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lunes, 20 de agosto de 2012

Rosas en el mar


PUBLICADO EL DOMINGO 5 DE AGOSTO DE 2012 EN LA VERDAD

Ya está. Se acabó. Estoy hasta la peineta. En vez de encontrar rosas en el mar, sólo encuentro medusas. Si antes una ardilla podía recorrer la península saltando de un árbol a otro, ahora un veraneante puede cruzar el
Mar Menor saltando de medusa en medusa sin tocar el agua, que ya no sé si esto es una prueba de “Humor amarillo” o un milagro de “La vida de Brian”. Y ya me puede jurar Carme Ruscalleda por La Moreneta que tienen un sabor entre ostra y percebe, que a mí las únicas medusas que me gustan son las que dibuja Puebla.

Así que me despido a lo Carrá: adiós amigo, goodbye my friend. Mando a las medusas a tomar Fanta y me piro al norte con mi familia. Con TODA mi familia. Sí, la alternativa es tremenda, lo sé: susto o muerte. Y todo porque, como dice el amigo Pajarín, bebemos por encima de nuestras posibilidades. Y yo bebo tan por encima de las mías que, en la última comida familiar, se me ocurrió soltar un “¡Vámonos juntos de viaje el verano próximo!”. Y todo el mundo se apuntó. Y el verano ya llegó. Estos desastres no ocurrirían si la Guardia Civil pusiera controles de alcoholemia en las fiestas familiares y te tapara la boca con cinta americana si te pasas con el tinto, que cuando bebo me da por la exaltación de la amistad en vez de caerme por unas escaleras a lo Sue Ellen, que es lo que haría cualquier borracha decente. Pero como soy una mujer de palabra, me voy con mi familia, la mejor de las sonrisas y una caja de Orfidal, aunque me da en la nariz que los puñeteros celentéreos, urticantes y venenosos, van a estar ahí cuando vuelva, y que este año nos van a jorobar el verano, el otoño y todas las estaciones. Hay ya más medusas que en un episodio de Bob Esponja, y a mí se me está poniendo cara de Calamardo. Pero en septiembre volveremos. Y seguiremos buscando rosas en el mar.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Retorno al pasado

PUBLICADO EN LA VERDAD EL 28 DE FEBRERO DE 2012

“ECONOMATO”. Voy por la calle y me encuentro un cartel que dice “PRÓXIMA APERTURA: ECONOMATO”. La palabra me pega un ¡ZAS! en toda la boca. Es leerla y retroceder 30 años. Pero ¿no habíamos pasado del mercado al súper y después al híper? ¿No iba subiendo nuestro nivel adquisitivo con cada prefijo de aumento? Pues si era así, se acabó: volvemos al economato (otro ¡ZAS!, ya no lo digo más, que tengo los morros como Carmen de Mairena), a los cigarrillos de liar, a hacer la compra con carrito. Fin de la liberación que supone organizar los cumpleaños en el burguer (¡que recoja Ronald McDonald!); celebración casera con sándwiches de Nocilla para los críos y michirones para los padres, y la casa que se te queda como si hubieras invitado a Atila a merendar. Los gin tonics de Hendrick’s pasan a mejor vida: el regreso de la ginebra Lirios está al caer. ¿Y se va a gastar usted los pocos cuartos que le quedan en un gimnasio? A correr, que es gratis y la calle es de todos (bueno, últimamente parece que no, pero ese es otro tema). Y ya, como señal inequívoca de esta escala de crisis, perdón, de grises en la que vivimos, arrasa en los Oscar “The Artist”, una película muda en blanco y negro. Madre mía, cuando vuelva “Cuéntame” va a ir hacia atrás. Pero no se preocupen, que todo tiene su lado positivo: el año que viene mandamos a Massiel a Eurovisión y “Volver a empezar” a los Oscar, y nos aseguramos el triunfo. Que se chinchen los franceses.

Como soy de natural estoica puedo aguantar todo esto sin despeinarme, pero hay algo que ha hecho que mi cabeza parezca la de Tita Cervera en un día de viento: acabo de leer un artículo sobre la posible vuelta de Mecano. ¡Ay, Dalai! Javier Adrados, promotor discográfico, considera que Mecano nos debe una gira. Qué va, Javier. A mí no me deben nada, de verdad te lo digo. Que si vuelve Mecano me hago yo solica la cruz de navajas en el pecho. Que el 7 de septiembre no es nuestro aniversario, que aún no he entendido qué significa “magdalenas de sexo convexo” y que nunca me colé en ninguna fiesta. Que si le vuelvo a ver el torso a Nacho Cano me voy a Islandia. Que quiero un regreso al futuro, no un retorno al pasado. Por favor.