PUBLICADO EL 15 DE ENERO DE 2013 EN LA VERDAD
Nuevos
amigos. O viejos, no lo sé, porque llevamos años comunicándonos por las redes,
pero llega el momento de conocernos en persona y me entra el cólico miserere:
en internet puedes mostrarte ingeniosa y divertida sin serlo, y hasta mona, que
en Facebook sólo cuelgas las fotos en las que estás favorecida, y en Twitter te
da tiempo a consultar lo que no sabes y a pensar la mejor respuesta; es como
hacer un examen con chuletas. Pero en la vida real no hay chuletas que valgan:
en el cara a cara y con luz natural una, al final, acaba delatándose.
Le
confieso a una amiga el temor que tengo a decepcionar a estos blogueros cultísimos, monísimos y de Barcelona, capital olímpica del moderneo, con los
que he quedado para comer. Y me da el peor consejo que se me puede dar: “Sé tú
misma”. ¿Yo misma? Si fuera yo misma, los tuiteros se piraban en el aperitivo.
Si fuera yo misma, esta columna llevaría más tacos que una conversación entre
Alberto Chicote y Victoria Abril. Si fuera yo misma pesaría 120 kilos, que a mi
mismidad le pirran los bocatas de panceta. Ser uno mismo suele ser un error
terrible a no ser que lo conviertas en un valor, como la Esteban, que ha
logrado que “el yo soy asín y punto” se lo paguen a precio de oro.
Y
allá voy, con mi collar de Bimba y Lola y mi santo como complementos, a conocer
a esta pareja de blogueross modernísimos y dispuesta a inmolarme, que
últimamente no doy pie con bola con los estilismos: si me compro una camiseta
de French Connection, descubro aterrada que la cantante de Camela tiene otra
igual, y si me pongo rollo “homeless chic” llevando unos guantes sin dedos, un
abuelo en la parada del autobús me pregunta si tengo muchas casas para limpiar.
Pero gracias al vino de Jumilla y a que los blogueros son aún más estupendos en
persona, yo y yo misma conseguimos pasar la prueba disfrazadas de avezadas
columnistas. Y es que, al final, la autenticidad es subjetiva: si como decía Antonia San Juan en “Todo sobre mi
madre”, “Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí
misma", yo he soñado de mí misma que escribo enfundada en unos pantalones
pitillo. Voy a pedir hora para la liposucción.