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martes, 21 de febrero de 2012

Enamorados 2.0

PUBLICADO EL 14 DE FEBRERO DE 2012 EN LA VERDAD

Hoy es el día de los enamorados. Y no quiero ser agorera, pero a no ser que intervenga la Yakuza y deje sin dedos a Kiko Rivera, a Guti, a sus novias y a todos los famosos que se dedican a tuitear mensajes de amor, se nos avecina un cataclismo que nos va a dejar los móviles colapsados por un subidón de azúcar: nos amenazan cientos de “gracias por existir”, “TQ diosa”, “te amo mi reina”, corazones a tutiplén y citas de Paulo Coelho, muy socorridas cuando ya no les quedan emoticones con los que expresar tan puros sentimientos. Y se quedan tan anchos. Y tan enamorados.

El Twitter se ha convertido en la forma oficial de comunicar amores y desamores; a golpe de tecla exhiben sus parejas como joyas (algunas lo son de verdad, otras son más falsas que las tiaras de la boda de Farruquito) y anuncian noviazgos y rupturas a tal velocidad que a los de ¡HOLA! no les da tiempo a reponerse. Los enamorados 2.0 ya no se ocultan en un portal para besarse, y las cartas de amor que antes se escondían en un cajón bajo la ropa ahora se publican en 140 caracteres con faltas de ortografía: Pantoja ha dejado de registrar entre los calzoncillos de su hijo para saber cómo le va con Jessica Bueno, lo sigue en el Twitter bajo el nombre de @Yonosoy_tumadre y se entera de todo. Los avances tecnológicos también llegan a Cantora.

El amor del famoseo ha pasado del papel couché a la Instagram en un plis, o en un tuit. Son amores ilustrados porque la felicidad no es completa si no se puede mostrar al mundo: imágenes de los novios en Roma, las Barbados o París (a punto he estado yo de subir las mías paseando mi amor por Lo Pollo), celebrando los cumpleaños o tatuándose en pareja, como Guti y Romina, que han subido una foto donde muestran el tatuaje que se han hecho con las huellas de su perrita. Sí, han leído bien: con las huellas de su perrita, que menos mal que a Guti no le ha dado por los elefantes. Si eso no es una prueba de amor, que venga Dios y lo vea. Yo intentaré que el que no lo vea sea mi marido, que como me pida que me tatúe las huellas del hámster, ya tenemos lío.