lunes, 18 de febrero de 2008

Votaciones

• Votemos, votemos! Pero no en las elecciones del 9-M (bueno, en esas voten si quieren, yo paso) sino en las de Eurovisión 2008. Estas sí que son buenas precampañas, echen un vistazo si tienen tiempo y flipen con lo que hay por ahí, entre otros mi vecino, Enrike Lemus. Lo curioso es que el tío se llama Carlos; no sé, si yo me cambiara el nombre me pondría algo así como Bono Jagger o Joaquín Serrat para estar segura de triunfar, pero no, éste se pone Enrike (con K). Mientras no le pase como en "Friends" cuando Joey le pide ayuda a Chandler para cambiar de nombre artístico:

Joey: Para empezar debería llamarme Joe. Sabes? Porque Joey suena a que sea, así de pequeño. (la camarera le mira) Y no lo soy.

Chandler: Joe... Joe... Joe... Stalin?

Joey: Stalin... Stalin... no conozco ese nombre? Me resulta familiar.

Chandler: Bueno, la verdad es que es la primera vez que lo oigo..

Joey: (lo escribe) Joe Stalin. Es bastante bueno.

Chandler: Podrías poner Joseph.

(Joey, visiblemente piensa 'Pues claro!' y lo escribe.)

Joey:
Joseph Stalin. La gente recordará ese nombre!

Chandler: Oh sí! 'Amanecer zulú', protagonizado por Joseph Stalin. Joseph Stalin en 'El violinista en el tejado'.

Diálogo extraído de http://www.lagmanweb.com/
Pero como dice la madre de Ana "pa votarle al putón ese de la Malena Gracia le votamos al crío, que por lo menos lo conocemos". Pues eso. Entran en http://www.myspace.com/eurovision2008, buscan la letra E, entran y le votan. Gracias.

• Después de votar por Enrike Lemus les recomiendo un paseico por Eurovisión 2008, seguro que se encuentran con que su kioskero favorito tiene una banda, o que la profesora de inglés de su hijo desvaría cantando por Janis Joplin: yo, además de con mi vecino me he topado también con el grupo que tocó en mi boda, La Saga (en mi boda tuvieron la deferencia -y la orden- de tocar sólo versiones de grupos de los 80, no cosas propias). Pero si van con prisas al menos escuchen "La revolución sexual" de La Casa Azul, o lo que es lo mismo, a Guille Milkyway, que hace cosicas deliciosas, entre otras las canciones de la extinta serie de Cuatro "Gominolas" (los temas de Guille eran lo único bueno). Una virguería, igual que los Cola Jet Set, cenizas de Los Fresones Rebeldes. Fin de verano, polos y camisetas de rayas. No, si ahora resulta que Eurovisión Post-Rosa de España es lo más modelno.

• Y como la cosa va de recomendaciones, dos posts estupendos de Hernán Casciari, uno sobre el Tomate y las madres y otro como contestación a un artículo de Rosa Montero sobre la violencia en televisión (La abuelita de Rosa Montero). Otras dos virguerías. De nada.

martes, 12 de febrero de 2008

Super Sarkozy me

Hay mujeres que sólo se ven a través de los ojos del otro: si el otro es listo aunque decrépito (Cela, Saramago, Borges) yo también lo soy -lista, se entiende- (Marina Castaño, Pilar del Río, María Kodama); si el otro es rico y poderoso, aunque viejo (Fefé) yo también soy rica y poderosa (Nuria González). Pero ¿y si el otro es Presidente de la República Francesa aunque bajito y con mala leche? Entonces yo tengo que ser ¡LA HOSTIA! Me había jurado y perjurado a mí misma que no iba a hablar del romance-boda-show de la temporada, pero es que ya es demasié, la pera limonera (la per limoner, en francés). No puedorl, no puedorl... Y es que este caso es muy especial, porque la Bruni ya era la hostia por sí misma (guapísima, de buena familia -lo de buena lo digo por la posición social, porque de buena la madre no tenía nada, resulta que al final la Bruni no era hija de su marido sino de un rollo que había tenido por ahí la señora-), súper relacionada, súper modelo, súper de todo, pero claro, le faltaba el toque final: calzarse al Presidente de una República y no precisamente bananera, como está haciendo la Campbell con Chávez, sino de una república de las de toda la vida. Claro, así se le pone a una la autoestima por las nubes. El hombre tiene a todas las mujeres de Francia a su disposición (que se cree él) y la elige a ella (que se cree él también). Y no sólo no le pone una mercería, sino que además se casa y la convierte en Primera Dama de Francia, el título que le faltaba a la chiquilla para completar su currículo. Así la anoréxica se torna en bulímica al lado del hombre que todo lo devora: las mujeres, los colaboradores, los votos, los inmigrantes. La Bruni afirma en su primera entrevista tras su matrimonio concedida a L'Express y recogida por El País que "Nicolas es valiente por dos, es muy protector, muy paternal. Me gusta la aventura. Es una gran aventura acompañar a un hombre que dirige Francia" Voilà.

Letizia es otra que tal: monísima (mejor antes que ahora, aunque sólo un rostro como el suyo puede aguantar tanto las crónicas hechas desde el frente sin una gota de maquillaje como los desatinos capilares de su ¿estilista?), profesional, lanzada al estrellato de los informativos. Letizia es la envidia de sus compañeras de master, incluida Carmen Alcayde, pero tiene un bocaíto en el estómago, le falta algo. Suspira por una mirada que la haga todavía más guapa, más lista, eterna. Y va el Príncipe y la mira, y se casa, y la preña. Y ella se acaricia la barriga mientras se mira al espejo pensando que ahí duerme la Futura Heredera de la Corona Española. Y sus pies se levantan unos centímetros del suelo, y levita hasta que ve reflejado el traje de Felipe Varela que le han dejado preparado para asistir esa tarde a un nuevo acto oficial. Entonces toma tierra de golpe, maldice y piensa en todos los sacrificios que ha de hacer una madre si quiere alumbrar a una Infanta de España.

El resto de mujeres no elegidas por los dioses pero preñadas igualmente también acariciamos nuestras barrigas con el mismo cariño, aunque nuestros embriones no tengan asegurado el futuro profesional como mini-Leonor. Y también nos reflejamos en los ojos del otro, no presidente, ni príncipe, ni naviero, ni Nóbel, sí economista, informático, cartero, profesor. Pero como no nos iluminan ni la grandeur, ni la corona, ni las perras ni la excelencia tenemos que conformarnos con estar aquí siendo nosotras mismas, que no es poco en los tiempos que corren. ¿Será esa terrible falta de millonarios en el mundo lo que ha posibilitado el avance de la mujer en el plano laboral? ¿Será la escasez de grandes cerebros masculinos lo que he hecho que las mujeres obtengamos mejores calificaciones académicas? Tendré que preguntarle a la gran Bárbara Ortiz.

Probablemente nosotras tampoco podamos aportarles a los hombres lo que históricamente se supone que nos han reclamado; no somos ni tan guapas ni tan jóvenes como para que nuestra mera presencia los convierta a ellos en súper tíos, destrozando el milenario intercambio de poder y dinero por belleza y juventud. Así que si no podemos hacer ese tipo de change al que parece que nos han condenado desde hace siglos (una condena que deduzco nos jode tanto a ellos como a nosotras) sí que podemos cambiar un piropo por una sonrisa, o un comentario inteligente por una respuesta a la altura, o un e-mail calentín a media mañana por otro e-mail calentín como contestación. A veces tú lo miras desde el interior del coche cuando vuelve de echar gasolina y piensas "mira qué bonico es ese tío"; a veces él te mira como si fueras un diábolo y no una campana (aunque la ilusión dure sólo hasta que dejas de verte por sus ojos y te ves por los tuyos, sobre todo si el espejo es de cuerpo entero). Y todo eso también sirve para convertirnos en los tipos y en las tipas más listos, guapos y deseados de mundo. No pondrá Francia a mis pies, pero pone su vida al lado de la mía. Tampoco está mal.

• Al margen: la Bruni no vive en el Elíseo. Increíble; como dice Bibiana Fernández (cito de memoria) "si yo hubiese sido Cecilia me hubiera encadenado al Elíseo y lo hubiera puesto en el acuerdo de divorcio como domicilio conyugal", así que de la decisión de la Bruni ni hablamos. También afirma que "será esposa de Sarkozy hasta la muerte". Pero si Sarkozy se divorcia siendo Presidente no creo que le falten voluntarias para que ese hombre voraz las super sarkozy me, se las coma, las degluta y las cague. Así serán una merde, pero una merde llena de glamour.

• Al otro margen: estoy con "Expiación" de Ian McEwan. Buscaba alguna novela de Mankell protagonizada por el comisario Wallander (Wallander crea adicción, jurao) y me encontré con "Expiación"; me la compré porque había leido "Sábado" y me había quedado traspuesta. Pues ahora lo estoy doblemente: este tipo no sólo hace gala de que nada de lo humano le es ajeno, sino que además lo cuenta como Dios. Eso sí que es una disección, y no las del forense cojo de CSI Las Vegas. La peli no la he visto, pero la han premiado con un mogollón de Baftas y va derechica a los Oscars. Y ahora que lo pienso: puestos a que te caguen casi prefiero a McEwan.


lunes, 4 de febrero de 2008

Ya ves, Maribel

• Le dan el Goya a la Verdú. Y se emociona tanto que parece que exagera (es lo que tienen los actores, que uno no se fía de ellos: ¿está sobreactuada o es que Maribel cuando es feliz abre tanto la boca que parece que está haciendo ejercicios para que no se le forme el código de barras sobre el labio superior?). Ahora soy capaz de alegrarme por ella, pero si lo hubiera ganado hace unos años me habría dado un parraque: ir por la calle y ver los mupis con los anuncios de Little K y una Maribel rolliza hacía que a tu acompañante de turno se le volviera la cabeza del revés como a la niña de El Exorcista. Y una será muy feminista y todo lo que usted quiera, pero eso sienta como una patada en el mismísimo, y por eso (entre otras cosas, como ver "Belle Epoque" aguantando todo el rato comentarios tipo "¡qué culo tiene la Verdú!" hasta cuando se inclinaba para hacerle la cama a Jorge Sanz) la hemos odiado todas las tías de su generación. Así que ha tenido que pasar el tiempo y adelgazar un montón de kilos para que surgiera la actriz que había debajo de esas tetas y ese culo que Vicente Aranda y Antonio Giménez Rico se empeñaban en enseñar al resto del país. Probablemente no sea casualidad que lo haya ganado en una peli dirigida por una mujer.

• ¿Y Alfredo Landa? No, Landa no parecía sobreactuado, parecía sobrepasado. Acompañado de por Pepe Sacristán y Miguel Rellán, que le entregaron el Goya honorífico (ya dijo que no lo recogería de manos de Garci), no acertaba a hilar dos palabras seguidas. Su Maite sufría desde su asiento viendo como uno de los más grandes se trabucaba a la hora de expresar su agradecimiento ("habla, habla" parecía decirle -como ya no tenemos el experto en lectura de labios del Tomate, no estoy segura de que fuera eso, me disculparán-), así que Landa, consciente de su lío verbal, le pidió a ella y a sus hijos que subieran al escenario para acompañarle en su recogida y en su despedida. Adiós, maestro.

• En "7 vidas" triunfo de Sole (Amparo Baró mejor actriz de reparto); Carlota y Gonzalo se fueron al piso de al lado sin premio. Gonzalo de Castro tenía una cara que era un poema, y es que una nominación a "mejor actor revelación" pasados los 40 cuando uno lleva toda la vida trabajando en esto tiene que sentar como un tiro. Pero claro, peor sienta que no te den el Goya, y así se quedó el pobre. Y encima tendrá que invitar a Sole a un chinchón en el "Kasi Ke No". Angelico.

• Otro con cara de mala leche fue Carlos Larrañaga. Es lo que tiene creerse un adolescente: que uno reacciona como tal. Y eso que le dieron el Goya a su nuera y tenían fiesta segura, que si no se levanta y se va.

• Alberto San Juan se lleva el Goya al mejor actor y lo dedica, entre otros, a la "disolución de esa cosa llamada Conferencia Episcopal". Mi churri me mira con cara de "qué ganas de marcha tienen", y lleva razón, pero a mí me da igual. San Juan sonríe a la cámara y yo voto por la disolución de la Conferencia Episcopal, por la de la ONU y por la de Corporación Dermoestética si hace falta. Además alguien tiene que echar carnaza a todos los panfletos digitales y no digitales que esta mañana circulan por ahí y que esperan como agua de mayo cualquier manifestación política o similar de la gente del cine para poner a caldo a los titiriteros, como ellos les llaman (para colmo Alberto es hijo de Máximo, el dibujante de "El País" ¡pa qué quieren más!). Hombre, yo puestos a elegir preferiría ser titiritera que no títere como ellos, pero bueno, así les va.

• Corbacho un pelín más flojo que el año pasado (será la falta de sorpresa) pero divertido de todas formas, especialmente en los doblajes de las nominadas a la mejor película: el de "El Orfanato" ("El Loft Barato", retituló, con Belén Rueda intentando pagar la hipoteca haciendo anuncios de leche) era genial, pero el de "Las 13 rojiblancas" parece que no le sentó muy bien a una de sus protagonistas, Nadia de Santiago, porque puso un careto de mosqueo en plan "qué poca vergüenza, reirse así de esas pobres mujeres" que ni les cuento. Ya les digo, es lo que tienen los adolescentes. De todas formas lo mejor de Corbacho no estaba preparado, fue cuando se confundió y llamó a Belén Rueda "Belén Esteban". Jurl, jurl.

• Belén Rueda Esteban llevaba un vestidazo de Carolina Herrera en rojo (no sé si era un homenaje casual a Valentino, pero el rojo y el rollo sirena versión años cuarenta dominaron el tema), Goya Toledo otro modelazo (y encima sale con Olivier Martinez ¡hija de mi vida!) y Najwa Nimri un escotazo que recordaba a Susana Estrada cuando Tierno le entregó el premio del diario "Pueblo". Ah, y que alguien le diga a la estupenda Isabel Coixet dos cosas: uno, pasar por la pelu no te hace peor directora, y dos, a partir de cierta edad "hay que llevar una manguita" que ya lo dice mi madrina. Y es que para ir sin mangas y escotazo o tienes los brazos de Madonna o pareces Aramís Fuster invocando a la democracia para que no acabe el Tomate (¿lo vieron? Épico).

• Al final a la Academia le salió la vena intensa y no premiaron a "El Orfanato" como la mejor peli; se lo dieron a "La Soledad" y también a su director, Jaime Rosales. De todas formas Bayona (o su clónico, no sé, a su lado estaba sentado un tío exactamente igual que él y se pasaron toda la noche jugando al despiste con los realizadores de la 1) ya había recogido su premio al mejor director novel. En fin, un montón de pelis premiadas y, por tanto, buenas en teoría, que veré en Digital Plus Dios mediante.

• Todos los premios aquí: http://www.hoycinema.com/especial/losgoya/

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Gracias a todos los que me han llamado muy preocupados dándome el pésame por lo del Tomate. Lo voy llevando, lo voy llevando...

miércoles, 30 de enero de 2008

This is the end

Así, sin anestesia. Se acabó el tomate. Hala. Y ahora ¿qué? El único programa cultural de la televisión y van y se lo cargan. Desgaste del formato, dicen, y bajada de audiencia, claro (http://www.vertele.com). Y encima sin avisar, porque si te lo dicen pues una se va haciendo a la idea y se va despidiendo poco a poco, y espera el final atrapada en una extraña melancolía previa por lo que aún no se ha ido pero se irá. Es lo que pasa con "Los Soprano": sólo le quedan dos capítulos y yo ya me voy despidiendo de Tony, de Carmela, de Anthony Jr. y de toda la panda mientras me invade la angustia de ver la caída irremediable de un atajo de cabrones que ya son de la familia. Y como sé que se acaba, aunque aún no sé cómo, me tienen loca intentando ver por dónde van a ir los tiros (nunca mejor dicho). Y ves venir la tragedia, y un aire emponzoñado de decadencia y desastre recorre los últimos capítulos. Y ves como la bola de nieve se hace cada vez más grande y no hay quien la detenga. Y veo a Tony comiendo pasta, y las uñas macarras de Carmela, y los peinados de Paulie (que parece una señora mayor; todos los mafiosos viejos de Los Soprano les parecen a mi tía la de Lorca) y voy saboreándolos como el final de un bocadillo. Lo describe Carlos Boyero mucho mejor que yo, para variar: "David Chase, inventor, conductor y alma genial de Los Soprano, ha congregado a los más brillantes guionistas y directores que ha tenido la saga (Allan Taylor y Tim Van Patten, entre otras pioneras luminarias) para que nos cuenten de forma extraordinaria el crepúsculo de los reyes de New Jersey... la colección de metástasis, vejigas en descomposición, Alzheimer galopante e infartos traidores que están machacando a mis villanos favoritos...la violencia interna y externa está alcanzando el paroxismo". En cambio los comentarios de J.J. tendré que saborearlos a posteriori porque nadie ha avisado (3 días no son suficientes, Vasile, que eres lo peor, que ya te lo dijo la Campos, aunque ahora haya vuelto a casa como la madre pródiga que es). Porque ¿qué es más terrible: morirte lentamente y que te de tiempo a despedirte y a dejarlo todo atado o cascar de repente, sin previo aviso? Supongo que en el fondo da igual, en ambos casos el resultado es el mismo: se acabó, que diría la María Jiménez pre-Sabina. Es el fin de dos programas que han cambiado la manera de hacer televisón, para bien o para mal. Así que this is the end, hermano. El fin de una era. La hecatombe. El Apocalipsis. Ciao.

lunes, 28 de enero de 2008

Karmele en la nieve

Finde en Sierra Nevada. Miedo escénico: 12 adultos+9 niños=desastre total. Pues no, mire usted por donde; ha ido la cosa mejor de lo que esperábamos. Patrocinados por Decathlon y los monos de los amigos que fueron una vez a la nieve y no han vuelto nunca más, llegamos a la cumbre de los deslizamientos en trineo. Piñas a mansalva entre los niños (afortunadamente los nuestros salieron indemnes, María con un chichón, pero nada grave), papás agotados y servidora protagonizando una de las escenas más patéticas que se hayan producido jamás sobre un trineo. Para que se hagan una idea ¿han visto a Karmele en "Supervivientes"? Pues ésa era yo, en versión blanca. Me pasó lo mismo que a la Obregón con los frenos de su Mercedes (lean la crónica de Rosa Belmonte al respecto): el trineo no paraba (¿por qué no llevan ABS?), la gente se descojonaba y yo veía pasar mi vida como una película. Inenarrable. Lastimoso. De pena.

Para redondear la cosa, veinte mil papás grabando a sus nenes y a nadie se le ocurre filmarme a mí. Hubiera colgado el video en mi blog y las visitas habrían aumentado espectacularmente; nadie se resiste a ver a una treinteañera ridícula. Y eso que servidora que estaba dispuesta a inmolar su buen nombre y su imagen glamourosa en aras de su público, pero nada, se han quedado ustedes sin ver las imágenes de la temporada. La próxima vez que vaya a esquiar llamo a Eva Mesa, reportera tomatera, para que me grabe. Así no habrá despistes.

Pero todo esto decepciona un poco, porque una ve en el Semana a las Infantas tan monísimas en Baqueira, o a Victoria hecha una ridícula con sus esquíes de Chanel y enseñando el ombligo en los Alpes y piensa que esto de la nieve es lo más. Y no, no, es como Benidorm en agosto: zangones en vaqueros tirándose a lo bestia, mamás congeladas con abrigos de pieles y botas de cuña y papás en chándal haciéndose los machotes ("¿Frío yo?. Nunca"). En cualquier momento parece que va a salir Alfredo Landa con el gorrico de lana calado hasta las cejas persiguiendo a una española de mono apretado (a una sueca no, bastante nieve tienen ellas allí como para venir a España a buscarla). A pesar de todo, mucha diversión (sobre todo a mi costa) y mucha juerga. Repetiremos, que hay que amortizar los gastos del Decathlon.

Por cierto ¿alguien sabe el motivo de la bronca entre Garci y Landa? En el semanal de El País Alfredo Landa se lo cuenta a su entrevistador con pelos y señales, pero éste no lo publica. (también es mala leche, si no lo vas a publicar no te hagas el listo diciendo que te lo ha contado). Es lo que tienen las grandes amistades, que si se acaban son más dolorosas que un divorcio. Esperemos que se arregle la cosa, miren lo de Almodóvar y Carmen Maura: en plena gala de los Goya Pedro le soltó aquello de "Si un muro tan espantoso e irracional como el de Berlín ha caído, ése que nos separa a ti y a mí puede también caer". Hicieron falta 17 años para que volvieran a trabajar juntos, pero volvieron. Así que aunque Landa se haya retirado y no trabaje nunca más ni con Garci ni con ningún otro director todavía puede volver a prepararle un dry martini a José Luis en su casa. La esperanza es lo último que se pierde. Estaremos atentos a los Goya.

viernes, 11 de enero de 2008

Mujer blanca, hombre negro

• Me he enganchado a las primarias norteamericanas. Sí, éste es un país libre y cada uno se engancha a lo que quiere (o a lo que puede pagar, misma cosa es). Así que mientras ahorro para convertir al Dr. Chams en mi médico de cabecera, le tiro a la política.

• Por suerte o por desgracia sabemos más de las elecciones norteamericanas que de las españolas. De hecho, estamos más preparados para llegar a ser congresista en EEUU que parlamentario aquí. Recuerden todo lo que se ha rodado sobre el tema: "El Ala Oeste de la Casa Blanca", “Sra. Presidenta”, "El candidato" (de cuando Redford todavía permitía los primerísimos planos), "Candidata al poder", “Todos los hombres del Presidente”, "El color de la ambición" (mi chico favorito, John Cusack, es el ambicioso), “La guerra de Charlie Wilson” (que viene por ahí)… es curioso como un pueblo tan infantil y primario para unas cosas tiene los reaños de someter a sus instituciones a un examen despiadado y certero a través de una de sus industrias más rentables (la del cine). Aquí estrenan “Moncloa ¿dígame?” y ¡hala, a votar con criterio! Claro, así pasa lo que pasa, que Peñafiel se cree que contar el asunto del Rey con la pija mallorquina es hacer un examen despiadado y certero de las instituciones desde una de nuestras industrias más rentables (la del corazón). No, Jaime, no, eso es otra cosa. Aunque, la verdad, lo de Bárbara Rey, el chantaje, los 500 millones y las sospechas sobre la muerte de Antonio Herrero es de Woodward y Bernstein. O de Anacleto, agente secreto (según se mire).

• Además, yo he entendido antes lo de los caicus de Iowa que el sistema D’Hont.

• Visto lo visto, está claro que de estas elecciones tienen que hacer una adaptación cinematográfica. Imagínense a Meryl Streep o a Glenn Close interpretando a Hillary, visualicen la escena de las lágrimas de la candidata tras el desastre de Iowa... Oscar seguro. ¿Y Will Smith como Obama? Más delgadico y perdiendo músculo da la talla fijo.

• Evidentemente me he enganchado al tema por el morbazo que da que dos de los candidatos representen a grupos históricamente machacados y la posibilidad de transformación real que conlleva, porque ¿cuál es el mayor cambio, una presidenta blanca o un presidente negro? ¿Quién supone una mayor ruptura a la hora de gobernar, alguien que procede de un grupo discriminado a lo largo de los años por razón de sexo o un hombre cuya raza sigue estando bajo sospecha? ¿Qué suena más fuerte, “The President of the United States, Mrs. Hillary Clinton” o “The President of the United States, Mr. Barack Obama”? ¿Tenemos verdaderamente las mujeres otra forma de hacer política? ¿Por qué Oprah Winfrey apoya la raza por encima del sexo? ¿Alguien conoce las diferencias entre los programas de Clinton y Obama? En el fondo da igual, porque son tantas las concesiones ambos tendrán que hacer en el camino hacia la Casa Blanca que al final Hillary tendrá un bigotón que ni la Pantoja y Obama será blanco blanquito, y ya no habrá diferencias de sexo ni de razas (uy, suena a canción de misa con poncho y guitarra!) Pero mientras tanto, enterteinment puro y duro pal cuerpo.

• Hablando del tema, un regalito de Morrissey (“America is not the world”)

IN AMERICA
THE LAND OF THE FREE, THEY SAID
AND OF OPPORTUNITY, IN A JUST AND A
TRUTHFUL WAY
BUT WHERE THE PRESIDENT, IS NEVER
BLACK, FEMALE OR GAY
AND UNTIL THAT DAY
YOU’VE GOT NOTHING TO SAY TO ME, TO
HELP ME BELIEVE

EN AMÉRICA, LA TIERRA DE LA LIBERTAD, DICEN, Y DE LA OPORTUNIDAD, DE FORMA ÚNICA Y VERAZ
PERO DONDE EL PRESIDENTE NUNCA ES NEGRO, MUJER U
HOMOSEXUAL
Y HASTA QUE LLEGUE ESE DÍA
NO TIENES NADA QUE DECIRME QUE ME AYUDE A CREER

Y es que posiblemente el cambio auténtico venga cuando llegue al poder una mujer negra. Y lesbiana. Y atea, claro. Entonces sí creeremos.

martes, 8 de enero de 2008

Champú dorado

Este año nos quedamos sin los Globos de Oro. Y mira que soy partidaria de las strikes y de los guionistas, pero como me joroben también los Oscars servidora y la WGA (Writers Guild of America) la vamos a tener. Porque yo gano un Oscar cada dos o tres años. No, no me pongan esa cara y no miren para otro lado: ¿a ustedes nunca le han dado uno? ¿No? ¿Seguro? Bueno, a lo mejor se han llevado un Tony, un Emmy o un Grammy. O una Palma de Oro en Cannes. O un León de Oro en el Festival de Publicidad. O si les va el rollo patrio, un Goya (un Ondas no, que no dan tiempo para los agradecimientos y una no puede lucirse). Si vuelan muy alto o si les ponen los escotes de la princesa Magdalena, un Nobel. Y si lo que les mola es recoger el premio en pantalón corto y rozarse y abrazarse con un montón de tíos sudados y semidesnudos, la Champions. ¿Será por premios?
El tema es que estoy convencida de que más de uno se ha colocado delante del espejo y ha agredecido el premio a sus padres, a su abuela recientemente desaparecida, a su novio/a y a su hijo/a. Yo me he llevado tres: por "El silencio de los corderos", por "Million Dollar Baby" y por "Volver". No, cuatro: se me olvidaba el de "Monster's Ball", cuando Adrian Brody me plantó aquel pedazo de beso (jurlll!!!). Nominada he estado muchas veces (hay que perder de vez en cuando para que todo el mundo hable de la injusticia que se ha cometido contigo) y la cara de "oh, estoy un poco desilusionada, pero muy contenta de que se lo hayan dado a Meryl Streep, gran actriz y mejor persona" me sale de maravilla. Para eso soy actriz. Y de las mejores, que tengo cuatro Oscars.
Pero lo más divertido es ojear el Vogue y decidir qué se pone una para las galas. Yo utilizo siempre la misma política: diseñador español para premios extranjeros, diseñador extranjero para premios españoles. Si es un Goya me coloco un Galliano, un Armani Haute Couture o un Marc Jacobs. Si se trata de un Oscar o de una Palma de Oro, un Jesús de Pozo o un sybillazo. Nunca, jamás, un Hannibal Laguna: un hombre que ha vestido a Norma Duval no puede vestirme a mí. Es una cuestión de principios. Y bien que lo siento porque últimamente hace cosas espectaculares, pero servidora posee férreos valores.
Así que, como mujer experimentada en estas lides que soy, les dejo una serie de recomendaciones para cuando reciban su premio: no acudan a recogerlo acompañados de la pareja de turno, luego se pasarán la vida viendo imágenes donde aparecen con un tipo/a al que ahora aborrecen. Pronuncien un discurso corto, pero emotivo y gracioso; lloren un pelín al principio, hagan como que no pueden hablar durante un instante, esperen al segundo aplauso y entonces arranquen ya sin titubeos (sólo en el caso de premios del mundo del entertainment, si es tema literario, alegría contenida y austeridad). Bajen del avión con las gafas puestas y el premio en la mano; los periodistas querrán fotografiarle con él. Nunca digan que lo ponen en el salón: o en el baño o se lo dan a su madre para que lo coloque entre el Diploma acreditativo de su participación en la San Silvestre de 1981 y el cenicero de barro que hizo en preescolar por el Día del Padre. Jamás ganen un Grammy Latino (es lo más cutre que hay). Sí, pueden llevarse el galardón al mejor actor de cine porno, concretamente en la feria anual de la industria pornográfica de Las Vegas. Nunca ganen un premio por la actividad profesional que desempeñan en la realidad: si no se lo dan jamás, su grado de frustración será mayúsculo. Y si se lo dan, no me lo cuenten: mi grado de envidia es tan mayúsculo como mi frustración (les diré que me alegro mucho y me creerán porque soy actriz -¿les he dicho ya que tengo cuatro Oscars?-, pero es mentira). Y por encima de todo y sobre todo, no cojan el bote de champú anticaída como si fuera la estatuilla: el espejo les devolverá una imagen tan patética que se darán cuenta de lo pavos que son. Y se deprimirán mucho.