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lunes, 3 de diciembre de 2007

Verstringismo

Me quedo muerta. Veo "La Noria" el sábado por la noche (triste, lo sé, pero más triste es robar) y me encuentro con un fantasma: Jorge Verstrynge. Ahora se escribe así, con "rs" y con "y"; yo de toda la vida de Dios le había llamado Vestringe, pero bueno, quien hace esos cambios políticos también puede hacer cambios de apellido. Ojiplática estoy mientras le veo con ese look de guerrillero a lo Woody Allen en "Bananas", pero el momento exacto en el que se me atraganta la pizza es cuando Jordi González lo presenta como "asesor del Ejercito de la República Bolivariana de Venezuela". ¡¡COF, COF!! Un poco más y me ahogo con el champiñón. Menos mal que mi churri está en 5º de "Hospital Central" y en 2º de "Anatomía de Grey" y me hace la maniobra de Heimlich: el champiñón sale despedido y cae en la pantalla de la tele. Salvada.
Discuten una vez más sobre el comentario del Rey a Chávez y el referéndum que va a tener lugar al día siguiente. La cosa se va calentado y llegan sms del tipo "k se calle el k está al lado del calvo" (por Verstrynge). Está claro que soy muy vieja, porque ninguno de los espectadores reconoce al que está al lado del calvo. Verstrynge se ríe en tonos selváticos mientras yo recuerdo lo atildado y lo repeinaico que iba antes, cuando era Secretario General de Alianza Popular y estaba casado con María Vidaurreta (otra que tal baila, después de lo de Jorge estuvo saliendo con José Luis de Vilallonga; gusto exquisito que tiene la señora) y tuvo dos hijos a los que les puso Sigfrido y Eric (ahora les hubiera puesto Simón y Bolívar, todavía han tenido suerte los zagales). Después de la bronca con Fraga "evolucionó ideológicamente hacía posturas políticas socialistas y europeístas y, actualmente, marxistas y antimundializadoras" según Wikipedia. Y ahora acaba en "La Noria". Es lo que se conoce como "verstringismo". Sí, ustedes lo han oído en un diferencial de la 1ª temporada de "House":
- House: Veamos... ¿Cameron?
- Cameron: Tiene que ser algo autoinmune.
- Chase: No, yo creo que es lupus.
- House: Vale, y yo creo que con esta evolución tan rara que presenta es verstringismo. Ponedle inmunoglobina ya. Si mejora gano yo; si muere, vosotros.
Y digo yo que todo el mundo tiene derecho a cambiar. A mí antes no me gustaban las habichuelas y ahora me encantan, despreciaba la música disco y ahora tienen que atarme para que no me ponga a bailar como una loca cuando suena el "Last Dance" de Donna Summer. Pero es que una cosa es evolucionar de forma natural hacia los platos de cuchara y el funky y otra muy distinta es el vertringismo. Y más con esas pintas. Debería asesorarle Nati Abascal, que también salió en "Bananas" y entiende de atuendos guerrilleros. La diferencia es que cuando terminó el rodaje dejó allí el vestuario. Claro que ahora está muy ocupada con lo de Jaime y no sé si va a poder. Pobretica. Si es que no da abasto.


lunes, 12 de noviembre de 2007

La vuelta de "Tómbola"

Pues estoy yo tan tranquila en mi casa el sábado por la noche (desde que estoy quitada de todo ya no salgo, pa qué) y voy y descubro que "Tómbola" ha vuelto. Sin avisar, así, por las bravas. Y además en plan remake, porque me encuentro al Rey diciéndole a Chávez aquello de "¡que te calles, Karmele!". Impresionante. Me quedo traspuesta y compruebo que es una cumbre tombolérica con todas las letras, con la Bachelet llegando tarde a poner orden (igualica que Ximo Rovira) y Zapatero en plan Lydia Lozano (por aquello de los ojos claros, porque el chal seguro que lo lleva mucho mejor él, dónde vas a parar). Vamos, un "Tómbola 2: el Regreso" en toda regla.
Y es que la influencia del tombolerismo en el panorama político es mucho más profunda de lo que parece, y gracias a ella la clase política ha aprendido cómo funcionan los entresijos de las exclusivas y la diferencia entre un robado, un robado-pactado y un posado-pactado: mientras Chávez da titulares a diestro y siniestro con la intención de crear expectación y tener así más público para su programa "Aló presidente" (igualito que la Esteban, que va dejando caer miguitas y sólo pone a caldo a la Campa en "A.R." - "yo sólo hablo en mi programa, ¿sabes?"-), el Rey se larga en cuanto Ortega abre la boca en claro y merecido homenaje a Chábeli, musa e impulsora de este movimiento. Es decir, una muestra clara del post-tombolerismo y su herencia transversal. Porque el sistema rosa se extiende como el universo, que se expande, o como mi celulitis, que también se expande: hay políticos que sólo conceden entrevistas a los periodistas de su rollo (como I.P. a Chelo García Cortés), que utilizan un populismo desmedido al más puro Rocío Jurado, que cuentan unas pelis que pa qué pensando que el público es tonto, que sólo están simpáticos con los periodistas cuando están en promoción-elección como si acabaran de sacar un disco o que ponen a caldo al otro para salir más en los medios. Y gracias a internet el sistema ya se expande del todo y a una rapidez pasmosa, y navegando por la red te encuentras con todo tipo de ramificaciones tomboléricas, como el "outing" cachondo que se le ha hecho a Chávez para que salga del armario (cosa que no me extraña nada porque está hecho una folclórica). Y yo en este caso estoy de acuerdo, mire usted por dónde, pero no en que salga del armario gay, que es una cuestión personal, sino en que salga del armario de los dictadores que se disfrazan de demócratas. Ése sí que es un "outing" que sirve para algo. Pero ésa es otra historia.
Y por si fuera poco el tombolerismo vuelve coincidiendo en el tiempo con el 30 aniversario del punk (se celebran los 30 años del "Never mind the bollocks" y los Sex Pistols se embarcan en una gira para hacer caja), coincidencia que no es casual puesto que ambos movimientos se confunden y se solapan entre sí compartiendo desde actitudes (insultos, desplantes, broncas, provocaciones o cortes de manga -recuerden el que hizo a los periodistas la Duquesa de Alba, una genuina antisistema-) hasta atuendos (la secreta adscripción al post-punk de Jaime Cantizano es lo único que puede explicar sus estilismos en "Dónde estás corazón"). Y al final las sinergias entre ambas tendencias y su influencia en la política terminan con un Chávez que parece un cruce entre Karmele (que lleva un rollo bastante Vivienne Westwood, ahora que caigo) y Sid Vicious. Y como Chávez está hecho un punki, pues nada, que God save the King.