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miércoles, 13 de mayo de 2015

RUBIAS AL PODER


PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 12 DE MAYO DE 2015

Dice Cristina Cifuentes que ella se hace la cola desde que la nombraron delegada del Gobierno porque, como tenía muchas reuniones con policías y guardias civiles, necesitaba un peinado austero. Lo que necesitan los políticos es una vida austera, no un peinado. Pero por algo se empieza.

Cifuentes lleva la cola repelá, como si le hubiera lamido una vaca. La cola repelá proporciona empaque a las rubias de pelo largo, que no estaría bien visto que Cifuentes diera órdenes a la Benemérita con golpes de melena a lo Carmina Ordóñez. Aguirre, en cambio, lleva sin complejos su pelo liberal y pizpireto, que la lideresa es capaz de mandar a tomar viento a María santísima mientras intenta someter a un flequillo tan indómito como ella. Pero algo tienen las dos rubias en común: ambas se han hecho una blefaroplastia para operarse los párpados; Aguirre los de arriba y Cifuentes los de abajo. Que no digan que el PP no está abriendo los ojos.

Cifuentes se disputa con Pablo Iglesias la coleta como seña de identidad, y va a repartir coleteros azul PP durante la campaña. Pero Cifuentes ha olvidado que Carrie Bradshaw aseguraba en “Sexo en Nueva York” que sólo las no neoyorquinas llevan coletero. Es seña de identidad, sí, pero de pueblerina. Y Aguirre se lo recuerda, que ella no pierde comba: "Lo del coletero es una chorrada".

Hillary Clinton no lleva coleta, pero se ha aclarado el pelo para presentarse a las elecciones. El pelo y la piel: lifting integral, bótox, grasa en los pómulos y blefaroplastia (sí, también). Porque Hillary, aunque tenga la misma edad que Reagan cuando asumió la presidencia, es vieja para la política. Y ahí está la diferencia: las mujeres tienen que rajarse enteras para acceder al poder, mientras que los hombres pueden alcanzarlo manteniendo sus arrugas, sus calvicies y sus barrigas indecentes. Como mucho se operan después, cuando llega el abandono de la política activa y de sus santas esposas.

La única que se ha oscurecido el tono del cabello ha sido la reina Letizia. Es la seguridad que te da saber que ya no tienes que perseguir el poder porque estás en él. Y, por la misma razón, se ha cortado la melena. Escribe Boris Izaguirre que “Cuando una mujer se corta el pelo es porque algo serio acaba de pasar en su interior”. Yo creo que cuando una mujer se corta el pelo es porque ya no puede manejárselo. 

viernes, 11 de enero de 2008

Mujer blanca, hombre negro

• Me he enganchado a las primarias norteamericanas. Sí, éste es un país libre y cada uno se engancha a lo que quiere (o a lo que puede pagar, misma cosa es). Así que mientras ahorro para convertir al Dr. Chams en mi médico de cabecera, le tiro a la política.

• Por suerte o por desgracia sabemos más de las elecciones norteamericanas que de las españolas. De hecho, estamos más preparados para llegar a ser congresista en EEUU que parlamentario aquí. Recuerden todo lo que se ha rodado sobre el tema: "El Ala Oeste de la Casa Blanca", “Sra. Presidenta”, "El candidato" (de cuando Redford todavía permitía los primerísimos planos), "Candidata al poder", “Todos los hombres del Presidente”, "El color de la ambición" (mi chico favorito, John Cusack, es el ambicioso), “La guerra de Charlie Wilson” (que viene por ahí)… es curioso como un pueblo tan infantil y primario para unas cosas tiene los reaños de someter a sus instituciones a un examen despiadado y certero a través de una de sus industrias más rentables (la del cine). Aquí estrenan “Moncloa ¿dígame?” y ¡hala, a votar con criterio! Claro, así pasa lo que pasa, que Peñafiel se cree que contar el asunto del Rey con la pija mallorquina es hacer un examen despiadado y certero de las instituciones desde una de nuestras industrias más rentables (la del corazón). No, Jaime, no, eso es otra cosa. Aunque, la verdad, lo de Bárbara Rey, el chantaje, los 500 millones y las sospechas sobre la muerte de Antonio Herrero es de Woodward y Bernstein. O de Anacleto, agente secreto (según se mire).

• Además, yo he entendido antes lo de los caicus de Iowa que el sistema D’Hont.

• Visto lo visto, está claro que de estas elecciones tienen que hacer una adaptación cinematográfica. Imagínense a Meryl Streep o a Glenn Close interpretando a Hillary, visualicen la escena de las lágrimas de la candidata tras el desastre de Iowa... Oscar seguro. ¿Y Will Smith como Obama? Más delgadico y perdiendo músculo da la talla fijo.

• Evidentemente me he enganchado al tema por el morbazo que da que dos de los candidatos representen a grupos históricamente machacados y la posibilidad de transformación real que conlleva, porque ¿cuál es el mayor cambio, una presidenta blanca o un presidente negro? ¿Quién supone una mayor ruptura a la hora de gobernar, alguien que procede de un grupo discriminado a lo largo de los años por razón de sexo o un hombre cuya raza sigue estando bajo sospecha? ¿Qué suena más fuerte, “The President of the United States, Mrs. Hillary Clinton” o “The President of the United States, Mr. Barack Obama”? ¿Tenemos verdaderamente las mujeres otra forma de hacer política? ¿Por qué Oprah Winfrey apoya la raza por encima del sexo? ¿Alguien conoce las diferencias entre los programas de Clinton y Obama? En el fondo da igual, porque son tantas las concesiones ambos tendrán que hacer en el camino hacia la Casa Blanca que al final Hillary tendrá un bigotón que ni la Pantoja y Obama será blanco blanquito, y ya no habrá diferencias de sexo ni de razas (uy, suena a canción de misa con poncho y guitarra!) Pero mientras tanto, enterteinment puro y duro pal cuerpo.

• Hablando del tema, un regalito de Morrissey (“America is not the world”)

IN AMERICA
THE LAND OF THE FREE, THEY SAID
AND OF OPPORTUNITY, IN A JUST AND A
TRUTHFUL WAY
BUT WHERE THE PRESIDENT, IS NEVER
BLACK, FEMALE OR GAY
AND UNTIL THAT DAY
YOU’VE GOT NOTHING TO SAY TO ME, TO
HELP ME BELIEVE

EN AMÉRICA, LA TIERRA DE LA LIBERTAD, DICEN, Y DE LA OPORTUNIDAD, DE FORMA ÚNICA Y VERAZ
PERO DONDE EL PRESIDENTE NUNCA ES NEGRO, MUJER U
HOMOSEXUAL
Y HASTA QUE LLEGUE ESE DÍA
NO TIENES NADA QUE DECIRME QUE ME AYUDE A CREER

Y es que posiblemente el cambio auténtico venga cuando llegue al poder una mujer negra. Y lesbiana. Y atea, claro. Entonces sí creeremos.