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miércoles, 5 de julio de 2017

SIN DIRECCIÓN

PUBLICADO EN LA VERDAD EL MARTES 4 DE JULIO DE 2017 

Correos ha publicado en Facebook que un cartero ha conseguido entregar a su destinatario una carta con la siguiente dirección: "El hombre inglés que lleva camisas de colores brillantes y toca la guitarra. Cortes de Baza. Granada. Spain". El cartero tardó cuatro días en encontrarlo, pero lo logró finalmente. Y lo tenía difícil, que ya me dirán ustedes si conocen a algún inglés que viva en España y no vista como un daltónico esquizofrénico. Viendo la foto del guiri en cuestión, mejor hubiera sido que la carta hubiera estado dirigida "al inglés que se parece a Gloria Fuertes". Antes lo habrían localizado.

Pero estas cosas no sólo pasan en España: en Islandia, un turista mandó una carta con un dibujito en el sobre de un plano del lugar a donde quería que llegara. "País: Islandia. Ciudad: Búðardalur. Nombre: Una granja de caballos con una pareja islandesa y danesa con tres niños y un montón de ovejas". Como si jugara al Pictionary. Me pregunto qué pondrían en una carta dirigida a mí: "País: España. Ciudad: Cartagena. Nombre: Una señora que escribe en pijama al lado de la ventana". O similar. Y seguro que la recibo, que las cartas sin dirección siempre han llegado: que se lo digan a los Reyes Magos o a Papá Noel, con buzones llenos de sobres donde sólo pone "Oriente" o "Laponia". La única que no alcanzó su destino fue la que Miguel Ángel Revilla le mandó a Pedro Sánchez a la sede del PSOE para invitarle al día de Cantabria en Fitur. A Revilla le llegó devuelta con el sello "destinatario desconocido". Cierto es que, en aquel momento, Sánchez vivía en la carretera, como Miguel Ríos, y no tenía domicilio fijo. "Señor alto y moreno que conduce por España visitando las casas del pueblo", tendría que haber puesto Revilla en el sobre, y hubiera llegado seguro. Ahora, en cambio, lo trágico es no tener una dirección virtual a la que agarrarte. Mi amiga A. buscaba a "brazos fuertes", al que conoció en un concierto, por tierra, mar y Facebook. Una berlinesa intentó localizar a través de las redes a un tipo del que se enamoró en un vuelo. Y en Murcia tuvimos a "la chica del tranvía", una historia con título de best seller. Las columnas también son cartas sin dirección. A veces llegan, y a veces no. Pero eso ya no es problema de Correos, sino del remitente.