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martes, 10 de enero de 2012

Magia

PUBLICADO EL 3 DE ENERO DE 2012 EN LA VERDAD

Querido Mago Riversson:

He pensado escribirte a ti mi carta porque creo que eres el único que me vas a poder traer el regalo que quiero. A Papá Noel ya se lo pedí, pero es un gordo rencoroso que no le trae nada a los niños que se portan mal y, por lo visto, sus criterio acerca del buen comportamiento difiere del mío (el tío lo mide bajo estándares americanos y, claro, no coincide). Total, que no me ha dejado ni una triste bufanda. Y de los Reyes Magos, que te voy a decir, porque si las monarquías europeas están regular, las orientales ni te cuento: Melchor tiene un lío con un yerno que se creía muy listo y al que han imputado por evasión de impuestos, fraude fiscal, prevaricación y no sé cuántas cosas más, Gaspar está intentando acabar con las revueltas en Gasparilandia y Baltasar sigue mosqueado porque 2.000 años después aún no sabe lo que es la mirra. Así que paso de pedirles nada, que bastante tienen ya.

Y no te preocupes, que no quiero que me traigas ni pasta ni trabajo porque soy de las pocas afortunadas que todavía tienen un jefe a quien maldecir. Ni siquiera un Mac nuevo, ése me lo va a regalar mi santo esposo (espero). Pero asistí a tu actuación el otro día y me quedé embobada cuando vi cómo hacías aparecer y desaparecer a una chica en un plis. Y por eso te pido que, en la noche de Reyes, hagas aparecer por un instante, sólo por un instante, a toda la gente que se nos ha ido y a la que seguimos echando de menos un año tras otro, tan sólo el tiempo necesario para darles un beso y preguntarles cómo están allí arriba, y decirles que no se preocupen por nosotros, que estamos bien, un poco fastidiados, sí, pero con ánimos para seguir luchando en el 2012. Será un momento, de verdad. Un abrazo, una caricia, y los haces desaparecer otra vez. Ya sé que es muy difícil lo que te pido, porque si hubiera alguna posibilidad Steve Jobs habría dejado preparada una aplicación para el iPhone, pero estoy convencida de que puedes hacerlo. Te dejaré junto al árbol un plato de jamón y una botellica de vino de Jumilla, que sé que te gusta. Y no te olvides de traerlos a todos.