Qué frágil es la autoestima de servidora!! Animada por un par de buenos comentarios abro el ordenador todos los días para ver si aumentan las visitas, pero digamos que la cosa va regular-mal (esto es como el 4,75 -casi, casi-). Y sí, ya sé que una debe crecerse en la adversidad, pero tengo la misma cara que se te queda cuando te gusta un chico, y te exfolias y depilas (síntomas inequívocos de que una está dispuesta) y te pones monísima, y te pasas toda la noche buscándolo por los bares a los que va siempre, y ves a algún amigo y le preguntas, pero nunca sabían dónde estaba el fulano. Entonces vuelves a casa deprimida y pedo (eso sí, depilada y exfoliada, gracias a lo cual ahora tengo una piel magnífica).
Pues así estoy yo: hidratada y sola en el ciberespacio. ¿Y cómo tengo que afrontar esto? ¿Como las nuevas heroínas nacionales abandonadas? ¿Me hago un Dolce Vita y dos Ana Rosa proclamando a los cuatro vientos mi soledad cibernáutica, mirando a la cámara con los ojos llorosos y diciendo que ya nadie me visita? ¿Juego la carta de la pena, de la mujer sola que tiene que sacar su blog adelante, o de la abandonada cruelmente por otros blogs más aparentes y más jóvenes? ¿Me enzarzo en una discusión con Ángela Portero (Ángela, por Dios, las que tenemos las peras rodilleras no podemos usar esos escotes, hija!!), negando que yo haya abandonado mi blog durante días? ¿Utilizo el sistema Mosquera - sin Tony-, el Dibildos - sin Escassi- o el Pantoja - sin Julián-? Ay, Dios mío, si la he nombrado!! Ahora sí que me va a ir fatal. Ya me ha echado el gafe.