Hay gente que tiene muy mala, pero que muy mala suerte. Verán, de vez en cuando utilizo Google-Analytics para saber cuántas visitas tiene el blog, de dónde proceden y cuáles son las palabras más buscadas. Pues agárrense: ha llegado hasta este blog gente que buscaba cosas como "varones gays modelando en tangas" (me encanta lo de “modelando”, esto lo ha tenido que teclear el primo venezolano de Josie, el estilista de Supermodelo), "sexo mujer blanca hombre negro" (que lo habrán puesto los que querrían que Hillary fuera de vicepresidenta con Obama) y "lesbiana metiéndose un palo" (humm... aquí me pierdo, disculpen). Así que no me dirán que no es mala suerte ir buscando sexo en internet y encontrarse con un artículo sobre los zapatos de la baronesa Thyssen, porque a no ser que la simple mención de la palabra “cuñas” te ponga como una moto, mal vas.
Pero peor suerte tiene uno si busca "ministra justicia francesa" y se encuentra con 271.000 entradas en las que Aznar desmiente ser el padre del hijo que espera la susodicha. ¡Cáspita! ¡271.000 entradas para desmentir que no ha ocurrido algo que es imposible que ocurra! Es el desmentido de lo irreal, la negación de lo que no ha sucedido ni puede suceder. Es como si yo afirmo que el padre de mi hijo no es Jesús Vázquez, que no maté a Kennedy o que mi carrera fulgurante en las pasarelas no terminó por una lesión en mi cóccix (estoy mejor, gracias). Lo que no sé es cómo la ministra no lo ha demandado, porque si Aznar diera lugar a que alguien pensara por un momento que él y servidora han mantenido relaciones sexuales, yo no me querello, no. Le mando a los Miami.
Además, el comunicado es remitido por FAES, la Fundación para la Ley y el Orden que dirige José María. ¿Y por qué lo remite FAES? A no ser que la Fundación se encargue de ponerle y quitarle el cinturón de castidad, no entiendo qué puede saber FAES sobre las prácticas sexuales de su jefe. Un misterio más.
Lo que está claro es que D. José María no quiere volver al anonimato. Normal. No se puede desayunar tantas mañanas viendo tu cara en las portadas de los periódicos y ahora sólo verse en las fotos de ¡HOLA! cuando algún amiguete se casa. Aznar ha pasado de 100 a 0 en décimas de segundo, y la desaceleración tiene sus consecuencias. ¿Va a ingresar Aznar en el club de los juguetes rotos junto a los Grandes Hermanos? No, porque D. José María se resiste a caer en el olvido, a darse por vencido. De momento ha hecho dos cosas del “Manual del Perfecto Olvidado por los Medios y que Quiere Volver a Salir Cueste lo que Cueste”: cambiarse el look (él, hombre coherente en todos los ámbitos de su vida, adopta el Liberalismo Capilar mientras que otras se ponen tetas... ¡mierda! un momento... me acaba de venir a la cabeza la imagen de Aznar con tetas ¡arggggg!... ya pasó) y quedarse embarazada de un famoso (en este caso dejar embarazada a una famosa, porque si dice que él es el padre del niño del norteamericano aquel que se había quedado preñao, entonces ya me da el parraque). Si esto no le funciona, aún tiene otras posibilidades: hacer un reportaje en barco con Parada, diciendo “porfaplís”, bebiendo champán a morro y enseñando los aznarines por debajo del bañador. O salir en bolas en el interviú al más puro estilo Pipi. O ir a "Mira quien baila", como José Ortega Cano, que afirma querer quitarse así esa imagen de hombre serio (¿ustedes han pensado alguna vez que Ortega es una hombre serio? porque servidora desde que lo vio cantando “estamos tan a gustito” no cree que lo sea). Y en el peor de los casos, siempre puede acabar presentando un concurso de llamadas telefónicas en Libertad Digital TV. Oigan, no se rían, que en peores plazas hemos toreao.
Todo un nuevo mundo de posibilidades se abre ante los expresidentes: ya veo a Felipe González posando para ¡HOLA! con todas las joyas que diseña colgando, al más puro estilo Elena Tablada, la novia de Bisbal. Por cierto ¿por qué estas chicas –novias de, hijas de- siempre acaban diseñando joyas o camisetas? No hay ninguna que estudie para ser ingeniera técnica o maestra de primaria. Mejor, no quiero ni pensar que mi hijo cayera en manos de alguna de estas lagartas. Le enseñarían a vender la exclusiva de su Primera Comunión al “Qué Me Dices”.