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jueves, 25 de agosto de 2016

36

PUBLICADO EN LA VERDAD EL 24 DE AGOSTO DE 2016

Dice María Teresa Campos que Terelu usaba una talla 36 “y todavía le sobraba”. Eso no es amor de madre, eso es ceguera total. También le dijo Isabel Pantoja a Mercedes Milá en una entrevista pleistocénica que ella usaba la 36 (a Milá sus invitados siempre le han dicho las cosas más peregrinas, la diferencia es que antes se las decía un Premio Nobel y ahora se las dicen unos tíos que no tienen ni un curso de mecánica por CCC). Al final, la única manera de que Terelu adelgace va a ser que la contraten en un programa de la televisión egipcia: allí han mandado a sus casas a las presentadoras que se estaban poniendo como un tordo para que pierdan peso en un mes (de los presentadores no sabemos nada, pero me da en la lorza derecha que a ellos no los han puesto a dieta).

A Terelu la entiendo perfectamente, que conste: ese ver un plato de embutido y salivar como si te colocaran a
Michael Fassbender con una manzana en la boca es un mal muy común. Claro que, por lo que vimos en “Las Campos”, Terelu lo mismo se tira primero a por la manzana, que allí sólo se hablaba de comida (qué gran oportunidad han perdido las marcas de alimentación para hacer un “product placement” a lo “Médico de Familia”) y de bebida: dice Terelu que si no bebiera estaría más delgada, pero sería menos feliz. Y yo, amiga, y yo, que antes me hago monja que dejar el pirraque, que una es bebedora social (y yo soy muy sociable) y que yo sólo tengo problemas con el alcohol cuando no encuentro ningún bar abierto, como Ozzy Osbourne. “The Osbournes” sí que fue el primer programa que reformuló el concepto de reality, y no “Las Campos”, que presentaron el primer episodio como si estuvieran descubriendo la televisión en color. Lo más alucinante es que María Teresa sigue pensando que ha hecho un documental sobre alimentación y que nos íbamos a conformar con verla haciendo un gazpachito y discutiendo sobre si la leche desnatada con calcio es mejor que la de avena. ¿Estás borracha, Sue Ellen?



 

CUALQUIER COSA DOBLADA AL GALEGO ES MEJOR
GRACIAS, @covanechi

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Tres cervezas


PUBLICADO EL 27 DE NOVIEMBRE DE 2012 EN LA VERDAD

Hoy no me puedo levantar. El fin de semana me sentó fatal. Total, me tomé tres cervezas y me he levantado peor que Sue Ellen el día de Año Nuevo. Madre mía, cómo han cambiado los cuerpos: antes hubiera podido retar a Mario Vaquerizo a beber quintos a morro, ahora mi colon irritable me hace pagar el más mínimo exceso. Porque mira que nosotros hemos ido de bares, bares cutres a los que Chicote no hubiera entrado ni con la Guardia Civil, de acuerdo, pero bares al fin y al cabo, que somos de la era prebotellón. Salíamos todos los fines de semana y fiestas de guardar, nos pegábamos un festival por cuatro duros y nos recuperábamos con un domingo de sofá y manta que duraba de “Estudio Estadio” a “Estudio Estadio”.

Pero los chicos de la era prebotellón, los que pensábamos que no había nada como el calor del amor en un bar, nos hemos convertido en resacosos padres de familia. Ahora sales una noche y al día siguiente tu hijo, el mismo al que hay que despertar todos los días para ir al colegio, abre el ojo a las 7 de la mañana y se cuela en tu habitación al grito de “¡Hazme la leche!”, y tú te levantas dándote con la brenca de la puerta, y el crío que quiere tostadas, y tú que buscas un ibuprofeno que no aparece, y el crío que se pone a aporrear la batería que le trajeron los Reyes, y tú que te acuerdas de la familia de Melchor, de Gaspar, de Baltasar y de todas las monarquías orientales, y el crío que venga redoble, y tú que sigues buscando el maldito ibuprofeno y te encuentras con la factura del restaurante, y el crío que cambia la batería por la guitarra, y tú que te pones a echar cuentas de por cuánto te ha salido la fiesta entre la canguro, la cena y las copas. Y te pasas el domingo a base de infusiones de menta poleo, leyendo los dominicales con los ojos a media asta y deseando que lleguen las diez de la noche para que el crío se acueste. Y te das cuenta de que te has hecho mayor y ni siquiera sabes cómo ha pasado. Y juras que no vas a volver a salir nunca más. Hasta la próxima, claro.

lunes, 20 de agosto de 2012

Rosas en el mar


PUBLICADO EL DOMINGO 5 DE AGOSTO DE 2012 EN LA VERDAD

Ya está. Se acabó. Estoy hasta la peineta. En vez de encontrar rosas en el mar, sólo encuentro medusas. Si antes una ardilla podía recorrer la península saltando de un árbol a otro, ahora un veraneante puede cruzar el
Mar Menor saltando de medusa en medusa sin tocar el agua, que ya no sé si esto es una prueba de “Humor amarillo” o un milagro de “La vida de Brian”. Y ya me puede jurar Carme Ruscalleda por La Moreneta que tienen un sabor entre ostra y percebe, que a mí las únicas medusas que me gustan son las que dibuja Puebla.

Así que me despido a lo Carrá: adiós amigo, goodbye my friend. Mando a las medusas a tomar Fanta y me piro al norte con mi familia. Con TODA mi familia. Sí, la alternativa es tremenda, lo sé: susto o muerte. Y todo porque, como dice el amigo Pajarín, bebemos por encima de nuestras posibilidades. Y yo bebo tan por encima de las mías que, en la última comida familiar, se me ocurrió soltar un “¡Vámonos juntos de viaje el verano próximo!”. Y todo el mundo se apuntó. Y el verano ya llegó. Estos desastres no ocurrirían si la Guardia Civil pusiera controles de alcoholemia en las fiestas familiares y te tapara la boca con cinta americana si te pasas con el tinto, que cuando bebo me da por la exaltación de la amistad en vez de caerme por unas escaleras a lo Sue Ellen, que es lo que haría cualquier borracha decente. Pero como soy una mujer de palabra, me voy con mi familia, la mejor de las sonrisas y una caja de Orfidal, aunque me da en la nariz que los puñeteros celentéreos, urticantes y venenosos, van a estar ahí cuando vuelva, y que este año nos van a jorobar el verano, el otoño y todas las estaciones. Hay ya más medusas que en un episodio de Bob Esponja, y a mí se me está poniendo cara de Calamardo. Pero en septiembre volveremos. Y seguiremos buscando rosas en el mar.