martes, 24 de enero de 2012
Yo, Rosa Palo
Jefe, he oído que Planeta le va a soltar a Zapatero 700.000 euros por escribir sus memorias. Yo por la mitad escribo las mías, las publicamos en esta columna y nos forramos. En un alarde de originalidad se tienen que titular Yo, Rosa Palo, siguiendo el ejemplo de la baronesa Thyssen en ¡HOLA! (Yo, Tita Cervera) o de la Duquesa de Alba (Yo, Cayetana), que siempre hay que aprender de las grandes y que de esto de inventarse una vida saben mucho.
Puedo contarle las fiestas que me pegaba cuando era un alto cargo autonómico, que me iba de chulazos con mi choferesa y nos poníamos de farlopa hasta las trancas pagándolo todo con dinero público; eso sí, se lo cuento en versión británica, en plan John Hurt atormentado viviendo un infierno de whisky, coca y culpabilidad, no como los cutres que tenemos aquí, que quieren ser un remedo de Tony Soprano en el Bada Bing! y no llegan ni a Fernando Esteso en gayumbos persiguiendo a África Pratt. O le puedo contar cómo pasé de ser una niña trianera que cantaba “pan tostaíto migaíto con café” a casarme con un torero, enviudar, liarme con un alcalde corrupto (sí, jefe, a esto hay que darle un poco de vidilla, y si no metemos alguna anécdota de fraude, malversación de fondos o prevaricación, no triunfamos, que hay que estar al día), desliarme y recuperar mi imagen pública con la ayuda de mi peor enemigo. O cómo me casé con un deportista altísimo que le dio la vuelta al cuento y pasó de príncipe a rana. Usted elija, jefe, que vamos a nadar en billetes como el tío Gilito. Ah, ¿que le suena todo esto? Vale, pero es que si contamos mi vida real no nos comemos una rosca, y al final la biografía se va a llamar Memorias de una a quien no sucedió nada, como la de Enrique Menéndez Pelayo, porque la única droga que tomo es Orfidal, y no sé si deberle un euro a mi panadera se puede considerar robo con violencia… a ver, espere, que una vez falsifiqué la firma de mi padre en las notas: eso puede ser falsedad en documento público, ¿no? ¿Que no tiene interés? Pues no se preocupe, jefe, que ya le he dicho que yo por dinero le cuento lo que quiera. O me lo invento, que en estos tiempos inciertos lo mismo tiene.
jueves, 18 de agosto de 2011
Las primas de riesgo
Publicado el 7 de agosto en LA VERDAD
Desayuno de vacaciones a mitad de semana. Oigo entre bostezos y Special K que Zapatero retrasa las suyas por la prima de riesgo. “¿Qué pasa?”, le pregunto a mi marido. “¿Que va a ir una parienta suya a cascar al Sálvame?”. Porque yo las únicas primas de riesgo que conozco son las que les cuentan a tus amigos en una fiesta que llevabas sayas hasta los 12 años, o las que aparecen diciendo que te liaste con un casado, como la prima de la Campanario. O la prima de Sonia Monroy, que te pega un guantazo que te deja turulata si te metes con las canas de la susodicha. Pero esto pasa en las mejores familias, no se crean: miren a los de Inglaterra, duchos en primas de riesgo desde los tiempos de María Estuardo, por lo que no les extraña nada ni lo de la prima stripper de Kate Middleton ni lo de Zara Phillips, prima de Guillermo de Inglaterra, que intentó vender la exclusiva de su boda al ¡HELLO! hasta que la reina Isabel la amenazó con darle un bolsazo (aunque personalmente creo que el verdadero riesgo de Zara Phillips reside en que te arree un mordisco con esa boca de caballo que tiene. Y viendo esas bocas Windsor y ese amor por los caballos que profesan en la familia empiezo a pensar en extrañas ramificaciones de su árbol genealógico, que ya saben que los ingleses son muy raros para sus cosas).
Insisto: “Pero ¿qué va a contar la prima de Zapatero? ¿Que de pequeño tenía un póster de Farrah Fawcett en la habitación en lugar de una foto de la Pasionaria?”. Mi marido, el pobre, con una paciencia infinita, me lo explica. “Ah, vale. Entonces Kiko Rivera es una prima de riego, porque le pagaron un pastón y luego va y les deja colgados con el ataque de gota”. Se va a la cocina, desesperado. Eso me pasa por levantarme y poner las noticias en lugar de Canal Cocina. A ver si la Esteban me lo aclara, que ella sí que habla el lenguaje del pueblo.
lunes, 14 de abril de 2008
Referentes
Cuando Lucía Etxebarría fue madre una de las primeras preguntas que le hicieron fue cómo iba a compatibilizar maternidad y literatura. "Eso no se lo preguntas a un hombre" contestó. Y lleva razón. Pero mientras sigan cuestionando la compatibilidad entre trabajo e hijos me ayuda más ver a la Chacón con su barrigota moviéndose entre militares que la supuesta liberación femenina que ofrecen las tipas de Gran Hermano saliendo en pelotas en el Interviú, qué quieren que les diga. ¿No les hacen entrevistas en la mayoría de diarios económicos a grandes empresarios que cuentan sus métodos para llevar a cabo prósperos negocios? ¿Y no las leen con fruición los aspirantes a Ortega, Hidalgo o hasta los que quieren ser remedos del Pocero, que alguno habrá? Pues a mí me pasa lo mismo: leo declaraciones de mujeres que trabajan, crían, viajan, entran y salen. Y más que "un cuerpo para el placer y una mente para los negocios" como decía Melanie Griffith en "Armas de mujer" lo que tienen son un par de hijos a los que intentan dedicarles toda la atención que les es posible, una pareja que comparte las responsabilidades y una red de seguridad formada por abuelos y canguros. Algunas, además, tenemos una celulitis incipiente (o instalada, en el peor de los casos) pero esa es otra historia.
Y ahora, la pregunta del millón: ¿se cogerá Chacón la baja de maternidad? ¿Si la coge demostrará que nadie es imprescindible y que teniendo un buen equipo y delegando debidamente tanto mujeres como hombres podemos cuidar de nuestros hijos? ¿Si no la coge y se incorpora casi de inmediato pondrá de manifiesto que las mujeres tenemos una fuerza tal que nos permite llevar p'lante un Ministerio y la lactancia materna al mismo tiempo? Pobretica, no me gustaría estar en su pellejo. Porque encima ni les cuento los chistes que va a tener que aguantar, chistes y críticas que deberían ser inherentes al cargo, no al estado.
El tema es largo y complejo, y da para varios posts. ¿Discutimos un ratico?
P.D. Prefiero un Presidente que coloca una mujer embarazada al frente de Defensa que a un tipo que afirma que "La izquierda no tiene gusto, ni siquiera cuando se trata de mujeres. En cuanto a que nuestras (candidatas) son más hermosas, digo eso porque en el Parlamento no tienen competencia". Pero ¿qué desayuna Berlusconi? ¿Mozarella contaminada espolvoreada con Viagra? Y lo que es peor ¿qué desayunan los italianos?
martes, 4 de marzo de 2008
El día de la marmota
Así que vi poco, poquito. Yo me fui con Grissom, el hombre que nunca me falla y que llegará a convencerme de que una cucaracha no es el insecto asqueroso que yo creo que es. Terminó la 6ª temporada con una escena postcoital entre Grissom y Sara (¡al fin!, aunque la camisa floreada que se pone Grissom después del asunto te quitan las ganas de repetir) y comienza la 7ª con el psicópata de las miniaturas y la violación de Catherine. La cosa promete. Y, para empezar a abrir boca, una autopsia (ya soy capaz de hacer una con un cuchillo de plástico, un paquete de bolsas para bocadillos y un peso de cocina, y eso que siempre las veo con un ojo cerrado). El forense cojo saca el hígado con delicadeza, enumera las laceraciones, filtra el contenido del estómago ("ha bebido tequila" dice el tío), extrae con precisión dos pastillas que están bajo la lengua. Todo lo hace con tranquilidad, con atención, con interés. Zapatero y Rajoy, en cambio, meten las manos dentro del cadáver abierto como una mariposa sin guantes y sin ná (¡pa qué!), sacan los intestinos y se los tiran a la cara uno a otro. Ni bisturí, ni "ayúdame a darle la vuelta", ni interés en saber por qué hay un muerto sobre la mesa de autopsias. Y ayer sobre la mesa del debate había más de uno: "con su política terrorista tantos, con la nuestra X". Yo tengo menos muertos que tú, te jodes. Yo tengo más muertos porque tengo más cojones y no cedo al chantaje, te jodes tú. Vale. ¿Eso es todo, amigos? Y gráfico pa'rriba y gráfico pa'bajo (geniales los guiñoles, echen un vistazo por aquí y descubran qué pasaba realmente debajo de la mesa). Ya ven, cuanto más veo los debates más quiero a mi perro. Y al forense cojo.
martes, 26 de febrero de 2008
That's Entertainment
Y es que esto es un espectáculo hecho para y por las televisiones, los analistos, los que tienen que rellenar páginas (y blogs). No se preocupen, pueden leer y ver a sus comentaristas favoritos, no les decepcionarán: ni uno sólo de ellos va a darle la más mínima oportunidad al contrario, pero ni una, ni se va a desmarcar del grupo de comunicación al que pertenecen y del que recitan su credo todas las mañanas al levantarse. Van a regalar sus oídos con las frases que usted quiere oír, como seductores consumados ante amantes dispuestos a entregarse. Pero si no tienen analistos de cabecera y quieren hacerse una ligera idea de lo que pasó anoche tendrán que leerse tres periódicos distintos y cascarse los programas matinales de, al menos, dos emisoras de radio. Y claro ¿saben lo que pasa? Que no soporto que me tomen por gilipollas, aunque lo sea, que eso es otro cantar. Por tanto no soporto ni leer ni escuchar a tipos y tipas que se supone que son periodistas y que, por tanto, en el sueldo les va la independencia (y pasa justo lo contrario) y que no son capaces de elaborar el más mínimo análisis objetivo; tipos y tipas de comentarios tan predecibles como los colores de los trajes que iban a llevar anoche los candidatos (el de Manuel Campo Vidal me descolocó, todo hay que decirlo).
Y ojo, me parece apasionante formar parte de una campaña electoral; para una publicista (o expublicista, o diseñadora, que ya no sé ni lo que soy) tiene que ser la pera limonera estar en cualquiera de los dos equipos y jugar en Primera División. Pero el peor error de un publicista es tomar por tonto a su público objetivo. Y lo están haciendo.
Sí, ya sé, no tengo que indignarme porque todos sabemos cómo funciona el juego, pero a pesar de eso siempre esperamos algo nuevo, un momento Kinder. Pero no. Esto es como un mal partido de la Champions: se pasan días, meses, anunciando el encuentro, discuten sobre las posibles estrategias a seguir, se pelean las televisiones por retransmitirlo, conectan una hora antes para “vivir el ambiente”, ponen a medio país delante de la tele y luego ná de ná. Y al día siguiente según de qué equipo sea cada uno así le cuentan el partido. Punto pelota.
Por tanto, si ayer tuvieron (como yo) la mala suerte de perderse “Dexter” y vieron el debate intenten abstraerse del ruido de fondo y centrarse en lo que dijeron los muchachos. A lo mejor llegan a alguna conclusión. Yo, por mi parte, me quedo con las cuestiones de verdadera enjundia y sobre las que sí hay que debatir a la hora del café:
- ¿Por qué le quedaban cortas las mangas del traje a Rajoy? ¿Estaba la pobre Viri hasta la senserreta de elegirle modelos y acabó con un “ponte lo que te dé la gana, pesao!”, y fue y se lo puso?
- ¿Por qué leía tanto Rajoy cuando ha sido opositor y ha tenido que cantar los temas por activa y por pasiva?
- ¿Por qué Rajoy miraba siempre a su izquierda? -ésta me la sé: miraba el reloj-.
- ¿Le metieron botox a Zapatero? ¿Qué le pasaba en las cejas? ¿Llevaba ácido hialurónico? Esta no me la sé, pero aquí dejo el correo de aludidos por si el doctor Chams me está leyendo.
Y el verdadero quid de la cuestión: ¿quién iba a nombrar primero a Javier Bardem y llevarse el voto del Follonero de Buenafuente? Ganó Zapatero, que lo coló al final entre Serrat, Barceló y Sabina. ¿Ven? Eso sí que es establecer un vencedor de forma objetiva.
Ah, un regalín de media mañana: Paul Weller y “That’s Entertainment”. Por cierto, los Jam salen en “24 hour party people”, la magnífica peli de Michael Winterbottom sobre Tony Wilson, el tipo que puso a Manchester y a sus grupos en el centro del mundo gracias a Factory Records. 80’s y 90’s a tutiplén. Estamos todos: Joy División, New Order, Happy Mondays, Siouxsie and TheBanshees, los Pistols… Pillen la película y se acordarán de cuando pillábamos otras cosas.