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miércoles, 6 de febrero de 2013

Afíliate


PUBLICADO EL 5 DE FEBRERO DE 2013 EN LA VERDAD

Siguen las rebajas, pero sobre todo en mi cuenta corriente: salgo a hacer la compra, saco dinero, paso por el frutero, por el carnicero y por la farmacia y vuelvo con menos 60 céntimos, que le debo la baguette a la panadera. Y eso que no he ido a la pescadería; “La Audry” me dice la cachonda de la pescadera, porque me quedo contemplando los lenguados tan extasiada como Audrey Hepburn ante el escaparate de Tiffany.

Regreso a casa con un monedero vacío en el fondo de un bolso enorme, sin saber que aún queda lo mejor: han cascado el lavaplatos, la nevera y la plancha. Se han rebelado todos a la vez, sólo me queda que la tostadora se vuelva asesina y ya tengo la canción completa. Mientras veo como se descongelan los guisantes calculo por cuánto me va a salir la fiesta, que las mujeres seremos de Venus pero, por lo que cobran por desplazamiento, los técnicos de reparaciones son de Marte. Y de nuevo al cajero a sacar cuartos.

Por eso no me extraña que a Ana Mato no le diera la paga. Si no me llega a mí, cómo le va a llegar a ella, que nada más que en rayos UVA se gasta más que el PIB de Namibia: ser pija nunca ha sido barato. Pero mira tú por dónde la muchacha encontró una buena solución para llegar a fin de mes. Así que yo me he echado unas mechas, me he subido cuatro tonos el fondo de maquillaje y me he afiliado, que tengo la Comunión encima y mi chiquillo no va a ser menos que el de la Mato. Voy a pillar una finca para que los críos tengan espacio para desfogarse (a ver si Jesulín me alquila “Ambiciones”), y de paso contrato a Jesús Calleja para que les enseñe a subirse a los árboles, a Frank de la Jungla para que les muestre los animales y al Circo del Sol para que anime la cosa. Y que me diseñe la carpa Joaquín Torres, que si la ministra se gastó 1.822 euros en decoración, yo no voy a ser menos. Luego sólo es cuestión de retocarse las mechas y de aguantar con estoicismo los ladridos de los perroflautas, que no entienden de estas cosas porque son ateos perdíos y sus hijos no hacen la Comunión. Pero yo puedo con eso y con mucho más. Que yo, por mi hijo, Mato.