PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 10 DE OCTUBRE DE 2017
Definitivamente, tengo el mismo don para atraer a los locos
que Raquel Mosquera para embelesar a los negros. El sábado, sentada en una terraza
en el centro de Cartagena, se me planta delante un tipo y me suelta:
"¡Viva España, viva la guardia civil y la policía nacional! ¿Me das dos
euros? ¿A qué tú no sabes quién es mi psicólogo?". Así, del tirón y sin
respirar. Las cabezas no están buenas. Por lo del psicólogo, digo. Por
preguntarme si lo conozco, como si una tuviera que estar al tanto de todos los
terapeutas de la región. "¿Sabes quién es mi psicólogo?" es el nuevo
"¿Sabes quién es mi padre?", aquella frase mítica que la hija de José
Antonio Abellán le largó a David Bisbal cuando la expulsaron de "La
Voz". Pues eso.
Si hay algunos que están (estamos) de psicólogo, hay otros
que están directamente de psiquiatra (y hasta de internamiento en la López
Ibor). Pero todos, como mínimo, deberíamos plantearnos acudir a una terapia de grupo
después de ver lo que está sucediendo con Cataluña, que para acabar con esta
locura colectiva en la que nos han metido y poder restañar las heridas, vamos a
necesitar más años de psicoanálisis que Woody Allen. La cosa se ha desmadrado
tanto que hasta los niños de "Stranger Things" han cancelado la
presentación de la nueva temporada de la serie en el Festival de Sitges porque
sus padres consideran que "la situación de Cataluña" es peligrosa
para ellos. Amos, anda: unos niños que padecen experimentos secretos, que
tienen a una telequinética en la pandilla, que sufren maléficas fuerzas
sobrenaturales y que cruzan a universos paralelos, se van a acojonar ahora. Al
fin y al cabo, en el universo paralelo en el que viven algunos independentistas
no hay ni monstruos ni fuerzas del mal, sino calvos a los que les va a crecer
el pelo hasta niveles sansónicos, gordos que adelgazarán comiendo botifarra amb
mongetes y unicornios que correrán libres por el Delta del Ebro. O, al menos,
eso creen algunos. Por ello, manifestarse a favor de recuperar el seny es lo
más cuerdo que estamos viendo en estos tiempos de psiquiátrico donde Joan
Manuel Serrat e Isabel Coixet son los nuevos fascistas, y los que se saltan el
ordenamiento jurídico son los nuevos demócratas. Necesitamos, más que nunca,
mentes lúcidas. Y cordura. Y Orfidal. A cascoporro.