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viernes, 9 de diciembre de 2016

COMPINCHES

PUBLICADO EL 22 DE NOVIEMBRE DE 2016 EN LA VERDAD

Tengo un resacón en Cartagena que me río yo de Las Vegas: estamos a martes y todavía me dura. Ojalá fuera yo una niña bien, de las que salen y se toman una cervecita, una coca-colita o un agüita (las niñas bien siempre toman cosas en diminutivo y en singular), pero no, servidora es más rollo estibadora de puerto, de beber como si fueran a cerrar las destilerías el lunes, de “No iba a salir y me lie”, frase gloriosa que voy a colocar como epitafio en mi tumba y que titula una cosa escrita por Chimo Bayo, rey del bakalao a la valenciana y perpetrador de "Exta sí, exta no, exta me gusta me la como yo". Y así todo.

La culpa de mi despendole la tienen los colegas: el día que conseguimos cuadrar agendas y niños, salimos como los toros en los sanfermines. Nos echamos al talego unos cuantos copazos (en aumentativo y en plural), y cantamos, y bailamos, y nos abrazamos, y nos besamos, y nos lloramos, que ya tenemos la lágrima más floja que la próstata. Será porque, como decía Moravia, la amistad es más difícil y más rara que el amor, y por eso hay que salvarla como sea; será porque emociona comprobar que seguimos juntos después de tanto tiempo, que nos hemos visto engordar, envejecer, tener hijos, caernos, levantarnos; que hemos pasado de teñirnos el pelo de colorines a taparnos las canas, de contarnos los problemas con los novios a hablar sobre la menopausia, de compartir las dudas acerca de la elección de la carrera a poner a parir a los jefes. Lo curioso es que, de unas conversaciones a otras, en mi cabeza han pasado tres días, pero en el calendario gregoriano han transcurrido treinta años, un desfase espacio-temporal que ni el de “Interstellar”. Y es que seguir siendo amigos durante tres décadas es algo tan misterioso como el hecho insólito de que haya una Preysler gorda: Tamara Falcó se ha puesto hecha un tordo, la pobre, que tanto rezo le ha ensanchado el alma y las caderas. Pero desde aquí te lo digo, Tamara: estamos vivitos y coleando. Con nuestras peplas, sí, pero seguimos en la brecha. Qué más se pude pedir. ¿Estar delgada? Vale. Pues recémosle juntas a Nuestra Señora de la Santísima Dieta de la Proteína, que me han dicho que es muy milagrera. Y nos tomamos un agüita, Tamara. Para no liarnos.


miércoles, 9 de abril de 2014

Drive


PUBLICADO EN LA VERDAD EL 8 DE ABRIL DE 2014

Pertenezco a ese selecto grupo de tontos que tiene carnet de conducir pero no conduce. Me gustaría más pertenecer a ese selecto grupo de listos que no tiene carnet de conducir pero sí chófer, pero como no tengo perras para pagarlo y mi santo ya me ha dicho que está hasta las bujías de llevarme y de traerme, “que sólo te falta ponerme gorra de plato y llamarme Wilson, hija”, voy a tener que dar unas clases de refresco.

Tener carnet y saber conducir no es la misma cosa: miren a Tamara Falcó, que no gana para guardabarros y tiene el carnet con menos puntos que España en Eurovisión. O a Esperanza Aguirre, que sí sabe pero que hace una reinterpretación libre de las normas de circulación, que para eso ella es un verso suelto, la dueña de Madrid, la más chula de las chulapas. La calle sería de Fraga, pero el carril bus es de Esperanza. No, eso es lo que pensamos usted y yo, que somos unos malos, pero no es verdad: Esperanza es una abuela entregada que se ha comprado un coche de siete plazas para llevar a sus nietos, la pobre, que la tienen todo el día de acá para allá, que si acompaña a los niños a esgrima, y ahora a hípica, y después a Baby Dior a renovarse el vestuario, que hay que ver cómo crecen los condenados y los abriguitos de marta cibelina del invierno pasado se les han quedado pequeños. “Soy una sexagenaria rodeada por seis agentes de movilidad”, dice la tía. Una yayoflauta perseguida injustamente por las fuerzas del orden. Acabáramos.

Lo que yo no sabía que para ser agente de movilidad en Madrid tienes que pasar un casting: “Espero por lo menos que fueran apuestos los que la rodearon”, dice Mariló Montero. “Sí, sí, no estaban mal”, responde Esperanza, para deleite de mariliebers y espeliebers. Mariló y Espe juntas son como Thelma y Louise; las veo en un descapotable recorriendo España con el maletero lleno de baúles de Louis Vuitton y la poli pisándoles los talones, qué risa, tía Felisa, la versión road movie de “Un país en la mochila”. Y, después, para petarlo del todo, Esperanza podría salir en “Mira quién baila” marcándose un chotis. Porque en “Mira quién se salta las normas de tráfico a la torera” ya ha salido. Y ha sido un éxito.


miércoles, 22 de mayo de 2013

LAPO


PUBLICADO EN LA VERDAD EL 21 DE MAYO DE 2013

Como vivo en un condensador de fluzo siempre leo los periódicos con retraso, así que me acabo de enterar de lo del follón de los aragoneses, el catalán y el sursum corda, ya saben, ese invento por el cual a partir de ahora el catalán que se habla en la región se llamará LAPAO (Lengua Aragonesa Propia del Área Oriental) y el aragonés recibirá la denominación de LAPAPYP (Lengua Aragonesa Propia de las áreas Pirenaica y Prepirenaica). Tal cual. No había oído un naming más cachondo desde Chilly, la marca de productos para la higiene íntima femenina que, encima, se acompaña con el slogan “En lo más íntimo, quiero Chilly”, y claro, pasa lo que pasa, que luego dice mi amiga F. que ella en lo más íntimo quiere a Hugh Jackman y ya tiene un pollo con su santo.

Aquí, en cambio, hablamos el LAPO (Lengua Autóctona Propia Ordinaria), que no acabamos una palabra con todas sus letras ni pronunciamos una “s” así se nos aparezca Lázaro Carreter con el dardo mojado en curare. Pero mira, nosotros nos entendemos. Y cuando nos queremos poner finústicos, pues nos ponemos, que yo soy mucho de hacerme la ciudadana del mundo cuando estoy puesta en cumplir; eso sí, en cuanto me despisto me sale toda la región que llevo dentro y se me va el cosmopolitismo a hacer puñetas. Para evitarlo me he puesto a estudiar LACOSTE, la Lengua Autóctona de Ciudadanas Ostentosas, Socialités y Tipas Estupendas, esa mezcla transoceánica entre el acento de Miami y el de Majadahonda. Pero no le termino de pillar el punto, porque lo malo del LACOSTE es que, o es tu lengua materna porque has nacido en la familia Alba, Abascal, Iglesias Preysler, Falcó Preysler o Boyer Preysler, o no lo chanelas. De hecho, ayer saqué un 2,5 en 1º de Tamara, que mi profe me puso unas declaraciones de la Falcó hablando del Papa Francisco y lo único que entendí es que el Papa es la pera. Y para mañana tengo un listening de Naty Abascal saliendo de una fiesta. Suspendo fijo.

Pero realmente no sé ni para qué me molesto en aprender otras lenguas, total, si aquí lo que hablamos todos es alemán, que la letra con sangre entra y nosotros lo estamos aprendiendo a base de palos. De todas formas, yo este verano me voy de intercambio cultural a Marbella, a ver si perfecciono mi LACOSTE, o sea, ¿sabes?

miércoles, 1 de mayo de 2013

La maldita primavera


PUBLICADO EN LA VERDAD EL 30 DE ABRIL DE 2013

La primavera, la sangre altera. O la hierve, por lo menos la mía, que me tiene loca este tiempo tonto: ahora llueve, ahora también. Con tanta lluvia no sé si me está saliendo musgo o es que me hace falta depilarme. Tengo la gabardina ya más arrugá que la de Colombo, y hartica estoy de que llueva siempre a la entrada y a la salida del colegio, que no hay nada más bonito que quinientos niños metiéndote el paraguas de Pocoyó en el ojo. Aunque peor lo tienen los pobres guiris, que llegan con sus camisetas de manga corta y sus chanclas, y luego acaban buscando un chino como locos para comprase un chubasquero. ¿315 días de sol al año? Una demanda nos van a poner los alemanes por publicidad engañosa, que ya es lo que le queda a la Merkel.

¿Y las comuniones? Ahí están las pobres madres, poniéndole velas a Nuestra Señora de las Isobaras para que no llueva el fin de semana, que están los chiquillos haciendo la Comunión vestidos de marinero, pero de marinero Pescanova. Que si Dios no está de acuerdo con el folclore que estamos montando con las comuniones, que lo diga vía Twitter o que se le aparezca a Tamara Falcó, pero que no nos mande una plaga bíblica, que ya tenemos bastante con Rajoy. Pero es que Dios es muy suyo pa sus cosas.

Y a estas lluvias de Ranchipur súmenle las alergias y la astenia primaveral: si en invierno te pones mala de acostarte y el médico lo soluciona todo diciendo que es un virus, ahora la culpa es de la astenia. ¿Que te caes de un primero limpiando los cristales y te rompes tres costillas? Astenia, que no necesita ni medicación ni leches, y eso que se ahorra la Seguridad Social. Pero yo más que asténica estoy abstémica, que me he quitado las cervezas para la Operación Deslorce y lo llevo muy malamente; total pa ná, porque como siga así la cosa este verano me veo haciéndome un trikini con el plumas.

Y aquí estoy, escribiendo sobre el tiempo porque, si escribo sobre otra cosa, entonces sí que me hierve la sangre de verdad, que prefiero hablar de las previsiones meteoreológicas de Roberto Brasero que de las previsiones económicas de Guindos y sus colegas. Qué ganas tengo de que salga el sol. Y de que salga para todos.

NOTA: Efectivamente, "La maldita primavera" es de Yuri, pero como es una canción un poco ñoña, les dejo "Este amor no se toca", que no tiene desperdicio alguno y que demuestra cómo una enana con calentadores puede llegar a lo más alto a base de fuerza de voluntad y un peinado a lo Farrah Fawcett. De los 10 tíos vestidos de blanco brillante que vinieron del futuro, ni les cuento. Venga, todos: "Eeeeeste amor, nooooo se toca, no insistas porque yo te negareeeeeé mi boca..."