Mostrando entradas con la etiqueta El Lute. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Lute. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de mayo de 2008

Telmalgín

Pues no, Telma, que mire usted, que con esa mochilica a la espalda que me viene, con la bolsa de El Corte Inglés para llevar los papeles y con ese corte de pelo pues no le doy la razón. ¿Es que no he visto usted cómo acude Anita Obregón a los juicios, disfrazada de Ally McBeal? Aprenda de una experta en demandas y querellas contra la prensa del corazón, hija, que ella sí que sabe. Y si no llame a Josie que le aconseje un estilismo judicial. Pero así no, Telma, así tengo que fallar en contra suya sin más remedio. Por eso y porque no se puede condenar a nadie a priori, que no sé qué milonga le habrán contado sus abogados, pero que parece que han sido compañeros de pupitre de El Lute.

Y la jueza se ha quedado tan ancha. Se ve que ella salió hace tiempo del armario, como servidora: "Me llamo Rosa Palo y soy tomatera" "Hola, Rosa" me contestaron miles de personas que veían el Tomate todos los días. O a lo mejor es que su señoría tiene un poco de sentido común, que todo puede ser. En cualquier caso, Telma casca.

No entiendo a Telma. A lo mejor es que tantos años fuera de España viviendo en el Tercer Mundo han hecho que crea (como algunos pueblos indígenas) que las fotos te roban el alma. Y puede que lleve parte de razón; les roban el alma sobre todo a los de raza cobriza, como a Carmina Ordóñez, pero al resto de los mortales no. Su madre es el claro ejemplo de ello: no suelta prenda pero siempre esboza una sonrisa cuando le preguntan algo. Y, sinceramente, no creo que la pobre tenga muchos motivos para hacerlo, pero lo hace. Lo hace y la dejan tranquila. Pero Telma con su actitud ha conseguido justo lo que no quería: una sobredosis de su propia medicina. Se ha hinchado a TELMALGÍN, y en supositorios. Hala, ahora a demandar a la compañía farmacéutica, que es lo que le queda.