el Donostia cuando aquí al ladico, en San Blas, tenían a la Princesa del Pueblo. Que princesa es más que novia, y que ya son ganas de gastar cuartos en aviones para peluqueros y maquilladoras cuando nuestra Belén se arregla con los de Tele 5 de toda la vida.

Pero no, Belén no se merece el Donostia, se merece el Oscar directamente. Porque aún nadie se ha percatado de que el documental sobre la vida de Belén Esteban es un falso documental: Belén Esteban es como Joaquin Phoenix, que teóricamente ha estado los dos últimos años de su vida alejado del cine y viviendo como una supuesta estrella del hip-hop para poder rodar I'm still here, presentado en Venecia como un documental sobre los desvaríos de Phoenix cuando era una película de ficción. Pues nuestra Belén, lo mismo: en realidad es catedrática de Derecho Constitucional, habla seis idiomas incluido el kurdo y se ha licenciado en interpretación por la escuela de Cristina Rota, pero desde que nació, en un alarde de llevar el método hasta sus últimas consecuencias, se ha estado preparando para su papel en La princesa del pueblo. Descubierto el fake, tal vez en un próximo De Luxe Belén aparezca con su verdadera personalidad, se despida de su acento y de comer chicle con la boca abierta y ya sólo quiera salir en Redes hablando sobre el pensamiento científico de Hawking. Y evidentemente, tras la encuesta realizada en la que queda como tercera fuerza política del país, se presentará a las elecciones por el ¡A.L.E.! (¡Arriba La Esteban!) y nos dejará a todos muertecicos del tó cuando ella sola, solica, de con la receta para sacarnos de la crisis gracias a sus conocimientos macroeconómicos adquiridos durante su estancia en Harvard, cuando todos nos pensábamos que estaba de crucero con Fran visitando Dubrovnik ("la perla del Antártico", que dijo para despistar). Pero me temo que, descubierto el tomate, la gente no la votará, que los españoles somos muy nuestros y no consentiremos que alguien tan preparado llegue al poder.

Dicho esto, servidora es belenista de toda la vida. Y por eso, y sólo por eso, me permito el lujo de escribir sobre su Alteza No Serenísima. Que para escribir un artículo con fundamento habría que pedir créditos acerca de los Salsa Rosa, AR, Sálvames y Sálvames De Luxe que se ha tragado una, que luego llega un listo al que su suegra le ha contado cuatro cosas y se marca un sesudo articulín criticando a la Princesa y a su Camelot particular. Así que ojito. Dios salve a la princesa.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Familias

Estoy mal, fatal, peor. Vuelta de vacaciones con hecatombe familiar. Así que recurro a mi manual de autoayuda favorito. No, no es ni "El Secreto", ni Paulo Coelho ni tontunas parecidas, es el ¡HOLA!: veo a Luis Alfonso, Margarita y demás parentela en la portada y me doy cuenta de que los miembros de mi familia, al lado de los Martínez Bordiú, parecen los Ingalls.

El motivo de tan disparatada reunión familiar es el bautizo de los hijos de Luis Alfonso en el Vaticano. Todos alrededor del arzobispo de la Basílica de San Pedro (que no les cuento la cara que tiene): la bisabuela mala, malísima, la abuela hija del dictador, la madre bailonga, el aspirante a un trono imposible, el marido de la madre y sus labores, la nuera riquísima. Parece un cuadro de El Greco, comentaban en "Sálvame". O una película de Todd Solondz, comento yo.

Para empezar los niños fueron bautizados como Sus Altezas Reales el príncipe Luis y el príncipe Alfonso, recibiendo el bautismo como hijos del heredero de los derechos dinásticos franceses. Olé. Perdón: voilà. Pues yo voy a inscribir a mi hijo como Su Alteza Real el Príncipe de Genovia, y lucharemos contra Anne Hathaway en una guerra por el trono, porque puestos a inventarnos títulos prefiero a Julie Andrews como reina madre. Y para rematar, ("rematé", que dirían Tip y Coll), Luis Alfonso y Margarita declaran que "se sienten muy ligados a los valores de la familia como base de la sociedad, donde la unidad es esencial para el equilibrio de los hijos". Claro, lo que han visto en casa. Porque Carmen siempre ha sido muy familiar; de hecho ha formado tres familias distintas. Pero a pesar de ello ni mi madre ni la de ustedes la perdonarán nunca por dejar a sus hijos y marcharse con Jean-Marie Rossi: "Por lo menos la Preysler se divorciaba pero se llevaba a los críos", dicen las madres de España cuando hablan de la Bordiú. Algo en lo que está de acuerdo Emmanuela Dampierre, archienemiga de Carmen. De hecho, en la única foto en la que aparecen juntas, la pobre señora está con los ojos cerrados; entiendo que esperaron a que la bisabuela se quedara un poquico eclipsá para que Carmen pudiera salir en la foto familiar.

Por cierto, el otro día cotilleando libros en casa de Miguel P., encontré la biografía que sobre Emmanuela Dampierre había escrito Begoña Aranguren. Mi sorpresa fue como si hubiera encontrado la "Crítica de la razón pura" en casa de la Esteban. Claro que de un hombre que encuentra atractivas a Eugenia Fernández de Irujo y a Terelu Campos me espero cualquier cosa, pero esto es demasié. Así que no sigan mi ejemplo si no quieren llevarse sorpresas, que lo mismo se encuentran en la biblioteca de su amigo el progre con "100 personajes que hunden España" de Curri Valenzuela, y les cuesta la amistad. Que todos tenemos secretos.

A la que no veo en la foto es a María de Mora. ¿Iría a la ceremonia? Sí, María de Mora es esa señora que consigue que te paguen 12.000 € sólo por ir a cenar con un señor. Como se llevan tan requetebién hasta el punto de que pasó la noche de bodas con José Campos, no me extrañaría nada verla charlando animadamente con el arzobispo proponiéndole algún arreglillo a medias con Carmen y José. Porque Carmen es así de liberal, y con el tiempo se ha convertido en una de mis FFF (Fachas Fiesteras Favoritas), esa raza de mujeres que levantaban el brazo derecho mientras que con el izquierdo pillaban todo lo que se les ponía a tiro. La primera y la más grande fue Carmina, pero Carmencita ha sabido coger el testigo y llevar su título de FFF con la mayor dignidad.

Pero no me resisto a comentar una nueva familia que surge: la que formarán Álvaro de Marichalar y Ekaterina. El reportaje no tiene desperdicio; les aconsejo vivamente que compren un ejemplar y hagan un comentario de texto (si puede ser con dos gintonics encima, mejor). Procedamos. Análisis sintáctico y gramatical del siguiente párrafo:

"Es un hombre curtido en mil batallas náuticas a lomos de su delfín de acero, al que ha llamado como la tierra que recibió de sus antepasados. Pero seguro que para él nada de esto es comparable con la nueva aventura que va a emprender, la singladura de su vida, al lado de su novia, Ekaterina, la guapa ucraniana que llegó, vió y venció al hasta entonces indomable corazón de este guerrero del desafío, el día que se le apareció en la otrora galaxia de los Zares".

Y así empieza el reportaje. Esta es la grandeza de la literatura, que convierte a un tipo sin afeitar que va en moto acuática en un hidalgo, en un paladín que lo mismo defiende Numancia que diseña el traje de novia de Ekaterina ("Estoy convencida de que no hay nadie que pueda diseñar nada mejor para mí, ya que me conoce de verdad", dice Ekaterina). Ya la veo vestida como Isabel la Católica. ¿Y él, se casará con el chaleco salvavidas? No se preocupen, que nuestra revista de cabecera dará debida cuenta de ello.

¿Ven? Termino de escribir este post y ya me siento mucho mejor. Porque ya saben, "todas las familias felices se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera". Y como decía el gran Antonio Gamero, que falleció este verano: "Si tienes penas no se las cuentes a los amigos, que les divierta su puta madre". O el ¡HOLA!

viernes, 30 de julio de 2010

Bisuta

Las joyas de la corona son, de momento, más del estilo de las que llevaba la mujer de Farruquito en su boda que de la tiara prusiana que lucía Letizia en la suya. Les confieso una cosa: me aburrí. ¿Por qué? Porque Tele 5 lleva 12 años haciendo el mejor casting posible para este programa a través de Gran Hermano, por lo que comer con la boca abierta y rascarse los mismísimos con la mano derecha mientras te haces el moco con la izquierda lo hemos visto en infinidad de ocasiones. Que no sepan lo que es el decoro ("la ordenación de los adornos de la casa", dijo el uno, "no, las cosas que te pones encima", dijo la otra), que quieran ir a comprar "a la Chanel y a la Dior" o que no conozcan el nombre de pila de Mª Dolores de Cospedal lo veo ya hasta normal después de años de yoyas, peleas, edredoning y patadas al diccionario.

Servidora esperaba auténtico macarrismo poligonero, del bueno, del que saldría de un hijo nacido entre Bea la legionaria y Paquirrín, pero todo se quedó en lugares comunes: morirse después de ver Ibiza (¡¿?!) o mientras conduces un Ferrari (si yo fuera Pere Navarro anotaba el nombre del pollo y le impedía acercarse siquiera al concesionario), tatuajes ("ya verá cuando esa estrella que lleva tatuada en el hombro se convierta en una medusa con los años", le dijo a una concursanta Nacho Montes), piercings y mucho pelo de la dehesa. En fin, nada nuevo bajo el sol: son el fruto de 12 ediciones de un GH convertido en referente estético y moral. Aunque que se den cuenta de que hay que dejar de reivindicar el eructo como signo de autenticidad me hace no perder la esperanza en el ser humano.

Pero ¿para qué quieren estos muchachos las clases de buenos modales? ¿Para darle la mano a la dependienta del Berska? ¿Para comerse con cuchillo y tenedor una Burguer Cangreburguer? (si Calamardo les deja entrar, claro, que mi Calamardi es muy suyo). ¿Para hacer una exégesis del último discurso de Zapatero mientras bailan reggaeton? Menos mal que el profesor José Liberto López de la Franca, jefe de la Casa de Su Alteza Real el Infante de España don Leandro Alfonso de Borbón (doble ¡¡¿¿??!!), les ha enseñado a hacer una reverencia delante de los Reyes, porque es cuestión de tiempo y de un infarto de Jaime Peñafiel que Felipe y Letizia, en su política de acercamiento al pueblo, acaben recibiéndolos en Zarzuela. O que el premio sea convertirse en novio/a de los pequeños de la Casa Real sueca, a los que les va mucho el mundo choni. Al final esto es Princesa por sorpresa 3.

Pero la verdadera gracia podría estar en hacerles un seguimiento cuando acabe el programa y vuelvan a sus lugares de origen: después de pasarse media vida intentando ser los más chulos del barrio les lloverán collejas a cascoporro cuando se desmarquen con un "Jessi, mona, ¿me pasas el calimocho, por favor? Graciassss", o con un "Ay, querida, me encanta como te sienta ese petit robe noire de Tony Modas". Ahí sí que hay espectáculo.

Echo de menos entre el profesorado a auténticos expertos en la materia: Nacho Montes les enseña dicción, cuando ahí debería estar Tamara Falcó. Un "¿sabesss?" bien dicho o colocar un "estupendo, todo fenomenal" cuando te están preguntando si es cierto que has empotrado el mini contra un VIPS requiere años de experiencia. Y una master class de Nati Abascal enseñando cómo hablar sin mover la boca después de hacerte un lifting para que no te tiren los puntos sería la guinda.

Y de la suerte que tenemos los cartageneros, qué me dicen. Cada poco tiempo aparece un excelso representante de nuestra tierra y nos da prestigio donde quiera que va: Federico Trillo, Chiqui GH y, ahora, Pepe (reapellidado como Complementos por Nacho Montes). Creo que es la primera vez que hubiéramos preferido que junto a su nombre apareciera Murcia en lugar de Cartagena. Eso sí, nuestro Pepe le dio la primera en la frente al profesor Montes, porque si la elegancia consiste en ir adecuadamente vestido en función de la ocasión, Nacho Montes se columpió. Apareció en la playa del ZM creyéndose que estaba en Venecia contemplando a Tadzio, ataviado con una chaqueta azul marino a rayas y pantalones rojos, mientras que Pepe Complementos, mostrando su pecho depilado y sus gafas de sol tamaño Isabel Pantoja se baja del avión y no ha dormido nada durante el vuelo, iba perfecto. Una lección más de saber estar y de WordPerfect desde el cantón.

De remate, en "Resistiré, ¿vale?" (la versión actualizada de "La Clave"), grupo de expertos debatiendo: Bea la Legionaria, Amor, Kiko Hernández, Josie (¿por qué no está Josie como profesor?; aún recuerdo sus frases maravillosas en Supermodelo -"hay que rebuscar en la charity"-), Jimmy Jiménez Arnau y Bienvenida Pérez como Special Guest Star, que se apresura a levantarse y a saludar a Lomana estrechándole la mano y no con dos besos, que ella tiene una exquisita educación británica, mientras le suelta que ya era hora de que una mujer como ella hiciera algo por la juventud de este país.

En fin, que nos vamos a pasar todo el verano con esta panda. Ahora sólo tenemos que esperar a que vayan saliendo y nos cuenten en el Interviú todo lo que han aprendido mientras se tapan el mismísimo con la Perla Peregrina. Todo finísimo, oiga.

lunes, 12 de julio de 2010

El espítiru del contable

No sé qué cara se pone después de ganar un Mundial. Ustedes, como yo, están acostumbrados al pesimismo endémico de los españoles, al post-partido quejoso, a acordarnos de la familia del árbitro, a decir que los jugadores son un hatajo de niños malcriados que no hacen su trabajo y a discutir las alineaciones mientras se toman un cortado. Pero ayer todo el mundo tenía una sonrisa bobalicona en la cara. Es una sensación extraña. Y más extraño es aún que esto lo haya conseguido un señor con bigote, porque la historia de este país está llena de señores con bigote cabreados que lo único han conseguido eran cabrearnos aún más. Hasta que ha llegado Vicente Del Bosque: amable, tranquilo, elegante, discreto, contenido. Don Vicente es un tipo normal al que echaron del Madrid "porque no le quedaban los trajes de Emidio Tucci como a Carlos Queiroz" (José Ramón de la Morena dijo; teniendo en cuenta que, para Joserra, un Emidio Tucci es el colmo de la elegancia masculina). Pues bendita sea su normalidad, porque ha conseguido contagiarla a los 22 tipos que están junto a él.

De hecho, el tío que marca el gol de la victoria parece un contable. Lo que habrán tenido que sufrir los publicistas para sacarles punta a este equipo: las bandas sonoras épicas, los anuncios rodados en croma para ponerlos después sobre un fondo apocalíptico con unos muchachos que parecen los hijos de la vecina del 4º derecha, casados con sus novias de toda la vida, sin ese aire de poligoneros de lujo. Son los críos del barrio que han crecido. Son los súper héroes de verdad; al igual que Clark Kent esconde su verdadera identidad detrás de las gafas de pasta, estos tipos, que pasarían desapercibidos en una oficina, se ponen la camiseta y arman la marimorena. Por eso, porque bajo la apariencia del contable esconden el talento. Y porque, como los contables, van todos los días a trabajar y a cumplir con su tarea lo mejor que saben. Como todos nosotros. Sin necesidad de firmar contratos donde se les prohíba salir por la noche, ni cancerberos que los enjaulen en sus mansiones. Tienen la responsabilidad suficiente para saber qué tienen que hacer en cada momento. Y van y lo hacen. Y ganan. La leche.

Y esa aparente normalidad (porque ya me dirán qué tiene de normal la vida que llevan y el pastizal que ganan) es la que los hace cercanos. Por eso nos caen bien, porque no son ni unos chulánganos (Jorge Lorenzo es un piloto magnífico, sí, pero ¿a que les cae mejor Pedrosa?) ni unos quejicas. Y si lo son, que alguno habrá, no se les nota.

Hasta el beso les ha salido de película. ¿Que no? Los dos guapos, monísimos. Él se emociona, se agobia, no sabe cómo seguir hablando y acaba el discurso plantándole un beso a ella. Ella se queda traspuesta. Lo único que disturba el momento es que, en lugar de oirse violines, se escucha a los tíos de Radio Marca gritando "¡¡¡VAYA BESO LE HA PLANTAO!!!". Se preguntaban J.J. y los suyos si los jugadores acabarían bañando a Sara Carbonero en champán. Camacho respondía "No creo; le tienen mucho respeto al capitán". Al ciezano le faltó acabar la frase escupiendo un hueso de oliva, porque seguro que esa noche hubiera batido el récord internacional de lanzamiento.

Todo esto me lleva a pensar que voy a tener que darle la razón a mi churri cuando afirma que lo único que quiere es que nuestro hijo sea un tipo normal, mientras que yo suspiro porque gane un Oscar y me lo dedique (no tengo prisa, Clint Eastwood lo ganó con 74 años y todavía le dió tiempo a dedicárselo a su madre), o acompañarlo a recoger el Príncipe de Asturias de las Letras mientras que en las revistas discuten quién iba más elegante ese día, si doña Letizia o servidora. Mi marido lo único que quiere que el crío herede de mi sean las pestañas y punto. Y ahora va la Selección Española y apoya el argumento. El caso es llevarme la contraria.

martes, 29 de junio de 2010

Out & out

Siempre me han sorprendido los disgustos que se llevan algunas mujeres cuando se enteran de que alguien es gay. Mi suegra, que ha perdonado a Jesús Vázquez por ser del Ferrol como ella, no digiere lo de Jordi González. "Es que no lo pareciera, ¿eh? Con lo buen chico que fuera. Y lo serio. Y no fuera amanerado ni nada". Por lo visto, mi suegra piensa que Jordi debería presentar "La Noria" en calzoncillo de cuero y plumas (aunque como está Tele 5, yo no lo descartaría). Como el disgusto que se llevó mi madre cuando se enteró de lo de Rock Hudson. ¿En serio mi madre pensaba que tenía alguna posibilidad de levantarle 300.000 pelas a mi padre, escaparse una noche de luna llena, coger un taxi hasta el aeropuerto más cercano (30 Kms.), pillar un vuelo San Javier-Madrid, desde allí otro hasta Los Ángeles, coger otro taxi, llegar a los estudios de la Metro, camelarse al guardia para que la dejara pasar, camelarse al otro guardia de la entrada al set de rodaje, interrumpir el rodaje, encontrarse con Mr. Hudson, pegarle un empujón a Doris Day, plantarle un morreo que lo dejara sin respiración y hacer el viaje de vuelta? Y todo esto sin hablar inglés. O lo que es lo mismo: ¿qué más te da que Hudson o Vázquez (Jesús) sean gays si no tienes ni la más mínima posibilidad de enrollarte con ellos aun siendo heteros?

Deduzco que estas mujeres que tienen que soñar con todo clarito y bien clarito serán partidarias de hacerle a los tíos el test de Kevin Cline en In & Out o el de mi amigo Humberto, aunque sería harto complicado encontrar las preguntas adecuadas, porque los gays tienen que estar hasta la peineta de que los metan a todos en el mismo saco (igual que nos pasa a las mujeres, por cierto). Además, seguro que habría algún falso positivo, porque si un hombre heterosexual contesta correctamente a la pregunta:

¿Cuándo puede llevarse pamela a una boda?


a) Por la mañana

b) Por la mañana y a primeras horas de la tarde (para protegerse del sol)

c) En cualquier momento,

definitivamente será gay a los ojos del mundo aunque el tipo sea un machote. Pero ¿y si la falla un gay? ¿Eres menos gay si no te gusta Lady Gaga, si no adoras a la Lomana, si no lees a Kavafis, si no te gusta Fassbinder, si odias Eurovisión, si no distingues un engaste pavé de otro en chatón? ¿Puedes ser gay y oír "El Larguero"? ¿Todos los hombres -gays- son iguales? Repasemos algunos estereotipos:

- LOS GAYS TIENEN UNA SENSIBILIDAD ESPECIAL: personalmente, creo que la tienen exactamente en el mismo sitio que los heterosexuales. Sí, ahí.

- LOS GAYS SON EL GRUPO SOCIAL CON MAYOR PODER ADQUISITIVO: esto no lo digan muy fuerte delante de los que conozco o no verán otro amanecer.

- LOS GAYS SE PREOCUPAN POR SU ASPECTO FÍSICO: si la chistorra es considerada como alimento macrobiótico, sí.

- LOS GAYS ADORAN A SUS MADRES: como Jaime Ostos Jr., supongo.

O lo que es lo mismo: si usted, lector gay desconocido, no sufre un constante síndrome de Stendhal, es pobre como las ratas, tiene una maravillosa barriga cervecera, no viste como una poligonera arreglá y aborrece a su castradora madre, no se preocupe: puede continuar siendo gay. Incluso puede ser cristiano y homosexual, como le cantaba José Ángel a su madre. Lo cierto es que la única incompatibilidad que encuentro es la de ser gay y trabajar en Intereconomía, pero qué sé yo. Eso sí, hay una pregunta que todos/as contestaremos/as afirmativamente en un supuesto test, seamos lo que seamos: ¿Le pone Hugh Jackman? Perdónenme, pero estoy todavía bajo el impacto visual de X-Men Orígenes: Lobezno. O Wolverine; díganlo en inglés un momento, paladeando el final... verán como se les hace la boca agua. Lo voto como icono LGTB (Le Gusta a Todo Bicho). Hum, ahora que lo pienso... Hugh Jackman no será gay, ¿verdad?

En cualquier caso, hagan un out & out de su casa y salgan a pegarse una juerga el día del Orgullo, que cualquier excusa es buena: en Cartagena este año se celebró por primera vez. Y les aseguro que las ganas de fiesta son algo común a todos los estereotipos, incluido el mío (madre de familia con pretensiones de columnista de periódico de provincias), por lo que angelotes, marineros, monjas, magos y servidora nos lo pasamos de maravilla. Mucho mejor que una procesión, dónde va a parar (por cierto, no hemos hablado del estereotipo del capillitas. Lo dejamos para otra ocasión). Feliz Orgullo.

P.D.: ¡Qué guasa tiene Alberto de Mónaco, que anuncia su boda la semana antes del Orgullo! Luego dicen que si la abuela fuma.