miércoles, 1 de mayo de 2019
VIVA HONDURAS
miércoles, 17 de abril de 2019
ASIGNATURA PENDIENTE
jueves, 18 de agosto de 2011
Las primas de riesgo
Publicado el 7 de agosto en LA VERDAD
Desayuno de vacaciones a mitad de semana. Oigo entre bostezos y Special K que Zapatero retrasa las suyas por la prima de riesgo. “¿Qué pasa?”, le pregunto a mi marido. “¿Que va a ir una parienta suya a cascar al Sálvame?”. Porque yo las únicas primas de riesgo que conozco son las que les cuentan a tus amigos en una fiesta que llevabas sayas hasta los 12 años, o las que aparecen diciendo que te liaste con un casado, como la prima de la Campanario. O la prima de Sonia Monroy, que te pega un guantazo que te deja turulata si te metes con las canas de la susodicha. Pero esto pasa en las mejores familias, no se crean: miren a los de Inglaterra, duchos en primas de riesgo desde los tiempos de María Estuardo, por lo que no les extraña nada ni lo de la prima stripper de Kate Middleton ni lo de Zara Phillips, prima de Guillermo de Inglaterra, que intentó vender la exclusiva de su boda al ¡HELLO! hasta que la reina Isabel la amenazó con darle un bolsazo (aunque personalmente creo que el verdadero riesgo de Zara Phillips reside en que te arree un mordisco con esa boca de caballo que tiene. Y viendo esas bocas Windsor y ese amor por los caballos que profesan en la familia empiezo a pensar en extrañas ramificaciones de su árbol genealógico, que ya saben que los ingleses son muy raros para sus cosas).
Insisto: “Pero ¿qué va a contar la prima de Zapatero? ¿Que de pequeño tenía un póster de Farrah Fawcett en la habitación en lugar de una foto de la Pasionaria?”. Mi marido, el pobre, con una paciencia infinita, me lo explica. “Ah, vale. Entonces Kiko Rivera es una prima de riego, porque le pagaron un pastón y luego va y les deja colgados con el ataque de gota”. Se va a la cocina, desesperado. Eso me pasa por levantarme y poner las noticias en lugar de Canal Cocina. A ver si la Esteban me lo aclara, que ella sí que habla el lenguaje del pueblo.
lunes, 25 de julio de 2011
Survival
Las rayas marineras, las saharianas, los shorts… todos los veranos tenemos el mismo “revival”. Pero lo de este año ya no es un “revival”, es un “survival”, porque además ha supuesto el regreso de los cigarrillos de liar, los tupperwares en las playas y los puestos de fruta ambulantes. Sólo nos falta el café de recuelo para oír a Sofía Petrillo diciendo “Imaginaos…Sicilia, 1920”. Volver al pasado para sobrevivir al presente. Una nueva posguerra animada por la gran Rafaella Carrá, survivor por antonomasia, con el Explota mi corazón (pero como el modelno de Bob Sinclar se ha cargado el estribillo, cuando lo vas a cantar lo que te explota es la X en la boca, y te quedas cortadica del todo).
Supervivientes como Carolina de Mónaco, que no se pudo comprar unos tacones para ir a la boda civil de su hermano, o Inés de la Fressange, quintaesencia del chic parisino, que se puso una pamela de las que regala Amstel en Carthagineses y Romanos. El mismísimo Alberto de Mónaco debe de ahorrar bastante en preservativos, porque le han salido dos hijos más. Y la pobre Charlene, que tendrá que sobrevivir a 5 años de matrimonio. Tan triste está que hasta yo, que hubiera sido capaz de casarme con Lucas Grijander con tal de ser reina de Chiquitistán, he empezado a pensar que no merece la pena soportar ese infierno monegasco por ir al Baile de la Rosa.
Mientras tanto, Tele 5 intenta convencernos de que los auténticos supervivientes no somos los que salimos todos los días a la calle con 37º a la sombra para buscarnos la vida, sino los que están en la isla del Doctor Moreau, ahora transmutado en Jorge Javier Vázquez. Ah, ¿pero que usted no se ha enterado de lo que ha pasado con Aída? Qué suerte tiene; siga así y sobrevivirá a este verano. En cambio, servidora la espichará cualquier jueves de estos en una gala, porque lo mío es como la fábula de la rana y el escorpión. Qué quieren, es mi carácter.